Felipe VI contemplará este miércoles desde Mallorca, el eclipse total de Sol que atravesará España y que tendrá en Baleares uno de sus últimos escenarios antes de desaparecer sobre el Mediterráneo. El Rey eligió la casa museo Son Marroig de Deyá, en plena sierra de Tramontana y con espectaculares vistas al mar, como ubicación estrella para seguir un fenómeno especialmente esperado por él, ya que la astronomía es una de sus grandes aficiones desde que era niño.La casa museo es una institución privada catalogada como Bien de Interés Cultural, con el objetivo de preservar y difundir la vida y obra del archiduque Luis Salvador de Austria, figura fundamental en la historia cultural y el mecenazgo entre finales del siglo XIX y principios del XX.Para el Rey es una oportunidad para disfrutar de una afición que descubrió cuando solo tenía siete años y su abuela materna, la reina Federica de Grecia, le acercó a la astronomía al regalarle su primer telescopio. A partir de entonces, observar el cielo se convirtió en una de las pasiones del joven príncipe Felipe, hasta tal punto que de niño y adolescente alargaba las noches hasta bien entrada la madrugada en el Palacio de la Zarzuela para estar pendiente de las estrellas y siempre trataba de mantenerse al corriente de los avances que se producían en este campo. Con el paso de los años, tuvo cada vez menos tiempo para hacerlo. Primero los estudios, después su formación militar y, más tarde, las responsabilidades institucionales fueron ocupando el espacio que antes podía reservar a la astronomía.Pero el Rey nunca llegó a abandonar esta afición. Cuando su agenda se lo ha permitido, ha buscado la manera de mantener el contacto con los científicos y con los principales centros de investigación astronómica españoles para seguir al corriente de todos los avances. Ese interés personal terminó trasladándose a su actividad institucional y explica que, cuando era Príncipe de Asturias y después como Rey, haya visitado observatorios, conocido nuevos proyectos científicos y participado en la inauguración de algunas de las principales instalaciones astronómicas españolas.Astrofísico de honorFelipe VI comenzó a dar visibilidad a esta ciencia en 1985, cuando, con solo 17 años, el Instituto de Astrofísica de Canarias le nombró «astrofísico de honor», después de que el joven príncipe se comprometiera a apoyar su trabajo en todo aquello que estuviera a su alcance. Con los años mantuvo aquel vínculo y aprovechó distintos actos oficiales para seguir cultivando esta afición, como en junio de 2005, cuando visitó el Observatorio Astronómico de Calar Alto, en Almería. Allí habló del origen familiar de su afición y recordó el importante papel que había tenido su abuela Federica de Grecia, fallecida en Madrid en 1981, cuando Don Felipe tenía trece años. Ese mismo año inauguró un radiotelescopio del Centro Astronómico de Yebes, en Guadalajara, unas instalaciones que conocía bien porque ya había acudido en varias ocasiones de manera privada.En 2007 viajó hasta el Observatorio del Roque de los Muchachos, en La Palma, para asistir a un momento especialmente importante en la vida de un telescopio: la noche en la que iba a recibir su primera luz. Las crónicas de entonces cuentan que Don Felipe comparó ese estreno para los astrónomos con lo que representa para un marino la botadura de un barco. Tal era el interés del Rey por este acontecimiento que, al concluir el acto oficial, decidió quedarse a cenar con los científicos. Permaneció con ellos durante toda la noche, compartiendo horas de observación y conversación sobre astronomía.Dos años más tarde, en enero de 2009, presidió en Madrid, en la sede del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, la inauguración en España del Año Internacional de la Astronomía. Y en 2010 volvió a acercarse a este ámbito con una visita al Real Observatorio de Madrid después de la renovación y ampliación de sus instalaciones.Su primer telescopioEn 2015, un año después de su proclamación como Rey, regresó a Canarias para participar en el trigésimo aniversario de los observatorios del Instituto de Astrofísica de Canarias. Durante aquella visita inauguró el experimento Quijote y seis telescopios robóticos en el Observatorio del Teide, en Tenerife. Aquel día también se quedó con los científicos mientras