El PP y Vox extreman en Aragón su disputa por el voto agrícola con Mercosur y el Ebro como arietes

Unos agricultores recogen brócolis este martes en un campo de Pinseque (Zaragoza).

¿Está calando el mensaje de Vox entre los agricultores? “Sí, bastante”, responde sin dudar Susana del Prado, de 58 años, gerente de la cooperativa cerealista San Antonio, con más de tres cuartos de siglo de historia, que reúne a unos 180 socios y tiene su sede en Alagón (Zaragoza, 7.532 habitantes). Sentada a la mesa de su despacho, Del Prado traza un diagnóstico pesimista. “Se están arruinando los agricultores”, dice. Sobre los culpables, no da nombres, pero apunta contra la Unión Europea, a pesar de las multimillonarias ayudas de la PAC. Y exime de responsabilidad a un partido concreto, Vox. “Hablando claro, es el que ha tenido cojones a echar el acuerdo para atrás”, afirma.

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Susana del Prado, gerente de la cooperativa San Antonio, en Alagón (Zaragoza), este martes.El agricultor Carlos Mur, este martes en Pinseque (Zaragoza). “La gente está muy cabreada”, afirma un agricultor sobre el humor en el campo. El partido de Abascal, en cabeza en intención de voto en el sector, intenta canalizar ese enfado contra Azcón, que advierte de un intento de “engañar” al mundo rural  

¿Está calando el mensaje de Vox entre los agricultores? “Sí, bastante”, responde sin dudar Susana del Prado, de 58 años, gerente de la cooperativa cerealista San Antonio, con más de tres cuartos de siglo de historia, que reúne a unos 180 socios y tiene su sede en Alagón (Zaragoza, 7.532 habitantes). Sentada a la mesa de su despacho, Del Prado traza un diagnóstico pesimista. “Se están arruinando los agricultores”, dice. Sobre los culpables, no da nombres, pero apunta contra la Unión Europea, a pesar de las multimillonarias ayudas de la PAC. Y exime de responsabilidad a un partido concreto, Vox. “Hablando claro, es el que ha tenido cojones a echar el acuerdo para atrás”, afirma.

Con “el acuerdo”, Del Prado se refiere al alcanzado en el terreno comercial por la UE y Mercosur, frenado por la Eurocámara tras ser firmado en enero. Su entrada en vigor, aunque solo como hipótesis, causa inquietud en el sector agrícola, que se ha movilizado en contra. También en Aragón, donde dicho sector es objeto de una disputa encarnizada entre el PP y Vox de cara a las elecciones del 8 de febrero. Una batalla en la que, según la percepción de Del Prado, el partido de Santiago Abascal lleva ventaja: “No digo que el PP no lo haga [defender el campo], pero Vox se está metiendo más fuerte, y la gente se está quedando con eso”.

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Su impresión concuerda con lo que indican los datos demoscópicos. Entre los agricultores y trabajadores agropecuarios, forestales y pesqueros, Vox es líder en intención de voto en Aragón con un 26,3%, por delante del PP (23,1%) y lejos del PSOE (12,5%). Por debajo quedan Se Acabó La Fiesta (SALF), el partido de Alvise Pérez, con un llamativo 5,9%, y fuerzas regionalistas como el Partido Aragonés (3%) y Aragón Existe (2,4%), todo ello según el barómetro del CIS publicado antes del inicio de la campaña. La izquierda alternativa es irrelevante en este electorado.

El último barómetro de 40dB. también ofrece datos que ilustran la fuerte penetración de Vox en el mundo rural. De todos los tipos de localidad según el número de habitantes, el único grupo en el que Vox se descuelga del PP es el de más de 500.000, umbral que en Aragón solo supera Zaragoza. La intención de voto ahí al PP es del 28,7%, frente a un 11,7% a la ultraderecha. En el resto de grupos de municipios según número de habitantes, desde localidades medias hasta pueblos pequeños, o Vox va por delante del PP o se queda a menos de 2 puntos.

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Según datos del Gobierno de Aragón, el sector primario más el agroalimentario suponen 55.000 empleos directos y un 15% del PIB autonómico. Es la cuarta comunidad en la que el sector agrícola tiene más porcentaje de trabajadores activos: 6,6% del total, cerca del doble que a escala estatal (3,6%). Solo tienen más Murcia, Extremadura y Andalucía, con datos del INE. Pero ese 6,6% da solo una imagen parcial de la importancia de esta actividad, cuya distribución es muy desigual. Los activos en la agricultura llegan al 10% en Teruel y al 17,2% en Huesca, la segunda provincia con un mayor porcentaje tras Almería.

Solo eso serían palabras mayores. Pero la importancia del campo va más allá de los números económicos. En un contexto marcado por la incertidumbre que provocan varias transformaciones de desenlace abierto —tecnológicas, climáticas, demográficas—, la ultraderecha ha apostado fuerte por un discurso que apela a la nostalgia de un orden natural en el que lo rural, lo agrícola y lo tradicional desempeñan el papel de bien supremo que debe ser protegido. El campo se ha convertido un escenario principal de la batalla cultural.

