Julián Calero (Parla, Madrid, 1970) acarició la élite como primer espada durante catorce partidos con el Levante tras una carrera cimentada a pico y pala, desde lo más bajo hasta tocar el cielo. Tras casi siete semanas fuera de los banquillos tras su cese en el Levante, no se ha desconectado y vive, además, centrado en la escritura de un libro, ‘Fútbol al rescate’.—¿A usted le ha rescatado el fútbol?—Sí, estoy convencido. Me ha salvado la vida. Yo vengo de Parla, de un barrio muy pobre en los años ochenta. Me desvié al deporte cuando algunos de mis amigos tomaron el camino de la delincuencia y de las drogas. El fútbol me ha condicionado la vida y la vida es la que me ha enlazado con el fútbol hasta llegar donde estoy. —¿Qué pretende rescatar escribiendo ese libro?—No es una biografía, es un libro de enseñanza de vida que trata de mis situaciones, de mis experiencias, del 11M, de la DANA, del fútbol desde las categorías más bajas hasta llegar al Mundial de Rusia. Son lecciones que explican que las cosas no pasan por casualidad, que todo está conectado y que cuenta cómo he podido rescatar a personas y cómo el fútbol me ha rescatado a mí.—Centrándose en el fútbol se olvida de su despido en el Levante.—Tampoco es eso, porque mi idea es volver a entrenar, aunque en España ya no puedo. Nadie se olvida tan fácilmente cuando le cesan, pero tengo muy claro que soy un corredor de maratón y me han sacado de la carrera cuando llevaba catorce kilómetros.—Un símil ajustado a los catorce partidos dirigidos al Levante.—Está claro que hay que saber aceptar las situaciones y apartarse de las cosas que no quieres, pero no he perdido la ilusión ni las fuerzas de entrenar, sino todo lo contrario.«Quiero volver a entrenar; tengo muy claro que soy un corredor de maratón y me han sacado de la carrera cuando llevaba 14 kilómetros»—Una pena la normativa en España que impide volver a los banquillos tras haber sido despedido en la misma temporada.—Por eso me gustaría en estos cinco o meses encontrar algo en el extranjero, insisto en que quiero volver a entrenar. No quiero estar desconectado para nada; trato de mejorar mi inglés, analizo todo lo que cae de cualquier categoría, de cualquier país, veo todo el fútbol que puedo… porque hay que estar al tanto de todo, el fútbol evoluciona a una rapidez tremenda y si te quedas parado, no avanzas. —¿Le dolió el cese cuando acababa de llegar a lo más alto?—Creo que podría haber salvado al equipo, pero siempre es doloroso salir de un equipo por ese motivo. Esto es como una relación con una pareja; estás enamorado, te gusta, hay planes, pero sufres una mala racha y se acaba la relación. Te quedas en estado de shock porque crees que puedes salvar la relación, pero uno no quiere seguir. Entonces solo queda aceptar y coger otro camino. Siento mucho dolor, pero la conciencia la tengo muy tranquila.—De todo se sacan lecciones, de todo se aprende.—Por supuesto. Creo que dejé al club en mejores condiciones que como lo encontré cuando llegué. Ha habido enseñanzas de la experiencia, pero hay que saber analizarlas, hay que hacer ese análisis de lo propio, de lo que he hecho, no de lo de los demás. —Habrá errores que asumirá .—He aprendido de esta situación. Aunque no como primer técnico, había estado en Champions junto a Lopetegui en el Oporto, o en el Mundial de Rusia, pero esto me ha pillado nuevo como primer entrenador en una élite que ya había tocado como miembro de otros cuerpos técnicos. Y sí, creo que hay que analizar esos errores que he podido cometer. Creo que mi exigencia ha sido muy alta, pero esta situación no ha sido algo puntual, hay que valorar todo el contexto. Yo estaba muy convencido de sacar al equipo de abajo, pero en un equipo lo importante son los jugadores. Me pensé capaz de cualquier cosa y no es así. En Primera, hay que hacer más y mejor las cosas en la toma de decisiones.