caía la tarde en el Teide y esperó a que oscureciera para observar el cielo con ellos.No se sabe si la Reina Letizia y sus hijas siguen en la isla de Mallorca, pero Don Felipe permanece en Marivent Más de una década después de aquella visita, el eclipse total de este miércoles volvió a ofrecerle la oportunidad de recuperar esa vieja afición. El fenómeno llevaba días marcado en el calendario del Rey, quien aprovechó su estancia estival en el Palacio de Marivent para contemplarlo desde Mallorca. En los días previos, además, había mantenido contacto con astrónomos interesados también en el eclipse, entre ellos Rafael Luque, Premio Princesa de Girona 2026, que igualmente tenía previsto seguirlo desde la isla.Felipe VI regresó a Mallorca el sábado después de viajar a Cali para asistir a la toma de posesión del presidente de Colombia , Abelardo de la Espriella. A su vuelta todavía presidió en el Palacio Real de la Almudaina la entrega de premios de la Copa del Rey Mapfre, el último compromiso previsto en su agenda oficial en la isla. A diferencia de la Reina y sus hijas, de quienes no se sabe si continúan en Mallorca, Don Felipe permaneció en Marivent junto a la Reina Sofía para contemplar un fenómeno excepcional que, durante unos minutos, le permitió recuperar una afición que comenzó medio siglo atrás, cuando su abuela Federica le regaló su primer telescopio. Felipe VI contemplará este miércoles desde Mallorca, el eclipse total de Sol que atravesará España y que tendrá en Baleares uno de sus últimos escenarios antes de desaparecer sobre el Mediterráneo. El Rey eligió la casa museo Son Marroig de Deyá, en plena sierra de Tramontana y con espectaculares vistas al mar, como ubicación estrella para seguir un fenómeno especialmente esperado por él, ya que la astronomía es una de sus grandes aficiones desde que era niño.La casa museo es una institución privada catalogada como Bien de Interés Cultural, con el objetivo de preservar y difundir la vida y obra del archiduque Luis Salvador de Austria, figura fundamental en la historia cultural y el mecenazgo entre finales del siglo XIX y principios del XX.Para el Rey es una oportunidad para disfrutar de una afición que descubrió cuando solo tenía siete años y su abuela materna, la reina Federica de Grecia, le acercó a la astronomía al regalarle su primer telescopio. A partir de entonces, observar el cielo se convirtió en una de las pasiones del joven príncipe Felipe, hasta tal punto que de niño y adolescente alargaba las noches hasta bien entrada la madrugada en el Palacio de la Zarzuela para estar pendiente de las estrellas y siempre trataba de mantenerse al corriente de los avances que se producían en este campo. Con el paso de los años, tuvo cada vez menos tiempo para hacerlo. Primero los estudios, después su formación militar y, más tarde, las responsabilidades institucionales fueron ocupando el espacio que antes podía reservar a la astronomía.Pero el Rey nunca llegó a abandonar esta afición. Cuando su agenda se lo ha permitido, ha buscado la manera de mantener el contacto con los científicos y con los principales centros de investigación astronómica españoles para seguir al corriente de todos los avances. Ese interés personal terminó trasladándose a su actividad institucional y explica que, cuando era Príncipe de Asturias y después como Rey, haya visitado observatorios, conocido nuevos proyectos científicos y participado en la inauguración de algunas de las principales instalaciones astronómicas españolas.Astrofísico de honorFelipe VI comenzó a dar visibilidad a esta ciencia en 1985, cuando, con solo 17 años, el Instituto de Astrofísica de Canarias le nombró «astrofísico de honor», después de que el joven príncipe se comprometiera a apoyar su trabajo en todo aquello que estuviera a su alcance. Con los años mantuvo aquel vínculo y aprovechó distintos actos oficiales para seguir cultivando esta afición, como en junio de 2005, cuando visitó el Observatorio Astronómico de Calar Alto, en Almería. Allí habló del origen familiar de su afición y recordó el importante papel que había tenido su abuela Federica de Grecia, fallecida en Madrid en 1981, cuando Don Felipe tenía trece años. Ese mismo año inauguró un radiotelescopio del Centro Astronómico de Yebes, en Guadalajara, unas instalaciones que conocía bien