El accidente casero que alivia al Barça en la Champions

A bote pronto, la historia de Cole Palmer (23 años) recuerda una de las anécdotas más conocidas de Santiago Cañizares durante su carrera. Atacante el inglés, portero el español, en la hoja de servicios de ambos queda escrita su ausencia en una cita futbolística de altura, mucha, por un desagradable e inoportuno accidente doméstico. En el caso del guardameta, la caída de un frasco de colonia que le provocó un corte en un tendón de un pie y le obligó a pasar por el quirófano, infortunio de última hora que le impidió acudir al Mundial de Corea y Japón de 2002. Un episodio que más de dos décadas después, con matices, ha revivido el letal mediapunta del Chelsea, que esta noche estará en la tribuna y no en el césped de Stamford Bridge contra el Barcelona en uno de los duelos más atractivos que se pueden presenciar esta temporada en la fase liga de la Champions.Noticia Relacionada Partidazo opinion Si Florentino y su fusil Juanma Castaño «El Madrid y el Barça no están hechos para ser amigos, eran pareja de conveniencia para arrinconar a la UEFA y parir la Superliga. Laporta se abrazó hace un mes a Ceferin y ahora se abrazará con Tebas. Y el presidente blanco ya no tiene edad para perdonar»«Ha tenido un accidente en casa en el que se ha golpeado un dedo del pie. Se lo ha fracturado», se lamentaba Enzo Maresca, su entrenador, en la previa del partido de la Premier de este pasado fin de semana ante el Burnley. Un respiro para los azulgranas aunque para sustituirle el conjunto londinense puede recurrir a la colección de estrellas reclutadas a golpe de talonario que luce en su plantilla.En cada una de sus pisadas sobre la hierba, Cole Palmer, al que los años, 23, no logran borrar su cara de niño malo, arrastra una historia que va más allá del fútbol. En sus botas no solo brilla el talento que lo consagró como el Mejor Jugador del Mundial de Clubes 2025, también ondea la bandera de San Cristóbal y Nieves, el pequeño paraíso caribeño que habita su historia familiar. El mediapunta del Chelsea no solo es la revelación del fútbol inglés: es un símbolo de carácter, raíces y decisiones valientes. En cada una de sus jugadas se percibe el hambre del que no se conforma, un auténtico talento que hoy no podrá amenazar a los hombres de Flick. Nacido en Manchester, en medio de la intensa rivalidad futbolera que divide a la ciudad entre celestes y rojos, Palmer creció soñando con marcar en Old Trafford, pero fue en el Etihad Stadium donde dio sus primeros pasos. Se formó desde niño en las divisiones menores del Manchester City, club al que le entregó su infancia y adolescencia hasta que Guardiola le brindó en 2020 la oportunidad de debutar con el primer equipo. Sin embargo, en 2023, en uno de esos giros que marcan las grandes trayectorias, optó por algo inusual: dejar el club de toda la vida para fichar por el Chelsea, que en la temporada 2023-24 pagó casi 50 millones de euros por él. Con 21 años y deseando comerse el mundo, Guardiola no le garantizaba la continuidad que demandaba y optó por hacer las maletas, una mudanza a la que el técnico español no puso reparos. Aquella drástica decisión del jugador, a pesar de las dudas iniciales, marcó el inicio del verdadero despegue de alguien que está llamado a marcar una generación. La ausencia del internacional inglés supone un duro golpe para el campeón del Mundial de Clubes, un equipo que acumula cinco victorias consecutivas en la Premier que le han permitido colocarse en el segundo puesto de la clasificación. La velocidad, verticalidad y poderío físico de los londinenses, con el exazulgrana Cucurella convertido ahora en uno de los ídolos de la afición, amenaza a un Barcelona que no puede permitirse otro tropiezo europeo tras el empate cosechado en la última visita al Brujas. La ausencia de Palmer supone un respiro, pero en el firmamento del Chelsea brilla más de una estrella. A bote pronto, la historia de Cole Palmer (23 años) recuerda una de las anécdotas más conocidas de Santiago Cañizares durante su carrera. Atacante el inglés, portero el español, en la hoja de servicios de ambos queda escrita su ausencia en una cita futbolística de altura, mucha, por un desagradable e inoportuno accidente doméstico. En el caso del guardameta, la caída de un frasco de colonia que le provocó un corte en un tendón de un pie y le obligó a pasar por el quirófano, infortunio de última hora que le impidió acudir al Mundial de Corea y Japón de 2002. Un episodio que más de dos décadas después, con matices, ha revivido el letal mediapunta del Chelsea, que esta noche estará en la tribuna y no en el césped de Stamford Bridge contra el Barcelona en uno de los duelos más atractivos que se pueden presenciar esta temporada en la fase liga de la Champions.Noticia Relacionada Partidazo opinion Si Florentino y su fusil Juanma Castaño «El Madrid y el Barça no están hechos para ser amigos, eran pareja de conveniencia para arrinconar a la UEFA y parir la Superliga. Laporta se abrazó hace un mes a Ceferin y ahora se abrazará con Tebas. Y el presidente blanco ya no tiene edad para perdonar»«Ha tenido un accidente en casa en el que se ha golpeado un dedo del pie. Se lo ha fracturado», se lamentaba Enzo Maresca, su entrenador, en la previa del partido de la Premier de este pasado fin de semana ante el Burnley. Un respiro para los azulgranas aunque para sustituirle el conjunto londinense puede recurrir a la colección de estrellas reclutadas a golpe de talonario que luce en su plantilla.En cada una de sus pisadas sobre la hierba, Cole Palmer, al que los años, 23, no logran borrar su cara de niño malo, arrastra una historia que va más allá del fútbol. En sus botas no solo brilla el talento que lo consagró como el Mejor Jugador del Mundial de Clubes 2025, también ondea la bandera de San Cristóbal y Nieves, el pequeño paraíso caribeño que habita su historia familiar. El mediapunta del Chelsea no solo es la revelación del fútbol inglés: es un símbolo de carácter, raíces y decisiones valientes. En cada una de sus jugadas se percibe el hambre del que no se conforma, un auténtico talento que hoy no podrá amenazar a los hombres de Flick. Nacido en Manchester, en medio de la intensa rivalidad futbolera que divide a la ciudad entre celestes y rojos, Palmer creció soñando con marcar en Old Trafford, pero fue en el Etihad Stadium donde dio sus primeros pasos. Se formó desde niño en las divisiones menores del Manchester City, club al que le entregó su infancia y adolescencia hasta que Guardiola le brindó en 2020 la oportunidad de debutar con el primer equipo. Sin embargo, en 2023, en uno de esos giros que marcan las grandes trayectorias, optó por algo inusual: dejar el club de toda la vida para fichar por el Chelsea, que en la temporada 2023-24 pagó casi 50 millones de euros por él. Con 21 años y deseando comerse el mundo, Guardiola no le garantizaba la continuidad que demandaba y optó por hacer las maletas, una mudanza a la que el técnico español no puso reparos. Aquella drástica decisión del jugador, a pesar de las dudas iniciales, marcó el inicio del verdadero despegue de alguien que está llamado a marcar una generación. La ausencia del internacional inglés supone un duro golpe para el campeón del Mundial de Clubes, un equipo que acumula cinco victorias consecutivas en la Premier que le han permitido colocarse en el segundo puesto de la clasificación. La velocidad, verticalidad y poderío físico de los londinenses, con el exazulgrana Cucurella convertido ahora en uno de los ídolos de la afición, amenaza a un Barcelona que no puede permitirse otro tropiezo europeo tras el empate cosechado en la última visita al Brujas. La ausencia de Palmer supone un respiro, pero en el firmamento del Chelsea brilla más de una estrella.  

