Hace más de 3 millones de años en lo que hoy es la región de Afar, en Etiopía, nuestros ancestros ya deambulaban erguidos por un paisaje que recordaba al de la sabana africana, salpicado aquí y allá por lagos y ríos. Estos humedales proporcionaban a los australopitecos, como la famosa hembra ‘Lucy’, alimento y agua, pero también ocultaban una amenaza aún más peligrosa que los leones o las hienas sobre el terreno. Investigadores de la Universidad de Iowa (EE.UU.) han descubierto un cocodrilo de hasta 4,5 metros de largo, el tamaño de una furgoneta de reparto, que, sumergido silenciosamente, acechaba cerca de la orilla, listo para atacar a nuestros antepasados más incautos.La nueva especie, Crocodylus lucivenator, que significa ‘cocodrilo cazador de Lucy’, pesaba entre 270 y 600 kilos y tenía un bulto característico en la cabeza. Era el único cocodrilo en el ecosistema y también el depredador más grande. «No hay evidencia directa de que atacara a los australopitecos, pero (estos homínidos) habrían estado dentro del rango de tamaño de sus presas», explica a este periódico Christopher Brochu, profesor del Departamento de Ciencias de la Tierra y Ambientales de Iowa y coautor del estudio publicado este jueves en ‘Journal of Systematic Palaeontology’. «El cocodrilo del Nilo moderno ( Crocodylus niloticus ) es responsable de cientos de ataques mortales a humanos cada año, y los humanos modernos son más grandes que Australopithecus afarensis . No hay motivos para creer que C. lucivenator fuera diferente«, añade.El esqueleto de Lucy, notable porque proporcionó evidencias de que, en la evolución humana, la bipedestación precedió al aumento del tamaño cerebral, destacaba por ser muy pequeño. La australopiteca, una adulta joven cuando murió, apenas superaba el metro de altura y pesaba unos 25 kilos, el cuerpo de un niño actual de entre 5 y 7 años. Era una presa fácil . «Nunca sabremos si un cocodrilo en particular intentó atrapar a Lucy, pero habría visto a sus congéneres y habría pensado: ‘¡Cena!’», comenta Brochu. Noticia relacionada No No El hallazgo de una especie desconocida cambia la historia de la evolución humana José Manuel NievesMordedura facial«Los cocodrilos son depredadores de emboscada. Así es como los del Nilo pueden atrapar ñus y cebras, ambos mucho más rápidos que cualquier primate. Si la presa es demasiado grande para tragarla entera, los cocodrilos pueden arrancarle partes con una maniobra llamada ‘giro mortal’», señala el investigador. Los australopitecos, «al igual que otros animales de su entorno, habrían sido cautelosos cerca del agua y podrían haber aprendido a evitar los lugares donde abundan los cocodrilos grandes».Brochu lleva 35 años estudiando cocodrilos antiguos. Observó por primera vez los especímenes de Crocodylus lucivenator durante su visita a un museo en Adís Abeba, la capital de Etiopía, en 2016. «Me quedé impresionado porque tenía una combinación muy extraña de rasgos», recuerda. Entre ellos destacaba la gran joroba en medio del hocico, similar a la que se encuentra en el cocodrilo americano, pero no en el cocodrilo del Nilo en África. Cree que los machos la utilizaban para atraer a su pareja, como se ve entre los cocodrilos modernos. «El macho baja un poco la cabeza hacia la hembra para presumir», dice. Además, el ‘cazador de Lucy’ tenía un hocico que se extendía más allá de sus fosas nasales, más parecido al hocico alargado de los ejemplares modernos.Este depredador acuático era el más grande del ecosistema, probablemente más peligroso que los leones y las hienasLos investigadores examinaron 121 restos catalogados —principalmente cráneos, dientes y partes de mandíbulas— que representan a docenas de individuos. Los fósiles fueron excavados en el yacimiento de Hadar, en la región de Afar, donde también apareció Lucy en 1974. Un espécimen tenía varias lesiones parcialmente curadas en su mandíbula que sugerían que había peleado con uno de sus compañeros. «No podemos saber qué combatiente salió victorioso de la pelea, pero la curación nos indica que, ganador o perdedor, este animal sobrevivió al encuentro», dice Stephanie Drumheller, coautora del estudio.