porque ya había acudido en varias ocasiones de manera privada.En 2007 viajó hasta el Observatorio del Roque de los Muchachos, en La Palma, para asistir a un momento especialmente importante en la vida de un telescopio: la noche en la que iba a recibir su primera luz. Las crónicas de entonces cuentan que Don Felipe comparó ese estreno para los astrónomos con lo que representa para un marino la botadura de un barco. Tal era el interés del Rey por este acontecimiento que, al concluir el acto oficial, decidió quedarse a cenar con los científicos. Permaneció con ellos durante toda la noche, compartiendo horas de observación y conversación sobre astronomía.Dos años más tarde, en enero de 2009, presidió en Madrid, en la sede del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, la inauguración en España del Año Internacional de la Astronomía. Y en 2010 volvió a acercarse a este ámbito con una visita al Real Observatorio de Madrid después de la renovación y ampliación de sus instalaciones.Su primer telescopioEn 2015, un año después de su proclamación como Rey, regresó a Canarias para participar en el trigésimo aniversario de los observatorios del Instituto de Astrofísica de Canarias. Durante aquella visita inauguró el experimento Quijote y seis telescopios robóticos en el Observatorio del Teide, en Tenerife. Aquel día también se quedó con los científicos mientras caía la tarde en el Teide y esperó a que oscureciera para observar el cielo con ellos.No se sabe si la Reina Letizia y sus hijas siguen en la isla de Mallorca, pero Don Felipe permanece en Marivent Más de una década después de aquella visita, el eclipse total de este miércoles volvió a ofrecerle la oportunidad de recuperar esa vieja afición. El fenómeno llevaba días marcado en el calendario del Rey, quien aprovechó su estancia estival en el Palacio de Marivent para contemplarlo desde Mallorca. En los días previos, además, había mantenido contacto con astrónomos interesados también en el eclipse, entre ellos Rafael Luque, Premio Princesa de Girona 2026, que igualmente tenía previsto seguirlo desde la isla.Felipe VI regresó a Mallorca el sábado después de viajar a Cali para asistir a la toma de posesión del presidente de Colombia , Abelardo de la Espriella. A su vuelta todavía presidió en el Palacio Real de la Almudaina la entrega de premios de la Copa del Rey Mapfre, el último compromiso previsto en su agenda oficial en la isla. A diferencia de la Reina y sus hijas, de quienes no se sabe si continúan en Mallorca, Don Felipe permaneció en Marivent junto a la Reina Sofía para contemplar un fenómeno excepcional que, durante unos minutos, le permitió recuperar una afición que comenzó medio siglo atrás, cuando su abuela Federica le regaló su primer telescopio.
Felipe VI contemplará este miércoles desde Mallorca, el eclipse total de Sol que atravesará España y que tendrá en Baleares uno de sus últimos escenarios antes de desaparecer sobre el Mediterráneo. El Rey eligió la casa museo Son Marroig de Deyá, en plena sierra de … Tramontana y con espectaculares vistas al mar, como ubicación estrella para seguir un fenómeno especialmente esperado por él, ya que la astronomía es una de sus grandes aficiones desde que era niño.
La casa museo es una institución privada catalogada como Bien de Interés Cultural, con el objetivo de preservar y difundir la vida y obra del archiduque Luis Salvador de Austria, figura fundamental en la historia cultural y el mecenazgo entre finales del siglo XIX y principios del XX.
Para el Rey es una oportunidad para disfrutar de una afición que descubrió cuando solo tenía siete años y su abuela materna, la reina Federica de Grecia, le acercó a la astronomía al regalarle su primer telescopio. A partir de entonces, observar el cielo se convirtió en una de las pasiones del joven príncipe Felipe, hasta tal punto que de niño y adolescente alargaba las noches hasta bien entrada la madrugada en el Palacio de la Zarzuela para estar pendiente de las estrellas y siempre trataba de mantenerse al corriente de los avances que se producían en este campo. Con el paso de los años, tuvo cada vez menos tiempo para hacerlo. Primero los estudios, después su formación militar y, más tarde, las responsabilidades institucionales fueron ocupando el espacio que antes podía reservar a la astronomía.
