El mundo de la cultura clama por soluciones a la crisis de la vivienda ante un día clave

Miles de ciudadanos acampan y se concentran en la madrileña Puerta del Sol y en plazas de otras ciudades españolas, mientras un Pleno extraordinario en el Congreso de los Diputados se dispone a votar los dos decretos de urgencia aprobados por el Gobierno en respuesta al terremoto social desatado tras el desahucio de Maricarmen Abascal. Ante un día clave en el debate de la vivienda, EL PAÍS ha sondeado a figuras del mundo de la cultura, tradicionalmente activo en las movilizaciones sociales, sobre sus experiencias y opiniones en esta crisis que está marcando a una generación.

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Miguel Ríos fotografiado en Madrid.Sandra Delaporte retratada en Madrid. Arturo Pérez Reverte fotografiado en Madrid. Alba Morena fotografiada en Madrid. Alberto San Juan, en el teatro Valle Inclán de Madrid. Inés Hernand, este jueves en la acampada de la Puerta del Sol.Sabina Urraca, este jueves en la acampada de la Puerta del Sol.Ignatius Farray, en la acampada de la Puerta del Sol en Madrid.Dora García fotografiada en Barcelona. Carlos Bardem, llegando a la acampada.Carmen Calvo, en su taller de Valencia.Maixaixa Taulé, en el Museo Egipcio de Barcelona. Algunos desde las propias acampadas, otros a una distancia física, crítica o nostálgica, gentes del cine, los libros, la música y las artes se pronuncian sobre el desafìo de una generación  

Miles de ciudadanos acampan y se concentran en la madrileña Puerta del Sol y en plazas de otras ciudades españolas, mientras un Pleno extraordinario en el Congreso de los Diputados se dispone a votar los dos decretos de urgencia aprobados por el Gobierno en respuesta al terremoto social desatado tras el desahucio de Maricarmen Abascal. Ante un día clave en el debate de la vivienda, EL PAÍS ha sondeado a figuras del mundo de la cultura, tradicionalmente activo en las movilizaciones sociales, sobre sus experiencias y opiniones en esta crisis que está marcando a una generación.

Alauda Ruiz de Azúa (directora de cine, 48 años)

“Me preocupa profundamente que los jóvenes no se puedan independizar y, por supuesto, todas esas miles de personas condenadas a la ansiedad diaria de no saber si podrán asumir las subidas del alquiler o si serán expulsadas al finalizar su contrato. En mi entorno, en mi generación, hay síntomas de que algo no funciona desde hace mucho tiempo. Amigos de más de 45 años obligados a compartir piso. Familias trabajadoras que se ven obligadas a abandonar el barrio donde estudian sus hijos porque no pueden competir con los precios abusivos del mercado inmobiliario o tienen que hacer grandes esfuerzos para pagar cantidades absurdas por alquilar un piso, en buena medida debido a la turistificación de las ciudades. Si las personas de mediana edad, con cierta estabilidad económica, ya enfrentan estas dificultades, la situación para las personas más vulnerables es alarmante. La vivienda ha de tratarse como un problema transversal, social y prioritario. Un problema que requiere de otro modelo y de consenso político”.

Samantha Hudson (cantante, 27 años)

“Aunque vivo de alquiler, no puedo decir que mi situación actual sea una gran calamidad. Sin embargo, no vivo ajena a los problemas de los demás ni creo que una solo deba posicionarse cuando la situación le asfixia. Veo lo que sufren mis amigas, mis vecinas, cualquier desconocida y eso me interpela a mí también. Más allá de lo que me atañe a título personal, la especulación me atraviesa porque atraviesa a toda la clase trabajadora. Necesitamos una clase política que priorice las necesidades de su pueblo por encima de los intereses económicos de las élites, así como una clase trabajadora organizada y sindicalizada. Por eso no es momento de conformarse con medias tintas ni respuestas tibias. El caso de Maricarmen, la acampada en Sol, las manifestaciones,… son la chispa de una lumbre que aún tiene mucho que arder”.

Miguel Ríos (músico, 82 años)

“Es una putada que no tenga menos años, porque si no me iba a acampar a la Puerta del Sol. Esta barbaridad que han hecho con Maricarmen ha hecho renacer algo que es fundamental y que teníamos olvidado: salir a la calle a protestar por las injusticias. El desahucio de Maricarmen fue dramático. Se pasaron tres pueblos, al tirar la puerta abajo y al sacarla en camilla. El decreto creo que hay que sacarlo adelante, porque con él no van a poder desahuciar a la gente. Hay que proteger al inquilino ante la barbarie de cuadruplicar los alquileres”.