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Una sonda de la NASA de 600 kilos se estrellará contra la Tierra en las próximas horas noticia Si China pisará por primera vez la Luna en 2030: este es el lugar donde puede plantar su banderaAunque había al menos otras tres especies de cocodrilos al sur de la región, conocida como el Valle del Rift Oriental, el ‘cazador de Lucy’ parecía tener su territorio en Hadar para él solo. «Durante el Plioceno, Hadar se componía de una variedad de hábitats a lo largo de sus sistemas lacustres y fluviales, incluyendo bosques abiertos y cerrados, bosques de galería, pastizales húmedos y matorrales», afirma Christopher Campisano, profesor asociado de la Escuela de Evolución Humana y Cambio Social de la Universidad Estatal de Arizona y coautor del estudio. «Curiosamente, este cocodrilo fue una de las pocas especies que logró sobrevivir a lo largo del tiempo», añade. Es posible que el terror que nos provocan los cocodrilos hoy en día ya los sintieran nuestros ancestros hace más de 3 millones de años. Hace más de 3 millones de años en lo que hoy es la región de Afar, en Etiopía, nuestros ancestros ya deambulaban erguidos por un paisaje que recordaba al de la sabana africana, salpicado aquí y allá por lagos y ríos. Estos humedales proporcionaban a los australopitecos, como la famosa hembra ‘Lucy’, alimento y agua, pero también ocultaban una amenaza aún más peligrosa que los leones o las hienas sobre el terreno. Investigadores de la Universidad de Iowa (EE.UU.) han descubierto un cocodrilo de hasta 4,5 metros de largo, el tamaño de una furgoneta de reparto, que, sumergido silenciosamente, acechaba cerca de la orilla, listo para atacar a nuestros antepasados más incautos.La nueva especie, Crocodylus lucivenator, que significa ‘cocodrilo cazador de Lucy’, pesaba entre 270 y 600 kilos y tenía un bulto característico en la cabeza. Era el único cocodrilo en el ecosistema y también el depredador más grande. «No hay evidencia directa de que atacara a los australopitecos, pero (estos homínidos) habrían estado dentro del rango de tamaño de sus presas», explica a este periódico Christopher Brochu, profesor del Departamento de Ciencias de la Tierra y Ambientales de Iowa y coautor del estudio publicado este jueves en ‘Journal of Systematic Palaeontology’. «El cocodrilo del Nilo moderno ( Crocodylus niloticus ) es responsable de cientos de ataques mortales a humanos cada año, y los humanos modernos son más grandes que Australopithecus afarensis . No hay motivos para creer que C. lucivenator fuera diferente«, añade.El esqueleto de Lucy, notable porque proporcionó evidencias de que, en la evolución humana, la bipedestación precedió al aumento del tamaño cerebral, destacaba por ser muy pequeño. La australopiteca, una adulta joven cuando murió, apenas superaba el metro de altura y pesaba unos 25 kilos, el cuerpo de un niño actual de entre 5 y 7 años. Era una presa fácil . «Nunca sabremos si un cocodrilo en particular intentó atrapar a Lucy, pero habría visto a sus congéneres y habría pensado: ‘¡Cena!’», comenta Brochu. Noticia relacionada No No El hallazgo de una especie desconocida cambia la historia de la evolución humana José Manuel NievesMordedura facial«Los