Pero el Rey nunca llegó a abandonar esta afición. Cuando su agenda se lo ha permitido, ha buscado la manera de mantener el contacto con los científicos y con los principales centros de investigación astronómica españoles para seguir al corriente de todos los avances. Ese interés personal terminó trasladándose a su actividad institucional y explica que, cuando era Príncipe de Asturias y después como Rey, haya visitado observatorios, conocido nuevos proyectos científicos y participado en la inauguración de algunas de las principales instalaciones astronómicas españolas.
Astrofísico de honor
Felipe VI comenzó a dar visibilidad a esta ciencia en 1985, cuando, con solo 17 años, el Instituto de Astrofísica de Canarias le nombró «astrofísico de honor», después de que el joven príncipe se comprometiera a apoyar su trabajo en todo aquello que estuviera a su alcance. Con los años mantuvo aquel vínculo y aprovechó distintos actos oficiales para seguir cultivando esta afición, como en junio de 2005, cuando visitó el Observatorio Astronómico de Calar Alto, en Almería. Allí habló del origen familiar de su afición y recordó el importante papel que había tenido su abuela Federica de Grecia, fallecida en Madrid en 1981, cuando Don Felipe tenía trece años. Ese mismo año inauguró un radiotelescopio del Centro Astronómico de Yebes, en Guadalajara, unas instalaciones que conocía bien porque ya había acudido en varias ocasiones de manera privada.
En 2007 viajó hasta el Observatorio del Roque de los Muchachos, en La Palma, para asistir a un momento especialmente importante en la vida de un telescopio: la noche en la que iba a recibir su primera luz. Las crónicas de entonces cuentan que Don Felipe comparó ese estreno para los astrónomos con lo que representa para un marino la botadura de un barco. Tal era el interés del Rey por este acontecimiento que, al concluir el acto oficial, decidió quedarse a cenar con los científicos. Permaneció con ellos durante toda la noche, compartiendo horas de observación y conversación sobre astronomía.
Dos años más tarde, en enero de 2009, presidió en Madrid, en la sede del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, la inauguración en España del Año Internacional de la Astronomía. Y en 2010 volvió a acercarse a este ámbito con una visita al Real Observatorio de Madrid después de la renovación y ampliación de sus instalaciones.
Su primer telescopio
En 2015, un año después de su proclamación como Rey, regresó a Canarias para participar en el trigésimo aniversario de los observatorios del Instituto de Astrofísica de Canarias. Durante aquella visita inauguró el experimento Quijote y seis telescopios robóticos en el Observatorio del Teide, en Tenerife. Aquel día también se quedó con los científicos mientras caía la tarde en el Teide y esperó a que oscureciera para observar el cielo con ellos.
No se sabe si la Reina Letizia y sus hijas siguen en la isla de Mallorca, pero Don Felipe permanece en Marivent
Más de una década después de aquella visita, el eclipse total de este miércoles volvió a ofrecerle la oportunidad de recuperar esa vieja afición. El fenómeno llevaba días marcado en el calendario del Rey, quien aprovechó su estancia estival en el Palacio de Marivent para contemplarlo desde Mallorca. En los días previos, además, había mantenido contacto con astrónomos interesados también en el eclipse, entre ellos Rafael Luque, Premio Princesa de Girona 2026, que igualmente tenía previsto seguirlo desde la isla.
Felipe VI regresó a Mallorca el sábado después de viajar a Cali para asistir a la toma de posesión del presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella. A su vuelta todavía presidió en el Palacio Real de la Almudaina la entrega de premios de la Copa del Rey Mapfre, el último compromiso previsto en su agenda oficial en la isla. A diferencia de la Reina y sus hijas, de quienes no se sabe si continúan en Mallorca, Don Felipe permaneció en Marivent junto a la Reina Sofía para contemplar un fenómeno excepcional que, durante unos minutos, le permitió recuperar una afición que comenzó medio siglo atrás, cuando su abuela Federica le regaló su primer telescopio.
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