
La salida a Bolsa de Digi Spain Telecom el pasado 16 de julio dejó una de las imágenes más llamativas de la operación, aunque precisamente por la ausencia de su principal protagonista. Mientras directivos, banqueros, inversores y representantes institucionales asistían al tradicional toque de campana que marcó el debut bursátil de la operadora, el fundador y máximo accionista del grupo, el empresario rumano Zoltán Teszári, optó por mantenerse fiel a la estrategia que ha seguido durante décadas: permanecer completamente al margen del foco público.
El empresario rumano Zoltán Teszári no acudió al estreno bursátil de la filial española aunque posee el 82% del capital
La salida a Bolsa de Digi Spain Telecom el pasado 16 de julio dejó una de las imágenes más llamativas de la operación, aunque precisamente por la ausencia de su principal protagonista. Mientras directivos, banqueros, inversores y representantes institucionales asistían al tradicional toque de campana que marcó el debut bursátil de la operadora, el fundador y máximo accionista del grupo, el empresario rumano Zoltán Teszári, optó por mantenerse fiel a la estrategia que ha seguido durante décadas: permanecer completamente al margen del foco público.
La decisión resulta especialmente significativa porque Teszári no es un accionista más. Según los registros remitidos a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) tras completarse la oferta pública de venta (OPV), controla el 82,424% del capital de Digi Spain Telecom, una participación valorada en más de 1.360 millones de euros a los precios actuales de mercado. Sin embargo, ni acudió al estreno bursátil, ni envió un mensaje institucional, ni facilitó una fotografía oficial para acompañar uno de los hitos más importantes de la historia de la compañía en España.
Su comportamiento recuerda inevitablemente al de Amancio Ortega, otro empresario que ha construido un imperio manteniendo un perfil extremadamente discreto. El fundador de Inditex tampoco asistió a la salida a Bolsa del grupo gallego en 2001, aunque entonces la compañía sí distribuyó un retrato oficial del empresario para acompañar la información remitida a los medios. En el caso de Teszári, el hermetismo es aún mayor. No existen imágenes corporativas recientes, apenas concede visibilidad a su figura y mantiene intacta una política de anonimato que se ha convertido en una de las señas de identidad del grupo.
Así, el protagonismo institucional del estreno bursátil recayó exclusivamente en el equipo gestor. El consejero delegado de Digi Communications, Serghei Bulgac, y el máximo responsable de Digi España, Marius Vărzaru, fueron los encargados de representar al grupo durante el acto celebrado en la Bolsa de Madrid, en línea con un modelo de gestión en el que el fundador delega completamente la exposición pública en sus ejecutivos.
Ese hermetismo contrasta con el enorme peso económico que conserva sobre la compañía española. La documentación remitida a la CNMV, desvelada por Europa Press, confirma que Teszári mantiene una participación de 244,63 millones de acciones, equivalente al 82,424% del capital tras la colocación bursátil. El control del empresario rumano se ejerce además mediante una compleja estructura societaria. Teszári posee el 90% de RCS Management, sociedad que controla el 90,9% de los derechos de voto de Digi Communications NV, la matriz cotizada del grupo. A su vez, esta controla el 93,58% de Digi Romania, propietaria de la participación en la filial española. Todo el entramado mantiene prácticamente intacto el control efectivo del fundador sobre el negocio pese a la apertura parcial del capital a nuevos inversores.
Incluso con esa creciente relevancia empresarial y patrimonial, Teszári continúa siendo uno de los empresarios más desconocidos de Europa. A diferencia de la mayoría de los grandes ejecutivos del sector de las telecomunicaciones, evita sistemáticamente entrevistas, conferencias, foros empresariales o entregas de premios. Ni siquiera los medios de comunicación controlados por el propio grupo en Rumanía, entre ellos el canal de noticias Digi24, proyectan su imagen ni hacen ninguna referencia personal del fundador.
Las pocas fotografías que existen de él corresponden, en muchos casos, a su juventud como judoca durante la década de 1990 y a una fotografía -conocida como “la del gorro”-, en la que se ve al empresario cruzando una calle con indumentaria informal, tomada por un paparazzi no identificado hace algunos años. Desde entonces, ha construido un perfil prácticamente invisible que permanece inalterado incluso en momentos de máxima trascendencia corporativa. La salida a Bolsa de Digi Spain, probablemente el acontecimiento más relevante en la historia de la filial española, no ha supuesto una excepción.
Precisamente la salida a Bolsa ha permitido la entrada de nuevos accionistas institucionales en Digi Spain Telecom. Entre ellos destaca Indumenta Pueri, la sociedad patrimonial de la familia Domínguez, propietaria de Mayoral, que ha comunicado una participación indirecta del 6,023% mediante Global Portfolio Investments. Su inversión asciende a cerca de 17,9 millones de acciones, valoradas actualmente en algo más de 98 millones de euros.
Tras la operación, Digi Spain Telecom cuenta con 296,8 millones de acciones en circulación, lo que sitúa su capitalización bursátil en torno a los 1.630 millones de euros. El porcentaje de acciones que cotiza libremente en el mercado, el denominado free float, ronda únicamente el 14%, un nivel relativamente reducido para una empresa de esta dimensión y que diversos analistas consideran uno de los factores que explicarían la elevada volatilidad registrada durante las primeras sesiones de negociación.
La operadora comenzó a cotizar el pasado 16 de julio con un precio de 5,60 euros por acción, después de captar alrededor de 287 millones de euros mediante la OPV. De esa cantidad, unos 150 millones de euros se destinarán a reforzar el despliegue de redes propias de fibra óptica y telefonía móvil en España, uno de los pilares de crecimiento del grupo para los próximos años.
El estreno bursátil reflejó desde el primer momento esa volatilidad. Durante la sesión inaugural las acciones llegaron a alcanzar un máximo intradía de 6 euros, un 7,1% por encima del precio de colocación, antes de corregir con fuerza hasta cerrar en 5,15 euros. Posteriormente el valor ha estabilizado su cotización dentro de una banda comprendida entre los 5,40 y los 5,75 euros por acción. Al cierre del 24 de julio, los títulos cotizaban en 5,43 euros, un 3% por debajo del precio fijado para la oferta.
La salida al mercado español representa un nuevo capítulo en la expansión internacional del grupo fundado por Teszári. Desde su desembarco en España en 2008, Digi ha pasado de ser un operador especializado en la comunidad rumana residente en el país a convertirse en el cuarto operador nacional de telecomunicaciones, solo por detrás de Telefónica, MasOrange y Vodafone. La historia financiera del grupo, sin embargo, comenzó mucho antes de su expansión en España. Durante sus primeros años, Digi Communications contó con el respaldo de sociedades radicadas en distintas jurisdicciones internacionales. Hasta mediados de 2017, la luxemburguesa Carpathian Cable Investment Ltd mantenía un 19,7% del capital, mientras que la chipriota Celest Limited poseía otro 5,32%.
Ambas abandonaron el accionariado con motivo de la salida a Bolsa de Digi Communications en la Bolsa de Bucarest, en mayo de 2017. Desde entonces, RCS Management mantiene el 57,87% de los derechos de voto de la matriz, mientras que Teszári conserva además una participación directa del 2,28%. El resto del capital cotiza libremente en el mercado rumano.
El interés despertado por la colocación de la filial española también tuvo reflejo en Bucarest. Tras anunciarse la operación, la capitalización de Digi Communications aumentó significativamente y el patrimonio asociado a la posición mayoritaria de Teszári se incrementó en unos 2.500 millones de leus, aproximadamente 500 millones de euros.
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