Laia Sanz: «El Dakar es diferente porque tu vida puede estar en manos de otro participante»

Tenía ganas de desconectar. De agarrar los esquíes y perderse en la montaña después de dos semanas a todo gas. Acababa de finalizar su decimosexto Dakar, el quinto en coches, y a sus múltiples reconocimientos suma este año el de reina de la solidaridad después de remolcar al Ford de Nani Roma hasta el campamento para que el catalán salvase el podio. Laia Sanz (Corberá de Llobregat, 40 años) hizo un alto en Madrid y visitó ABC para explicar su primera experiencia con Ebro, la marca que ha confiado en ella para desarrollar su proyecto deportivo en el raid más difícil del planeta.—Siempre se dice que el Dakar es una aventura que hay que vivir una vez en la vida. Usted ya lleva 16. ¿Sigue teniendo capacidad de asombro?—Sí, me sigue sorprendiendo. Sigo aprendiendo muchas cosas cada año y también sigo teniendo motivación. He hecho muchos, pero cada año es distinto, te marcas unos objetivos y sueñas con algo diferente. Ahora ya estoy pensando en el siguiente, en entrenar bien, en llegar mejor preparada y en poder estar ahí otra vez.Noticia Relacionada RAlly DAkar 2026 estandar No Laia Sanz ya piensa en el próximo Dakar: «Si nos preparamos bien podemos estar más adelante» Sergi Font La catalana, en el top-20 en la categoría reina de coches, valora positivamente el proyecto con Ebro y su participación en el rally más duro del mundo—¿Y cuál ha sido el mayor aprendizaje de esta edición?—Cada año te encuentras con dificultades. Un día tienes un problema mecánico, otro de navegación… De eso aprendes… Este año, a diferencia de otros, hemos salido bastantes veces en las posiciones de delante. He podido ver de cerca a muchos pilotos top, y eso también es un aprendizaje. Y luego el hecho de salir en un proyecto nuevo con Ebro y haberlo visto nacer desde el principio también me ha enseñado mucho.—¿El vigésimo puesto final le deja satisfecha?—Sí. O sea, yo soy muy competitiva y obviamente en el futuro quiero más. Pero por ser el primer año del proyecto, para entender dónde estábamos, yo creo que era muy importante acabar y hacer todos los kilómetros. Aprender, rodarse como equipo. Y hemos sido muy conservadores en algunas etapas. Yo creo que los objetivos están más que cumplidos y estoy satisfecha. He vuelto contenta.—¿Se queda con algún momento puntual?—Hubo una etapa que estuvimos rodando gran parte de la etapa entre los diez primeros. Incluso creo que llegamos a estar quintos o sextos y luego encontramos a un piloto que no tenía rueda y paramos para ayudarlo. Quedamos decimoterceros al final. Pero era una etapa que hubiésemos hecho un top diez probablemente. Y me quedo quizá con esos momentos de etapas buenas en las que nos vimos luchando con gente top. El hecho de vernos ahí nos ha de servir de motivación a mí, al equipo, a todos, porque si lo hemos hecho en algunas etapas, ¿por qué no hacerlo en el futuro, más adelante?«Me quedo con esos momentos de etapas buenas en las que nos vimos luchando con gente top. El hecho de vernos ahí nos ha de servir de motivación»—Se ha hablado mucho de compañerismo en este Dakar, sobre todo por lo que pasó con Nani Roma.—Yo creo que el Dakar es diferente a otras carreras, porque al final tu vida puede estar en manos de otro participante. El primero que llega a un accidente siempre es otro piloto. Creo que por eso hay una atmósfera un poco distinta y este sentimiento de tener que ayudar cuando se pueda. Después de la etapa coincidimos y nos mezclamos todos en la cena, los amateurs y los profesionales. Son factores que hacen que esta carrera sea algo mágico y que siempre haya un sentimiento de más solidaridad que en otros deportes o en otras disciplinas del motor también.—¿Cuánto ha cambiado el Dakar desde la primera vez que fue?—Ha cambiado, sí. Las primeras veces acudes con pocos medios y poco a poco vas mejorando. Hablo en general, no solo yo. Y ahora los pilotos son atletas de verdad. Se cuida mucho más el descanso, la nutrición… todo es mucho más profesional. Y el nivel de coches y equipos es brutal. —¿Siguen durmiendo en tiendas en el vivac (campamento)?—Muy poca gente. Ya se duerme en motorhome o en camiones. Se ha profesionalizado todo mucho y la gente descansa bien.—Nos situamos ahora en la etapa 10. Le toca salir de las últimas por un problema mecánico en la anterior etapa y acaba adelantando a 81 coches. ¿Fue el día más divertido o el más estresante?