Artemis II ante una de sus fases más críticas: «Solo respiraremos tranquilos cuando vuelvan a casa»

Los astronautas Reid Wiseman, Christina Kock, Victor Glover y Jeremy Hansen están orbitando la Tierra en este mismo instante. Por la ventanilla de su nave Orión ven cómo nuestro planeta está, día a día, más lejos y la Luna cada vez más cerca. El lanzamiento , uno de los puntos críticos —y quizá el más espectacular— fue todo un éxito: con solo diez minutos de retraso de la hora prevista, el cohete más potente de la NASA, el SLS (siglas de Space Launch System) despegaba de Cabo Cañaveral rumbo a diez días históricos en los que la humanidad vuelve a nuestro satélite después de más de 50 años sin visitarlo. Pero aún queda mucho trabajo por hacer, sobre todo para la tripulación y los equipos de Tierra, que monitorizan al segundo desde la trayectoria de la nave hasta sus constantes vitales. Porque, aunque no vayan a pisar la Luna (habrá que esperar hasta Artemis IV y 2028 para verlo), el viaje no es un paseo. De hecho, en apenas unas horas tendrán que afrontar uno los puntos críticos de la misión, la inyección translunar (TLI, por sus siglas en inglés). Es el ‘empuje’ que realmente les pondrá de camino a la Luna y el momento crucial que decidirá si la misión dura diez días o apenas dos. La TLI está programada para realizarse 25 horas y 37 minutos después del despegue, es decir, esta madrugada a las 02.12 hora española. «Es un punto de inflexión muy importante», señaló en rueda de prensa posterior al lanzamiento Norm Knight, director de Operaciones de Vuelo de la NASA. «Ahora mismo nos estamos asegurando de que los sistemas de soporte vital funcionen, de que la nave esté en buen estado y de que haya redundancia en las comunicaciones y otros equipos clave. Garantizamos que sean funcionales, porque una vez que nos comprometemos con el TLI, tienen que funcionar». Noticia relacionada reportaje No No Por qué no es (ni de lejos) una repetición del Apolo 8 José Manuel NievesEs tan importante que los responsables de la NASA, entre ellos el ingeniero madrileño Eduardo García Llama , jefe de controladores de vuelo de ingeniería en el Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston (Texas), se reunirán a última hora de la tarde para decidir si se lleva a cabo o no la maniobra. Si se considera que Orión no está preparada, la misión Artemis II no irá más lejos de la órbita terrestre, donde ahora mismo se encuentra. Pero si el equipo da luz verde, Orión se pondrá en camino de describir una trayectoria en forma de ocho alrededor de la Luna, usando su gravedad como una especie de tirachinas para después regresar de forma segura a la Tierra. Fallos con el retrete espacialDe forma paralela, Wiseman, Glover, Koch y Hansen han estado poniendo a prueba a Orión y sus diversos sistemas, asegurándose de que la cápsula esté lista para un viaje al espacio profundo. De hecho, tras el lanzamiento ya se pusieron a trabajar y experimentaron fallos con las comunicaciones y con el retrete espacial, aunque consiguieron arreglarlo justo antes de irse a dormir. Al despertar, otra aventura: Koch informó al equipo que dentro de la nave el frío era demasiado intenso. «¿Hay alguna posibilidad de que suban la temperatura en la cabina o de que reduzcan un poco más la velocidad del ventilador para que la ventilación no sople con tanta fuerza?», preguntó la astronauta de la NASA a control. Nada preocupante. El equipo en tierra explicó a la tripulación que, mientras dormían, observaron un ligero aumento de la temperatura, y que revisarían los sistemas. Orión, de momento, funciona casi a la perfección. Volar en silencio detrás de la LunaSi finalmente se encaminan hacia nuestro satélite, está previsto que durante la tarde del viernes (19.45 hora en España) sobrevuelen la cara oculta de la Luna, dando la vuelta de nuevo hacia la Tierra. Este momento será crítico porque durante unos minutos las comunicaciones se cortarán, quedando solos durante la maniobra. En ese instante, además, registrarán uno de los mayores hitos de la misión: alcanzarán los 402.000 kilómetros de distancia con nuestro planeta, lo más lejos que cualquier ser humano (incluidos los astronautas de la era Apolo ) ha estado nunca. Después del sobrevuelo, y gracias a la física descubierta por Newton, los astronautas volverán apoyados por la gravedad lunar de regreso a la Tierra, una maniobra mucho menos arriesgada de la que llevaron a cabo sus compañeros del Apolo 8, a los que cualquier fallo en el encendido de motores habría supuesto una catástrofe mortal. Un camino de vuelta ‘tranquilo’ que durará unos tres días hasta el momento crucial: el descenso. La reentrada y un escudo en entredichoLa medianoche del viernes 10 al sábado 11 de abril, diez