El terrible recuerdo del Tartiere: casi 29 años de un descenso que mira a los ojos al actual Sevilla FC

El Carlos Tartiere de Oviedo marcó a una generación de sevillistas. El primero de junio de 1997 el Sevilla FC confirmaba un descenso anunciado desde años antes, desde ese descenso administrativo no consumado del año 95, a la conversión del club en Sociedad Anónima Deportiva, lo que produjo un cambio de manos en la entidad que se llevaron al club y al equipo por delante. Entrenaba a aquel Sevilla Julián Rubio, quien ha reconocido en más de una ocasión lo que sucedió en aquella temporada: «Aquel equipo descendió de una manera muy digna, nunca bajó los brazos. Faltó muy poco para la salvación, pese a la situación crítica que vivía el Sevilla».Un curso con tres entrenadores, desde José Antonio Camacho , pasando por el argentino Bilardo en su segunda etapa, para terminar con un hombre de la casa como Julián Rubio . El de Cieza tampoco ha olvidado ese curso fatídico para los de Nervión, aunque también se limpia las manos de lo ocurrido. «Está claro que fuimos para una cosa y luego se torció, pero económicamente y en otros aspectos en el Sevilla no había las estructuras idóneas. No salió bien, pero yo estuve media temporada», explicó hace unos años. Fue despedido en una temporada donde el club había invertido para ir a Europa y terminó dando con sus huesos en Segunda.El Sevilla arrastraba años de malas decisiones y unas estructuras endebles, donde todo se quería solucionar con fichajes de renombre como Bebeto en invierno (duró dos meses) o Almeyda en verano. El mismo Matías Almeyda que ha terminado su vinculación con el Sevilla justo antes de visitar un estadio que todo el sevillismo asociaba con el propio entrenador y ese año en el que vistió con la camiseta nervionense. Demasiadas casualidades en el tiempo. Casi 29 años de aquello y el club vuelve a mirar demasiado hacia el precipicio. No está de momento en zona de descenso, pero la llamada a Luis García Plaza ha sido totalmente a la desesperada.Julián Rubio aplaude a los sevillistas con Monchi llorando a su lado ABCEl Sevilla formó en el Carlos Tartiere con: Unzué; Velasco, Hibic, Ramis, Prieto; Tsartas, Oulida, Prosinecki, Marcos; Loren y José Mari. «Esa necesidad se notó en el terreno de juego. El nerviosismo no te permite tener las ideas más claras. De no haber ganado el Sporting en el campo del Betis veinticuatro horas antes, el empate ante el Oviedo, e incluso perder, habría servido para seguir aspirando a la permanencia», defiende Julián Rubio. Era la jornada número 40 en una Liga de 22 equipos. El Sevilla no fue capaz de detener su descenso a Segunda división.Y para más dolor, dos años después regresaba a Primera y se volvía a medir al Oviedo en el Tartiere, aunque con menos peso que aquella del 97. Sin embargo, fue otro año aciago para los sevillistas, con su segundo descenso en poco tiempo. Se recuerda aquel gol que cantó Otero antes de que el balón entrase en la portería, con Onopko sacando el balón en la línea. Fue el último descenso de los de Nervión, quienes después encontraron el camino a los éxitos de la mano de dirigentes capaces y de un portero que lloraba desolado en Oviedo, como si se acabase el mundo, para recomponerse después y pilotar al Sevilla de los títulos.Marcelo Otero intenta un disparo en un partido contra el Oviedo en Nervión ABC«De felicidad he llorado mucho en los últimos años, gracias a lo bien que nos ha ido. Pero también de pena. Deportivamente, me marcó el fallecimiento de Puerta y Reyes, además del descenso a Segunda en Oviedo», declaró el ahora presidente del San Fernando en una entrevista con ABC. No lo olvidó y nunca podrá hacerlo. Aquello marcó un punto de inflexión en el Sevilla. Quizás el necesario para limpiar a la entidad y rehacerla casi desde cero. No existen paralelismos exactos con la actual situación, pero no deja de ser paradójico que el Sevilla acuda a Oviedo fuera de descenso pero sienta que es su última oportunidad para salvarse. O la primera para hundirse. El pasado, en esta ocasión, juega para mal. Una mochila que, casi 29 años después, sigue pesando en el ánimo del sevillismo. El Carlos Tartiere de Oviedo marcó a una generación de sevillistas. El primero de junio de 1997 el Sevilla FC confirmaba un descenso anunciado desde años antes, desde ese descenso administrativo no consumado del año 95, a la conversión del club en Sociedad Anónima Deportiva, lo que produjo un cambio