—Fue estresante. Salir tan atrás nunca es agradable. Una cosa es salir un poco atrás, que en arena puede ser beneficioso porque ves las trazas y te ayudan. Pero cuando lo haces de las últimas… Estaba todo reventado, el terreno estaba muy roto. Ya en la última parte había mucho polvo y estuvimos muchos kilómetros detrás de un coche de categoría stock, que son mucho más lentos que nosotros, pero al que no podíamos pasar. Cuando hay tanto polvo no ves ni te puedes ni acercar lo suficiente para que le llegue la señal del Sentinel. Ni siquiera sabe que estás detrás de él para que se aparte.—¿Se llega a pasar miedo?—Es muy desagradable. De hecho, en esa parte llegamos a parar. Pero claro, tú estás pensando: ‘yo estoy parando y aquí habrán pasado a 160’. Imagínate la diferencia de tiempo, lo que estás perdiendo. Pero a veces es mejor resignarse un poco y perder algo de tiempo que echar al traste un Dakar, que al final es lo que nos pasó el año pasado. —Su primer y único abandono en 16 años.—Entre el polvo no vimos una piedra. No fue una volcada por arriesgar o por apretar, sino porque había polvo. Pillamos una piedra y volcamos.—Decía antes del inicio del Dakar que esperaba estar algún día sentada en la mesa de los favoritos y luchar por la victoria. ¿Ve ese día cerca?—Luchar por la victoria no creo que haya dicho, porque son palabras mayores . Eso está al alcance de muy pocos. Hay que ir paso a paso, tener los pies en el suelo. Creo que podemos estar mucho más adelante que este año, pero el nivel está muy caro. Un buen resultado en el Dakar es complicado. Hay mucho nivel, gente que está todo el año corriendo. Y, además, los coches cada vez son mejores, se rompen menos, por lo que está todo el mundo llega hasta el final de la carrera. Es difícil.«Luchar por la victoria son palabras mayores, está al alcance de muy pocos. Hay que ir paso a paso. Creo que podemos estar mucho más adelante»—¿Y el hecho de estar ahora con Ebro en un equipo oficial, cuánto mejora su situación?—En principio haremos algo más que este año porque habrá más tiempo. Pero sobre todo nos centraremos en trabajar en el coche, que creo que es importante evolucionar, y en hacer tests. No solo correr, sino también poder hacer tests en condiciones. Creo que será muy bueno para estar lo más arriba posible.—¿Cómo sería su recorrido ideal del Dakar?—Diría que con mucha dureza. Cuanto más duro más cosas pasan, y yo creo que ahí la experiencia te ayuda más. También con mucha navegación. Este año solo ha habido cuatro o cinco etapas difíciles. El resto han sido más de trámite. Y con más arena y dunas. Un Dakar de esos en el que pasan muchas cosas.—¿Y el Dakar va por ese camino?—Iba por ese camino, pero el Dakar de este año me ha sorprendido. Ha sido un poco al revés de lo que esperaba. Los dos últimos años había subido un punto la dificultad y yo esperaba lo mismo. Pero este año ha sido un Dakar un tanto extraño. He echado de menos un poco más de dunas y de dureza. Ha habido alguna etapa de ir a fondo muy rápido, con poco de conducción y de navegación. Ha habido alguna etapa de más, para mi gusto.—¿Y entre un Dakar y otro, qué hará?—Pues ahora a preparar ya el siguiente. Ahora toca descansar un poco y cargar pilas, pero ya también hablar enseguida con el equipo y organizarnos bien. Yo creo que tenemos que hacer una buena planificación. Si puedo, correré algún rally de tierra y me prepararé a tope para el que viene.—Y así, ¿hasta cuando? ¿Vislumbra la meta final del Dakar o la ilusión sigue intacta?—Me cambié de las motos a los coches porque tenía la sensación de haber acabado un ciclo y de haber llegado a mi límite. Pero en coches creo que me queda aún para sentir eso. Me queda mucho por mejorar y hay margen. Mientras pueda quiero seguir intentándolo, luchar y ver hasta dónde puedo llegar. Y el día de mañana, ya más a largo plazo, también me gustaría correr en camión. Así que a muerte con el Dakar, año a año, mientras el físico aguante y yo note que lo aguanto bien, que puedo ser competitiva y que las lesiones o el físico no son un límite.—Y a su amigo Carlos Sainz, ¿lo verá otra vez el año que viene?