Sonrientes y serenos. . Y eso a pesar de llevar ya más de un día encerrados en una ‘lata’ de apenas tres metros de alto por cinco de ancho que avanza suspendida en el vacío del espacio. Así se mostraron Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen durante la primera rueda de prensa espacial de Artemis II, tan solo 24 horas desde el lanzamiento de la histórica misión, que aunque no alunizará, sentará las bases de las futuras colonias de la NASA en la Luna. Ya de camino oficial a nuestro satélite tras la maniobra de la inyección translunar (TLI) y después haber comprobado que todos los sistemas de la nave Orión funcionan a la perfección -incluido el retrete espacial-, los tripulación se dirigió a la Tierra para compartir sus primeras impresiones desde el despegue. «Ayer no podía dejar de decirles que me gusta mucho estar aquí arriba. Ojalá hubiera llegado antes», decía entre las risas de sus compañeros el canadiense Jeremy Hansen, la primera persona no estadounidense asignada a una misión lunar. «Es extraordinario estar flotando. Me siento como un niño pequeño», remataba el novato del grupo, el único que no había estado en el espacio. Nacido en Ontario en 1976, lleva años preparando a futuros astronautas y, de hecho, fue el primero en dirigir una clase de la NASA. Experto piloto, en Artemis II desempeña la función de especialista de misión. Por su parte, el comandante Reid Wiseman destacó la visión que tuvieron los cuatro durante la maniobra TLI. «Hubo un momento hace una hora que Houston tomó el control de la nave mientras el Sol se ponía detrás de nosotros. En ese instante pudimos observar el planeta de polo a polo, África, Europa… Si te fijabas podías ver hasta las auroras boreales. Fue el momento más espectacular. Nos dejó clavados en el sitio», relató el ‘jefe’ a bordo de la nave Orión, capitán de la Marina de EE.UU. y director de la oficina de astronautas de la NASA hasta que renunció al cargo para postularse como candidato a Artemis II. Le salió bien la jugada. Noticia relacionada visual No No Artemis II Volver a la Luna medio siglo después José Manuel NievesEn cuanto a la nave, Christina Koch, astronauta muy experimentada (ha estado hasta en tres ocasiones en la ISS y ha dirigido las tres caminatas exclusivamente femeninas) y encargada del desempeño de la Orión, explicó que su funcionamiento fue más «suave» de lo que esperaban: «Estábamos preparados para un vuelo mucho más dinámico, con mucha turbulencia que incluso nos impidiera manejar la nave desde las pantallas… Pero todo fue muy muy suave». «Todos respiramos cuando el retrete se arregló»Pero sin duda lo más esperado eran las explicaciones en torno al problema con el retrete de la nave , que ella misma solucionó. «Estoy orgullosa de decir que soy la fontanera espacial —dijo también entre risas Koch, denotando el buen ambiente dentro e la cápsula—. «Teniendo en cuenta que es el equipo más importante de la nave, todos respiramos aliviados cuando funcionó». Koch explicó que seguramente el problema estaba motivado «porque llevaba mucho tiempo sin usarse y la bomba necesitaba un tiempo para arrancar». «Nos temimos que se hubiese atascado el motor, pero finalmente no fue así». Victor Glover , piloto de la Orión, destacó la importancia de un equipo tan ecléctico. «Esto nos ha mostrado lo que podemos hacer juntos no solo cuando dejamos nuestras diferencias a un lado, sino cuando las juntamos y hacemos cosas increíbles», señaló el primer astronauta negro en ser asignado a una misión lunar. «Desde aquí se os ve genial. Desde nuestra perspectiva solo se os ve como uno. Homo sapiens somos todos, no importa de dónde vengas o cual sea tu apariencia. Somos todos lo mismo», remató. Los siguientes pasosEn los próximos tres días, la tripulación de Artemis II se acercará a la Luna para sobrevolarla por su cara oculta el próximo lunes, la primera tripulación en visitar nuestro satélite en 53 años (desde el Apolo 17, en diciembre de 1972). En esa maniobra, además, batirán el récord de lejanía