Sandra Delaporte (cantante de Delaporte, 32 años)

“Parece que el problema solo ocurre en Madrid (donde he vivido), Barcelona, Málaga o las ciudades grandes, pero también pasa en el campo, en sitios donde también he residido, como en Pirineos y Cantabria. Allí tampoco hay viviendas. Esto pasa porque hay muchísima vivienda vacacional, que es un problemón. Como medida urgente, pediría una legislación efectiva para la vivienda vacacional. Y luego, por supuesto, habría que expropiar a los fondos buitre y, si quieren vender casas, que las vendan al precio por el que las compraron ellos, que es ridículo. Y otra medida urgente: poner un límite de precio por metro cuadrado respecto al alquiler, porque si no, vale todo”.

Arturo Pérez-Reverte (escritor, 74 años)

“La incompetencia acumulada del actual y anteriores gobiernos en política de vivienda, la improvisación chapucera y la demagogia estúpida de estos días no resuelven nada, asustan a los propietarios y reducen más la oferta. En vez de solucionar, empeoran. Asombra escuchar a tanto inútil y tanto irresponsable pregonando soluciones en las que en realidad nadie cree”.

Aitana Sánchez-Gijón (actriz, 57 años)

“Se ha hecho un decreto de urgencia que, como salvavidas limitado, está bien, pero si no se profundiza y no se hace una ley de largo recorrido que instale esas medidas sine die, estamos poniendo un parche. El segundo decreto me parece que sí que puede tener un efecto muchísimo más rápido y real. Si se aprobara, pero yo tengo serias dudas: probablemente se ha convertido en un segundo decreto para que no se apruebe. De todas maneras, el problema no se circunscribe a la vivienda. Es uno de los problemas que tenemos, empezando por la precariedad de los contratos, de los sueldos… creo que habría que hacer una intervención más global, no solo en la vivienda».

Alba Morena (cantante y compositora, 26 años)

“Encontré un piso hace tres años y prácticamente todo lo que gano es para pagar el alquiler. Creo que la vivienda es el problema más grave que tenemos. La educación, la sanidad y la vivienda deberían ser derechos básicos y no deberían jugar con nuestra dignidad y nuestro dinero. Hay que acabar con los fondos buitre y los especuladores. Me emociona muchísimo lo que está pasando en Sol y ayudo todo lo que puedo”.

Alberto San Juan (actor, 57 años)

“Hasta que no haya leyes que prohíban definitivamente tratar la vivienda como mercancía con la que especular, no habrá solución. Igual que la salud, la educación y todos los derechos básicos para la vida. Mientras el conjunto de la población no cuente con mecanismos directos para garantizar su acceso a los derechos vitales, no habremos conocido una democracia real. Si llamamos democracia al actual gobierno de los mercaderes, no es extraño apostar por caminos suicidas, como la antidemocracia que está en ascenso en todas partes”.

Manuel Vilas (escritor, 64 años)

“Voy a decir algo que nadie dice: el problema en España no es el precio de los pisos sino la precariedad de los salarios. La gente joven que cobra mil euros tendría que estar cobrando tres mil, como pasa en Alemania. El problema de España es la mediocridad económica. Tres mil euros al mes y no mil, esa es la solución. Conviertan España en una primera economía mundial, hagan eso, y automáticamente se construirán miles de viviendas nuevas. Lo demás es repartir miseria a diestro y siniestro. La miseria en España es una categoría existencial. Sin miseria los políticos no sabrían qué hacer”.

Álvaro García (voz y guitarra de Biznaga, 41 años)

“El decreto me parece más que insuficiente. El Gobierno sigue demostrando su nula capacidad para sacar medidas transformadoras. Una vez más se divide el decreto en dos: uno con medidas parche, para que lo apruebe Junts, y otro, que podría ser un poco más interesante, para que lo tumben. Así que lo que tenemos es a fondos buitre que a partir de 2028 podrán seguir haciendo lo que les dé la gana, y solo parar los desahucios hasta 2030. ¿Y qué pasa con la gente a partir de ese año?”.