«Estaba muy convencido de sacar al equipo de abajo, pero en un equipo lo importante son los jugadores; me pensé capaz de cualquier cosa y no es así»—¿No decidió bien?—Cuando lo hice, pensaba que lo hacía, pero cometí errores que creo podía haber enmendado.—¿Sintió el apoyo del club?—Un poco, pero los que tenían que apoyar lo hicieron. Estoy satisfecho con la gente que he trabajado en el Levante, con la fidelidad que demostraron los que estaban conmigo. Ellos tomaron la decisión de cesarme y la acepto con deportividad. Al final, creo que el tiempo nos va a dar respuestas y dirá lo que tenga que decir. — Pero cumplió una meta, llegar a un banquillo de Primera. De eso no habrá queja.—No, para nada. Cumplí un reto personal, que era llegar a esa categoría. Como jugador no pasé de las categorías más bajas, llegué solo a la antigua Segunda B (actual 1ª Federación), pero siempre soñaba con alcanzar Primera. Creo que, aunque sea en el banquillo, he zanjado una deuda.— ¿Les cuesta más llegar a banquillos profesionales a quienes no han tocado la élite como jugadores?—No creo que sea así, aunque lo parezca. Pero es que el fútbol tiene estas normas no escritas y hay que aceptar las reglas. Pienso que esos jugadores que llegan antes a esos banquillos lo hacen porque conocen otros contextos, otras personas y eso les hace alcanzar esa meta antes que a los demás. Yo he jugado en Tercera, Segunda B… y he tenido más sencillo llegar a banquillos de esas categorías. Lo que tengo claro es que no nos podemos quejar por esa situación, que es mediocre hacerlo porque si crees en lo que haces, al final llegas. Eso es al menos lo que he hecho, pensar en mejorar para seguir creciendo e ir adelante.Noticias relacionadas estandar Si Copa del REY Vallejo: «Sufrí más estrés en el Zaragoza que en el Madrid» Ángel García estandar Si Entrevista ABC Vicente Iborra: «Lo que tienen el Madrid y el Barça es que lo tienen todo» Ángel García—Sorprendió que se hablara de renovar con el club estando en descenso. ¿Es distinta su ética profesional a la de otros compañeros?—Creo en lo que hago y no pienso en lo que hacen los demás. Hubiera sido fácil renovar y decir sí a una propuesta de dos años. Luego, si las cosas van mal, que el club se busque la vida y te pague lo firmado, pero esa no es mi forma de actuar. Hubiera sido distinto antes de comenzar la temporada, pero no en las circunstancias que había, no en el momento del club. Forma parte de mi trabajo, primero trabajar y luego pedir, pero no al revés. Me llamarán bobo y lo acepto teniendo en cuenta que yo a esa puerta no he llamado. —¿Sigue al Levante?—Sí, y lo hago por dos motivos. Por corazón, siempre seré del Levante. Y por ver las soluciones que encuentran otros profesionales al equipo. Me sirve para aprender porque es un club que ha cambiado pocas cosas desde mi cese.—Mejorar, con la asimetría económica que hay en la Liga para los clubes, es complicado para un recién ascendido.—En la Liga hay tres grupos; los tops, con el Real Madrid, Barcelona, Atleti o Villarreal. Luego hay un grupo medio que está más asentado y pelea por entrar en Europa, y, al final, los siete u ocho que hacen lo que pueden con límites económicos muy justos para competir. Es evidente que el dinero manda y el que tiene más dinero, al final, es el que gana más partidos.«Es evidente que el dinero manda y el que tiene más dinero, al final, es el que gana más partidos»—Llegaba de Segunda. ¿Pasaba lo mismo?-No, creo que en Segunda hay menos descompensación económica que lo que vemos en Primera. Aunque hay equipos fuertes, todo está más igualado.