Habrá primavera bética por segundo año consecutivo. El Real Betis, por fin, superó la barrera psicológica de los octavos de final de la Europa League, antes Copa de la UEFA, y entre el 8 ó el 9 y el 16 de abril se jugará con el Sporting de Braga un puesto en las semifinales del segundo torneo continental. No pareció importar el 1-0 de la ida. El equipo salió decidido a por la remontada, Pellegrini también puso de su parte sacando de inicio al mejor equipo posible y la Cartuja, que animó sin parar y fue uno junto a los jugadores. La mezcla perfecta para dar un salto cuando las dudas volvían a sentirse con mucha fuerza. El Betis hizo lo más difícil antes del descanso, que no era otra cosa que darle la vuelta a la eliminatoria y ponerla a su favor. Pellegrini salió con lo mejor que tiene en estos momentos, incluido un Amrabat que vaya si se nota su presencia en el terreno de juego. Sólo tuvo un par de pérdidas, pero, recién regresado de la lesión, el marroquí es un pilar para un grupo que realmente lo ha echado de menos en este tiempo. Y eso que el que avisó primero fue el Panathinaikos. Una apertura hacia la entrada por la derecha de Pellistri tuvo que ser repelida por Pau López, porque el extremo uruguayo había superado con algo de facilidad a Ricardo. Pero fue a continuación, en el minuto 8 del encuentro, cuando el cruce ya estaba empatado. El Cucho Hernández intentó el golazo desde muy lejos, la pelota se estrelló en el larguero, botó y Aitor, que se encontraba sólo delante de Lafont, controló el balón y, con una sangre fría brutal, lo envió al fondo de la portería. Primer estallido de júbilo en la Cartuja, que llevó en volandas a su equipo incluso desde antes del partido.Después, minutos para contemporizar y analizar de nuevo la situación. Tetteh fue un auténtico incordio. La potencia del delantero griego era un dolor de cabeza en los primeros 35 minutos, hasta que entre Bartra y, sobre todo, Natan, empezaron a controlarlo. Todo ello hasta que el Betis asestó un golpe que a la postre iba a ser definitivo para mandar a la lona a la tropa de Rafa Benítez. Fue justo en el minuto 45. La jugada, rara, no lo vamos a negar. Abde, creyendo que estaba en posición de fuera de juego, le dio un pelotazo al balón, al bajar, comenzó una nueva jugada. La pelota le llegó a Amrabat que no se lo pensó y lanzó un auténtico misil sobre la portería de Lafont. El meta marfileño no se lo esperaba, tampoco es que el esférico hiciera ningún extraño, y no pudo hacer nada. Era el 2 a 0 y la Cartuja enardecía con su equipo. El trabajo ya estaba hecho y sólo había que confirmarlo en la segunda parte. Pero lo que ocurrió es que cayeron más goles en el saco. El 3 a 0, obra del Cucho, y el cuarto, de Antony a pase de Abde, dieron paso a una auténtica fiesta en la Cartuja. La que el equipo le debía a su gente desde el día del Atlético en la Copa, o la del derbi ante el Sevilla. Ahora, que este encuentro sirva de punto de inflexión para el resto del curso. Habrá primavera bética por segundo año consecutivo. El Real Betis, por fin, superó la barrera psicológica de los octavos de final de la Europa League, antes Copa de la UEFA, y entre el 8 ó el 9 y el 16 de abril se jugará con el Sporting de Braga un puesto en las semifinales del segundo torneo continental. No pareció importar el 1-0 de la ida. El equipo salió decidido a por la remontada, Pellegrini también puso de su parte sacando de inicio al mejor equipo posible y la Cartuja, que animó sin parar y fue uno junto a los jugadores. La mezcla perfecta para dar un salto cuando las dudas volvían a sentirse con mucha fuerza. El Betis hizo lo más difícil antes del descanso, que no era otra cosa que darle la vuelta a la eliminatoria y ponerla a su favor. Pellegrini salió con lo mejor que tiene en estos momentos, incluido un Amrabat que vaya si se nota su presencia en el terreno de juego. Sólo tuvo un par de pérdidas, pero, recién regresado de la lesión, el marroquí es un pilar para un grupo que realmente lo ha echado de menos en este tiempo. Y eso que el que avisó primero fue el Panathinaikos. Una apertura hacia la entrada por la derecha de Pellistri tuvo que ser repelida por Pau López, porque el extremo uruguayo había superado con algo de facilidad a Ricardo. Pero fue a continuación, en el minuto 8 del encuentro, cuando el cruce ya estaba empatado. El Cucho Hernández intentó el golazo desde muy lejos, la pelota se estrelló en el larguero, botó y Aitor, que se encontraba sólo delante de