España debuta con brillos y aplomo en el estreno ante Serbia

Pide tiempo Jordi Ribera para que la conjunción de los recién llegados y los más veteranos cuaje. Con cada experiencia, negativa y positiva, el conjunto crece. En este Europeo , España comienza con una de esas victorias que da confianza y unión. Porque se estrenaba la selección contra una Serbia siempre exigente, y cumple con creces, firmes en defensa, activos en ataque y compenetrados como si llevaran toda la vida jugando juntos.Europeo de balonmano Primera fase España Sergey Hernández (P), Ignacio Biosca (P), Antonio Serradilla (1), Jan Gurri (2), Agustín Casado (3), Ian Tarrafeta (6), Álex Dujshebaev (3), Kauldi Odriozola, Imanol Garciandia, Marcos Fis (3), Daniel Dujshebaev, Aleix Gómez (3), Natan Suárez, Víctor Romero, Daniel Fernández (2), Ian Barrufet (1), Javier Rodríguez (1) y Abel Serdio (4). Serbia Cupara (P), Milosavljev (P), Vorkapic, Jevtic, Borzas (4), Kojadinovic (6), N.Ilic (1), V.Ilic (5), Micic, Damjanovic, Kukic (1), Dukic (5), Mitrovic, Tasic, Popovic, Dodic (1), Peshmalbek (2) y Marsenic (2). Parciales cada cinco minutos 3-1, 6-3, 9-6, 11-9, 15-11, 19-15 –descanso–, 20-16, 21-17, 23-20, 26-23, 27-24, 29-27. Árbitros Jonas Eliasson y Anton Palsson (ISL). Excluyeron dos minutos a Serradilla, Rodríguez, Cupara, Borzas (2), Dukic y Marsenic. Pabellón Jyske Bank Boxen de Herning (Dinamarca).La concentración fue patente desde el principio. Un muro Serdio y Serradilla en la defensa para dejar en tres goles a los rocosos serbios en los primeros diez minutos. Sergey Hernández e Ignacio Biosca ayudaron en portería. Y delante, la rapidez de Aleix Gómez, de Daniel Fernández , para doblegar a los serbios con un 8-4 arrollador.No quería relajaciones Jordi Ribera , ni excesos de confianza, que pueden ser perjudiciales y más con esta Serbia que está dirigida por Raúl González, que conoce muy bien cómo funciona el balonmano español. Pero los jugadores españoles mostraron por qué son tan difíciles de batir; los resume una palabra: competir. Y frenaron los mejores momentos de Serbia, que se acercaron a dos tantos, con una muestra más de concentración, solidez defensiva, máxima movilidad de área a área y goles desde fuera si hacía falta en las manos de Tarrafeta (MVP), Casado, Fis (18 años). Todos a una, como España juega mejor. 19-15 para llegar al descanso a pesar de la insistencia de Darko Dukic y Uros Kojadinovic.Necesitaba España empezar a vivir momentos de tensión, que llegaran las dudas y los problemas para ver si era capaz de resolverlos. Serbia apretó líneas al inicio de la segunda parte y aumentó la dureza en el juego. Sufrieron los de Ribera ese empuje y esa exigencia física. No hubo tanta viveza en las transiciones, pero se mantuvo la compostura; la consistencia , la confianza, la efectividad.Admitía Ribera que también en las experiencias negativas se iba a forjar carácter en este grupo. Y salió de golpe en los últimos diez minutos, con una Serbia que se creció, que se acercó en el marcador hasta los dos tantos, que provocó más dudas en la zaga española, con más pérdidas de balón y mejores porcentajes de acierto. Pero se afinó el orgullo, el coraje , las manos de Sergey Hernández, las ayudas en la defensa, el valor en los lanzamientos, un Álex Dujshebaev para desatascar los momentos de más tensión.Se aceleró el pulso del banquillo en los dos últimos minutos. Dos ataques que quedaron en nada. Pero le dio el aliento Hernández en otra parada providencial que mantuvo el control del partido en las manos españolas, puso el final y la alegría en el vestuario nacional. Todavía con un equipo en compenetración, se brilla en la primera parte y se mantiene el aplomo en la segunda. Experiencias positivas y problemillas para que la maquinaria vaya engrasándose. Por el momento, se solventa el estreno con buena nota, con control, con actitud, aptitud y solidaridad. El ADN sigue intacto.  