—El Levante, con usted al mando, ya se enfrentó al Real Madrid en la primera vuelta (1-4). Esta vez lo hace en un escenario más complicado, el Bernabéu.—Será complicado porque ante estos rivales siempre lo es. El Real Madrid es un equipo que tiene otras perspectivas, de calidad y físicas. Tienen muchas herramientas y siempre tienen alternativas. Puedes salir a estar atrás, agazapados, o a atacarlos, pero te da igual. Nosotros, en la primera vuelta , salimos a por ellos y nos pillaron a la contra. Tienes que hacer todo bien y atacarlos tú, pero si ellos tienen su día, poco puedes hacer.Calero posa para la entrevista MIKEL PONCE—Entonces, ¿no tiene posibilidades el Levante?—No quiero decir eso, pero este Real Madrid tiene necesidad de puntos porque el Barcelona va por encima. Yo creo que si fuese el entrenador trataría de pensar en positivo porque el fútbol siempre tiene escapatoria y hay que encontrarla. —¿Influye el cambio de técnico?—Nunca se sabe cómo puede afectar, pero en principio siempre es un boom para el jugador, una activación. Están más receptivos, con ganas de agradar, pero ese momento acaba pasando y luego vuelve todo a su cauce. Al final, los equipos son el reflejo de lo que es la plantilla.— ¿Esa activación le hace al cuadro blanco más peligroso?—Creo que va a ser un partido especial para todos, sobre todo para los dos equipos. Son dos ideas muy distintas en los banquillos y habrá que ver cómo recibe el Bernabéu al equipo . El Levante debe jugar con eso, con ese runrún de la grada y hacer el partido largo.«El Levante debe jugar con el recibimiento del Bernabéu al Madrid, con ese runrún de la grada, y hacer el partido largo»—Realmente, nadie sabe cómo podrá adaptar Arbeloa sus ideas al equipo. No es lo mismo entrenar a un filial que al primer equipo.—Es cierto, no hay datos desde lo táctico, aunque se podría imaginar cómo tiene que jugar el Real Madrid como local.—Como técnico destituido que fue usted, ¿cómo ha visto la destitución de Xabi Alonso?—No puedo decir que lo entiendo, pero es que el fútbol está hecho así. Con los ceses siempre suele haber pérdida de confianza del que te contrata, aunque no sé los motivos de esa pérdida. También los equipos viven de los resultados y el equipo, a ese nivel, estaba vivo. Creo que suele venir todo por un asunto interno, según parecería. De todos modos, siempre soy defensor del entrenador, pero la palabra proyecto en el fútbol se está prostituyendo y ya no hay proyectos, solo resultadismo. Julián Calero (Parla, Madrid, 1970) acarició la élite como primer espada durante catorce partidos con el Levante tras una carrera cimentada a pico y pala, desde lo más bajo hasta tocar el cielo. Tras casi siete semanas fuera de los banquillos tras su cese en el Levante, no se ha desconectado y vive, además, centrado en la escritura de un libro, ‘Fútbol al rescate’.—¿A usted le ha rescatado el fútbol?—Sí, estoy convencido. Me ha salvado la vida. Yo vengo de Parla, de un barrio muy pobre en los años ochenta. Me desvié al deporte cuando algunos de mis amigos tomaron el camino de la delincuencia y de las drogas. El fútbol me ha condicionado la vida y la vida es la que me ha enlazado con el fútbol hasta llegar donde estoy. —¿Qué pretende rescatar escribiendo ese libro?—No es una biografía, es un libro de enseñanza de vida que trata de mis situaciones, de mis experiencias, del 11M, de la DANA, del fútbol desde las categorías más bajas hasta llegar al Mundial de Rusia. Son lecciones que explican que las cosas no pasan por casualidad, que todo está conectado y que cuenta cómo he podido rescatar a personas y cómo el fútbol me ha rescatado a mí.