de manos en la entidad que se llevaron al club y al equipo por delante. Entrenaba a aquel Sevilla Julián Rubio, quien ha reconocido en más de una ocasión lo que sucedió en aquella temporada: «Aquel equipo descendió de una manera muy digna, nunca bajó los brazos. Faltó muy poco para la salvación, pese a la situación crítica que vivía el Sevilla».Un curso con tres entrenadores, desde José Antonio Camacho , pasando por el argentino Bilardo en su segunda etapa, para terminar con un hombre de la casa como Julián Rubio . El de Cieza tampoco ha olvidado ese curso fatídico para los de Nervión, aunque también se limpia las manos de lo ocurrido. «Está claro que fuimos para una cosa y luego se torció, pero económicamente y en otros aspectos en el Sevilla no había las estructuras idóneas. No salió bien, pero yo estuve media temporada», explicó hace unos años. Fue despedido en una temporada donde el club había invertido para ir a Europa y terminó dando con sus huesos en Segunda.El Sevilla arrastraba años de malas decisiones y unas estructuras endebles, donde todo se quería solucionar con fichajes de renombre como Bebeto en invierno (duró dos meses) o Almeyda en verano. El mismo Matías Almeyda que ha terminado su vinculación con el Sevilla justo antes de visitar un estadio que todo el sevillismo asociaba con el propio entrenador y ese año en el que vistió con la camiseta nervionense. Demasiadas casualidades en el tiempo. Casi 29 años de aquello y el club vuelve a mirar demasiado hacia el precipicio. No está de momento en zona de descenso, pero la llamada a Luis García Plaza ha sido totalmente a la desesperada.Julián Rubio aplaude a los sevillistas con Monchi llorando a su lado ABCEl Sevilla formó en el Carlos Tartiere con: Unzué; Velasco, Hibic, Ramis, Prieto; Tsartas, Oulida, Prosinecki, Marcos; Loren y José Mari. «Esa necesidad se notó en el terreno de juego. El nerviosismo no te permite tener las ideas más claras. De no haber ganado el Sporting en el campo del Betis veinticuatro horas antes, el empate ante el Oviedo, e incluso perder, habría servido para seguir aspirando a la permanencia», defiende Julián Rubio. Era la jornada número 40 en una Liga de 22 equipos. El Sevilla no fue capaz de detener su descenso a Segunda división.Y para más dolor, dos años después regresaba a Primera y se volvía a medir al Oviedo en el Tartiere, aunque con menos peso que aquella del 97. Sin embargo, fue otro año aciago para los sevillistas, con su segundo descenso en poco tiempo. Se recuerda aquel gol que cantó Otero antes de que el balón entrase en la portería, con Onopko sacando el balón en la línea. Fue el último descenso de los de Nervión, quienes después encontraron el camino a los éxitos de la mano de dirigentes capaces y de un portero que lloraba desolado en Oviedo, como si se acabase el mundo, para recomponerse después y pilotar al Sevilla de los títulos.Marcelo Otero intenta un disparo en un partido contra el Oviedo en Nervión ABC«De felicidad he llorado mucho en los últimos años, gracias a lo bien que nos ha ido. Pero también de pena. Deportivamente, me marcó el fallecimiento de Puerta y Reyes, además del descenso a Segunda en Oviedo», declaró el ahora presidente del San Fernando en una entrevista con ABC. No lo olvidó y nunca podrá hacerlo. Aquello marcó un punto de inflexión en el Sevilla. Quizás el necesario para limpiar a la entidad y rehacerla casi desde cero. No existen paralelismos exactos con la actual situación, pero no deja de ser paradójico que el Sevilla acuda a Oviedo fuera de descenso pero sienta que es su última oportunidad para salvarse. O la primera para hundirse. El pasado, en esta ocasión, juega para mal. Una mochila que, casi 29 años después, sigue pesando en el ánimo del sevillismo.  

El Carlos Tartiere de Oviedo marcó a una generación de sevillistas. El primero de junio de 1997 el Sevilla FC confirmaba un descenso anunciado desde años antes, desde ese descenso administrativo no consumado del año 95, a la conversión del club en … Sociedad Anónima Deportiva, lo que produjo un cambio de manos en la entidad que se llevaron al club y al equipo por delante. Entrenaba a aquel Sevilla Julián Rubio, quien ha reconocido en más de una ocasión lo que sucedió en aquella temporada: «Aquel equipo descendió de una manera muy digna, nunca bajó los brazos. Faltó muy poco para la salvación, pese a la situación crítica que vivía el Sevilla».

 RSS de noticias de deportes

Noticias Similares