días después de su despegue, empezarán las maniobras de regreso. La cápsula irá ganando velocidad hasta entrar en la atmósfera terrestre a casi 40.000 kilómetros por hora, superando los 2.700 grados de temperatura por el roce con la atmósfera. Será uno de los momentos más delicados, más aún cuando el escudo que tiene que protegerlos de estas temperaturas extremas se vio comprometido durante Artemis I, que tuvo lugar en 2022. De hecho, expertos relacionados con la NASA alzaron la voz sobre el peligro que suponía enviar gente en la nave. Pero, finalmente y tras arduos análisis, la agencia espacial estadounidense con su recién nombrado jefe a la cabeza, Jared Isaacman, decidieron continuar adelante. Si todo va según lo planeado, sobre las dos de la madrugada del sábado veremos en directo cómo los cuatro astronautas a bordo de la nave Orión amerizan en el Océano Pacífico para después ser recogidos por los equipos de salvamento pocos minutos después. En ese momento, y solo en ese momento, se podrá proclamar el éxito de la misión Artemis II. «Solo respiraremos tranquilos cuando los cuatro estén en casa», ha dicho en varias ocasiones Isaacman. «Solo quería describirles la belleza de lo que estamos viendo. Es sencillamente increíble» Christina Koch Astronauta de la misión Artemis IIY, si todo sale bien, la NASA espera enviar astronautas a la superficie lunar en 2028 con la misión Artemis 4 (tras practicar el acoplamiento con módulos de aterrizaje en órbita terrestre durante la misión Artemis 3 en 2027), y luego comenzar a construir una base cerca del polo sur lunar unos años después.De momento, Wiseman, Koch, Glover y Hansen siguen alejándose en la nave Orión, viendo desde la escotilla cómo se alejan del pequeño punto azul del que hablaba Carl Sagan. «Se puede distinguir la línea costera del continente; los ríos gracias al resplandor del Sol; altas nubes de tormenta y el Polo Sur iluminado… Solo quería describirles la belleza de lo que estamos viendo», dijo Christina Koch en la primera retransmisión de Artemis II en el espacio. «Es sencillamente increíble». Los astronautas Reid Wiseman, Christina Kock, Victor Glover y Jeremy Hansen están orbitando la Tierra en este mismo instante. Por la ventanilla de su nave Orión ven cómo nuestro planeta está, día a día, más lejos y la Luna cada vez más cerca. El lanzamiento , uno de los puntos críticos —y quizá el más espectacular— fue todo un éxito: con solo diez minutos de retraso de la hora prevista, el cohete más potente de la NASA, el SLS (siglas de Space Launch System) despegaba de Cabo Cañaveral rumbo a diez días históricos en los que la humanidad vuelve a nuestro satélite después de más de 50 años sin visitarlo. Pero aún queda mucho trabajo por hacer, sobre todo para la tripulación y los equipos de Tierra, que monitorizan al segundo desde la trayectoria de la nave hasta sus constantes vitales. Porque, aunque no vayan a pisar la Luna (habrá que esperar hasta Artemis IV y 2028 para verlo), el viaje no es un paseo. De hecho, en apenas unas horas tendrán que afrontar uno los puntos críticos de la misión, la inyección translunar (TLI, por sus siglas en inglés). Es el ‘empuje’ que realmente les pondrá de camino a la Luna y el momento crucial que decidirá si la misión dura diez días o apenas dos. La TLI está programada para realizarse 25 horas y 37 minutos después del despegue, es decir, esta madrugada a las 02.12 hora española. «Es un punto de inflexión muy importante», señaló en rueda de prensa posterior al lanzamiento Norm Knight, director de Operaciones de Vuelo de la NASA. «Ahora mismo nos estamos asegurando de que los sistemas de soporte vital funcionen, de que la nave esté en buen estado y de que haya redundancia en las comunicaciones y otros equipos clave. Garantizamos que sean funcionales, porque una vez que nos comprometemos con el TLI, tienen que funcionar». Noticia relacionada reportaje No No Por qué no es (ni de lejos) una repetición del Apolo 8 José Manuel NievesEs tan importante que los responsables de la NASA, entre ellos el ingeniero madrileño Eduardo García Llama , jefe de controladores de vuelo de ingeniería en el Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston (Texas), se reunirán a última hora de la tarde para decidir si se lleva a cabo o no la maniobra. Si se considera que Orión no está preparada, la misión Artemis II no irá más lejos de la órbita terrestre, donde ahora mismo se encuentra. Pero si el equipo da luz verde, Orión se pondrá en camino de describir una trayectoria en forma de ocho alrededor de la Luna, usando su gravedad como una especie de tirachinas para después regresar de forma segura a la Tierra. Fallos con el retrete espacialDe forma paralela, Wiseman, Glover, Koch y Hansen han