«Nuestra sociedad debe saber que ya está en una guerra híbrida», afirma este alto mando italiano. «No puedo garantizar que la OTAN pueda suplir el apoyo de EEUU a Ucrania cuando éste sea suspendido» Leer «Nuestra sociedad debe saber que ya está en una guerra híbrida», afirma este alto mando italiano. «No puedo garantizar que la OTAN pueda suplir el apoyo de EEUU a Ucrania cuando éste sea suspendido» Leer
El número dos de la estructura militar de la OTAN, el almirante italiano Giuseppe Cavo Dragone, nunca menciona la palabra «Rusia». Pero su discurso deja claro que las tensiones prebélicas entre Europa y ese país van a continuar, y tal vez a aumentar, con independencia de lo que pase con el plan estadounidense (o ruso-estadounidense) de paz para Ucrania.
Cavo Dragone es presidente del Comité Militar de la OTAN. Eso lo convierte en el militar europeo de más alto rango en la Alianza y en el segundo de toda ella, tras el comandante supremo aliado en Europa (SACEUR, por sus siglas en inglés), que siempre es un estadounidense. El almirante concede esta entrevista a EL MUNDO en el Foro de Seguridad que se celebra cada noviembre en la ciudad canadiense de Halifax, que este año ha estado marcado por la propuesta de paz de Trump para Ucrania.
Fue en el Foro donde el pasado sábado se escenificó la astracanada de los seis senadores estadounidenses diciendo que habían hablado con el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, y que este les había asegurado que el plan de paz no era tal, sino sólo la base para empezar a negociar. Apenas unas horas después, Rubio les llevaba la contraria y proclamaba la seriedad de la iniciativa, que implica dar a Rusia todavía más territorio del que ha conquistado y que Europa pague la reconstrucción de Ucrania, con Washington llevándose los beneficios.
Dado que el Gobierno de Donald Trump boicotea desde el Aspen Security Forum de julio estos foros de debate, la confusión en Halifax era aún mayor. Claro que, entre la colección de altos mandos militares, políticos y de la sociedad civil presentes, había un consenso claro en el crudo realismo del análisis de Cavo Dragone.
- ¿Qué ha aprendido la OTAN con la guerra de Ucrania?
- Hemos extraído una lección: debemos hablar al pueblo y educarlo, explicarle claramente lo que sería una guerra en la que toda la población estuviera involucrada. Ucrania nos ha dejado clara la importancia de la voluntad de lucha del pueblo. Toda la sociedad ucraniana está luchando. También tenemos que establecer un equilibrio entre los nuevos sistemas de armas y los convencionales. Tomemos los drones, por ejemplo: llevamos años usándolos como juguetes, sin darnos cuenta del tipo de armas que pueden llegar a ser. Entre el 70% y el 80% de los tanques rusos -o incluso más- están siendo destruidos por drones. Y hemos descubierto que, en paralelo a la guerra convencional, hay una guerra híbrida o de zona gris, que incluye incendios, sabotajes de ferrocarriles o violaciones del espacio aéreo por drones. Estas acciones han dejado de ser actividades secundarias. Son parte de la guerra. Y, en ocasiones, empiezan mucho antes de que empiece la guerra. Así que estos movimientos en la zona gris podrían ser una señal de que algo más grande se avecina, igual que pasó, precisamente, en Ucrania.
- Cuando usted dice que «se viene algo más grande», ¿está aludiendo a algo más allá de Ucrania?
- Sí. Me refiero a un conflicto híbrido, o sea, por debajo del umbral de actividades que se consideran propias de un conflicto, pero en dirección hacia un probable conflicto [con la OTAN]. Son advertencias que deben ser tomadas muy en serio. La disuasión es nuestra mejor arma, y ahora estamos empezando a plantearnos si la disuasión es sólo reactiva o podría ser también preventiva. Este puede ser el momento para responder a esa pregunta.
- ¿Cómo es la disuasión preventiva?
- Tal vez hacer las mismas cosas a las que hemos estado reaccionando en los ataques de guerra híbrida de los que hemos sido blancos. Por ejemplo, lanzar una acción preventiva contra un sitio en el que podría haber drones preparados para ser lanzados [sobre la OTAN] podría ser una opción.
- Eso sería lanzar una acción contra Rusia.
- Contra cualquiera que nos esté amenazando, que nos esté poniendo en peligro. La OTAN está formada por países democráticos, así que nuestra tendencia es a ser reactivos. Pero, desde luego, tenemos una amplia gama de opciones para actuar y todas ellas, por cierto, son perfectamente viables desde el punto de vista técnico.
- Acaba de decir que una de las lecciones de Ucrania es la importancia de que la sociedad sepa y asuma que está en guerra. ¿Deberían las sociedades de los países miembros de la OTAN asumir que ha sido lanzada contra ellos una guerra ‘híbrida’, de ‘zona gris’?
