Antoni Marí, la insularidad creativa

Antoni Marí, Ibiza (20 setiembre 1944), poeta, escritor, catedrático y editor me explicó una vez que, cuando era muy pequeño, por algún motivo extraño decidió no pronunciar una sola palabra hasta cumplir los cuatro años. Su infancia y juventud tuvieron lugar entre la plaza de Vara de Rey, en Ibiza, y la finca de su abuelo en cala Jondal. La muerte le alcanzó en Barcelona este lunes a los 81 años.

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 El escritor y catedrático, impulsor de la literatura aplicada a la crítica teórica, deja una obra lúcida e instructiva, y una forma vibrante de entender la docencia  

El escritor y ensayista Antoni Marí.R. Ramos

Antoni Marí, Ibiza (20 setiembre 1944), poeta, escritor, catedrático y editor me explicó una vez que, cuando era muy pequeño, por algún motivo extraño decidió no pronunciar una sola palabra hasta cumplir los cuatro años. Su infancia y juventud tuvieron lugar entre la plaza de Vara de Rey, en Ibiza, y la finca de su abuelo en cala Jondal. La muerte le alcanzó en Barcelona este lunes a los 81 años.

La isla mantenía en buena parte de sus tradiciones, además de incorporar una estimulante presencia de la modernidad europea. Esa mezcla le impactó. Los discos de rock sonaban antes en su casa que en otras de la península. Es imposible entender su vida sin aquel vínculo insular, sin sus costumbres y ritos, motor creativo de su obra. Aunque tiempo después, su familia decidió que él era el más preparado de los tres hermanos para completar sus estudios. A los 15 años se marchó a estudiar a Palma de Mallorca y, una vez completado el bachillerato, se trasladó a Barcelona a cursar Filosofía. En 1969 volvió a Ibiza donde durante un par de años ejerció como profesor de Instituto. Pero, excepto los alumnos, todo lo demás le resultaba “de una sordidez aterradora”.

El ecosistema cultural barcelonés se hizo de golpe muy presente e intenso en su regreso a la ciudad condal. Mientras despegaba su carrera como docente en la Universidad Autónoma de Barcelona, trabajó en editorial Teide. El mismo año de su entrada, 1979, publicó un libro de poemas, El Preludio, con su amigo Jaume Vallcorba que acababa de fundar la rompedora editorial Quaderns Crema. Estos años fueron también los de su especialización en el estudio de las ideas estéticas y su traslación a diversos ensayos. En sus dos primeras obras publicadas en 1979, El entusiasmo y la quietud y L’home de geni, el autor ibicenco pone claramente de manifiesto uno de sus principales objetivos: dotar al ensayo académico de una entidad literaria que hasta entonces no tenía. La voluntad expresiva (1988) y Formas del Individualismo (1994) apuntalan esta tendencia narrativa.

Dos cambios importantes ocurrieron en 1989. El rector de la Universidad Pompeu Fabra, Enric Argullol, le propuso entrar a formar parte del grupo selecto de profesores que organizarán la Facultad de Humanidades. Marí se trasladó desde la Autónoma a la nueva Universidad donde acabaría su vida académica. Este mismo año, propuso a su amiga Beatriz de Moura lanzar una colección de poesía. Ante las reticencias de la propietaria de la editorial Tusquets, Marí le respondió: “Hasta que no tengas una colección de poesía no tendrás una editorial de prestigio”. Así nació Nuevos Textos Sagrados, que ha publicado más 120 títulos y ha obtenido varios premios nacionales de poesía. En 2001, De Moura le encargó un nuevo proyecto editorial, la colección en catalán de Tusquets Ull de vidre, que inauguró Falsa pista de Henning Mankell.

Su obra poética, ampliamente traducida y galardonada, se nutre de los autores que configuran su ascendente literario, como Dante Alighieri i Guido Cavalcanti, J.V. Foix, Carles Riba, Francesc Parcerises y Pere Gimferrer. Pero, sobre todo, de los paisajes y experiencias de su Ibiza natal. Desde su casa payesa ajena a todas las transformaciones del siglo XX (sin electricidad y agua corriente), Antoni Marí trata de revivir cada verano la Ibiza de su infancia y juventud: Un viatge d’hivern (1989), El desert (1997), Tríptic des Jondal (2003), Han vingut uns amics(2010). Su última contribución literaria, el poema en verso Quatre costats (2025) vuelve a ser un guiño a la infancia inspirado en Four quartets de T.S. Eliot, otro de sus autores de referencia. En su obra narrativa se impone el carácter autobiográfico en dos de ellas, El Vaso de plata (1991) i Entspringen (2000). En cambio, El camino de Vincennes (2005) es una novela de ideas o filosófica. Un paseo entre Jean-Jacques Rousseau i Denis Diderot que recuerda los que se producen alrededor del sanatorio de La Montaña mágica de Thomas Man.

Marí llenaba sus clases con una combinación de fuerza física e intelectual. Todo en él era a la vez brillante desde el punto de vista cognitivo y directo y adrenalínico en cuanto a lo material. Para sus alumnos, también para los de otros grandes profesores, su legado tiene que ver con esa forma especial de entender la docencia como un intercambio vibrante de ideas cuyo objetivo, romántico y utópico, es la búsqueda de las conexiones que existen entre todas ellas. Salíamos de las clases trastornados, conmovidos, impactados por la complejidad de los asuntos que habíamos tratado. Este recuerdo perdura como la obra y hace que en estos días, además de hojear sus libros, el teléfono suene a menudo entre nosotros. Aunque como le ocurrió a él mismo hasta los cuatro, nos cueste ahora decir ni una palabra.

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