El Atlético completó el despropósito de jugar un derbi contra el Rayo Vallecano en Leganés al recibir una sonrojante goleada. Es cierto que Simeone rotó sin complejos, consciente de la importancia de tener piernas frescas ante la inminente eliminatoria de Champions contra el Brujas . Sin embargo, el hacer de su segunda unidad fue terrorífica, tan pobre su fútbol que a sus vecinos solo les hizo falta un actuación medianamente competitiva para conseguir tres goles, dos de ellos en la primera parte. Ni la entrada de Lookman ni de Julián Álvarez en la segunda pudieron evitar el festejo del teórico bando local, que aprovechó cada tanto de los suyos para pedir la dimisión de su presidente, Martín Presa, coautor junto con LaLiga de una extraña tarde de domingo en Butarque. Rayo Vallecano 3 – 0 Atlético de Madrid Jornada 24 de LaLiga Rayo Vallecano: Batalla; Ratiu, Lejeune, Mendy, Pacha Espino; Óscar Valentín, Gumbau (Unai López, m.83), Isi (Pedro Díaz, m.64); Ilias (Nteka, m.74), Fran Pérez (Álvaro García, m.64), De Frutos (Vertrowd, m.64). Atlético de Madrid: Oblak, Nahuel Molina, Giménez, Lenglet (Lookman, m.64), Ruggeri (Le Normand, m.57): Baena (Julián Álvarez, m.57), Cardoso (Llorente, m.64), Mendoza (Vargas, m.57), Nico González; Almada, Sorloth. Goles: 1-0: Fran Pérez, m.40; 2-0: Óscar Valentín, m.45; 3-0: Mendy, m.76. El árbitro: De Burgos Bengoetxea. Amonestó a Cardoso, Mendoza, Llorente y Álvaro García. Aunque la realidad parece predecible, siempre encuentra un recoveco por el que colarse y sorprender. Solo así se explica que el campo del Leganés , Butarque , acogiese un derbi madrileño entre el Rayo y el Atleti con las gradas medio vacías, sin presencia de la tribu rojiblanca, y en un ambiente más de pretemporada que de tensión de Primera. Las crónicas escritas se mezclaban con las locuciones radiofónicas, apelotonados los medios en la zona de prensa, aunque al menos el sol suavizaba el despropósito generado por el Rayo y el césped de su estadio que mandó el choque al sur de la capital. Así, antes del pitido inicial, la escasa afición rayista le dedicó varios minutos de insultos y peticiones de dimisión a su presidente, persona non grata Martín Presa desde hace años en Vallecas y, al menos por un día, en Leganés. Las rotaciones de Simeone habían sido masivas (solo repitieron Nahuel y Ruggeri respecto al partido contra el Barcelona ) y Oblak era el más perjudicado, asediado el esloveno por la presión local cada vez que recibía de sus centrales. Sin embargo, los colchoneros sembraron el pánico en la primera ocasión que tuvieron, hasta en dos ocasiones golpeó en la madera el acrobático disparo de Nico González en el minuto 11. Fue el aviso del argentino el que destapó una mejor actitud del Atleti, más asociativo y vertical, solo necesitado de enlazar con Sorloth para intentar modificar el marcador. Por eso sorprendió una espectacular ráfaga del Rayo en el último tercio de la primera parte. Soplaba el viento a favor de los de Iñigo Pérez y, en el 40, recibieron su premio. Ratiu encaró a Ruggeri con, al menos 10 fintas y, como el italiano no paraba de recular, el rumano lanzó un potente centro al corazón del área que aprovechó Fran Pérez . Cinco minutos después, el golpe se duplicó. Oblak salvó con una genialidad un fuerte disparo de Isi, pero Óscar Valentín , aprovechando la siesta de la defensa atlética, aumentó la ventaja a placer. Tras el paso por los vestuarios no hubo cambios del Cholo, demasiado cercano el partido contra el Brujas y suficiente la calidad de sus titulares para edificar una remontada. Como en la primera parte, generaba mucho peligro Nico González desde ambos sectores, aunque