—Centrándose en el fútbol se olvida de su despido en el Levante.—Tampoco es eso, porque mi idea es volver a entrenar, aunque en España ya no puedo. Nadie se olvida tan fácilmente cuando le cesan, pero tengo muy claro que soy un corredor de maratón y me han sacado de la carrera cuando llevaba catorce kilómetros.—Un símil ajustado a los catorce partidos dirigidos al Levante.—Está claro que hay que saber aceptar las situaciones y apartarse de las cosas que no quieres, pero no he perdido la ilusión ni las fuerzas de entrenar, sino todo lo contrario.«Quiero volver a entrenar; tengo muy claro que soy un corredor de maratón y me han sacado de la carrera cuando llevaba 14 kilómetros»—Una pena la normativa en España que impide volver a los banquillos tras haber sido despedido en la misma temporada.—Por eso me gustaría en estos cinco o meses encontrar algo en el extranjero, insisto en que quiero volver a entrenar. No quiero estar desconectado para nada; trato de mejorar mi inglés, analizo todo lo que cae de cualquier categoría, de cualquier país, veo todo el fútbol que puedo… porque hay que estar al tanto de todo, el fútbol evoluciona a una rapidez tremenda y si te quedas parado, no avanzas. —¿Le dolió el cese cuando acababa de llegar a lo más alto?—Creo que podría haber salvado al equipo, pero siempre es doloroso salir de un equipo por ese motivo. Esto es como una relación con una pareja; estás enamorado, te gusta, hay planes, pero sufres una mala racha y se acaba la relación. Te quedas en estado de shock porque crees que puedes salvar la relación, pero uno no quiere seguir. Entonces solo queda aceptar y coger otro camino. Siento mucho dolor, pero la conciencia la tengo muy tranquila.—De todo se sacan lecciones, de todo se aprende.—Por supuesto. Creo que dejé al club en mejores condiciones que como lo encontré cuando llegué. Ha habido enseñanzas de la experiencia, pero hay que saber analizarlas, hay que hacer ese análisis de lo propio, de lo que he hecho, no de lo de los demás. —Habrá errores que asumirá .—He aprendido de esta situación. Aunque no como primer técnico, había estado en Champions junto a Lopetegui en el Oporto, o en el Mundial de Rusia, pero esto me ha pillado nuevo como primer entrenador en una élite que ya había tocado como miembro de otros cuerpos técnicos. Y sí, creo que hay que analizar esos errores que he podido cometer. Creo que mi exigencia ha sido muy alta, pero esta situación no ha sido algo puntual, hay que valorar todo el contexto. Yo estaba muy convencido de sacar al equipo de abajo, pero en un equipo lo importante son los jugadores. Me pensé capaz de cualquier cosa y no es así. En Primera, hay que hacer más y mejor las cosas en la toma de decisiones.«Estaba muy convencido de sacar al equipo de abajo, pero en un equipo lo importante son los jugadores; me pensé capaz de cualquier cosa y no es así»—¿No decidió bien?—Cuando lo hice, pensaba que lo hacía, pero cometí errores que creo podía haber enmendado.—¿Sintió el apoyo del club?—Un poco, pero los que tenían que apoyar lo hicieron. Estoy satisfecho con la gente que he trabajado en el Levante, con la fidelidad que demostraron los que estaban conmigo. Ellos tomaron la decisión de cesarme y la acepto con deportividad. Al final, creo que el tiempo nos va a dar respuestas y dirá lo que tenga que decir. — Pero cumplió una meta, llegar a un banquillo de Primera. De eso no habrá queja.—No, para nada. Cumplí un reto personal, que era llegar a esa categoría. Como jugador no pasé de las categorías más bajas, llegué solo a la antigua Segunda B (actual 1ª Federación), pero siempre soñaba con alcanzar Primera. Creo que, aunque sea en el banquillo, he zanjado una deuda.— ¿Les cuesta más llegar a banquillos profesionales a quienes no han tocado la élite como jugadores?