Pide tiempo Jordi Ribera para que la conjunción de los recién llegados y los más veteranos cuaje. Con cada experiencia, negativa y positiva, el conjunto crece. En este Europeo , España comienza con una de esas victorias que da confianza y unión. Porque se estrenaba la selección contra una Serbia siempre exigente, y cumple con creces, firmes en defensa, activos en ataque y compenetrados como si llevaran toda la vida jugando juntos.Europeo de balonmano Primera fase España Sergey Hernández (P), Ignacio Biosca (P), Antonio Serradilla (1), Jan Gurri (2), Agustín Casado (3), Ian Tarrafeta (6), Álex Dujshebaev (3), Kauldi Odriozola, Imanol Garciandia, Marcos Fis (3), Daniel Dujshebaev, Aleix Gómez (3), Natan Suárez, Víctor Romero, Daniel Fernández (2), Ian Barrufet (1), Javier Rodríguez (1) y Abel Serdio (4). Serbia Cupara (P), Milosavljev (P), Vorkapic, Jevtic, Borzas (4), Kojadinovic (6), N.Ilic (1), V.Ilic (5), Micic, Damjanovic, Kukic (1), Dukic (5), Mitrovic, Tasic, Popovic, Dodic (1), Peshmalbek (2) y Marsenic (2). Parciales cada cinco minutos 3-1, 6-3, 9-6, 11-9, 15-11, 19-15 –descanso–, 20-16, 21-17, 23-20, 26-23, 27-24, 29-27. Árbitros Jonas Eliasson y Anton Palsson (ISL). Excluyeron dos minutos a Serradilla, Rodríguez, Cupara, Borzas (2), Dukic y Marsenic. Pabellón Jyske Bank Boxen de Herning (Dinamarca).La concentración fue patente desde el principio. Un muro Serdio y Serradilla en la defensa para dejar en tres goles a los rocosos serbios en los primeros diez minutos. Sergey Hernández e Ignacio Biosca ayudaron en portería. Y delante, la rapidez de Aleix Gómez, de Daniel Fernández , para doblegar a los serbios con un 8-4 arrollador.No quería relajaciones Jordi Ribera , ni excesos de confianza, que pueden ser perjudiciales y más con esta Serbia que está dirigida por Raúl González, que conoce muy bien cómo funciona el balonmano español. Pero los jugadores españoles mostraron por qué son tan difíciles de batir; los resume una palabra: competir. Y frenaron los mejores momentos de Serbia, que se acercaron a dos tantos, con una muestra más de concentración, solidez defensiva, máxima movilidad de área a área y goles desde fuera si hacía falta en las manos de Tarrafeta (MVP), Casado, Fis (18 años). Todos a una, como España juega mejor. 19-15 para llegar al descanso a pesar de la insistencia de Darko Dukic y Uros Kojadinovic.Necesitaba España empezar a vivir momentos de tensión, que llegaran las dudas y los problemas para ver si era capaz de resolverlos. Serbia apretó líneas al inicio de la segunda parte y aumentó la dureza en el juego. Sufrieron los de Ribera ese empuje y esa exigencia física. No hubo tanta viveza en las transiciones, pero se mantuvo la compostura; la consistencia , la confianza, la efectividad.Admitía Ribera que también en las experiencias negativas se iba a forjar carácter en este grupo. Y salió de golpe en los últimos diez minutos, con una Serbia que se creció, que se acercó en el marcador hasta los dos tantos, que provocó más dudas en la zaga española, con más pérdidas de balón y mejores porcentajes de acierto. Pero se afinó el orgullo, el coraje , las manos de Sergey Hernández, las ayudas en la defensa, el valor en los lanzamientos, un Álex Dujshebaev para desatascar los momentos de más tensión.Se aceleró el pulso del banquillo en los dos últimos minutos. Dos ataques que quedaron en nada. Pero le dio el aliento Hernández en otra parada providencial que mantuvo el control del partido en las manos españolas, puso el final y la alegría en el vestuario nacional. Todavía con un equipo en compenetración, se brilla en la primera parte y se mantiene el aplomo en la segunda. Experiencias positivas y problemillas para que la maquinaria vaya engrasándose. Por el momento, se solventa el estreno con buena nota, con control, con actitud, aptitud y solidaridad. El ADN sigue intacto.   image

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