Tras casi 5 años ayudando al Barça a equilibrar su economía y su institucionalidad, permitiendo por ejemplo, que Laporta pudiera continuar siendo presidente sin presentar los avales, y dando facilidades al eterno rival para que accediera a los mercados financieros, el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez , ha llegado a la conclusión de que el Fútbol Club Barcelona ya no es más su aliado.En la asamblea del domingo , el presidente fue duro con el Barça a propósito del caso Negreira, fue duro con Tebas y fue duro, en definitiva, con un ambiente que en los últimos años le ha sido hostil por haber tenido la idea de crear la Superliga, que tenía que ser una superación de la Champions tanto en su formato deportivo como en su concepción empresarial. La negociación entre la Superliga y la Champions continúa, pero no en términos de sustitución, sino por ver si la Champions adopta algunas de las propuestas de la Superliga en el modelo de competición, y otras propuestas en lo que tendría que ser una nueva estructura societaria de la nueva empresa, que tendría que pertenecer a los clubes y no a los organismos, con la amenaza de una onerosa indemnización si las negociaciones se rompen que la Champions tendría que pagar a la Superliga una vez los tribunales españoles, tras la cuestión prejudicial, resuelta por el TJUE, han determinado que la conducta de la FIFA y la UEFA, que amenazaron a los clubes que montaban la Superliga, constituyó un abuso de posición dominante. Esta cuestión ha sido refrendada por la Audiencia Provincial de Madrid. Sólo queda pendiente el último recurso al Supremo, que una vez resuelto, abrirá paso a la reclamación de indemnizaciones por daños y perjuicios producidos por este comportamiento ilegal. Esta indemnización, todavía por determinar, será de centenares de millones de euros. Si el Barça vuelve a la ECA (Asociación de Clubes Europeos, presidia por Al-Khelaïfi y brazo armado de la UEFA para mantener sus privilegios y proyectar sus objetivos políticos), tendrá que renunciar a cualquier acción judicial contra la UEFA y por lo tanto a cualquier indemnización, y Laporta tendrá que explicar por qué el club deja voluntariamente de ingresar 100 o más millones de euros. Noticias relacionadas opinion Si todo irá bien Laporta activa su campaña Salvador Sostres opinion Si todo irá bien El harakiri de Víctor Font Salvador SostresLaporta se ha aprovechado de las ventajas de ser aliado de Florentino y Florentino ha pagado y con creces el precio de tener al presidente del Barça a su lado, confiando que cuando llegara el momento de la verdad podría contar con él y al final no ha sido así. A la vez, durante este periodo, Laporta ha contado también con todas las facilidades de la LaLiga y de la UEFA, que han buscado hasta el último momento que pensara que le resultaba más ventajosa su alianza que la del presidente del Real Madrid. Y Laporta al final, que vive al día y necesita constantemente tapar agujeros, lo ha acabado pensando, aunque su jugada es muy a corto plazo, porque ni en las prioridades de Tebas, Ceferin y Násser está lo bien o mal que le pueda ir al Barcelona, sino el objetivo logrado de que Florentino se haya quedado sin su principal aliado, de modo que los servicios y favores que el presidente del Barça cree que obtendrá con sus nuevos amigos serán muy mayoritariamente los que ya se haya cobrado.Por eso, la ruptura, aunque ha sido decepcionante para el presidente del Madrid, tiene mucho más peligro para el Barcelona —un club débil, al límite de la bancarrota y que necesita más de lo que puede ofrecer—, que para un Madrid saneado, que tiene ya terminado su estadio y decidida su nueva estructura societaria para asegurar el crecimiento y la estabilidad en las próximas décadas. Si la Superliga consigue cambiar la estructura empresarial de la Champions, será una buena noticia para todos. Si no lo consigue, la indemnización que cobrará será de las que marcan una época, e igualmente la Champions, obsoleta, colapsará en pocos años y tendrá que virar obligatoriamente hacia un modelo igual o parecido al que la Superliga propone. Florentino dijo cuando el caso estalló que nadie conseguiría que pronunciara la palabra «Negreira». Lo que no podía imaginar, en aquellos tiempos de alianza, es que quien finalmente lo iba a conseguir era Laporta, de una puñalada trapera por la espalda . Tras casi 5 años ayudando al Barça a equilibrar su economía y su institucionalidad, permitiendo por ejemplo, que Laporta pudiera continuar siendo presidente sin presentar los avales, y dando facilidades al eterno rival para que accediera a los mercados financieros, el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez , ha llegado a la conclusión de que el Fútbol Club Barcelona ya no es más su aliado.En la asamblea del domingo , el presidente fue duro con el Barça a propósito del caso Negreira, fue duro con Tebas y fue duro, en definitiva, con un ambiente que en los últimos años le ha sido hostil por haber tenido la idea de crear la Superliga, que tenía que ser una superación de la Champions tanto en su formato deportivo como en su concepción empresarial. La negociación entre la Superliga y la Champions continúa, pero no en términos de sustitución, sino por ver si la Champions adopta algunas de las propuestas de la Superliga en el modelo de competición, y otras propuestas en lo que tendría que ser una nueva estructura societaria de la nueva empresa, que tendría que pertenecer a los clubes y no a los organismos, con la amenaza de una onerosa indemnización si las negociaciones se rompen que la Champions tendría que pagar a la Superliga una vez los tribunales españoles, tras la cuestión prejudicial, resuelta por el TJUE, han determinado que la conducta de la FIFA y la UEFA, que amenazaron a los clubes que montaban la Superliga, constituyó un abuso de posición dominante. Esta cuestión ha sido refrendada por la Audiencia Provincial de Madrid. Sólo queda pendiente el último recurso al Supremo, que una vez resuelto, abrirá paso a la reclamación de indemnizaciones por daños y perjuicios producidos por este comportamiento ilegal. Esta indemnización, todavía por determinar, será de centenares de millones de euros. Si el Barça vuelve a la ECA (Asociación de Clubes Europeos, presidia por Al-Khelaïfi y brazo armado de la UEFA para mantener sus privilegios y proyectar sus objetivos políticos), tendrá que renunciar a cualquier acción judicial contra la UEFA y por lo tanto a cualquier indemnización, y Laporta tendrá que explicar por qué el club deja voluntariamente de ingresar 100 o más millones de euros. Noticias relacionadas opinion Si todo irá bien Laporta activa su campaña Salvador Sostres opinion Si todo irá bien El harakiri de Víctor Font Salvador SostresLaporta se ha aprovechado de las ventajas de ser aliado de Florentino y Florentino ha pagado y con creces el precio de tener al presidente del Barça a su lado, confiando que cuando llegara el momento de la verdad podría contar con él y al final no ha sido así. A la vez, durante este periodo, Laporta ha contado también con todas las facilidades de la LaLiga y de la UEFA, que han buscado hasta el último momento que pensara que le resultaba más ventajosa su alianza que la del presidente del Real Madrid. Y Laporta al final, que vive al día y necesita constantemente tapar agujeros, lo ha acabado pensando, aunque su jugada es muy a corto plazo, porque ni en las prioridades de Tebas, Ceferin y Násser está lo bien o mal que le pueda ir al Barcelona, sino el objetivo logrado de que Florentino se haya quedado sin su principal aliado, de modo que los servicios y favores que el presidente del Barça cree que obtendrá con sus nuevos amigos serán muy mayoritariamente los que ya se haya cobrado.Por eso, la ruptura, aunque ha sido decepcionante para el presidente del Madrid, tiene mucho más peligro para el Barcelona —un club débil, al límite de la bancarrota y que necesita más de lo que puede ofrecer—, que para un Madrid saneado, que tiene ya terminado su estadio y decidida su nueva estructura societaria para asegurar el crecimiento y la estabilidad en las próximas décadas. Si la Superliga consigue cambiar la estructura empresarial de la Champions, será una buena noticia para todos. Si no lo consigue, la indemnización que cobrará será de las que marcan una época, e igualmente la Champions, obsoleta, colapsará en pocos años y tendrá que virar obligatoriamente hacia un modelo igual o parecido al que la Superliga propone. Florentino dijo cuando el caso estalló que nadie conseguiría que pronunciara la palabra «Negreira». Lo que no podía imaginar, en aquellos tiempos de alianza, es que quien finalmente lo iba a conseguir era Laporta, de una puñalada trapera por la espalda .