Álvaro Surma (30 años, voz y guitarra de Niña Polaca)

“Evidentemente apoyó las manis de Sol y tanto yo como el grupo llevamos ahí desde el lunes. He estado de alquiler en Madrid los últimos 12 años, he tenido cuatro caseros, uno de ellos responsable y decente, los otros tres buitres que se han quedado con la fianza. Teníamos la puerta de la calle rota y la propietaria, con diez pisos en el centro de Madrid, no la quiso arreglar. Por lo que he leído del decreto, hay puntos mejorables, pero es esperanzador ver que se está haciendo algo después de seis años que han sido una paranoia para la gente que ha querido alquilar. Celebró que por fin desde los poderes institucionales se haya movido ficha”.

Lluís Pasqual (director de teatro, 75 años)

“El decreto me parece insuficiente. He ido a Sol, he hablado con la gente y mi opinión es como la de ellos, repito: insuficiente. No entiendo tanta política para convencer a los partidos de algo que es ya claramente una emergencia. Estaba cantado que esto iba a suceder. Y lo siento, pero los políticos no están a la altura. Todos se piden unos a otros estarlo y ninguno lo está. ¿Qué si me preocupa personalmente la situación? Tengo 75 años, estoy de alquiler, me puedo encontrar en la peor situación en cualquier momento, aunque tengo una casera civilizada”.

50 aniversario El Lliure

Daniel Fernández (editor y presidente de la federación de gremios de editores, 65 años)

“La situación me recuerda el título del libro de Virginia Woolf, Una habitación propia. Toda la ciudadanía reclama al menos eso, aunque sea de alquiler. Las legislaciones de urgencia no siempre son buenas, pero la ley demuestra el poder de la palabra sobre la realidad. Mi hijo tiene 29 años y vive en un piso compartido entre cuatro. Cuando pienso que yo tuve casa al casarme a los 25, hipoteca al 18% mediante, y ya nos parecía una locura, ves cómo de a peor han ido los tiempos”.

Marta Sanz (escritora, 58 años)

“Cuando los derechos fundamentales del techo, la comida, la educación, la salud, dejan de serlo para convertirse en objeto de especulación, las brechas de desigualdad se agrandan y ahí se ve nuestra patimás oscura, esa que nos hace normalizar ideas como que el que tiene muchos pisos los tiene porque ha trabajado muchísimo, que el mito del hombre hecho a sí mismo es cierto o que las personas pobres y vulnerables lo son a causa de su indolencia. La apisonadora del discurso positivo, la falacia de la “polarización” y situar los derechos humanos en el mismo campo que la propiedad privada nos han colocado donde estamos. Estoy con el Sindicato de inquilinas y me alegro mucho de que hayan apoyado los decretos. Y me asquea que haya columnistas que tilden de buitre a Maricarmen«.

Inés Hernand (comunicadora, 34 años)

“Todos mis amigos tienen una casa: la incertidumbre. Rondan los treinta y muchos, no saben dónde estarán dentro de dos años, cuánto pagarán por vivir. Entre todos acumulan unas 30 mudanzas a lo largo de su vida, no hace falta explicar el nivel de desestabilización que implica. Ya su normalidad. Rentistas e inquilinos no tenemos los mismos intereses, porque el 90% de los hogares no son caseros y sin embargo, hay una minoría que acumula cada vez más viviendas. Y por lo que sea, nos hemos dado cuenta después de que bajo la falacia de “políticas de vivienda” hayan vendido nuestra ciudad a fondos buitre. Las medidas son claras y tenemos ejemplos donde buscarlos: Suiza, Alemania, Francia…: contratos de alquiler indefinidos, limitación de precios en zonas tensionadas y protección a las personas vulnerables”.

Sabina Urraca (escritora, 42 años)

“La vivienda se transformado en un negocio y no en una en una posibilidad vital. Esta concentración de la riqueza nos lleva al desastre absoluto. Tengo la inmensa suerte de ser propietaria desde hace 10 años, fue un momento casi de milagro. Pero yo me pregunto si yo voy a querer seguir viviendo en una ciudad en la que muchas de mis amigas no pueden. No solo hablo de mis amigas blancas, las racializadas lo tienen mucho más difícil y lo reclaman estos días, que no nos olvidemos de ninguna Maricarmen, tampoco de las migrantes que ni siquiera pueden volver a casa de sus padres porque están lejos o porque directamente han tenido que huir de sus países. Cuando se voten los decretos, que no son el de Maricarmen, se está haciendo un llamamiento a la huelga general y, desde una visión muy parcial, de mis compañeras de las tiendas de al lado, es que hay miedo a hacerla porque no todo el mundo puede permitírsela, hay que hacerla, pero hay que tener valentía y resistencia al estrés emocional”.

