Iñigo Pérez se despide del Rayo: «No encontraré nunca un grupo como este»

La despedida de Iñigo Pérez tuvo poco de comparecencia rutinaria y mucho de cierre emocional. En la ciudad deportiva del Rayo Vallecano, con el presidente Raúl Martín Presa sentado a su lado y buena parte de la plantilla presente como público, el técnico navarro anunció el final de una etapa que ha llevado al club de Vallecas a uno de los momentos más importantes de su historia reciente.Presa abrió el acto con palabras de agradecimiento hacia un entrenador que llegó al primer equipo sin experiencia como técnico principal y que, en dos años y medio, ha elevado el listón competitivo del Rayo. El presidente recordó que el club ha progresado durante su etapa y le dejó una puerta abierta para el futuro. «Esta ha sido y continuará siendo su casa», aseguró.El técnico no quiso leer ningún discurso. Prefirió hablar desde lo vivido, desde el agradecimiento y también desde una decisión que llevaba tiempo madurando. Explicó que el Rayo ya pensó en él cuando se marchó Andoni Iraola, aunque entonces rechazó la opción porque no sentía que fuese el momento. Seis meses después aceptó el reto, con el equipo a siete puntos del descenso, y acabó construyendo una etapa que deja permanencias, Europa y una final de Conference inédita para el club.Noticia relacionada general No No La amarga resaca del Rayo: vuelta a casa en silencio y una pregunta en el aire: «Y ahora qué» Javier AsprónLa razón de su marcha no la situó en un desencanto deportivo, sino en algo más íntimo. «Ha sido la decisión más difícil de mi carrera», reconoció. Habló de energía, de la exigencia específica que tiene entrenar al Rayo y de la sensación de que ya no podía regenerarla tan rápido como antes. También de la necesidad de comprobar si era capaz de seguir creciendo lejos de un grupo que, según admitió, le ha sostenido en lo profesional y en lo personal.A sus jugadores les dedicó las palabras más emocionadas. «No encontraré nunca un grupo como este», dijo ante una plantilla que escuchó en silencio una despedida llena de gratitud. Para Iñigo, lo compartido con ese vestuario va más allá del fútbol y difícilmente se repetirá en otro destino.También hubo mensaje para la afición, todavía marcada por la final europea perdida. El técnico pidió que el dolor del momento no borre el camino recorrido y dejó una frase que resume bien su forma de entender esta etapa. «La derrota nos generó dolor, el paso del tiempo generará un recuerdo y el recuerdo nos hará sonreír». El Rayo pierde a su entrenador, pero Iñigo Pérez quiso irse sin instalar la idea de vacío. Su despedida fue triste, sí, aunque también tuvo algo de agradecimiento y de confianza en lo que queda. La despedida de Iñigo Pérez tuvo poco de comparecencia rutinaria y mucho de cierre emocional. En la ciudad deportiva del Rayo Vallecano, con el presidente Raúl Martín Presa sentado a su lado y buena parte de la plantilla presente como público, el técnico navarro anunció el final de una etapa que ha llevado al club de Vallecas a uno de los momentos más importantes de su historia reciente.Presa abrió el acto con palabras de agradecimiento hacia un entrenador que llegó al primer equipo sin experiencia como técnico principal y que, en dos años y medio, ha elevado el listón competitivo del Rayo. El presidente recordó que el club ha progresado durante su etapa y le dejó una puerta abierta para el futuro. «Esta ha sido y continuará siendo su casa», aseguró.El técnico no quiso leer ningún discurso. Prefirió hablar desde lo vivido, desde el agradecimiento y también desde una decisión que llevaba tiempo madurando. Explicó que el Rayo ya pensó en él cuando se marchó Andoni Iraola, aunque entonces rechazó la opción porque no sentía que fuese el momento. Seis meses después aceptó el reto, con el equipo a siete puntos del descenso, y acabó construyendo una etapa que deja permanencias, Europa y una final de Conference inédita para el club.Noticia relacionada general No No La amarga resaca del Rayo: vuelta a casa en silencio y una pregunta en el aire: «Y ahora qué» Javier AsprónLa razón de su marcha no la situó en un desencanto deportivo, sino en algo más íntimo. «Ha sido la decisión más difícil de mi carrera», reconoció. Habló de energía, de la exigencia específica que tiene entrenar al Rayo y de la sensación de que ya no podía regenerarla tan rápido como antes. También de la necesidad de comprobar si era capaz de seguir creciendo lejos de un grupo que, según admitió, le ha sostenido en lo profesional y en lo personal.A sus jugadores les dedicó las palabras más emocionadas. «No encontraré nunca un grupo como este», dijo ante una plantilla que escuchó en silencio una despedida llena de gratitud. Para Iñigo, lo compartido con ese vestuario va más allá del fútbol y difícilmente se repetirá en otro destino.También hubo mensaje para la afición, todavía marcada por la final europea perdida. El técnico pidió que el dolor del momento no borre el camino recorrido y dejó una frase que resume bien su forma de entender esta etapa. «La derrota nos generó dolor, el paso del tiempo generará un recuerdo y el recuerdo nos hará sonreír». El Rayo pierde a su entrenador, pero Iñigo Pérez quiso irse sin instalar la idea de vacío. Su despedida fue triste, sí, aunque también tuvo algo de agradecimiento y de confianza en lo que queda.  

La despedida de Iñigo Pérez tuvo poco de comparecencia rutinaria y mucho de cierre emocional. En la ciudad deportiva del Rayo Vallecano, con el presidente Raúl Martín Presa sentado a su lado y buena parte de la plantilla presente como público, el técnico … navarro anunció el final de una etapa que ha llevado al club de Vallecas a uno de los momentos más importantes de su historia reciente.

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