era el ex de la Juventus la única punta de lanza de un equipo somnoliento y de lo más fallón a la hora de construir la jugada. El Rayo, en cambio, tenía las ideas mucho más claras y De Frutos estuvo muy cerca de asestar otra puñalada, aunque al internacional español le falló el control cuando encaraba a Oblak . Como la situación era casi sonrojante, Simeone optó por preparar un buen asado, esperanzadora la entrada de tres de sus filones como son Julián Álvarez, Llorente y Lookman. Pese a todo, cuando los rojiblancos tenían demasiada ansiedad, centraban sin ton ni son cuando el choque demandaba que buscaran a sus astros en la frontal y mediante la asociación. Y como los colchoneros no reaccionaban, sus vecinos, con muy buen criterio, sentenciaron el duelo. Un centro desde la banda izquierda volvió a pillar desprevenida a la zaga visitante, a la que solo le quedó mirar cómo Mendy y su poderoso físico volaban para humillar a un grupo, que hace solo cuatro días, le dio un repaso histórico al Barça . El fútbol es imprevisible y parece que esta temporada no hay nadie que lo evidencie tan bien como el Atlético. El Atlético completó el despropósito de jugar un derbi contra el Rayo Vallecano en Leganés al recibir una sonrojante goleada. Es cierto que Simeone rotó sin complejos, consciente de la importancia de tener piernas frescas ante la inminente eliminatoria de Champions contra el Brujas . Sin embargo, el hacer de su segunda unidad fue terrorífica, tan pobre su fútbol que a sus vecinos solo les hizo falta un actuación medianamente competitiva para conseguir tres goles, dos de ellos en la primera parte. Ni la entrada de Lookman ni de Julián Álvarez en la segunda pudieron evitar el festejo del teórico bando local, que aprovechó cada tanto de los suyos para pedir la dimisión de su presidente, Martín Presa, coautor junto con LaLiga de una extraña tarde de domingo en Butarque. Rayo Vallecano 3 – 0 Atlético de Madrid Jornada 24 de LaLiga Rayo Vallecano: Batalla; Ratiu, Lejeune, Mendy, Pacha Espino; Óscar Valentín, Gumbau (Unai López, m.83), Isi (Pedro Díaz, m.64); Ilias (Nteka, m.74), Fran Pérez (Álvaro García, m.64), De Frutos (Vertrowd, m.64). Atlético de Madrid: Oblak, Nahuel Molina, Giménez, Lenglet (Lookman, m.64), Ruggeri (Le Normand, m.57): Baena (Julián Álvarez, m.57), Cardoso (Llorente, m.64), Mendoza (Vargas, m.57), Nico González; Almada, Sorloth. Goles: 1-0: Fran Pérez, m.40; 2-0: Óscar Valentín, m.45; 3-0: Mendy, m.76. El árbitro: De Burgos Bengoetxea. Amonestó a Cardoso, Mendoza, Llorente y Álvaro García. Aunque la realidad parece predecible, siempre encuentra un recoveco por el que colarse y sorprender. Solo así se explica que el campo del Leganés , Butarque , acogiese un derbi madrileño entre el Rayo y el Atleti con las gradas medio vacías, sin presencia de la tribu rojiblanca, y en un ambiente más de pretemporada que de tensión de Primera. Las crónicas escritas se mezclaban con las locuciones radiofónicas, apelotonados los medios en la zona de prensa, aunque al menos el sol suavizaba el despropósito generado por el Rayo y el césped de su estadio que mandó el choque al sur de la capital. Así, antes del pitido inicial, la escasa afición rayista le dedicó varios minutos de insultos y peticiones de dimisión a su presidente, persona non grata Martín Presa desde hace años en Vallecas y, al menos por un día, en Leganés. Las rotaciones de Simeone habían sido masivas (solo repitieron Nahuel y Ruggeri respecto al partido contra el Barcelona ) y Oblak era el más perjudicado, asediado el esloveno por la presión local cada vez que recibía de sus centrales. Sin embargo, los colchoneros sembraron el pánico en