humana, colocándose a 402.000 kilómetros de la Tierra. Noticia relacionada No No Polaris Dawn El multimillonario Isaacman, primer civil en realizar una caminata espacial: «Desde aquí el mundo parece perfecto» Judith de JorgeDespués, si se cumple el calendario previsto, en la madrugada del viernes al sábado, la cápsula Orión amerizará tras un viaje de diez días en el Océano Pacífico, otro de los momentos delicados de la misión. La cápsula irá ganando velocidad hasta entrar en la atmósfera terrestre a casi 40.000 kilómetros por hora, superando los 2.700 grados de temperatura por el roce. Se da la circunstancia de que el escudo que tiene que protegerlos de estas temperaturas extremas se vio comprometido durante Artemis I, que tuvo lugar en 2022. De hecho, expertos relacionados con la NASA alzaron la voz sobre el peligro que suponía enviar gente en la nave. Pero, finalmente y tras arduos análisis, la agencia espacial estadounidense, con su recién nombrado jefe a la cabeza, decidieron continuar adelante.Si todo sale bien, la NASA espera enviar astronautas a la superficie lunar en 2028 con la misión Artemis IV (tras practicar el acoplamiento con módulos de aterrizaje en órbita terrestre durante la misión Artemis III en 2027), y luego comenzar a construir una base cerca del polo sur lunar unos años después. Sonrientes y serenos. . Y eso a pesar de llevar ya más de un día encerrados en una ‘lata’ de apenas tres metros de alto por cinco de ancho que avanza suspendida en el vacío del espacio. Así se mostraron Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen durante la primera rueda de prensa espacial de Artemis II, tan solo 24 horas desde el lanzamiento de la histórica misión, que aunque no alunizará, sentará las bases de las futuras colonias de la NASA en la Luna. Ya de camino oficial a nuestro satélite tras la maniobra de la inyección translunar (TLI) y después haber comprobado que todos los sistemas de la nave Orión funcionan a la perfección -incluido el retrete espacial-, los tripulación se dirigió a la Tierra para compartir sus primeras impresiones desde el despegue. «Ayer no podía dejar de decirles que me gusta mucho estar aquí arriba. Ojalá hubiera llegado antes», decía entre las risas de sus compañeros el canadiense Jeremy Hansen, la primera persona no estadounidense asignada a una misión lunar. «Es extraordinario estar flotando. Me siento como un niño pequeño», remataba el novato del grupo, el único que no había estado en el espacio. Nacido en Ontario en 1976, lleva años preparando a futuros astronautas y, de hecho, fue el primero en dirigir una clase de la NASA. Experto piloto, en Artemis II desempeña la función de especialista de misión. Por su parte, el comandante Reid Wiseman destacó la visión que tuvieron los cuatro durante la maniobra TLI. «Hubo un momento hace una hora que Houston tomó el control de la nave mientras el Sol se ponía detrás de nosotros. En ese instante pudimos observar el planeta de polo a polo, África, Europa… Si te fijabas podías ver hasta las auroras boreales. Fue el momento más espectacular. Nos dejó clavados en el sitio», relató el ‘jefe’ a bordo de la nave Orión, capitán de la Marina de EE.UU. y director de la oficina de astronautas de la NASA hasta que renunció al cargo para postularse como candidato a Artemis II. Le salió bien la jugada. Noticia relacionada visual No No Artemis II Volver a la Luna medio siglo después José Manuel NievesEn cuanto a la nave, Christina Koch, astronauta muy experimentada (ha estado hasta en tres ocasiones en la ISS y ha dirigido las tres caminatas exclusivamente femeninas) y encargada del desempeño de la Orión, explicó que su funcionamiento fue más «suave» de lo que esperaban: «Estábamos preparados para un vuelo mucho más dinámico, con mucha turbulencia que incluso nos impidiera manejar la nave desde las pantallas… Pero todo fue muy muy suave». «Todos respiramos cuando el retrete se arregló»Pero sin duda lo más esperado eran las explicaciones en torno al problema con el retrete de la nave , que ella misma solucionó. «Estoy orgullosa de decir que soy la fontanera espacial —dijo también entre risas Koch, denotando el buen ambiente dentro e la cápsula—. «Teniendo en cuenta que es el equipo más importante de la nave, todos respiramos aliviados cuando funcionó». Koch explicó que seguramente el problema estaba motivado «porque llevaba mucho tiempo sin usarse y la bomba necesitaba un tiempo para arrancar». «Nos temimos que se hubiese atascado el motor, pero finalmente no fue así». Victor Glover , piloto de la Orión, destacó la importancia de un equipo tan ecléctico. «Esto nos ha mostrado lo que podemos hacer juntos no solo cuando dejamos nuestras diferencias a un lado, sino cuando las juntamos y hacemos cosas increíbles», señaló el primer astronauta negro en ser asignado a una misión lunar. «Desde aquí se os ve genial. Desde nuestra perspectiva solo se os ve como uno. Homo sapiens somos todos, no importa de dónde vengas o cual sea tu apariencia. Somos todos lo mismo», remató. Los siguientes pasosEn los próximos tres días, la tripulación de Artemis II se acercará a la Luna para sobrevolarla por su cara oculta el próximo lunes, la primera tripulación en visitar nuestro satélite en 53 años (desde el Apolo 17, en diciembre de 1972). En esa maniobra, además, batirán el récord de lejanía humana, colocándose a 402.000 kilómetros de la Tierra. Noticia relacionada No No Polaris Dawn El multimillonario Isaacman, primer civil en realizar una caminata espacial: «Desde aquí el mundo parece perfecto» Judith de JorgeDespués, si se cumple el calendario previsto, en la madrugada del viernes al sábado, la cápsula Orión amerizará tras un viaje de diez días en el Océano Pacífico, otro de los momentos delicados de la misión. La cápsula irá ganando velocidad hasta entrar en la atmósfera terrestre a casi 40.000 kilómetros por hora, superando los 2.700 grados de temperatura por el roce. Se da la circunstancia de que el escudo que tiene que protegerlos de estas temperaturas extremas se vio comprometido durante Artemis I, que tuvo lugar en 2022. De hecho, expertos relacionados con la NASA alzaron la voz sobre el peligro que suponía enviar gente en la nave. Pero, finalmente y tras arduos análisis, la agencia espacial estadounidense, con su recién nombrado jefe a la cabeza, decidieron continuar adelante.Si todo sale bien, la NASA espera enviar astronautas a la superficie lunar en 2028 con la misión Artemis IV (tras practicar el acoplamiento con módulos de aterrizaje en órbita terrestre durante la misión Artemis III en 2027), y luego comenzar a construir una base cerca del polo sur lunar unos años después.
Sonrientes y serenos. . Y eso a pesar de llevar ya más de un día encerrados en una ‘lata’ de apenas tres metros de alto por cinco de ancho que avanza suspendida en el vacío del espacio. Así se mostraron Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch … y Jeremy Hansen durante la primera rueda de prensa espacial de Artemis II, tan solo 24 horas desde el lanzamiento de la histórica misión, que aunque no alunizará, sentará las bases de las futuras colonias de la NASA en la Luna. Ya de camino oficial a nuestro satélite tras la maniobra de la inyección translunar (TLI) y después haber comprobado que todos los sistemas de la nave Orión funcionan a la perfección -incluido el retrete espacial-, los tripulación se dirigió a la Tierra para compartir sus primeras impresiones desde el despegue.
«Ayer no podía dejar de decirles que me gusta mucho estar aquí arriba. Ojalá hubiera llegado antes», decía entre las risas de sus compañeros el canadiense Jeremy Hansen, la primera persona no estadounidense asignada a una misión lunar. «Es extraordinario estar flotando. Me siento como un niño pequeño», remataba el novato del grupo, el único que no había estado en el espacio. Nacido en Ontario en 1976, lleva años preparando a futuros astronautas y, de hecho, fue el primero en dirigir una clase de la NASA. Experto piloto, en Artemis II desempeña la función de especialista de misión.