—¡Todos me preguntáis lo mismo! La verdad es que he hablado con él , pero no de esto. No sé, yo tengo la sensación, pero es un feeling personal, de que va a seguir. Creo que, como tuvo opciones de ganar hasta el último momento, va a tener ganas de dejarlo arriba. Tenía ganas de desconectar. De agarrar los esquíes y perderse en la montaña después de dos semanas a todo gas. Acababa de finalizar su decimosexto Dakar, el quinto en coches, y a sus múltiples reconocimientos suma este año el de reina de la solidaridad después de remolcar al Ford de Nani Roma hasta el campamento para que el catalán salvase el podio. Laia Sanz (Corberá de Llobregat, 40 años) hizo un alto en Madrid y visitó ABC para explicar su primera experiencia con Ebro, la marca que ha confiado en ella para desarrollar su proyecto deportivo en el raid más difícil del planeta.—Siempre se dice que el Dakar es una aventura que hay que vivir una vez en la vida. Usted ya lleva 16. ¿Sigue teniendo capacidad de asombro?—Sí, me sigue sorprendiendo. Sigo aprendiendo muchas cosas cada año y también sigo teniendo motivación. He hecho muchos, pero cada año es distinto, te marcas unos objetivos y sueñas con algo diferente. Ahora ya estoy pensando en el siguiente, en entrenar bien, en llegar mejor preparada y en poder estar ahí otra vez.Noticia Relacionada RAlly DAkar 2026 estandar No Laia Sanz ya piensa en el próximo Dakar: «Si nos preparamos bien podemos estar más adelante» Sergi Font La catalana, en el top-20 en la categoría reina de coches, valora positivamente el proyecto con Ebro y su participación en el rally más duro del mundo—¿Y cuál ha sido el mayor aprendizaje de esta edición?—Cada año te encuentras con dificultades. Un día tienes un problema mecánico, otro de navegación… De eso aprendes… Este año, a diferencia de otros, hemos salido bastantes veces en las posiciones de delante. He podido ver de cerca a muchos pilotos top, y eso también es un aprendizaje. Y luego el hecho de salir en un proyecto nuevo con Ebro y haberlo visto nacer desde el principio también me ha enseñado mucho.—¿El vigésimo puesto final le deja satisfecha?—Sí. O sea, yo soy muy competitiva y obviamente en el futuro quiero más. Pero por ser el primer año del proyecto, para entender dónde estábamos, yo creo que era muy importante acabar y hacer todos los kilómetros. Aprender, rodarse como equipo. Y hemos sido muy conservadores en algunas etapas. Yo creo que los objetivos están más que cumplidos y estoy satisfecha. He vuelto contenta.—¿Se queda con algún momento puntual?—Hubo una etapa que estuvimos rodando gran parte de la etapa entre los diez primeros. Incluso creo que llegamos a estar quintos o sextos y luego encontramos a un piloto que no tenía rueda y paramos para ayudarlo. Quedamos decimoterceros al final. Pero era una etapa que hubiésemos hecho un top diez probablemente. Y me quedo quizá con esos momentos de etapas buenas en las que nos vimos luchando con gente top. El hecho de vernos ahí nos ha de servir de motivación a mí, al equipo, a todos, porque si lo hemos hecho en algunas etapas, ¿por qué no hacerlo en el futuro, más adelante?«Me quedo con esos momentos de etapas buenas en las que nos vimos luchando con gente top. El hecho de vernos ahí nos ha de servir de motivación»—Se ha hablado mucho de compañerismo en este Dakar, sobre todo por lo que pasó con Nani Roma.—Yo creo que el Dakar es diferente a otras carreras, porque al final tu vida puede estar en manos de otro participante. El primero que llega a un accidente siempre es otro piloto. Creo que por eso hay una atmósfera un poco distinta y este sentimiento de tener que ayudar cuando se pueda. Después de la etapa coincidimos y nos mezclamos todos en la cena, los amateurs y los profesionales. Son factores que hacen que esta carrera sea algo mágico y que siempre haya un sentimiento de más solidaridad que en otros deportes o en otras disciplinas del motor también.—¿Cuánto ha cambiado el Dakar desde la primera vez que fue?—Ha cambiado, sí. Las primeras veces acudes con pocos medios y poco a poco vas mejorando. Hablo en general, no solo yo. Y ahora los pilotos son atletas de verdad. Se cuida mucho más el descanso, la nutrición… todo es mucho más profesional. Y el nivel de coches y equipos es brutal. —¿Siguen durmiendo en tiendas en el vivac (campamento)?—Muy poca gente. Ya se duerme en motorhome o en camiones. Se ha profesionalizado todo mucho y la gente descansa bien.—Nos situamos ahora en la etapa 10. Le toca salir de las últimas por un problema mecánico en la anterior etapa y acaba adelantando a 81 coches. ¿Fue el día más divertido o el más estresante?