Las imágenes de los antidisturbios emprendiéndola a porrazos contra el profesorado y alumnado de la Universidad Complutense durante la jornada de huelga del 14 de octubre en Madrid representan la lamentable y aterradora metáfora que vive hoy la educación pública en esta comunidad autónoma. Estremece contemplar cómo media docena de policías con equipo antidisturbios golpean con extrema violencia los cuerpos de quienes tan solo portan como escudo una pancarta de tela en defensa de la universidad pública. Solivianta asistir a la impotencia y a la rabia de quienes, tras recibir los duros golpes con graves consecuencias físicas en varios casos, se duelen espiritualmente ante la incomprensión de la violencia gratuita y tratan de razonar con aquellos que no ven lo que tienen delante: la ciudadanía en el ejercicio del derecho constitucional de manifestación pacífica en defensa de un bien público que también les pertenece a los que blanden las porras.
Los golpes infligidos a la educación pública, reales, de la mano de los policías, y metafóricos, mediante el recorte presupuestario, nos conectan con la falta de comprensión de lo que significa el Estado de derecho
Las imágenes de los antidisturbios emprendiéndola a porrazos contra el profesorado y alumnado de la Universidad Complutense durante la jornada de huelga del 14 de octubre en Madrid representan la lamentable y aterradora metáfora que vive hoy la educación pública en esta comunidad autónoma. Estremece contemplar cómo media docena de policías con equipo antidisturbios golpean con extrema violencia los cuerpos de quienes tan solo portan como escudo una pancarta de tela en defensa de la universidad pública. Solivianta asistir a la impotencia y a la rabia de quienes, tras recibir los duros golpes con graves consecuencias físicas en varios casos, se duelen espiritualmente ante la incomprensión de la violencia gratuita y tratan de razonar con aquellos que no ven lo que tienen delante: la ciudadanía en el ejercicio del derecho constitucional de manifestación pacífica en defensa de un bien público que también les pertenece a los que blanden las porras.
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