—No creo que sea así, aunque lo parezca. Pero es que el fútbol tiene estas normas no escritas y hay que aceptar las reglas. Pienso que esos jugadores que llegan antes a esos banquillos lo hacen porque conocen otros contextos, otras personas y eso les hace alcanzar esa meta antes que a los demás. Yo he jugado en Tercera, Segunda B… y he tenido más sencillo llegar a banquillos de esas categorías. Lo que tengo claro es que no nos podemos quejar por esa situación, que es mediocre hacerlo porque si crees en lo que haces, al final llegas. Eso es al menos lo que he hecho, pensar en mejorar para seguir creciendo e ir adelante.Noticias relacionadas estandar Si Copa del REY Vallejo: «Sufrí más estrés en el Zaragoza que en el Madrid» Ángel García estandar Si Entrevista ABC Vicente Iborra: «Lo que tienen el Madrid y el Barça es que lo tienen todo» Ángel García—Sorprendió que se hablara de renovar con el club estando en descenso. ¿Es distinta su ética profesional a la de otros compañeros?—Creo en lo que hago y no pienso en lo que hacen los demás. Hubiera sido fácil renovar y decir sí a una propuesta de dos años. Luego, si las cosas van mal, que el club se busque la vida y te pague lo firmado, pero esa no es mi forma de actuar. Hubiera sido distinto antes de comenzar la temporada, pero no en las circunstancias que había, no en el momento del club. Forma parte de mi trabajo, primero trabajar y luego pedir, pero no al revés. Me llamarán bobo y lo acepto teniendo en cuenta que yo a esa puerta no he llamado. —¿Sigue al Levante?—Sí, y lo hago por dos motivos. Por corazón, siempre seré del Levante. Y por ver las soluciones que encuentran otros profesionales al equipo. Me sirve para aprender porque es un club que ha cambiado pocas cosas desde mi cese.—Mejorar, con la asimetría económica que hay en la Liga para los clubes, es complicado para un recién ascendido.—En la Liga hay tres grupos; los tops, con el Real Madrid, Barcelona, Atleti o Villarreal. Luego hay un grupo medio que está más asentado y pelea por entrar en Europa, y, al final, los siete u ocho que hacen lo que pueden con límites económicos muy justos para competir. Es evidente que el dinero manda y el que tiene más dinero, al final, es el que gana más partidos.«Es evidente que el dinero manda y el que tiene más dinero, al final, es el que gana más partidos»—Llegaba de Segunda. ¿Pasaba lo mismo?-No, creo que en Segunda hay menos descompensación económica que lo que vemos en Primera. Aunque hay equipos fuertes, todo está más igualado.—El Levante, con usted al mando, ya se enfrentó al Real Madrid en la primera vuelta (1-4). Esta vez lo hace en un escenario más complicado, el Bernabéu.—Será complicado porque ante estos rivales siempre lo es. El Real Madrid es un equipo que tiene otras perspectivas, de calidad y físicas. Tienen muchas herramientas y siempre tienen alternativas. Puedes salir a estar atrás, agazapados, o a atacarlos, pero te da igual. Nosotros, en la primera vuelta , salimos a por ellos y nos pillaron a la contra. Tienes que hacer todo bien y atacarlos tú, pero si ellos tienen su día, poco puedes hacer.Calero posa para la entrevista MIKEL PONCE—Entonces, ¿no tiene posibilidades el Levante?—No quiero decir eso, pero este Real Madrid tiene necesidad de puntos porque el Barcelona va por encima. Yo creo que si fuese el entrenador trataría de pensar en positivo porque el fútbol siempre tiene escapatoria y hay que encontrarla. —¿Influye el cambio de técnico?—Nunca se sabe cómo puede afectar, pero en principio siempre es un boom para el jugador, una activación. Están más receptivos, con ganas de agradar, pero ese momento acaba pasando y luego vuelve todo a su cauce. Al final, los equipos son el reflejo de lo que es la plantilla.