Hollywood llevaba un verano bastante decente, pero ahora empieza a pasar a ser exultante. Feliz y sudoroso —la ola de calor lleva varias semanas sin dar tregua—, el barrio del cine por excelencia y sus alrededores respiran tranquilos después de un logro que calma sus inquietas aguas, al menos temporalmente: la unión casi mágica en taquilla de La odisea con la última entrega de Spider-Man. Agarradas de la mano, han logrado suministrar más de 400 millones a las taquillas estadounidenses en solo un fin de semana, muy especialmente gracias a los más de 350 millones de Spider-Man: Brand New Day, el mejor estreno de la historia de Estados Unidos. Un combo ganador que, en apenas tres semanas, ha recaudado unos 1.850 millones de dólares en la taquilla de todo el mundo (más de 1.600 millones de euros). Y se espera un puñado más. Así que Hollywood puede seguir respirando, que falta le hace.
Los apabullantes ingresos de ‘La odisea’ se han unido a los de la última entrega de ‘Spider-Man’ en una conjunción astral que hace respirar a las salas estadounidenses y de medio mundo El verano en que un poema griego y un hombre araña salieron al rescate de Hollywood | Cine: estrenos y críticas | EL PAÍSIr al contenido
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Los apabullantes ingresos de ‘La odisea’ se han unido a los de la última entrega de ‘Spider-Man’ en una conjunción astral que hace respirar a las salas estadounidenses y de medio mundo


Hollywood llevaba un verano bastante decente, pero ahora empieza a pasar a ser exultante. Feliz y sudoroso —la ola de calor lleva varias semanas sin dar tregua—, el barrio del cine por excelencia y sus alrededores respiran tranquilos después de un logro que calma sus inquietas aguas, al menos temporalmente: la unión casi mágica en taquilla de La odisea con la última entrega de Spider-Man. Agarradas de la mano, han logrado suministrar más de 400 millones a las taquillas estadounidenses en solo un fin de semana, muy especialmente gracias a los más de 350 millones de Spider-Man: Brand New Day, el mejor estreno de la historia de Estados Unidos. Un combo ganador que, en apenas tres semanas, ha recaudado unos 1.850 millones de dólares en la taquilla de todo el mundo (más de 1.600 millones de euros). Y se espera un puñado más. Así que Hollywood puede seguir respirando, que falta le hace.
Tráiler de ‘La Odisea’
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Tráiler de ‘La Odisea’
La unión de los dos fenómenos se esperaba exitosa, pero pocos preveían tanto, sobre todo tras el cansancio que parecían demostrar las películas de superhéroes o, simplemente, las franquicias. De ahí que el lunes, con la resaca de las cifras, no hubiera medio especializado en cine, de The Wrap a Variety, o newsletter cinematográfica que no abriera con los datos, los récords, el análisis, la locura. Especialmente en un momento duro para la industria, donde muchos rodajes se están marchando de Los Ángeles por los altos costes, más elevados aun tras la pandemia y tras las huelgas de guionistas y actores. Y más cuando la ciudad mira con enorme miedo la posible fusión, temporalmente paralizada, de Paramount y Warner, que podría dejar en la calle a centenares, si no miles, de empleados. Si bien es cierto que ni las aventuras de Odiseo ni las de Peter Parker han sido filmadas en los estudios de Hollywood, de hecho, ni siquiera en Nueva York o en Estados Unidos en general (la de Nolan en Marruecos, Grecia, Italia o Islandia; la de Cretton en Londres, Surrey, Kent y Glasgow), esto es un empujón para una ciudad que vive de las salas, los estrenos, las campañas de marketing, las premieres y sus fiestas imposibles, los turistas que vienen a ver, o a decepcionarse, con las casas de las estrellas.
De ahí que la cuarta película de Tom Holland encarnando al querido Peter Parker —que, por si era poco, encima tiene buenas críticas— deje un buen sabor de boca en la urbe angelina, en todas las empresas de cine (el triunfo de uno, el triunfo de todos) y, cómo no, en Sony, su distribuidora, que en esta ocasión se mostraba rápida y encantada de compartir los datos del Spider-Man dirigido por Destin Daniel Cretton y sus casi mil millones globales, 932, es decir, 810 millones de euros. La acogida ha sido especialmente buena en Estados Unidos y Canadá: solo allí, recaudó casi 360 millones de dólares, superando la barrera de los 300 que solo había logrado en 2019 Avengers: Endgame. En España, ha logrado 3,2 millones de euros solo el viernes, su primer día, lo que la coloca como el mejor estreno de la historia.
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Tráiler de ‘Spider-Man: Brand New Day’
“Es el mayor fin de semana de estreno de la historia de la taquilla, con 360 millones”, cuentan desde Sony a EL PAÍS, desglosando que la película se ha visto en casi 4.500 salas y que el viernes ha sido el día más fuerte, con casi 170 millones de recaudación, seguido por el sábado con 101 y el domingo con 89. Con un “¡Guau!“ arrancaba el comunicado de su CEO, Tom Rothman. “360 millones de gracias a todos los cineastas, actores, productores y a mis compañeros de Sony, que han creado una película tan fantástica y una campaña de marketing y distribución excepcional”, decía. “Los récords están para batirlos, pero nos sentiremos muy orgullosos de este mientras lo mantengamos”. También le decía Rothman a The Hollywood Reporter, ya con más retintín, que “todos esos genios que decían que las salas de cine habían muerto no tenían por qué tener razón”. “De hecho, el mercado del cine en salas está en pleno auge en estos momentos, y eso me hace mucha ilusión, soy muy optimista”, aseguraba.
Lo del hombre araña ha sido gigante incluso en comparación con La odisea de Christopher Nolan, que ya había sido todo un revulsivo para la ciudad, donde lleva semanas siendo el centro de la conversación. Aunque en las salas normales sí se pueden encontrar ya entradas (algo casi imposible en sus primeros 10 días), en las de IMAX de 70 milímetros sigue siendo muy difícil. El auténtico caballo de Troya del rodaje preside la entrada de la de Universal CityWalk, unos famosos multicines al norte de la ciudad, y da la bienvenida a los pocos afortunados que pueden verla en su sala IMAX 70 milímetros, la favorita del propio Nolan para ver películas. Para esta semana, en los cinco pases diarios, quedan entradas, sí… en la terrible primera fila, donde nadie es capaz de mirar durante tres horas una colosal pantalla de 18 metros por 25. La empresa lo sabe y ha decidido ampliar funciones hasta finales de septiembre.