estado poniendo a prueba a Orión y sus diversos sistemas, asegurándose de que la cápsula esté lista para un viaje al espacio profundo. De hecho, tras el lanzamiento ya se pusieron a trabajar y experimentaron fallos con las comunicaciones y con el retrete espacial, aunque consiguieron arreglarlo justo antes de irse a dormir. Al despertar, otra aventura: Koch informó al equipo que dentro de la nave el frío era demasiado intenso. «¿Hay alguna posibilidad de que suban la temperatura en la cabina o de que reduzcan un poco más la velocidad del ventilador para que la ventilación no sople con tanta fuerza?», preguntó la astronauta de la NASA a control. Nada preocupante. El equipo en tierra explicó a la tripulación que, mientras dormían, observaron un ligero aumento de la temperatura, y que revisarían los sistemas. Orión, de momento, funciona casi a la perfección. Volar en silencio detrás de la LunaSi finalmente se encaminan hacia nuestro satélite, está previsto que durante la tarde del viernes (19.45 hora en España) sobrevuelen la cara oculta de la Luna, dando la vuelta de nuevo hacia la Tierra. Este momento será crítico porque durante unos minutos las comunicaciones se cortarán, quedando solos durante la maniobra. En ese instante, además, registrarán uno de los mayores hitos de la misión: alcanzarán los 402.000 kilómetros de distancia con nuestro planeta, lo más lejos que cualquier ser humano (incluidos los astronautas de la era Apolo ) ha estado nunca. Después del sobrevuelo, y gracias a la física descubierta por Newton, los astronautas volverán apoyados por la gravedad lunar de regreso a la Tierra, una maniobra mucho menos arriesgada de la que llevaron a cabo sus compañeros del Apolo 8, a los que cualquier fallo en el encendido de motores habría supuesto una catástrofe mortal. Un camino de vuelta ‘tranquilo’ que durará unos tres días hasta el momento crucial: el descenso. La reentrada y un escudo en entredichoLa medianoche del viernes 10 al sábado 11 de abril, diez días después de su despegue, empezarán las maniobras de regreso. La cápsula irá ganando velocidad hasta entrar en la atmósfera terrestre a casi 40.000 kilómetros por hora, superando los 2.700 grados de temperatura por el roce con la atmósfera. Será uno de los momentos más delicados, más aún cuando el escudo que tiene que protegerlos de estas temperaturas extremas se vio comprometido durante Artemis I, que tuvo lugar en 2022. De hecho, expertos relacionados con la NASA alzaron la voz sobre el peligro que suponía enviar gente en la nave. Pero, finalmente y tras arduos análisis, la agencia espacial estadounidense con su recién nombrado jefe a la cabeza, Jared Isaacman, decidieron continuar adelante. Si todo va según lo planeado, sobre las dos de la madrugada del sábado veremos en directo cómo los cuatro astronautas a bordo de la nave Orión amerizan en el Océano Pacífico para después ser recogidos por los equipos de salvamento pocos minutos después. En ese momento, y solo en ese momento, se podrá proclamar el éxito de la misión Artemis II. «Solo respiraremos tranquilos cuando los cuatro estén en casa», ha dicho en varias ocasiones Isaacman. «Solo quería describirles la belleza de lo que estamos viendo. Es sencillamente increíble» Christina Koch Astronauta de la misión Artemis IIY, si todo sale bien, la NASA espera enviar astronautas a la superficie lunar en 2028 con la misión Artemis 4 (tras practicar el acoplamiento con módulos de aterrizaje en órbita terrestre durante la misión Artemis 3 en 2027), y luego comenzar a construir una base cerca del polo sur lunar unos años después.De momento, Wiseman, Koch, Glover y Hansen siguen alejándose en la nave Orión, viendo desde la escotilla cómo se alejan del pequeño punto azul del que hablaba Carl Sagan. «Se puede distinguir la línea costera del continente; los ríos gracias al resplandor del Sol; altas nubes de tormenta y el Polo Sur iluminado… Solo quería describirles la belleza de lo que estamos viendo», dijo Christina Koch en la primera retransmisión de Artemis II en el espacio. «Es sencillamente increíble».  

Los astronautas Reid Wiseman, Christina Kock, Victor Glover y Jeremy Hansen están orbitando la Tierra en este mismo instante. Por la ventanilla de su nave Orión ven cómo nuestro planeta está día a día más lejos y la Luna cada vez más cerca. … El lanzamiento, uno de los puntos críticos —y quizá el más espectacular— fue todo un éxito: con solo diez minutos de retraso de la hora prevista, el cohete más potente de la NASA, el SLS (siglas de Space Launch System) despegaba de Cabo Cañaveral rumbo a diez días históricos en los que la humanidad vuelve a nuestro satélite después de más de 50 años sin visitarlo.

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