Por su parte, el comandante Reid Wiseman destacó la visión que tuvieron los cuatro durante la maniobra TLI. «Hubo un momento hace una hora que Houston tomó el control de la nave mientras el Sol se ponía detrás de nosotros. En ese instante pudimos observar el planeta de polo a polo, África, Europa… Si te fijabas podías ver hasta las auroras boreales. Fue el momento más espectacular. Nos dejó clavados en el sitio», relató el ‘jefe’ a bordo de la nave Orión, capitán de la Marina de EE.UU. y director de la oficina de astronautas de la NASA hasta que renunció al cargo para postularse como candidato a Artemis II. Le salió bien la jugada.
Noticia relacionada
En cuanto a la nave, Christina Koch, astronauta muy experimentada (ha estado hasta en tres ocasiones en la ISS y ha dirigido las tres caminatas exclusivamente femeninas) y encargada del desempeño de la Orión, explicó que su funcionamiento fue más «suave» de lo que esperaban: «Estábamos preparados para un vuelo mucho más dinámico, con mucha turbulencia que incluso nos impidiera manejar la nave desde las pantallas… Pero todo fue muy muy suave».
«Todos respiramos cuando el retrete se arregló»
Pero sin duda lo más esperado eran las explicaciones en torno al problema con el retrete de la nave, que ella misma solucionó. «Estoy orgullosa de decir que soy la fontanera espacial —dijo también entre risas Koch, denotando el buen ambiente dentro e la cápsula—. «Teniendo en cuenta que es el equipo más importante de la nave, todos respiramos aliviados cuando funcionó». Koch explicó que seguramente el problema estaba motivado «porque llevaba mucho tiempo sin usarse y la bomba necesitaba un tiempo para arrancar». «Nos temimos que se hubiese atascado el motor, pero finalmente no fue así».
Victor Glover, piloto de la Orión, destacó la importancia de un equipo tan ecléctico. «Esto nos ha mostrado lo que podemos hacer juntos no solo cuando dejamos nuestras diferencias a un lado, sino cuando las juntamos y hacemos cosas increíbles», señaló el primer astronauta negro en ser asignado a una misión lunar. «Desde aquí se os ve preciosos. Desde nuestra perspectiva solo se os ve como uno. Homo sapiens somos todos, no importa de dónde vengas o cual sea tu apariencia. Somos todos lo mismo», remató.
Los siguientes pasos
En los próximos tres días, la tripulación de Artemis II se acercará a la Luna para sobrevolarla por su cara oculta el próximo lunes, la primera tripulación en visitar nuestro satélite en 53 años (desde el Apolo 17, en diciembre de 1972). En esa maniobra, además, batirán el récord de lejanía humana, colocándose a 402.000 kilómetros de la Tierra. Un hito que, casualmente, ostenta su jefe, el actual administrador de la NASA Jared Isaacman, quien en 2024 realizó la primera caminata civil en el espacio con una expedición comercial a bordo de una nave de SpaceX.
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Polaris Dawn
Judith de Jorge
Después, si se cumple el calendario previsto, en la madrugada del viernes al sábado, la cápsula Orión amerizará tras un viaje de diez días en el Océano Pacífico, otro de los momentos delicados de la misión. La cápsula irá ganando velocidad hasta entrar en la atmósfera terrestre a casi 40.000 kilómetros por hora, superando los 2.700 grados de temperatura por el roce. Se da la circunstancia de que el escudo que tiene que protegerlos de estas temperaturas extremas se vio comprometido durante Artemis I, que tuvo lugar en 2022. De hecho, expertos relacionados con la NASA alzaron la voz sobre el peligro que suponía enviar gente en la nave. Pero, finalmente y tras arduos análisis, la agencia espacial estadounidense, con su recién nombrado jefe a la cabeza, decidieron continuar adelante.
Si todo sale bien, la NASA espera enviar astronautas a la superficie lunar en 2028 con la misión Artemis IV (tras practicar el acoplamiento con módulos de aterrizaje en órbita terrestre durante la misión Artemis III en 2027), y luego comenzar a construir una base cerca del polo sur lunar unos años después.
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