Flick llegaba a Montilivi deconstruido por Simeone, consciente de que puede sin demasiado problema contra los equipos menores, pero que cuando tienen frente a un rival que sabe correr y tiene delanteros eficaces, se ve desnudo ante el espejo. El Girona pertenece al primer grupo, es decir, al de los equipos menores, y en principio el partido no iba a tener más historia, sobre todo habiendo quedado Balde en la suplencia. Los de Míchel presionaba arriba, y salían bien; Lamine no tardó ni cinco minutos en comparecer con una bonita rosca y su mano derecha protegida por una venda muy gruesa que al parecer nada tiene que ver con el dolor y más bien responde a cuestiones supersticiosas o estéticas -valga la redundancia.GIRONA 2 – 1 BARCELONA Jornada 24 de Liga Girona: Gazzaniga; Rincón, Vitor Reis, Blind, Arnau; Witsel, Iván Martín (Francés, 93); Tsygankov, Lemar (F. Beltrán, 66), Bryan Gil (Joel Roca, 66); y Vanat (Echeverri, 74). Barcelona: Joan García; Jules Koundé, Pau Cubarsí, Eric García (Araujo, 72), Gerard Martín (Balde, 62); Frenkie de Jong, Dani Olmo (Bernal, 79); Lamine Yamal, Fermín López, Raphinha (Roony, 62); y Ferran Torres (Lewandowski, 72). Goles: 0-1, m.59: Cubarsí. 1-1, m.61: Lemar. 2-1, m.86: Beltrán. Árbitro: Soto Grado (Colegio riojano). Amonestó a Eric García, Kounde. Tarjeta roja a Joel Roca.El Barça se vertía sobre el rival y el rival se defendía como podía. Pero la defensa de Flick es tan desastrosa, incluso con Balde en el banquillo, que lo poco que tenía el Girona creaba peligro, en cualquier caso bien resuelto por Joan García. Habrá partidos en marzo en que los jugadores rivales serán más finos asistiendo, desmarcándose y rematando, y ni Joan García puede pararlo todo ni sirve de nada quejarse del VAR. Primero Raphinha , por muy poco, y luego Lamine perdonaron dos goles cantados, especialmente el sarraceno, que con todo a su favor chutó al muñeco y a Gazzaniga le bastó alzar los brazos para atajar el balón.El Barça era superior pero no por ello el Girona dejaba de insistir: Vanat muy torpemente remató con su pierna mala, la derecha, una buenísima transición de su equipo y el gatillazo lo detuvo sin problema Joan. En cuanto al Barça, no era tan criticable por lo que fallaba como por lo que se dejaba hacer detrás, aunque no tuviera consecuencias en el marcador. Con esta defensa Europa sólo puede ser una ensoñación. En ataque, Lamine era el gran factor desencadenante, el agente provocador, pero a veces se enredaba buscando opciones demasiado complicadas y lo más fácil que tuvo acabó dando en el palo: un claro penalti cometido sobre Dani Olmo.Guantes negrosEn la segunda parte, Lamine cambió la superstición del vendaje por unos guantes negros. Ferran, que en la primera parte también salió vendado, prescindió como su compañero de tal indumentaria tras el descanso. No es por nada pero Dios es más efectivo que los trapitos para los milagros. El partido continuó en el intercambio de golpes y al Girona le faltaba finura para hacerle daño a un Barça muy vulnerable detrás, con más mantequilla en la defensa que el puré de Robuchon y que agradecerá el parón de selecciones. La teórica superioridad azulgrana se volvió práctica y Cubarsí de un gran cabezazo se cobró el gol que la vida le debía del Metropolitano: el primero que marca esta temporada. Pero como en Anoeta, sólo un minuto tardó el rival en empatar, Lemar mediante. El Barça se descosió un poco, precipitándose en ataques desesperados, y el Girona ordenaba sus transiciones con seriedad, pero Joan García apareció en su versión más bestial e hizo dos paradas consecutivas -con especial mención para la segunda- que le convirtieron en el jugador más valioso de la noche. Flick recurrió a Balde, Roony, Lewandowski y Araujo para intentar poner las cosas a su sitio y los sacrificados fueron Gerard Martín, Raphinha , Eric García (molestias) y Ferran. Las idas y venidas continuaron, todas eran peligrosas, todas eran desaforadas; el Girona tiraba de orgullo y el Barça sufría de impotencia. El Barça huía del empate y el Girona corría hacia la victoria, y aunque la diferencia de presupuesto y de talento sea descomunal, entre el que más teme y el que más quiere, siempre puede más el que más quiere, y ni Joan García pudo evitar el segundo gol de Girona en el minuto 86. Quejas como siempre de Flick, mucho más pendiente esta temporada de criticar a los árbitros que de su línea defensiva. Le deconstruyó Simeone en Madrid y ayer Míchel: tendrá que imaginar algo mejor que su cuadrícula si no quiere repetir el ocaso de sus segundas temporadas. Flick llegaba a Montilivi