Lafont, controló el balón y, con una sangre fría brutal, lo envió al fondo de la portería. Primer estallido de júbilo en la Cartuja, que llevó en volandas a su equipo incluso desde antes del partido.Después, minutos para contemporizar y analizar de nuevo la situación. Tetteh fue un auténtico incordio. La potencia del delantero griego era un dolor de cabeza en los primeros 35 minutos, hasta que entre Bartra y, sobre todo, Natan, empezaron a controlarlo. Todo ello hasta que el Betis asestó un golpe que a la postre iba a ser definitivo para mandar a la lona a la tropa de Rafa Benítez. Fue justo en el minuto 45. La jugada, rara, no lo vamos a negar. Abde, creyendo que estaba en posición de fuera de juego, le dio un pelotazo al balón, al bajar, comenzó una nueva jugada. La pelota le llegó a Amrabat que no se lo pensó y lanzó un auténtico misil sobre la portería de Lafont. El meta marfileño no se lo esperaba, tampoco es que el esférico hiciera ningún extraño, y no pudo hacer nada. Era el 2 a 0 y la Cartuja enardecía con su equipo. El trabajo ya estaba hecho y sólo había que confirmarlo en la segunda parte. Pero lo que ocurrió es que cayeron más goles en el saco. El 3 a 0, obra del Cucho, y el cuarto, de Antony a pase de Abde, dieron paso a una auténtica fiesta en la Cartuja. La que el equipo le debía a su gente desde el día del Atlético en la Copa, o la del derbi ante el Sevilla. Ahora, que este encuentro sirva de punto de inflexión para el resto del curso.
Habrá primavera bética por segundo año consecutivo. El Real Betis, por fin, superó la barrera psicológica de los octavos de final de la Europa League, antes Copa de la UEFA, y entre el 8 ó el 9 y el 16 de abril se jugará con … el Sporting de Braga un puesto en las semifinales del segundo torneo continental. No pareció importar el 1-0 de la ida. El equipo salió decidido a por la remontada, Pellegrini también puso de su parte sacando de inicio al mejor equipo posible y la Cartuja, que animó sin parar y fue uno junto a los jugadores. La mezcla perfecta para dar un salto cuando las dudas volvían a sentirse con mucha fuerza.
El Betis hizo lo más difícil antes del descanso, que no era otra cosa que darle la vuelta a la eliminatoria y ponerla a su favor. Pellegrini salió con lo mejor que tiene en estos momentos, incluido un Amrabat que vaya si se nota su presencia en el terreno de juego. Sólo tuvo un par de pérdidas, pero, recién regresado de la lesión, el marroquí es un pilar para un grupo que realmente lo ha echado de menos en este tiempo. Y eso que el que avisó primero fue el Panathinaikos. Una apertura hacia la entrada por la derecha de Pellistri tuvo que ser repelida por Pau López, porque el extremo uruguayo había superado con algo de facilidad a Ricardo. Pero fue a continuación, en el minuto 8 del encuentro, cuando el cruce ya estaba empatado. El Cucho Hernández intentó el golazo desde muy lejos, la pelota se estrelló en el larguero, botó y Aitor, que se encontraba sólo delante de Lafont, controló el balón y, con una sangre fría brutal, lo envió al fondo de la portería. Primer estallido de júbilo en la Cartuja, que llevó en volandas a su equipo incluso desde antes del partido.
Después, minutos para contemporizar y analizar de nuevo la situación. Tetteh fue un auténtico incordio. La potencia del delantero griego era un dolor de cabeza en los primeros 35 minutos, hasta que entre Bartra y, sobre todo, Natan, empezaron a controlarlo. Todo ello hasta que el Betis asestó un golpe que a la postre iba a ser definitivo para mandar a la lona a la tropa de Rafa Benítez. Fue justo en el minuto 45. La jugada, rara, no lo vamos a negar. Abde, creyendo que estaba en posición de fuera de juego, le dio un pelotazo al balón, al bajar, comenzó una nueva jugada. La pelota le llegó a Amrabat que no se lo pensó y lanzó un auténtico misil sobre la portería de Lafont. El meta marfileño no se lo esperaba, tampoco es que el esférico hiciera ningún extraño, y no pudo hacer nada. Era el 2 a 0 y la Cartuja enardecía con su equipo.
El trabajo ya estaba hecho y sólo había que confirmarlo en la segunda parte. Pero lo que ocurrió es que cayeron más goles en el saco. El 3 a 0, obra del Cucho, y el cuarto, de Antony a pase de Abde, dieron paso a una auténtica fiesta en la Cartuja. La que el equipo le debía a su gente desde el día del Atlético en la Copa, o la del derbi ante el Sevilla. Ahora, que este encuentro sirva de punto de inflexión para el resto del curso.
RSS de noticias de deportes