A bote pronto, la historia de Cole Palmer (23 años) recuerda una de las anécdotas más conocidas de Santiago Cañizares durante su carrera. Atacante el inglés, portero el español, en la hoja de servicios de ambos queda escrita su ausencia en una cita futbolística de … altura, mucha, por un desagradable e inoportuno accidente doméstico. En el caso del guardameta, la caída de un frasco de colonia que le provocó un corte en un tendón de un pie y le obligó a pasar por el quirófano, infortunio de última hora que le impidió acudir al Mundial de Corea y Japón de 2002. Un episodio que más de dos décadas después, con matices, ha revivido el letal mediapunta del Chelsea, que esta noche estará en la tribuna y no en el césped de Stamford Bridge contra el Barcelona en uno de los duelos más atractivos que se pueden presenciar esta temporada en la fase liga de la Champions.

«Ha tenido un accidente en casa en el que se ha golpeado un dedo del pie. Se lo ha fracturado», se lamentaba Enzo Maresca, su entrenador, en la previa del partido de la Premier de este pasado fin de semana ante el Burnley. Un respiro para los azulgranas aunque para sustituirle el conjunto londinense puede recurrir a la colección de estrellas reclutadas a golpe de talonario que luce en su plantilla.

En cada una de sus pisadas sobre la hierba, Cole Palmer, al que los años, 23, no logran borrar su cara de niño malo, arrastra una historia que va más allá del fútbol. En sus botas no solo brilla el talento que lo consagró como el Mejor Jugador del Mundial de Clubes 2025, también ondea la bandera de San Cristóbal y Nieves, el pequeño paraíso caribeño que habita su historia familiar. El mediapunta del Chelsea no solo es la revelación del fútbol inglés: es un símbolo de carácter, raíces y decisiones valientes. En cada una de sus jugadas se percibe el hambre del que no se conforma, un auténtico talento que hoy no podrá amenazar a los hombres de Flick.

Nacido en Manchester, en medio de la intensa rivalidad futbolera que divide a la ciudad entre celestes y rojos, Palmer creció soñando con marcar en Old Trafford, pero fue en el Etihad Stadium donde dio sus primeros pasos. Se formó desde niño en las divisiones menores del Manchester City, club al que le entregó su infancia y adolescencia hasta que Guardiola le brindó en 2020 la oportunidad de debutar con el primer equipo.

Sin embargo, en 2023, en uno de esos giros que marcan las grandes trayectorias, optó por algo inusual: dejar el club de toda la vida para fichar por el Chelsea, que en la temporada 2023-24 pagó casi 50 millones de euros por él. Con 21 años y deseando comerse el mundo, Guardiola no le garantizaba la continuidad que demandaba y optó por hacer las maletas, una mudanza a la que el técnico español no puso reparos. Aquella drástica decisión del jugador, a pesar de las dudas iniciales, marcó el inicio del verdadero despegue de alguien que está llamado a marcar una generación.

La ausencia del internacional inglés supone un duro golpe para el campeón del Mundial de Clubes, un equipo que acumula cinco victorias consecutivas en la Premier que le han permitido colocarse en el segundo puesto de la clasificación. La velocidad, verticalidad y poderío físico de los londinenses, con el exazulgrana Cucurella convertido ahora en uno de los ídolos de la afición, amenaza a un Barcelona que no puede permitirse otro tropiezo europeo tras el empate cosechado en la última visita al Brujas. La ausencia de Palmer supone un respiro, pero en el firmamento del Chelsea brilla más de una estrella.

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