Tampoco queda casi nada en el Teatro Chino de Hollywood, el más antiguo y querido del barrio y, en pleno Hollywood, el mejor para ver la película de Nolan, al menos, como quiso el director que fuera vista. Tiene varias salas pero, en una ciudad plagada de cinéfilos, es normal que la principal, la única que tienen de IMAX 70 milímetros y con casi mil asientos, esté llena constantemente. De ahí que haya cinco pases diarios, desde las seis de la mañana hasta casi las 22.00, incluso las 23.00 los sábados. En la cultura cinematográfica angelina, donde se acepta que la película arranque unos 20 minutos después de lo marcado, a causa de multitud de anuncios, y que se coman en el cine de tanques gigantes de palomitas a nachos con queso o aros de cebolla, los primeros espectadores llegan al cine cargados de café pasadas las cinco de la mañana y los últimos se marchan más allá de las dos. En el turno de tarde, la taquillera Sofía explica que muchos tratan de probar suerte allí mismo por si queda algo libre; por ahora, nada para toda la semana. Para Spider-Man, cuenta, “hay un poquito más de disponibilidad”, al tener más salas. Pero sobre todo mucha gente viene a imprimir sus entradas digitales y llevarse el boleto físico de recuerdo.
Por allí se dejan caer Julián Franco y su amigo Ernesto un par de horas antes del último pase, a ver cuándo abre la sala. Normales las ganas: vienen desde San Diego, a casi tres horas de distancia. “Bueno, dos horas y media”, sonríen, apurados. Ellos compraron sus entradas hace 10 días y han conducido hasta Los Ángeles solo para esto. En Estados Unidos, solo 25 salas exhiben la película en toda su gloria, ocho de ellas en California, pero ninguna en su ciudad; esta es la más cercana y el pase de las 21.55, el único disponible. “Estaba todo lleno y esto fue lo mejor que pudimos encontrar”, explican, emocionados, tras pagar unos 30 dólares por cabeza. No les importa salir a las dos de la mañana: conducirán de madrugada, repasando entre los dos las mejores anécdotas, aun con el regusto de las palomitas.

La odisea y Spider-Man han levantado el verano y la taquilla en apenas tres semanas, pero no están solas en su labor. Esta es, al fin y al cabo, temporada de niños en el cine, de ahí que la acompañen dos películas de animación, además, muy esperadas. Porque la eterna nostalgia de la quinta entrega de Toy Story, estrenada a finales de junio, todavía sigue ganando a ambas en EE UU, con 462 millones, y en el mundo entero, donde ha pasado la barrera psicológica de los mil millones (lleva ya 1.065). Otros muñecos que la acompañan son los Minions, cuyo regreso en compañía de un puñado de monstruos le ha hecho superar los 400 millones en cinco semanas. La temporada de premios, a partir de septiembre con los Emmy y de enero con los Globos de Oro —los Oscar serán en marzo— colocarán en su lugar crítico a todas ellas. Quizá no se lleven a casa montones de estatuillas, pero ya se han llevado montones de dólares. Y para esta capitalista industria tan necesitada de reconocimiento como de ingresos, ambos tienen el mismo valor.
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