— ¿Esa activación le hace al cuadro blanco más peligroso?—Creo que va a ser un partido especial para todos, sobre todo para los dos equipos. Son dos ideas muy distintas en los banquillos y habrá que ver cómo recibe el Bernabéu al equipo . El Levante debe jugar con eso, con ese runrún de la grada y hacer el partido largo.«El Levante debe jugar con el recibimiento del Bernabéu al Madrid, con ese runrún de la grada, y hacer el partido largo»—Realmente, nadie sabe cómo podrá adaptar Arbeloa sus ideas al equipo. No es lo mismo entrenar a un filial que al primer equipo.—Es cierto, no hay datos desde lo táctico, aunque se podría imaginar cómo tiene que jugar el Real Madrid como local.—Como técnico destituido que fue usted, ¿cómo ha visto la destitución de Xabi Alonso?—No puedo decir que lo entiendo, pero es que el fútbol está hecho así. Con los ceses siempre suele haber pérdida de confianza del que te contrata, aunque no sé los motivos de esa pérdida. También los equipos viven de los resultados y el equipo, a ese nivel, estaba vivo. Creo que suele venir todo por un asunto interno, según parecería. De todos modos, siempre soy defensor del entrenador, pero la palabra proyecto en el fútbol se está prostituyendo y ya no hay proyectos, solo resultadismo.
Julián Calero (Parla, Madrid, 1970) acarició la élite como primer espada durante catorce partidos con el Levante tras una carrera cimentada a pico y pala, desde lo más bajo hasta tocar el cielo. Tras casi siete semanas fuera de los banquillos tras su cese … en el Levante, no se ha desconectado y vive, además, centrado en la escritura de un libro, ‘Fútbol al rescate’.
—¿A usted le ha rescatado el fútbol?
—Sí, estoy convencido. Me ha salvado la vida. Yo vengo de Parla, de un barrio muy pobre en los años ochenta. Me desvié al deporte cuando algunos de mis amigos tomaron el camino de la delincuencia y de las drogas. El fútbol me ha condicionado la vida y la vida es la que me ha enlazado con el fútbol hasta llegar donde estoy.
—¿Qué pretende rescatar escribiendo ese libro?
—No es una biografía, es un libro de enseñanza de vida que trata de mis situaciones, de mis experiencias, del 11M, de la DANA, del fútbol desde las categorías más bajas hasta llegar al Mundial de Rusia. Son lecciones que explican que las cosas no pasan por casualidad, que todo está conectado y que cuenta cómo he podido rescatar a personas y cómo el fútbol me ha rescatado a mí.
—Centrándose en el fútbol se olvida de su despido en el Levante.
—Tampoco es eso, porque mi idea es volver a entrenar, aunque en España ya no puedo. Nadie se olvida tan fácilmente cuando le cesan, pero tengo muy claro que soy un corredor de maratón y me han sacado de la carrera cuando llevaba catorce kilómetros.
—Un símil ajustado a los catorce partidos dirigidos al Levante.
—Está claro que hay que saber aceptar las situaciones y apartarse de las cosas que no quieres, pero no he perdido la ilusión ni las fuerzas de entrenar, sino todo lo contrario.
«Quiero volver a entrenar; tengo muy claro que soy un corredor de maratón y me han sacado de la carrera cuando llevaba 14 kilómetros»
—Una pena la normativa en España que impide volver a los banquillos tras haber sido despedido en la misma temporada.
—Por eso me gustaría en estos cinco o meses encontrar algo en el extranjero, insisto en que quiero volver a entrenar. No quiero estar desconectado para nada; trato de mejorar mi inglés, analizo todo lo que cae de cualquier categoría, de cualquier país, veo todo el fútbol que puedo… porque hay que estar al tanto de todo, el fútbol evoluciona a una rapidez tremenda y si te quedas parado, no avanzas.
