Los banqueros centrales no suelen destacar por ser explícitos, y mucho menos en tiempos inciertos. Ni siquiera en esta era en la que parte de su política es comunicar con cierta anticipación futuras decisiones. Esta semana lo han sido Lagarde y Powell. Este último dejó claro que se queda en el consejo de la Reserva Federal porque ve en peligro su independencia, un nuevo desafío a Trump por parte del contrapunto perfecto al presidente: sereno, prudente y firme. Solo se parecen en su posicionamiento político, ambos republicanos.
Los temidos efectos de segunda ronda en los precios, que en la crisis de Ucrania generaron una inflación más pegajosa, serán de nuevo la clave a vigilar
Los banqueros centrales no suelen destacar por ser explícitos, y mucho menos en tiempos inciertos. Ni siquiera en esta era en la que parte de su política es comunicar con cierta anticipación futuras decisiones. Esta semana lo han sido Lagarde y Powell. Este último dejó claro que se queda en el consejo de la Reserva Federal porque ve en peligro su independencia, un nuevo desafío a Trump por parte del contrapunto perfecto al presidente: sereno, prudente y firme. Solo se parecen en su posicionamiento político, ambos republicanos.
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