cocodrilos son depredadores de emboscada. Así es como los del Nilo pueden atrapar ñus y cebras, ambos mucho más rápidos que cualquier primate. Si la presa es demasiado grande para tragarla entera, los cocodrilos pueden arrancarle partes con una maniobra llamada ‘giro mortal’», señala el investigador. Los australopitecos, «al igual que otros animales de su entorno, habrían sido cautelosos cerca del agua y podrían haber aprendido a evitar los lugares donde abundan los cocodrilos grandes».Brochu lleva 35 años estudiando cocodrilos antiguos. Observó por primera vez los especímenes de Crocodylus lucivenator durante su visita a un museo en Adís Abeba, la capital de Etiopía, en 2016. «Me quedé impresionado porque tenía una combinación muy extraña de rasgos», recuerda. Entre ellos destacaba la gran joroba en medio del hocico, similar a la que se encuentra en el cocodrilo americano, pero no en el cocodrilo del Nilo en África. Cree que los machos la utilizaban para atraer a su pareja, como se ve entre los cocodrilos modernos. «El macho baja un poco la cabeza hacia la hembra para presumir», dice. Además, el ‘cazador de Lucy’ tenía un hocico que se extendía más allá de sus fosas nasales, más parecido al hocico alargado de los ejemplares modernos.Este depredador acuático era el más grande del ecosistema, probablemente más peligroso que los leones y las hienasLos investigadores examinaron 121 restos catalogados —principalmente cráneos, dientes y partes de mandíbulas— que representan a docenas de individuos. Los fósiles fueron excavados en el yacimiento de Hadar, en la región de Afar, donde también apareció Lucy en 1974. Un espécimen tenía varias lesiones parcialmente curadas en su mandíbula que sugerían que había peleado con uno de sus compañeros. «No podemos saber qué combatiente salió victorioso de la pelea, pero la curación nos indica que, ganador o perdedor, este animal sobrevivió al encuentro», dice Stephanie Drumheller, coautora del estudio.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Una sonda de la NASA de 600 kilos se estrellará contra la Tierra en las próximas horas noticia Si China pisará por primera vez la Luna en 2030: este es el lugar donde puede plantar su banderaAunque había al menos otras tres especies de cocodrilos al sur de la región, conocida como el Valle del Rift Oriental, el ‘cazador de Lucy’ parecía tener su territorio en Hadar para él solo. «Durante el Plioceno, Hadar se componía de una variedad de hábitats a lo largo de sus sistemas lacustres y fluviales, incluyendo bosques abiertos y cerrados, bosques de galería, pastizales húmedos y matorrales», afirma Christopher Campisano, profesor asociado de la Escuela de Evolución Humana y Cambio Social de la Universidad Estatal de Arizona y coautor del estudio. «Curiosamente, este cocodrilo fue una de las pocas especies que logró sobrevivir a lo largo del tiempo», añade. Es posible que el terror que nos provocan los cocodrilos hoy en día ya los sintieran nuestros ancestros hace más de 3 millones de años.
Hace más de 3 millones de años en lo que hoy es la región de Afar, en Etiopía, nuestros ancestros ya deambulaban erguidos por un paisaje que recordaba al de la sabana africana, salpicado aquí y allá por lagos y ríos. Estos humedales proporcionaban a … los australopitecos, como la famosa hembra ‘Lucy’, alimento y agua, pero también ocultaban una amenaza aún más peligrosa que los leones o las hienas sobre el terreno. Investigadores de la Universidad de Iowa (EE.UU.) han descubierto un cocodrilo de hasta 4,5 metros de largo, el tamaño de una furgoneta de reparto, que, sumergido silenciosamente, acechaba cerca de la orilla, listo para atacar a nuestros antepasados más incautos.
