Francina Armengol (Inca, Baleares, 55 años) es una farmacéutica que lleva más de 15 años en primera fila política, como dirigente socialista en las islas y en esta pasada legislatura al frente de la tercera institución del Estado como presidenta del Congreso. No ha sido una tarea fácil. El Parlamento se ha embravecido y algunos parlamentarios de la derecha, PP y Vox, la tienen enfilada como un árbitro en defensa del sanchismo. Alguno no le ha respondido ni a sus felicitaciones personales en privado.
La tercera autoridad del Estado se muestra “partidaria de hacer preguntas directamente más libres al Gobierno” en las Cortes. “La receta mágica para bajar el suflé de los insultos sería aceptar los resultados democráticos y comportarse con los cánones de la educación básica”, afirma
Francina Armengol (Inca, Baleares, 55 años) es una farmacéutica que lleva más de 15 años en primera fila política, como dirigente socialista en las islas y en esta pasada legislatura al frente de la tercera institución del Estado como presidenta del Congreso. No ha sido una tarea fácil. El Parlamento se ha embravecido y algunos parlamentarios de la derecha, PP y Vox, la tienen enfilada como un árbitro en defensa del sanchismo. Alguno no le ha respondido ni a sus felicitaciones personales en privado.
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