“Hoy hablamos del Políptico de Gante, y lo vamos a hacer muy rápido”. Carla Serrano, conocida en Instagram como @la.inercia, chasquea viralmente los dedos ante su medio millón de seguidores y les cuenta en un minuto, la duración de un reel, una complejísima obra del siglo XV. En otro canal, Candela Antón, aka “tu antropóloga de confianza”, antigua actriz juvenil en la exitosa Merlí, explica las raíces de la monogamia o la relación entre tribalismo y propiedad privada. En cinco minutos de scroll, estas y otras divulgadoras listísimas, divertidas, elocuentes y verbosas te comprimen el equivalente a un curso universitario de Historia. En un trayecto de metro, puedes dar por sabido el plan de estudios de un grado de humanidades. Si hay trasbordo, añades un máster. Ni Mefistófeles se lo puso tan fácil a Fausto (para pillar esta referencia, busquen el reel que explica Goethe en un minuto).
¿Puedo saberme Esparta “muy rápido” como proponen las ‘influencers’? ¿O puedo chuparme seis horas de lecciones magistrales y acabar igual de tonto, o quizá más, que cuando le di al ‘play’?
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¿Puedo saberme Esparta “muy rápido” como proponen las ‘influencers’? ¿O puedo chuparme seis horas de lecciones magistrales y acabar igual de tonto, o quizá más, que cuando le di al ‘play’?


“Hoy hablamos del Políptico de Gante, y lo vamos a hacer muy rápido”. Carla Serrano, conocida en Instagram como @la.inercia, chasquea viralmente los dedos ante su medio millón de seguidores y les cuenta en un minuto, la duración de un reel, una complejísima obra del siglo XV. En otro canal, Candela Antón, aka “tu antropóloga de confianza”, antigua actriz juvenil en la exitosa Merlí, explica las raíces de la monogamia o la relación entre tribalismo y propiedad privada. En cinco minutos de scroll, estas y otras divulgadoras listísimas, divertidas, elocuentes y verbosas te comprimen el equivalente a un curso universitario de Historia. En un trayecto de metro, puedes dar por sabido el plan de estudios de un grado de humanidades. Si hay trasbordo, añades un máster. Ni Mefistófeles se lo puso tan fácil a Fausto (para pillar esta referencia, busquen el reel que explica Goethe en un minuto).
Yo, que hago viajes más largos, me enchufo las conferencias de la Fundación Juan March. Empiezo una serie dedicada a Esparta, compuesta por cuatro sesiones de hora y media. El conferenciante, el clasicista Adolfo Domínguez Monedero, advierte y se excusa: en tan poco tiempo apenas podrá ofrecer un par de pinceladas muy superficiales sobre un asunto tan complejo y extenso, pero confía en despertar, al menos, la curiosidad del oyente. Y empiezan seis horas de erudición.
¿En qué quedamos? ¿Puedo saberme Esparta “muy rápido”, en un minuto, como proponen las influencers? ¿O puedo chuparme seis horas de lecciones magistrales y acabar igual de tonto, o quizá más, que cuando le di al play?
Es un falso dilema: estas influencers han sido las más listas de la clase y comprenden, como Sócrates, que adquirir conocimientos es un camino tan árido e ingrato como el sistema educativo espartano, y al final solo se sabe que no se sabe nada. La respuesta a cada pregunta siempre es otra pregunta. Pero han encontrado una buena fuente de ingresos haciendo creer a millones de personas que se puede aprender algo sin más esfuerzo que empujar con el dedito el siguiente reel.
Por supuesto que hay gente estupenda que honra el arte de la divulgación y explica con humor y rigor asuntos muy especializados, pero divulgan en formatos más cercanos a una conferencia, como los podcast, negocios honrados muy distintos de los tenderetes de trileros llamados reels, donde se anima al espectador a encontrar la bolita de la sabiduría señalando el cubilete. Protéjanse de ellos: no hay nada que merezca la pena que se pueda aprender en un minuto. Nada.
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