Tras casi 5 años ayudando al Barça a equilibrar su economía y su institucionalidad, permitiendo por ejemplo, que Laporta pudiera continuar siendo presidente sin presentar los avales, y dando facilidades al eterno rival para que accediera a los mercados financieros, el presidente del Real Madrid, … Florentino Pérez, ha llegado a la conclusión de que el Fútbol Club Barcelona ya no es más su aliado.
En la asamblea del domingo, el presidente fue duro con el Barça a propósito del caso Negreira, fue duro con Tebas y fue duro, en definitiva, con un ambiente que en los últimos años le ha sido hostil por haber tenido la idea de crear la Superliga, que tenía que ser una superación de la Champions tanto en su formato deportivo como en su concepción empresarial.
La negociación entre la Superliga y la Champions continúa, pero no en términos de sustitución, sino por ver si la Champions adopta algunas de las propuestas de la Superliga en el modelo de competición, y otras propuestas en lo que tendría que ser una nueva estructura societaria de la nueva empresa, que tendría que pertenecer a los clubes y no a los organismos, con la amenaza de una onerosa indemnización si las negociaciones se rompen que la Champions tendría que pagar a la Superliga una vez los tribunales españoles, tras la cuestión prejudicial, resuelta por el TJUE, han determinado que la conducta de la FIFA y la UEFA, que amenazaron a los clubes que montaban la Superliga, constituyó un abuso de posición dominante. Esta cuestión ha sido refrendada por la Audiencia Provincial de Madrid. Sólo queda pendiente el último recurso al Supremo, que una vez resuelto, abrirá paso a la reclamación de indemnizaciones por daños y perjuicios producidos por este comportamiento ilegal. Esta indemnización, todavía por determinar, será de centenares de millones de euros. Si el Barça vuelve a la ECA (Asociación de Clubes Europeos, presidia por Al-Khelaïfi y brazo armado de la UEFA para mantener sus privilegios y proyectar sus objetivos políticos), tendrá que renunciar a cualquier acción judicial contra la UEFA y por lo tanto a cualquier indemnización, y Laporta tendrá que explicar por qué el club deja voluntariamente de ingresar 100 o más millones de euros.
Laporta se ha aprovechado de las ventajas de ser aliado de Florentino y Florentino ha pagado y con creces el precio de tener al presidente del Barça a su lado, confiando que cuando llegara el momento de la verdad podría contar con él y al final no ha sido así. A la vez, durante este periodo, Laporta ha contado también con todas las facilidades de la LaLiga y de la UEFA, que han buscado hasta el último momento que pensara que le resultaba más ventajosa su alianza que la del presidente del Real Madrid. Y Laporta al final, que vive al día y necesita constantemente tapar agujeros, lo ha acabado pensando, aunque su jugada es muy a corto plazo, porque ni en las prioridades de Tebas, Ceferin y Násser está lo bien o mal que le pueda ir al Barcelona, sino el objetivo logrado de que Florentino se haya quedado sin su principal aliado, de modo que los servicios y favores que el presidente del Barça cree que obtendrá con sus nuevos amigos serán muy mayoritariamente los que ya se haya cobrado.
Por eso, la ruptura, aunque ha sido decepcionante para el presidente del Madrid, tiene mucho más peligro para el Barcelona —un club débil, al límite de la bancarrota y que necesita más de lo que puede ofrecer—, que para un Madrid saneado, que tiene ya terminado su estadio y decidida su nueva estructura societaria para asegurar el crecimiento y la estabilidad en las próximas décadas. Si la Superliga consigue cambiar la estructura empresarial de la Champions, será una buena noticia para todos. Si no lo consigue, la indemnización que cobrará será de las que marcan una época, e igualmente la Champions, obsoleta, colapsará en pocos años y tendrá que virar obligatoriamente hacia un modelo igual o parecido al que la Superliga propone.
Florentino dijo cuando el caso estalló que nadie conseguiría que pronunciara la palabra «Negreira». Lo que no podía imaginar, en aquellos tiempos de alianza, es que quien finalmente lo iba a conseguir era Laporta, de una puñalada trapera por la espalda.
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