Los propietarios del bar de Suiza: «No podemos dormir, ni comer, estamos muy mal… pero el local pasó todas las inspecciones»

Apenas han hablado salvo para negar negligencias y sostener que el local estaba «dentro de las normas». Son el blanco de los reproches en Crans-Montana Leer Apenas han hablado salvo para negar negligencias y sostener que el local estaba «dentro de las normas». Son el blanco de los reproches en Crans-Montana Leer  

Están en boca de todos, pero no hablan. Los dueños del bar Le Constellation, el bar de Crans-Montana devastado por el incendio de Año Nuevo, apenas han hablado en público salvo para negar negligencias y sostener que el local estaba «dentro de las normas». Hoy son el blanco de los reproches en Crans Montana. Se trata de Jacques y Jessica Moretti, una pareja de franceses de origen corso, que gestionaba el establecimiento desde 2015 y era conocida en la estación por otros negocios: Le Senso, también en Crans Montana, y Le Vieux Chalet en Lens, Valais, que actualmente se encuentra temporalmente cerrado.

Él no estaba en el local la noche del incendio, ella resultó herida en un brazo. Un amigo de la pareja, Jean-Thomas Filippini, declaró a AFP que logró saber de ellos a las 5 de la mañana esa trágica noche. «Me dijeron que estaban vivos y que era una catástrofe».

Tras días de silencio, Jacques Moretti rompió su silencio en declaraciones recogidas por prensa suiza: «No podemos ni dormir ni comer, estamos muy mal», dijo, añadiendo que colaborarían con la investigación, adelantando que «todo se hizo conforme a la normativa» y el bar había sido inspeccionado «tres veces en 10 años», según su versión. Ayer desayunaron con la noticia de que la fiscalía del Valais había abierto un procedimiento penal por homicidio y lesiones por negligencia y por provocar un incendio por imprudencia, en el marco de una investigación que examina materiales, salidas, aforo y organización.

En Crans-Montana, tanto la opinión pública como los supervivientes cuestionan si el local funcionaba en la práctica como discoteca, si se usaban elementos pirotécnicos y si había fallos estructurales.

La investigación se centrará en las obras realizadas en el interior del bar, los materiales utilizados, los permisos de funcionamiento y las medidas de seguridad adoptadas. Estas deberían haber incluido extintores, vías de escape, cumplimiento de la normativa de seguridad contra incendios y equipos de extinción.

Más allá del interrogatorio, y en base a las imágenes y las primeras investigaciones y testimonios, las autoridades suizas dan prácticamente por seguro que el trágico incendio en el bar Le Constellation tuvo su origen en unas bengalas adheridas a botellas de champán que colgaban del techo.

«Al parecer, la bengala estaba sujeta a una botella de champán, que estaba demasiado cerca del techo. Fue entonces cuando se declaró el incendio», dijo la fiscal general, Béatrice Pilloud, en rueda de prensa.

En la parte de atrás del Constellation montaba ayer guardia la Policía. Varias ventanas estaban rotas, como si la explosión hubiese afectado también a ese costado. Los establecimientos hoteleros contiguos han sido desalojados.

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