- Nuestra sociedad civil debería saber que ya está siendo blanco de esas actividades híbridas o acciones bajo el umbral [de una guerra en toda regla]. Un ejemplo obvio: ¿puede usted decir que durante nuestros procesos políticos y durante nuestras elecciones no hay ningún tipo de influencia exterior? No. Desde luego, ha habido intentos. Que luego hayan tenido éxito o no ha sido cosa de nuestra capacidad de resiliencia. Pero los ha habido. Lo que hace falta es que asumamos eso y que ejerzamos todas las opciones que tenemos. Hay que tener en cuenta que los países de la OTAN se han acostumbrado a décadas y décadas de paz, lo cual, sin duda, es bueno. Pero ahora hemos recibido una ducha fría.
- También ha dicho que la OTAN – y aquí estoy hablando de los países europeos de la OTAN – tienen los recursos para hacer frente a esas amenazas. ¿Los tienen ya o esperan tenerlos en el futuro?
- Los tenemos ya. Los tienen las naciones, la Alianza. Tenemos los planes. Tenemos, por supuesto, el adversario. Tenemos todo lo necesario para ejecutar esas acciones, aunque necesitamos mejorar. Hablando con honestidad, necesitamos perfeccionar nuestra capacidad de adquisición de blancos, y en eso estamos trabajando con la ayuda del compromiso del 5% [de gasto en Defensa en relación al PIB en 2035] decidido en la cumbre de La Haya. Y no olvidemos que el sector de la Defensa necesita apoyarnos con más producción y, también, más toma de riesgos. Digamos que la industria de Defensa no sólo debe ser un negocio: también tiene que ser parte de la estructura.
- Si EEUU deja de apoyar a Ucrania ¿puede el resto de la OTAN cubrir ese vacío?
- Honestamente, no puedo decirle que sí. Pero puedo decirle que haríamos todo lo que pudiéramos. Aumentaríamos nuestro apoyo al máximo. Nunca abandonaremos a Ucrania.
- Pero no puede garantizar que fuera suficiente.
- No. Eso lo veremos cuando, desafortunadamente, acabe pasando.
- ¿Cuál sería la mayor limitación de la ayuda europea? ¿La falta de capacidades ‘más allá del horizonte’ que tiene Estados Unidos [y que permite a Washington avisar a Kiev cuando Rusia lanza sus misiles o sus bombarderos despegan de sus bases]?
- La Inteligencia es algo tremendamente importante, pero, aunque nosotros no estemos al nivel de los estadounidenses, podemos dar a Ucrania lo que nuestra Inteligencia obtiene. Y, por supuesto, seguiremos suministrándole armas. Los países europeos -incluyendo a Noruega y al Reino Unido- y Canadá ya son los mayores suministradores de armas de Ucrania, aunque, por supuesto, echaremos de menos la Inteligencia y las armas de Estados Unidos.
- La mayor parte de las tecnologías usadas en la guerra moderna, y en especial la ‘nube’, que es absolutamente clave, están controladas casi en su totalidad por empresas estadounidenses. Sabemos que Washington puede obligar a esas empresas a cerrar el acceso a sus servicios a terceras partes, porque ya lo ha hecho, por ejemplo, al hacer que Microsoft bloqueara el acceso a la plataforma Office -incluyendo el correo electrónico- del ex fiscal del Tribunal Penal Internacional Karim Khan, al que había sancionado porque procesó al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu. Alcanzar autonomía en este campo va a llevar años a Europa.
- Tenemos un plan para desarrollar esas capacidades, y la UE está trabajando en el desarrollo de la nube también. Con la cantidad de inversión que estamos empezando a tener disponible podremos acelerar este proceso, porque la digitalización de la Defensa es algo insoslayable. Tenemos que ser una Alianza operacional a nivel multidominio.
- ¿Cómo está yendo la paz en Ucrania?
- El plan de paz llega después de un periodo sin propuestas en ese sentido, así que es bienvenido. Pero creemos que cualquier oferta negociadora debe considerar unas cosas fundamentales, como que hay un agresor y una víctima, y que las fronteras de los Estados no pueden ser redibujadas por la fuerza.
- ¿Y la guerra?
- Está esencialmente estabilizada. Rusia ha obtenido pequeñas ganancias a costa de unas pérdidas enormes, de entre 1.000 y 1.200 bajas [contando muertos y heridos] diarias. Pero los ucranianos están resistiendo. La movilización de la sociedad ucraniana es increíble. Son un ejemplo mundial. La OTAN seguirá a su lado hasta el día en el que haya una paz justa y duradera, y aun después, mientras reconstruyen sus Fuerzas Armadas para que estas sean capaces de disuadir a Rusia de que les invada por tercera vez.
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