La nueva especie, Crocodylus lucivenator, que significa ‘cocodrilo cazador de Lucy’, pesaba entre 270 y 600 kilos y tenía un bulto característico en la cabeza. Era el único cocodrilo en el ecosistema y también el depredador más grande. «No hay evidencia directa de que atacara a los australopitecos, pero (estos homínidos) habrían estado dentro del rango de tamaño de sus presas», explica a este periódico Christopher Brochu, profesor del Departamento de Ciencias de la Tierra y Ambientales de Iowa y coautor del estudio publicado este jueves en ‘Journal of Systematic Palaeontology’. «El cocodrilo del Nilo moderno (Crocodylus niloticus) es responsable de cientos de ataques mortales a humanos cada año, y los humanos modernos son más grandes que Australopithecus afarensis. No hay motivos para creer que C. lucivenator fuera diferente«, añade.
El esqueleto de Lucy, notable porque proporcionó evidencias de que, en la evolución humana, la bipedestación precedió al aumento del tamaño cerebral, destacaba por ser muy pequeño. La australopiteca, una adulta joven cuando murió, apenas superaba el metro de altura y pesaba unos 25 kilos, el cuerpo de un niño actual de entre 5 y 7 años. Era una presa fácil. «Nunca sabremos si un cocodrilo en particular intentó atrapar a Lucy, pero habría visto a sus congéneres y habría pensado: ‘¡Cena!’», comenta Brochu.
Mordedura facial
«Los cocodrilos son depredadores de emboscada. Así es como los del Nilo pueden atrapar ñus y cebras, ambos mucho más rápidos que cualquier primate. Si la presa es demasiado grande para tragarla entera, los cocodrilos pueden arrancarle partes con una maniobra llamada ‘giro mortal’», señala el investigador. Los australopitecos, «al igual que otros animales de su entorno, habrían sido cautelosos cerca del agua y podrían haber aprendido a evitar los lugares donde abundan los cocodrilos grandes».
Brochu lleva 35 años estudiando cocodrilos antiguos. Observó por primera vez los especímenes de Crocodylus lucivenator durante su visita a un museo en Adís Abeba, la capital de Etiopía, en 2016. «Me quedé impresionado porque tenía una combinación muy extraña de rasgos», recuerda. Entre ellos destacaba la gran joroba en medio del hocico, similar a la que se encuentra en el cocodrilo americano, pero no en el cocodrilo del Nilo en África. Cree que los machos la utilizaban para atraer a su pareja, como se ve entre los cocodrilos modernos. «El macho baja un poco la cabeza hacia la hembra para presumir», dice. Además, el ‘cazador de Lucy’ tenía un hocico que se extendía más allá de sus fosas nasales, más parecido al hocico alargado de los ejemplares modernos.
Este depredador acuático era el más grande del ecosistema, probablemente más peligroso que los leones y las hienas
Los investigadores examinaron 121 restos catalogados —principalmente cráneos, dientes y partes de mandíbulas— que representan a docenas de individuos. Los fósiles fueron excavados en el yacimiento de Hadar, en la región de Afar, donde también apareció Lucy en 1974. Un espécimen tenía varias lesiones parcialmente curadas en su mandíbula que sugerían que había peleado con uno de sus compañeros. «No podemos saber qué combatiente salió victorioso de la pelea, pero la curación nos indica que, ganador o perdedor, este animal sobrevivió al encuentro», dice Stephanie Drumheller, coautora del estudio.
Aunque había al menos otras tres especies de cocodrilos al sur de la región, conocida como el Valle del Rift Oriental, el ‘cazador de Lucy’ parecía tener su territorio en Hadar para él solo. «Durante el Plioceno, Hadar se componía de una variedad de hábitats a lo largo de sus sistemas lacustres y fluviales, incluyendo bosques abiertos y cerrados, bosques de galería, pastizales húmedos y matorrales», afirma Christopher Campisano, profesor asociado de la Escuela de Evolución Humana y Cambio Social de la Universidad Estatal de Arizona y coautor del estudio. «Curiosamente, este cocodrilo fue una de las pocas especies que logró sobrevivir a lo largo del tiempo», añade. Es posible que el terror que nos provocan los cocodrilos hoy en día ya los sintieran nuestros ancestros hace más de 3 millones de años.
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