—Fue estresante. Salir tan atrás nunca es agradable. Una cosa es salir un poco atrás, que en arena puede ser beneficioso porque ves las trazas y te ayudan. Pero cuando lo haces de las últimas… Estaba todo reventado, el terreno estaba muy roto. Ya en la última parte había mucho polvo y estuvimos muchos kilómetros detrás de un coche de categoría stock, que son mucho más lentos que nosotros, pero al que no podíamos pasar. Cuando hay tanto polvo no ves ni te puedes ni acercar lo suficiente para que le llegue la señal del Sentinel. Ni siquiera sabe que estás detrás de él para que se aparte.—¿Se llega a pasar miedo?—Es muy desagradable. De hecho, en esa parte llegamos a parar. Pero claro, tú estás pensando: ‘yo estoy parando y aquí habrán pasado a 160’. Imagínate la diferencia de tiempo, lo que estás perdiendo. Pero a veces es mejor resignarse un poco y perder algo de tiempo que echar al traste un Dakar, que al final es lo que nos pasó el año pasado. —Su primer y único abandono en 16 años.—Entre el polvo no vimos una piedra. No fue una volcada por arriesgar o por apretar, sino porque había polvo. Pillamos una piedra y volcamos.—Decía antes del inicio del Dakar que esperaba estar algún día sentada en la mesa de los favoritos y luchar por la victoria. ¿Ve ese día cerca?—Luchar por la victoria no creo que haya dicho, porque son palabras mayores . Eso está al alcance de muy pocos. Hay que ir paso a paso, tener los pies en el suelo. Creo que podemos estar mucho más adelante que este año, pero el nivel está muy caro. Un buen resultado en el Dakar es complicado. Hay mucho nivel, gente que está todo el año corriendo. Y, además, los coches cada vez son mejores, se rompen menos, por lo que está todo el mundo llega hasta el final de la carrera. Es difícil.«Luchar por la victoria son palabras mayores, está al alcance de muy pocos. Hay que ir paso a paso. Creo que podemos estar mucho más adelante»—¿Y el hecho de estar ahora con Ebro en un equipo oficial, cuánto mejora su situación?—En principio haremos algo más que este año porque habrá más tiempo. Pero sobre todo nos centraremos en trabajar en el coche, que creo que es importante evolucionar, y en hacer tests. No solo correr, sino también poder hacer tests en condiciones. Creo que será muy bueno para estar lo más arriba posible.—¿Cómo sería su recorrido ideal del Dakar?—Diría que con mucha dureza. Cuanto más duro más cosas pasan, y yo creo que ahí la experiencia te ayuda más. También con mucha navegación. Este año solo ha habido cuatro o cinco etapas difíciles. El resto han sido más de trámite. Y con más arena y dunas. Un Dakar de esos en el que pasan muchas cosas.—¿Y el Dakar va por ese camino?—Iba por ese camino, pero el Dakar de este año me ha sorprendido. Ha sido un poco al revés de lo que esperaba. Los dos últimos años había subido un punto la dificultad y yo esperaba lo mismo. Pero este año ha sido un Dakar un tanto extraño. He echado de menos un poco más de dunas y de dureza. Ha habido alguna etapa de ir a fondo muy rápido, con poco de conducción y de navegación. Ha habido alguna etapa de más, para mi gusto.—¿Y entre un Dakar y otro, qué hará?—Pues ahora a preparar ya el siguiente. Ahora toca descansar un poco y cargar pilas, pero ya también hablar enseguida con el equipo y organizarnos bien. Yo creo que tenemos que hacer una buena planificación. Si puedo, correré algún rally de tierra y me prepararé a tope para el que viene.—Y así, ¿hasta cuando? ¿Vislumbra la meta final del Dakar o la ilusión sigue intacta?—Me cambié de las motos a los coches porque tenía la sensación de haber acabado un ciclo y de haber llegado a mi límite. Pero en coches creo que me queda aún para sentir eso. Me queda mucho por mejorar y hay margen. Mientras pueda quiero seguir intentándolo, luchar y ver hasta dónde puedo llegar. Y el día de mañana, ya más a largo plazo, también me gustaría correr en camión. Así que a muerte con el Dakar, año a año, mientras el físico aguante y yo note que lo aguanto bien, que puedo ser competitiva y que las lesiones o el físico no son un límite.—Y a su amigo Carlos Sainz, ¿lo verá otra vez el año que viene?—¡Todos me preguntáis lo mismo! La verdad es que he hablado con él , pero no de esto. No sé, yo tengo la sensación, pero es un feeling personal, de que va a seguir. Creo que, como tuvo opciones de ganar hasta el último momento, va a tener ganas de dejarlo arriba.  