—¿Le dolió el cese cuando acababa de llegar a lo más alto?
—Creo que podría haber salvado al equipo, pero siempre es doloroso salir de un equipo por ese motivo. Esto es como una relación con una pareja; estás enamorado, te gusta, hay planes, pero sufres una mala racha y se acaba la relación. Te quedas en estado de shock porque crees que puedes salvar la relación, pero uno no quiere seguir. Entonces solo queda aceptar y coger otro camino. Siento mucho dolor, pero la conciencia la tengo muy tranquila.
—De todo se sacan lecciones, de todo se aprende.
—Por supuesto. Creo que dejé al club en mejores condiciones que como lo encontré cuando llegué. Ha habido enseñanzas de la experiencia, pero hay que saber analizarlas, hay que hacer ese análisis de lo propio, de lo que he hecho, no de lo de los demás.
—Habrá errores que asumirá.
—He aprendido de esta situación. Aunque no como primer técnico, había estado en Champions junto a Lopetegui en el Oporto, o en el Mundial de Rusia, pero esto me ha pillado nuevo como primer entrenador en una élite que ya había tocado como miembro de otros cuerpos técnicos. Y sí, creo que hay que analizar esos errores que he podido cometer. Creo que mi exigencia ha sido muy alta, pero esta situación no ha sido algo puntual, hay que valorar todo el contexto. Yo estaba muy convencido de sacar al equipo de abajo, pero en un equipo lo importante son los jugadores. Me pensé capaz de cualquier cosa y no es así. En Primera, hay que hacer más y mejor las cosas en la toma de decisiones.
«Estaba muy convencido de sacar al equipo de abajo, pero en un equipo lo importante son los jugadores; me pensé capaz de cualquier cosa y no es así»
—¿No decidió bien?
—Cuando lo hice, pensaba que lo hacía, pero cometí errores que creo podía haber enmendado.
—¿Sintió el apoyo del club?
—Un poco, pero los que tenían que apoyar lo hicieron. Estoy satisfecho con la gente que he trabajado en el Levante, con la fidelidad que demostraron los que estaban conmigo. Ellos tomaron la decisión de cesarme y la acepto con deportividad. Al final, creo que el tiempo nos va a dar respuestas y dirá lo que tenga que decir.
—Pero cumplió una meta, llegar a un banquillo de Primera. De eso no habrá queja.
—No, para nada. Cumplí un reto personal, que era llegar a esa categoría. Como jugador no pasé de las categorías más bajas, llegué solo a la antigua Segunda B (actual 1ª Federación), pero siempre soñaba con alcanzar Primera. Creo que, aunque sea en el banquillo, he zanjado una deuda.
—¿Les cuesta más llegar a banquillos profesionales a quienes no han tocado la élite como jugadores?
—No creo que sea así, aunque lo parezca. Pero es que el fútbol tiene estas normas no escritas y hay que aceptar las reglas. Pienso que esos jugadores que llegan antes a esos banquillos lo hacen porque conocen otros contextos, otras personas y eso les hace alcanzar esa meta antes que a los demás. Yo he jugado en Tercera, Segunda B… y he tenido más sencillo llegar a banquillos de esas categorías. Lo que tengo claro es que no nos podemos quejar por esa situación, que es mediocre hacerlo porque si crees en lo que haces, al final llegas. Eso es al menos lo que he hecho, pensar en mejorar para seguir creciendo e ir adelante.
—Sorprendió que se hablara de renovar con el club estando en descenso. ¿Es distinta su ética profesional a la de otros compañeros?
—Creo en lo que hago y no pienso en lo que hacen los demás. Hubiera sido fácil renovar y decir sí a una propuesta de dos años. Luego, si las cosas van mal, que el club se busque la vida y te pague lo firmado, pero esa no es mi forma de actuar. Hubiera sido distinto antes de comenzar la temporada, pero no en las circunstancias que había, no en el momento del club. Forma parte de mi trabajo, primero trabajar y luego pedir, pero no al revés. Me llamarán bobo y lo acepto teniendo en cuenta que yo a esa puerta no he llamado.