Adrián Melero (actor y cómico, mitad del dúo Al Pil Pil, 28 años)

“Se ha permitido que la burbuja de la especulación crezca. Se trata la vivienda como si fuese un abrigo de piel. Estoy buscando piso con mi pareja desde julio y es imposible por el precio y las condiciones, y eso que los dos tenemos estabilidad laboral, aunque seamos autónomos. Pero esta forma de tener dinero parece que no está bien, solo puedes ser asalariado, indefinido, funcionario, cobrar 5.000 euros al mes”.

Ignatius Farray (comediante, escritor y actor, 52 años)

“Es emocionante ver cómo la gente se está movilizando. No solo en Madrid, sino en ciudades de toda España. Yo soy canario y allí el problema es gravísimo, los inversores han ido acumulando propiedades y llevamos años luchando contra este problema. En una sociedad en la que parece más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo, donde la moral que prima es el beneficio económico, esto que está sucediendo es esperanzador. Y si no se consiguen medidas concretas, el siguiente paso tendría que ser la huelga general. No se puede seguir permitiendo que se expulse de las ciudades a las personas y a los comercios de toda la vida, porque perderemos el vínculo emocional con nuestros vecinos y nuestros barrios, y entonces estaremos perdidos porque nos dará todo igual”.

Dora García (artista, 61 años)

“Aunque escribo esto desde Oslo, donde trabajo desde hace 10 años, he seguido con mucha alegría y emoción la acampada en Sol y las manifestaciones en toda España reclamando una nueva política de vivienda. Como mucha gente, la mayor parte de mi vida he gastado el 60% y hasta el 70% de mis ingresos en pagar el alquiler. Es insostenible. Sé que se ha aprobado un decreto y que se espera aprobar otro, pero me parece vergonzoso que un Gobierno progresista no haya sido capaz de hacer algo en los años que lleva gobernando. Es demasiado poco, demasiado tarde. Ni gente sin casas ni casas sin gente, vivienda pública y asequible ya, tope a los alquileres ya y sin limitación de tiempo, castigo a la especulación ya. Y viva la gente que acampa en Sol”.

David Rubín (autor de cómics, 48 años)

“Es todo terrorífico e inalcanzable. Donde ahora mismo vivo, de alquiler, no podría entrar ahora mismo porque ya están por las nubes. Y comprar ya ni te cuento. Es increíble que se esté pidiendo más de medio millón por lo que hace 10 años valía 200.000. A veces me pregunto si yo, que tengo la suerte de tener trabajo e ingresos bastante decentes y mi pareja también, no podemos permitirnos comprar una vivienda en Madrid, qué puede esperar la gente que tiene menos ingresos, o no tiene un trabajo fijo. La juventud por suerte nos está guiando de nuevo, como en el 15-M. Lo que no solucionan los políticos hay que pelearlo en la calle”.

Carlos Bardem (actor y escritor, 63 años)

“En los ratos que he pasado en la acampada lo que he visto es un acto de amor, he visto solidaridad y colectividad. No existe un acto de amor más potente que pedir una vida digna para todos. Frente al cinismo y el individualismo, al que le gusta reírse de los perroflautas y los kumbayás, no hay nada más revolucionario que la bondad. En eso deberíamos militar todos. Ahora se han acabado las tonterías, se ha puesto en el centro del discurso una necesidad real de la gente, que es tener un techo. Las cosas de comer. Y la derecha se ha quedado fuera de juego, no tiene mucho que decir, porque es copartícipe de la especulación”.

Carmen Calvo (artista plástica, 76 años)

“La situación está mal, pero creo que no es por culpa del Gobierno: hay muchas casas desocupadas, y muchas viviendas destinadas a fines turísticos. Pero si uno ha vivido fuera, sabe que esta situación se da también en otros lugares. La reacción social está siendo increíble. Han desalojado pisos con gente mayor y eso es muy grave. Antes, en mi generación, podíamos comprar viviendas. Hace falta que los jóvenes puedan comprar. ¿El remedio? Que los propietarios se hagan más responsables”.

Maixaxa Taulé (egiptóloga, directora del Museo Egipcio de Barcelona, 57 años)

“Veo mucha improvisación y prisas, y así no se pueden hacer bien las cosas. La situación requiere reflexionar y obrar con tiento, y el decreto generaliza demasiado cuando hay que tener cuidado con los derechos de inquilinos y propietarios. El tema es lo suficientemente complejo para pensarlo con serenidad y en todas las casuísticas, y se está intentando resolver por la vía rápida, que no es la forma”.

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