Tenía ganas de desconectar. De agarrar los esquíes y perderse en la montaña después de dos semanas a todo gas. Acababa de finalizar su decimosexto Dakar, el quinto en coches, y a sus múltiples reconocimientos suma este año el de reina de la solidaridad después … de remolcar al Ford de Nani Roma hasta el campamento para que el catalán salvase el podio. Laia Sanz (Corberá de Llobregat, 40 años) hizo un alto en Madrid y visitó ABC para explicar su primera experiencia con Ebro, la marca que ha confiado en ella para desarrollar su proyecto deportivo en el raid más difícil del planeta.

—Siempre se dice que el Dakar es una aventura que hay que vivir una vez en la vida. Usted ya lleva 16. ¿Sigue teniendo capacidad de asombro?

—Sí, me sigue sorprendiendo. Sigo aprendiendo muchas cosas cada año y también sigo teniendo motivación. He hecho muchos, pero cada año es distinto, te marcas unos objetivos y sueñas con algo diferente. Ahora ya estoy pensando en el siguiente, en entrenar bien, en llegar mejor preparada y en poder estar ahí otra vez.

—¿Y cuál ha sido el mayor aprendizaje de esta edición?

—Cada año te encuentras con dificultades. Un día tienes un problema mecánico, otro de navegación… De eso aprendes… Este año, a diferencia de otros, hemos salido bastantes veces en las posiciones de delante. He podido ver de cerca a muchos pilotos top, y eso también es un aprendizaje. Y luego el hecho de salir en un proyecto nuevo con Ebro y haberlo visto nacer desde el principio también me ha enseñado mucho.