la primera ocasión que tuvieron, hasta en dos ocasiones golpeó en la madera el acrobático disparo de Nico González en el minuto 11. Fue el aviso del argentino el que destapó una mejor actitud del Atleti, más asociativo y vertical, solo necesitado de enlazar con Sorloth para intentar modificar el marcador. Por eso sorprendió una espectacular ráfaga del Rayo en el último tercio de la primera parte. Soplaba el viento a favor de los de Iñigo Pérez y, en el 40, recibieron su premio. Ratiu encaró a Ruggeri con, al menos 10 fintas y, como el italiano no paraba de recular, el rumano lanzó un potente centro al corazón del área que aprovechó Fran Pérez . Cinco minutos después, el golpe se duplicó. Oblak salvó con una genialidad un fuerte disparo de Isi, pero Óscar Valentín , aprovechando la siesta de la defensa atlética, aumentó la ventaja a placer. Tras el paso por los vestuarios no hubo cambios del Cholo, demasiado cercano el partido contra el Brujas y suficiente la calidad de sus titulares para edificar una remontada. Como en la primera parte, generaba mucho peligro Nico González desde ambos sectores, aunque era el ex de la Juventus la única punta de lanza de un equipo somnoliento y de lo más fallón a la hora de construir la jugada. El Rayo, en cambio, tenía las ideas mucho más claras y De Frutos estuvo muy cerca de asestar otra puñalada, aunque al internacional español le falló el control cuando encaraba a Oblak . Como la situación era casi sonrojante, Simeone optó por preparar un buen asado, esperanzadora la entrada de tres de sus filones como son Julián Álvarez, Llorente y Lookman. Pese a todo, cuando los rojiblancos tenían demasiada ansiedad, centraban sin ton ni son cuando el choque demandaba que buscaran a sus astros en la frontal y mediante la asociación. Y como los colchoneros no reaccionaban, sus vecinos, con muy buen criterio, sentenciaron el duelo. Un centro desde la banda izquierda volvió a pillar desprevenida a la zaga visitante, a la que solo le quedó mirar cómo Mendy y su poderoso físico volaban para humillar a un grupo, que hace solo cuatro días, le dio un repaso histórico al Barça . El fútbol es imprevisible y parece que esta temporada no hay nadie que lo evidencie tan bien como el Atlético.
El Atlético completó el despropósito de jugar un derbi contra el Rayo Vallecano en Leganés al recibir una sonrojante goleada. Es cierto que Simeone rotó sin complejos, consciente de la importancia de tener piernas frescas ante la inminente eliminatoria de Champions contra el … Brujas. Sin embargo, el hacer de su segunda unidad fue terrorífica, tan pobre su fútbol que a sus vecinos solo les hizo falta un hacer medianamente competitivo para conseguir tres goles, dos de ellos en la primer parte. Ni la entrada de Lookman ni de Julián Álvarez en la segunda pudieron evitar el festejo del teórico bando local, que aprovechó cada tanto de los suyos para pedir la dimisión de su presidente, Martín Presa, coautor junto con LaLiga de una extraña tarde de domingo en Butarque.
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Rayo Vallecano:
Batalla; Ratiu, Lejeune, Mendy, Pacha Espino; Óscar Valentín, Gumbau (Unai López, m.83), Isi (Pedro Díaz, m.64); Ilias (Nteka, m.74), Fran Pérez (Álvaro García, m.64), De Frutos (Vertrowd, m.64). -
Atlético de Madrid:
Oblak, Nahuel Molina, Giménez, Lenglet (Lookman, m.64), Ruggeri (Le Normand, m.57): Baena (Julián Álvarez, m.57), Cardoso (Llorente, m.64), Mendoza (Vargas, m.57), Nico González; Almada, Sorloth. -
Goles:
1-0: Fran Pérez, m.40; 2-0: Óscar Valentín, m.45; 3-0: Mendy, m.76. -
El árbitro:
De Burgos Bengoetxea. Amonestó a Cardoso, Mendoza, Llorente y Álvaro García.