Así que el 26,3% de intención de voto del campo a Vox supone un golpe en la mesa del partido de Abascal en la conquista de un electorado clave, en el que el PP quiere mantener la primacía. Un sector en el que abundan los síntomas de malestar por motivos que abarcan desde el supuesto exceso de burocracia hasta la competencia de productos extranjeros y, como colofón, Mercorsur, que ha suscitado el temor a una entrada masiva de producto latinoamericano que devalúe el español.

“Es muy negativo para España”, sintetiza sobre el acuerdo Del Prado, en cuyas palabras se mezclan la reclamación de “más proteccionismo” con la protesta por las menores exigencias sanitarias a los productos de Marruecos y el lamento por la prohibición en España del uso de fitosanitarios que están permitidos en otros países a los que España acaba importando. “La gente está muy cabreada”, aporta desde un campo de brócoli en Pinseque (Zaragoza, 4.601 habitantes) Carlos Mur, un agricultor cooperativista que prefiere no entrar en detalle sobre sus pareceres políticos y se limita a un comentario de desconfianza general hacia los partidos.

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El ariete de Mercosur

La disputa política se desarrolla en ese clima de “cabreo” al que alude Mur, que Vox trata de canalizar contra el PP recordándole cada día su apoyo inicial al acuerdo de la UE con Mercosur. Para el partido ultraderechista, no hay duda: Mercosur es una traición al campo, y el PP, un cómplice. El uso del acuerdo como ariete ha hecho mella en el PP. Bajo presión de la ultraderecha y de organizaciones como Asaja, Araga, UAGA y UPA, el partido que lidera Alberto Núñez Feijóo ha endurecido su tono contra un acuerdo que en teoría debería encajar como un guante en cualquier manual librecambista.

Pero a Vox le ha dado igual. Aunque el PP haya corregido el rumbo, aunque su candidato, Jorge Azcón, haya solemnizado que rechazará “cualquier acuerdo con Mercosur que no defienda al campo aragonés con cláusulas de salvaguarda y control en las fronteras”, el partido de Abascal ha mordido y no suelta la presa. Este martes, en Alagón, el pueblo de la cooperativa San Antonio, Ignacio Garriga, secretario general de Vox, volvió a acusar al PP de “hacerse fotos con los agricultores” tras haber “pactado con el Partido Socialista en Bruselas poner el último clavo al ataúd del sector primario”. Es la actual paradoja de la derecha española: Vox es capaz de hablar así de un partido al que no descarta mantener en la presidencia de Aragón, donde ya lo puso en 2023.

Trasvase o interconexión

Ese ciclo acción-reacción, con Vox acusando al PP de disimular su traición al campo y el PP defendiéndose, va acompañado de otro. Y en ese otro, es el PP el que va al ataque. El que dejó un flanco desguarnecido en Vox fue Alejandro Nolasco, su candidato, que en El Periódico Aragón dio un titular interpretado por el resto del arco político como un apoyo al trasvase del Ebro, que concita un extendido rechazo social: “Si sobra agua, que evidentemente sobra, se puede dar a nuestras regiones vecinas”.

Numerosas voces de Vox se han esforzado por neutralizar la polémica, sosteniendo que el partido no defiende un trasvase, sino una “interconexión de todas las cuencas”, en palabras de Abascal, para quien el PP promueve un “debate falso” con “palabras trampa”.

Al igual que Abascal y los suyos no deja de percutir contra Feijóo y Azcón por mucho que marquen distancias con Mercosur, los portavoces del PP tampoco dejan de aprovechar el entrecomillado de Nolasco para cargar contra Vox. “Y ahora viene Vox a hablarnos del trasvase. ¿Quién se va a creer en Aragón que se dedique al campo que quien va a defender el trasvase del Ebro va a defender a los agricultores? No nos van a engañar”, se explayaba Azcón el fin de semana. Cualquier mensaje del PP contra los de Abascal tiene el picante añadido de que puede pasarle factura tras las elecciones, ya que las encuestas pronostican que los necesitará a Vox para su investidura.

Pero eso empezará a importar el 8 de febrero por la noche. Hasta entonces es campaña y el PP está aprovechando su oportunidad para dejar de estar a la defensiva en el tema agrario. Eso sí, tampoco los populares salen indemnes del incandescente debate del trasvase. Los partidos de izquierdas y regionalistas suelen preguntarle a Azcón si estará dispuesto a gobernar con una fuerza, Vox, favorable al trasvase, asunto que en el debate aparece como un ente de contornos difusos, que nunca queda muy claro en qué consistiría. Por su parte, el PSOE le suele recordar al PP un aplauso de Azcón a Feijóo en septiembre, cuando el presidente del PP dijo que “hay que traer el agua de los sitios donde sobra, porque eso es lo natural”.

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