Una mujer que tiene ahora 21 años ha denunciado a Radill G., pastor de la Iglesia Evangélica Hechos Barcelona, por agresión sexual cuando ella tenía 13. Los abusos, según la denuncia a la que ha tenido acceso este periódico, empezaron en 2018 y se prolongaron hasta 2021, cuando la menor, después del último episodio, decidió “dejar de acudir a la iglesia y no volver a tener contacto con el querellado”. En ese último episodio, que en la denuncia se califica de “muy violento” para la víctima, el pastor la citó a las 6 de la mañana en la iglesia. “No había nadie, empezó a besarla y a quitarla la ropa para tirarse encima suyo (sic). La siguió besando, diciendo que era especial para él. Después le escribió y le dijo que la quería tanto y que le salían esos comportamientos, pero que todos fallábamos y Dios le perdonaba”. La querella, por un supuesto delito de agresión sexual continuado a menor de 16 años, ha sido admitida a trámite por el Tribunal de Instancia de Barcelona, que ha encargado diligencias previas.
La víctima tenía 13 años cuando empezaron los abusos. Según la denuncia, le decía que eran “muestras de cariño, que la quería y la quería ayudar a ser mejor en Dios”
Una mujer que tiene ahora 21 años ha denunciado a Radill G., pastor de la Iglesia Evangélica Hechos Barcelona, por agresión sexual cuando ella tenía 13. Los abusos, según la denuncia a la que ha tenido acceso este periódico, empezaron en 2018 y se prolongaron hasta 2021, cuando la menor, después del último episodio, decidió “dejar de acudir a la iglesia y no volver a tener contacto con el querellado”. En ese último episodio, que en la denuncia se califica de “muy violento” para la víctima, el pastor la citó a las 6 de la mañana en la iglesia. “No había nadie, empezó a besarla y a quitarla la ropa para tirarse encima suyo (sic). La siguió besando, diciendo que era especial para él. Después le escribió y le dijo que la quería tanto y que le salían esos comportamientos, pero que todos fallábamos y Dios le perdonaba”. La querella, por un supuesto delito de agresión sexual continuado a menor de 16 años, ha sido admitida a trámite por el Tribunal de Instancia de Barcelona, que ha encargado diligencias previas.
Preguntado por este periódico, Radill G. ha contestado por Whatsapp negando los hechos. “Gracias por ponerte en contacto conmigo para recabar mi versión de los hechos. Manifiesto que la acusación en la denuncia ES FALSA. A día de hoy, todavía no he declarado ni he podido aportar las pruebas para acreditar que esos hechos no son ciertos y alegamos la presunción de inocencia hasta que, en su caso, se demuestre que ha habido un delito”. El pastor es responsable máximo de la iglesia que dirige y sigue con sus funciones. En la página web de la iglesia sale acompañado de su mujer, y entre los “ministerios” que publicita están “Forever”, para parejas; “Influencers”, para jóvenes que puedan “fortalecerse como hijos obedientes”; o “Hechos Dance”, ya que, promocionan, la danza “es una herramienta para llevar el mensaje de Dios”.
La Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (Ferede) y sus servicios jurídicos han sido informados de los hechos y tienen una copia de la denuncia. Jorge Fernández, responsable de comunicación, asegura a este periódico que no han tomado todavía una decisión sobre si apartar o no de manera cautelar a Radill. “Es una información que nos llegó hace un par de días. Estamos valorando y escuchando a todas las partes. Reafirmo que tenemos una política de tolerancia cero con los abusos y, en la medida que corresponda, tomaremos las medidas cautelares correspondientes”.
La menor, según relata la denuncia, comenzó a asistir a la iglesia junto a su madre en septiembre de 2018. El acusado, poco después, presuntamente invitó a la víctima “a una reunión de consolidación con ambos pastores, pero solo acudió él”. Siempre según la denuncia, después de esa reunión, “comenzó a escribirle a diario, controlando sus actividades y preguntándole si había mantenido relaciones sexuales, cómo, cuándo y con quién, bajo el pretexto de ayudarla a remendar su error ante Dios. Le preguntaba también si usaba compresa o tampón”. Le ordenó, según recoge la demanda, que “borrara todas las conversaciones y registros de llamadas entre ellos” alegando “que su esposa se enfadaba”. La víctima obedeció “por la confianza depositada en su figura de pastor”.
La denuncia relata cómo fueron aumentando los encuentros con la menor, con la excusa de mantener reuniones “de consolidación” [son encuentros para conocer a las personas nuevas que llegan a la iglesia, para ver su nivel de fe, los años que han estado en el evangelio, etcétera]. “Comenzó a prodigar un contacto físico inapropiado, con abrazos cada vez más largos que justificaba como un gesto paternal. A su vez, le decía que era muy guapa y que tenía un cuerpo muy bonito”. Un día, siempre según la querella, el pastor llevó a la menor a un “cuarto apartado” y “la besó”. Cada vez que se producían estos abusos, el acusado enviaba a la víctima mensajes “pidiéndole que no lo malinterpretara, que era una muestra de cariño, que no lo hacía con malas intenciones y no lo tomara mal porque la veía como a una hija”.
La denuncia recoge también amenazas. “Si contaba algo, sería repudiada por la iglesia y dañaría el corazón de todos los miembros de la congregación”. En 2021, incluso se desplazaba hacia su casa y “la esperaba en las escaleras para besarla, abrazarla y rozarla con sus genitales”. Se presentó “tres veces” en su casa, con la excusa de buscar unas herramientas y abusaba de ella, según recoge la denuncia, aprovechando que no había nadie en el domicilio.
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