Aunque la realidad parece predecible, siempre encuentra un recoveco por el colarse y sorprender. Solo así se explica que el campo del Leganés, Butarque, acogiese un derbi madrileño entre el Rayo y el Atleti con las gradas medio vacías, sin presencia la tribu rojiblanca, y en un ambiente más de pretemporada que de tensión de Primera. Las crónicas escritas se mezclaban con las locuciones radiofónicas, apelotonados los medios en la zona de prensa, aunque al menos el sol suavizaba el despropósito generado por el Rayo y la Liga, pues cabe recordar que la patronal permitió al club cambiar el césped de su estadio en plena competición y mandó el choque al sur de la capital.
Así, antes del pitido inicial, la escasa afición rayista le dedicó varios minutos de insultos y peticiones de dimisión a su presidente, persona non grata Martín Presa desde hace años en Vallecas y, al menos por un día, en Leganés.
Las rotaciones de Simeone habían sido masivas (solo repitieron Nahuel y Ruggeri respecto al partido contra el Barcelona) y Oblak era el más perjudicado, asediado el esloveno por la presión local cada vez que recibía de sus centrales. Sin embargo, los colchoneros sembraron el pánico en la primera ocasión que tuvieron, hasta en dos ocasiones golpeó en la madera el acrobático disparo de Nico González en el minuto 11.
Fue el aviso del argentino el que destapó una mejor actitud del Atleti, más asociativo y vertical, solo necesitado de enlazar con Sorloth para intentar modificar el marcador. Por eso sorprendió una espectacular ráfaga del Rayo en los el último tercio de la primera parte. Soplaba el viento a favor de los de Iñigo Pérez y, en el 40, recibieron su premio. Ratiu encaró a Ruggeri con, al menos, 10 fintas, y como el italiano no paraba de recular, el rumano lanzó un potente centro al corazón del área que aprovechó Fran Pérez. Cinco minutos después, el golpe se duplicó. Oblak salvó con una genialidad un fuerte disparo de Isi, pero Óscar Valentín, aprovechando la siesta de la defensa atlética, aumentó la ventaja a placer.
Tras el paso por los vestuarios no hubo cambios del Cholo, demasiado cercano el partido contra el Brujas y suficiente la calidad de sus titulares para edificar una remontada. Como en la primera parte, generaba mucho peligro Nico González desde ambos sectores, aunque era el ex de la Juventus la única punta de lanza de un equipo somnoliento y de lo más fallón a la hora de construir la jugada.
El Rayo, en cambio, tenía las ideas mucho más claras y De Frutos estuvo muy cerca de asestar otra puñalada, aunque al internacional español le falló el control cuando encaraba a Oblak. Como la situación era casi sonrojante, Simeone optó por preparara un buen asado, esperanzadora la entrada de tres de sus filones como son Julián Álvarez, Llorente y Lookman. Pese a todo, cuando los rojiblancos tenían demasiada ansiedad, centraban sin ton ni son cuando el choque demandaba que buscaran a sus astros en la frontal y mediante la asociación.
Y como los colchoneros no reaccionaban, sus vecinos, con muy buen criterio, sentenciaron el duelo. Un centro desde la banda izquierda volvió a pillar desprevenida a la zaga visitante, a la que solo le quedó mirar cómo Mendy y su poderoso físico volaban para humillar a un grupo, que hace solo cuatro días, le dio un repaso histórico al Barça. El fútbol es imprevisible, y parece que esta temporada, no hay nadie que lo evidencie como el Atlético.
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