El ex líder chavista comparece por tercera vez en Nueva York para una breve vista procedimental Leer El ex líder chavista comparece por tercera vez en Nueva York para una breve vista procedimental Leer
Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, serán juzgados en Estados Unidos a partir del 1 de junio de 2027. Así lo ha fijado el juez Alvin Hellerstein este miércoles tras una corta vista procedimental en la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York, en la tercera comparecencia del presidente depuesto de Venezuela en el proceso penal por el que se enfrenta a cargos de narcotráfico y terrorismo.
La vista ha durado poco más de 15 minutos, ya que las dos partes se habían puesto de acuerdo previamente y le habían remitido al juez una propuesta de calendario. Tal y como se esperaba también, ambos se declararon una vez más no culpables de los cargos que les atribuye la Fiscalía estadounidense, que sostiene que el Ejecutivo bolivariano estaba al frente de una trama criminal, responsable de operaciones para el envío de enormes alijos de drogas a Estados Unidos usando la estructura del Estado y el ejército venezolano. Las acusaciones incluyen delitos de narcotráfico y conspiración, por los que, en caso de condena, podrían enfrentarse a penas de cadena perpetua.
Todo es inusual, empezando por la edad del juez, que cumplirá 93 años en diciembre. Hasta el 3 de enero Maduro dirigía Venezuela, cuando fue apresado y sacado del país por las fuerzas especiales siguiendo órdenes de Donald Trump. Su defensa sostiene que la captura fue ilegal y vulneró el derecho internacional. Pero sobre todo ya han dejado claro que pedirán la desestimación de la causa alegando, entre otras cosa, que Maduro tenía y tiene inmunidad
Durante la audiencia, el juez dio el visto bueno un calendario procesal que prevé el inicio de las mociones de la defensa en septiembre de este año y una segunda ronda a mediados de octubre. Posteriormente, en noviembre, el tribunal celebrará una nueva vista para estudiar esas solicitudes antes de decidir si el proceso continúa hacia el juicio fijado para junio de 2027. Y de ser así, había otros seis hitos marcados hasta el verano. Tanto la Fiscalía como la defensa han admitido que lo más probable es que vayan surgiendo cuestiones adicionales, especialmente por la necesidad de manejar documentación clasificada y por la complejidad jurídica del caso. Por lo que empezar en junio en realidad se antoja muy optimista.
Maduro y Flores permanecen detenidos en un centro federal en Brooklyn desde principios de año y hasta el momento no han solicitado la libertad bajo fianza. Su acceso a dinero es muy limitado y ha habido un proceso paralelo para decidir si podía acceder a sus cuentas para pagar la carísima defensa o si el Estado venezolano tenía permiso para sufragarla. Barry Pollack, un peso pesado que defendió a figuras como Julian Assange, es el responsable principal, si bien el equipo ha incorporado a otros abogados como el penalista Bruce Fein, que estuvo en el caso de Edward Snowden.
Por razones obvias el caso se ha convertido también en uno de los procesos penales internacionales más relevantes celebrados en un tribunal federal estadounidense en las últimas décadas. Mucho más que los grandes juicios a otros ex presidentes latinoamericanos, como el hondureño Juan Orlando Hernández, condenado por narcotráfico pero recientemente perdonado por Trump. O los líderes de los cárteles mexicanos.
El caso, además, está transcurriendo de forma paralela al de Alex Saab, que se ha declarado también no culpable recientemente ante un tribunal de Florida, que había fijado una vista para finales de esta semana. Saab, un empresario colombiano que se nacionalizó venezolano y que fue entregado recientemente por Caracas a las autoridades estadounidenses, está considerado algo parecido al testaferro de Maduro, una figura esencial para la gestión de contratos y para operar evitado sanciones.
La resolución de las cuestiones preliminares sobre inmunidad, jurisdicción y legalidad de la captura de Maduro, así como los testimonios de Saab o de Hugo El Pollo Carvajal, tendrán consecuencias que van más allá del propio juicio. Y que llegan justo cuando la Administración Trump, por ejemplo, ha prometido hacer todo lo posible por desmantelar la Corte Penal Internacional, con un discurso en el que niega las competencias de tribunales y jueces a miles de kilómetros de distancia para procesar a ciudadanos o soldados estadounidenses.
En el exterior del tribunal de Nueva York ha habido dos pequeñas concentraciones tanto de simpatizantes como de detractores del político venezolano, igual que en las anteriores ocasiones, pero con menos presencia y cobertura mediática.
Internacional // elmundo