—¿Sigue al Levante?
—Sí, y lo hago por dos motivos. Por corazón, siempre seré del Levante. Y por ver las soluciones que encuentran otros profesionales al equipo. Me sirve para aprender porque es un club que ha cambiado pocas cosas desde mi cese.
—Mejorar, con la asimetría económica que hay en la Liga para los clubes, es complicado para un recién ascendido.
—En la Liga hay tres grupos; los tops, con el Real Madrid, Barcelona, Atleti o Villarreal. Luego hay un grupo medio que está más asentado y pelea por entrar en Europa, y, al final, los siete u ocho que hacen lo que pueden con límites económicos muy justos para competir. Es evidente que el dinero manda y el que tiene más dinero, al final, es el que gana más partidos.
«Es evidente que el dinero manda y el que tiene más dinero, al final, es el que gana más partidos»
—Llegaba de Segunda. ¿Pasaba lo mismo?
-No, creo que en Segunda hay menos descompensación económica que lo que vemos en Primera. Aunque hay equipos fuertes, todo está más igualado.
—El Levante, con usted al mando, ya se enfrentó al Real Madrid en la primera vuelta (1-4). Esta vez lo hace en un escenario más complicado, el Bernabéu.
—Será complicado porque ante estos rivales siempre lo es. El Real Madrid es un equipo que tiene otras perspectivas, de calidad y físicas. Tienen muchas herramientas y siempre tienen alternativas. Puedes salir a estar atrás, agazapados, o a atacarlos, pero te da igual. Nosotros, en la primera vuelta, salimos a por ellos y nos pillaron a la contra. Tienes que hacer todo bien y atacarlos tú, pero si ellos tienen su día, poco puedes hacer.
MIKEL PONCE
—Entonces, ¿no tiene posibilidades el Levante?
—No quiero decir eso, pero este Real Madrid tiene necesidad de puntos porque el Barcelona va por encima. Yo creo que si fuese el entrenador trataría de pensar en positivo porque el fútbol siempre tiene escapatoria y hay que encontrarla.
—¿Influye el cambio de técnico?
—Nunca se sabe cómo puede afectar, pero en principio siempre es un boom para el jugador, una activación. Están más receptivos, con ganas de agradar, pero ese momento acaba pasando y luego vuelve todo a su cauce. Al final, los equipos son el reflejo de lo que es la plantilla.
—¿Esa activación le hace al cuadro blanco más peligroso?
—Creo que va a ser un partido especial para todos, sobre todo para los dos equipos. Son dos ideas muy distintas en los banquillos y habrá que ver cómo recibe el Bernabéu al equipo. El Levante debe jugar con eso, con ese runrún de la grada y hacer el partido largo.
«El Levante debe jugar con el recibimiento del Bernabéu al Madrid, con ese runrún de la grada, y hacer el partido largo»
—Realmente, nadie sabe cómo podrá adaptar Arbeloa sus ideas al equipo. No es lo mismo entrenar a un filial que al primer equipo.
—Es cierto, no hay datos desde lo táctico, aunque se podría imaginar cómo tiene que jugar el Real Madrid como local.
—Como técnico destituido que fue usted, ¿cómo ha visto la destitución de Xabi Alonso?
—No puedo decir que lo entiendo, pero es que el fútbol está hecho así. Con los ceses siempre suele haber pérdida de confianza del que te contrata, aunque no sé los motivos de esa pérdida. También los equipos viven de los resultados y el equipo, a ese nivel, estaba vivo. Creo que suele venir todo por un asunto interno, según parecería. De todos modos, siempre soy defensor del entrenador, pero la palabra proyecto en el fútbol se está prostituyendo y ya no hay proyectos, solo resultadismo.
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