—¿El vigésimo puesto final le deja satisfecha?

—Sí. O sea, yo soy muy competitiva y obviamente en el futuro quiero más. Pero por ser el primer año del proyecto, para entender dónde estábamos, yo creo que era muy importante acabar y hacer todos los kilómetros. Aprender, rodarse como equipo. Y hemos sido muy conservadores en algunas etapas. Yo creo que los objetivos están más que cumplidos y estoy satisfecha. He vuelto contenta.

—¿Se queda con algún momento puntual?

—Hubo una etapa que estuvimos rodando gran parte de la etapa entre los diez primeros. Incluso creo que llegamos a estar quintos o sextos y luego encontramos a un piloto que no tenía rueda y paramos para ayudarlo. Quedamos decimoterceros al final. Pero era una etapa que hubiésemos hecho un top diez probablemente. Y me quedo quizá con esos momentos de etapas buenas en las que nos vimos luchando con gente top. El hecho de vernos ahí nos ha de servir de motivación a mí, al equipo, a todos, porque si lo hemos hecho en algunas etapas, ¿por qué no hacerlo en el futuro, más adelante?

«Me quedo con esos momentos de etapas buenas en las que nos vimos luchando con gente top. El hecho de vernos ahí nos ha de servir de motivación»

—Se ha hablado mucho de compañerismo en este Dakar, sobre todo por lo que pasó con Nani Roma.

—Yo creo que el Dakar es diferente a otras carreras, porque al final tu vida puede estar en manos de otro participante. El primero que llega a un accidente siempre es otro piloto. Creo que por eso hay una atmósfera un poco distinta y este sentimiento de tener que ayudar cuando se pueda. Después de la etapa coincidimos y nos mezclamos todos en la cena, los amateurs y los profesionales. Son factores que hacen que esta carrera sea algo mágico y que siempre haya un sentimiento de más solidaridad que en otros deportes o en otras disciplinas del motor también.

—¿Cuánto ha cambiado el Dakar desde la primera vez que fue?

—Ha cambiado, sí. Las primeras veces acudes con pocos medios y poco a poco vas mejorando. Hablo en general, no solo yo. Y ahora los pilotos son atletas de verdad. Se cuida mucho más el descanso, la nutrición… todo es mucho más profesional. Y el nivel de coches y equipos es brutal.

—¿Siguen durmiendo en tiendas en el vivac (campamento)?

—Muy poca gente. Ya se duerme en motorhome o en camiones. Se ha profesionalizado todo mucho y la gente descansa bien.

—Nos situamos ahora en la etapa 10. Le toca salir de las últimas por un problema mecánico en la anterior etapa y acaba adelantando a 81 coches. ¿Fue el día más divertido o el más estresante?

—Fue estresante. Salir tan atrás nunca es agradable. Una cosa es salir un poco atrás, que en arena puede ser beneficioso porque ves las trazas y te ayudan. Pero cuando lo haces de las últimas… Estaba todo reventado, el terreno estaba muy roto. Ya en la última parte había mucho polvo y estuvimos muchos kilómetros detrás de un coche de categoría stock, que son mucho más lentos que nosotros, pero al que no podíamos pasar. Cuando hay tanto polvo no ves ni te puedes ni acercar lo suficiente para que le llegue la señal del Sentinel. Ni siquiera sabe que estás detrás de él para que se aparte.

—¿Se llega a pasar miedo?

—Es muy desagradable. De hecho, en esa parte llegamos a parar. Pero claro, tú estás pensando: ‘yo estoy parando y aquí habrán pasado a 160’. Imagínate la diferencia de tiempo, lo que estás perdiendo. Pero a veces es mejor resignarse un poco y perder algo de tiempo que echar al traste un Dakar, que al final es lo que nos pasó el año pasado.

—Su primer y único abandono en 16 años.