deconstruido por Simeone, consciente de que puede sin demasiado problema contra los equipos menores, pero que cuando tienen frente a un rival que sabe correr y tiene delanteros eficaces, se ve desnudo ante el espejo. El Girona pertenece al primer grupo, es decir, al de los equipos menores, y en principio el partido no iba a tener más historia, sobre todo habiendo quedado Balde en la suplencia. Los de Míchel presionaba arriba, y salían bien; Lamine no tardó ni cinco minutos en comparecer con una bonita rosca y su mano derecha protegida por una venda muy gruesa que al parecer nada tiene que ver con el dolor y más bien responde a cuestiones supersticiosas o estéticas -valga la redundancia.GIRONA 2 – 1 BARCELONA Jornada 24 de Liga Girona: Gazzaniga; Rincón, Vitor Reis, Blind, Arnau; Witsel, Iván Martín (Francés, 93); Tsygankov, Lemar (F. Beltrán, 66), Bryan Gil (Joel Roca, 66); y Vanat (Echeverri, 74). Barcelona: Joan García; Jules Koundé, Pau Cubarsí, Eric García (Araujo, 72), Gerard Martín (Balde, 62); Frenkie de Jong, Dani Olmo (Bernal, 79); Lamine Yamal, Fermín López, Raphinha (Roony, 62); y Ferran Torres (Lewandowski, 72). Goles: 0-1, m.59: Cubarsí. 1-1, m.61: Lemar. 2-1, m.86: Beltrán. Árbitro: Soto Grado (Colegio riojano). Amonestó a Eric García, Kounde. Tarjeta roja a Joel Roca.El Barça se vertía sobre el rival y el rival se defendía como podía. Pero la defensa de Flick es tan desastrosa, incluso con Balde en el banquillo, que lo poco que tenía el Girona creaba peligro, en cualquier caso bien resuelto por Joan García. Habrá partidos en marzo en que los jugadores rivales serán más finos asistiendo, desmarcándose y rematando, y ni Joan García puede pararlo todo ni sirve de nada quejarse del VAR. Primero Raphinha , por muy poco, y luego Lamine perdonaron dos goles cantados, especialmente el sarraceno, que con todo a su favor chutó al muñeco y a Gazzaniga le bastó alzar los brazos para atajar el balón.El Barça era superior pero no por ello el Girona dejaba de insistir: Vanat muy torpemente remató con su pierna mala, la derecha, una buenísima transición de su equipo y el gatillazo lo detuvo sin problema Joan. En cuanto al Barça, no era tan criticable por lo que fallaba como por lo que se dejaba hacer detrás, aunque no tuviera consecuencias en el marcador. Con esta defensa Europa sólo puede ser una ensoñación. En ataque, Lamine era el gran factor desencadenante, el agente provocador, pero a veces se enredaba buscando opciones demasiado complicadas y lo más fácil que tuvo acabó dando en el palo: un claro penalti cometido sobre Dani Olmo.Guantes negrosEn la segunda parte, Lamine cambió la superstición del vendaje por unos guantes negros. Ferran, que en la primera parte también salió vendado, prescindió como su compañero de tal indumentaria tras el descanso. No es por nada pero Dios es más efectivo que los trapitos para los milagros. El partido continuó en el intercambio de golpes y al Girona le faltaba finura para hacerle daño a un Barça muy vulnerable detrás, con más mantequilla en la defensa que el puré de Robuchon y que agradecerá el parón de selecciones. La teórica superioridad azulgrana se volvió práctica y Cubarsí de un gran cabezazo se cobró el gol que la vida le debía del Metropolitano: el primero que marca esta temporada. Pero como en Anoeta, sólo un minuto tardó el rival en empatar, Lemar mediante. El Barça se descosió un poco, precipitándose en ataques desesperados, y el Girona ordenaba sus transiciones con seriedad, pero Joan García apareció en su versión más bestial e hizo dos paradas consecutivas -con especial mención para la segunda- que le convirtieron en el jugador más valioso de la noche. Flick recurrió a Balde, Roony, Lewandowski y Araujo para intentar poner las cosas a su sitio y los sacrificados fueron Gerard Martín, Raphinha , Eric García (molestias) y Ferran. Las idas y venidas continuaron, todas eran peligrosas, todas eran desaforadas; el Girona tiraba de orgullo y el Barça sufría de impotencia. El Barça huía del empate y el Girona corría hacia la victoria, y aunque la diferencia de presupuesto y de talento sea descomunal, entre el que más teme y el que más quiere, siempre puede más el que más quiere, y ni Joan García pudo evitar el segundo gol de Girona en el minuto 86. Quejas como siempre de Flick, mucho más pendiente esta temporada de criticar a los árbitros que de su línea defensiva. Le deconstruyó Simeone en Madrid y ayer Míchel: tendrá que imaginar algo mejor que su cuadrícula si no quiere repetir el ocaso de sus segundas temporadas.
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