Era tal cual. Como un personaje de sus cómics. Directa, sin filtros. Cuando la entrevistabas, mejor pensar bien las preguntas. No estaba para tonterías.
Así era, idéntica a sí misma, a la niña de ‘Persépolis’, la Mafalda persa, uno de esos milagros literarios que explican todo un mundo, el de quien creció durante la revolución y los primeros años del odio de los ayatolás
Era tal cual. Como un personaje de sus cómics. Directa, sin filtros. Cuando la entrevistabas, mejor pensar bien las preguntas. No estaba para tonterías.
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