—Entre el polvo no vimos una piedra. No fue una volcada por arriesgar o por apretar, sino porque había polvo. Pillamos una piedra y volcamos.

—Decía antes del inicio del Dakar que esperaba estar algún día sentada en la mesa de los favoritos y luchar por la victoria. ¿Ve ese día cerca?

—Luchar por la victoria no creo que haya dicho, porque son palabras mayores. Eso está al alcance de muy pocos. Hay que ir paso a paso, tener los pies en el suelo. Creo que podemos estar mucho más adelante que este año, pero el nivel está muy caro. Un buen resultado en el Dakar es complicado. Hay mucho nivel, gente que está todo el año corriendo. Y, además, los coches cada vez son mejores, se rompen menos, por lo que está todo el mundo llega hasta el final de la carrera. Es difícil.

«Luchar por la victoria son palabras mayores, está al alcance de muy pocos. Hay que ir paso a paso. Creo que podemos estar mucho más adelante»

—¿Y el hecho de estar ahora con Ebro en un equipo oficial, cuánto mejora su situación?

—En principio haremos algo más que este año porque habrá más tiempo. Pero sobre todo nos centraremos en trabajar en el coche, que creo que es importante evolucionar, y en hacer tests. No solo correr, sino también poder hacer tests en condiciones. Creo que será muy bueno para estar lo más arriba posible.

—¿Cómo sería su recorrido ideal del Dakar?

—Diría que con mucha dureza. Cuanto más duro más cosas pasan, y yo creo que ahí la experiencia te ayuda más. También con mucha navegación. Este año solo ha habido cuatro o cinco etapas difíciles. El resto han sido más de trámite. Y con más arena y dunas. Un Dakar de esos en el que pasan muchas cosas.

—¿Y el Dakar va por ese camino?

—Iba por ese camino, pero el Dakar de este año me ha sorprendido. Ha sido un poco al revés de lo que esperaba. Los dos últimos años había subido un punto la dificultad y yo esperaba lo mismo. Pero este año ha sido un Dakar un tanto extraño. He echado de menos un poco más de dunas y de dureza. Ha habido alguna etapa de ir a fondo muy rápido, con poco de conducción y de navegación. Ha habido alguna etapa de más, para mi gusto.

—¿Y entre un Dakar y otro, qué hará?

—Pues ahora a preparar ya el siguiente. Ahora toca descansar un poco y cargar pilas, pero ya también hablar enseguida con el equipo y organizarnos bien. Yo creo que tenemos que hacer una buena planificación. Si puedo, correré algún rally de tierra y me prepararé a tope para el que viene.

—Y así, ¿hasta cuando? ¿Vislumbra la meta final del Dakar o la ilusión sigue intacta?

—Me cambié de las motos a los coches porque tenía la sensación de haber acabado un ciclo y de haber llegado a mi límite. Pero en coches creo que me queda aún para sentir eso. Me queda mucho por mejorar y hay margen. Mientras pueda quiero seguir intentándolo, luchar y ver hasta dónde puedo llegar. Y el día de mañana, ya más a largo plazo, también me gustaría correr en camión. Así que a muerte con el Dakar, año a año, mientras el físico aguante y yo note que lo aguanto bien, que puedo ser competitiva y que las lesiones o el físico no son un límite.

—Y a su amigo Carlos Sainz, ¿lo verá otra vez el año que viene?

—¡Todos me preguntáis lo mismo! La verdad es que he hablado con él, pero no de esto. No sé, yo tengo la sensación, pero es un feeling personal, de que va a seguir. Creo que, como tuvo opciones de ganar hasta el último momento, va a tener ganas de dejarlo arriba.

ABC Premium

Límite de sesiones alcanzadas

  • El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a la vez. Por favor, inténtalo pasados unos minutos.

Volver a intentarABC Premium

Has superado el límite de sesiones

  • Sólo puedes tener tres sesiones iniciadas a la vez. Hemos cerrado la sesión más antigua para que sigas navegando sin límites en el resto.

Sigue navegando

Artículo solo para suscriptores

 RSS de noticias de deportes

Noticias Similares