Al frente del Estrella Damm está Nacho Montes, armador de un proyecto que combina experiencia, talento profesional y una sólida base familiar que se ha mantenido durante casi tres décadas. En conversación con ABC de la Náutica, repasa la trayectoria del equipo, el apoyo de Estrella Damm, la evolución del DK46 y el reto de defender el título en una Copa del Rey Mapfre que vuelve a presentar un altísimo nivel.—Una nueva edición de la Copa del Rey y el Estrella Damm vuelve a estar ahí. A estas alturas ya puede decirse que son un clásico.—Sí, la verdad es que llevamos muchísimo tiempo haciendo la Copa del Rey. De manera ininterrumpida desde el año 1998 y, ya de forma continuada, en las últimas nueve ediciones. Es una regata muy especial para nosotros y está completamente metida en el ADN del proyecto.—Además llegan como vigentes campeones, porque el año pasado ganaron una edición que coincidía con el Campeonato de Europa de ORC.—Así es. El año pasado conseguimos ganar la Copa del Rey, que además coincidía con el Europeo, y la verdad es que fue un año fantástico. Fue una edición muy exigente y la disfrutamos muchísimo.—El arranque de la temporada no podía ser mejor.—Sí, hemos hecho ya un par de regatas y las dos han ido muy bien. Ganamos en Barcelona el Trofeo Conde de Godó y también en Valencia el Trofeo SM La Reina. Haberlo conseguido nos da mucha confianza.—El DK46 es un barco que ya tiene unos años, pero sigue siendo competitivo. De hecho, de los dos que quedan en Europa, ustedes han navegado en ambos.—Sí, hemos navegado en los dos DK46 europeos: el Hydra y el Visher. Son barcos que siguen defendiendo muy bien el rating, aunque cada vez está más complicado porque entran embarcaciones nuevas, más modernas y muy rápidas. Aun así, nosotros hemos seguido trabajando en el barco, mejorándolo y afinándolo, y creemos que lo hemos vuelto a poner en un punto muy competitivo.—Da la sensación de que una de las claves está en la base de la tripulación, que se mantiene año tras año.—Yo estoy convencido de que el éxito de nuestro equipo, más que la embarcación, es el propio equipo. El núcleo duro es siempre el mismo. Está Ricardo Terrades, que lleva el proyecto, Luis Martínez Doreste, Toni Rivas… Al final eso hace que funcionemos muy bien como grupo. Nos conocemos perfectamente, sabemos cómo trabaja cada uno y eso, en una regata como la Copa del Rey, es fundamental.—Porque además en su caso hay una combinación muy particular entre regatistas profesionales y una parte amateur muy vinculada a la familia.—Sí, esa ha sido siempre nuestra filosofía. Mezclar el amor por navegar y la pasión familiar por este deporte con una estructura profesional muy sólida. En su día navegábamos mis hermanos, Arturo, Paco y yo; ahora ya solo navego yo, pero han entrado mis sobrinos, Alfonso y Arturito, hijos de mi hermano Arturo. También siguen mis primos, Álvaro Fernández Candau y Nacho Murube. Es una mezcla entre profesionales y nosotros, pero también es verdad que llevamos toda la vida navegando juntos.—De hecho, por nivel y por experiencia, muchos podrían ser profesionales perfectamente.—Totalmente. Álvaro, Nacho, mis sobrinos… todos podrían ser profesionales sin ninguna duda. Lo que pasa es que nuestros trabajos van por otro lado y al final dedicamos nuestras vacaciones y nuestro tiempo libre a navegar. No estamos al cien por cien metidos en los barcos. Pero sí, el nivel que tienen es altísimo. Mis sobrinos son jovencísimos, tienen 21 y 22 años, y llevan compitiendo a gran nivel desde hace tiempo. En la vela podrían hacer lo que quisieran.—Este proyecto tiene una historia larga detrás. Arranca en los años 90 con su padre, Ignacio Montes, y con una victoria en la Copa del Rey que fue una sorpresa.—Sí, aquello fue el inicio de todo y lo que nos metió el gusanillo de verdad. Fue en 1998, con un proyecto completamente familiar, en el que no había ni un solo profesional. Éramos todos primos y hermanos navegando juntos. Competíamos con un 40.7, que era un barco que defendía muy bien el rating, y conseguimos ganar la Copa del Rey. Creo que sigue siendo el único año en el que hubo un ganador absoluto, y nos tocó a nosotros. Aquello fue muy grande.—Y además se impusieron a proyectos muy potentes.—Sí, había equipos fortísimos, barcos muy grandes, mucho nivel internacional, y nosotros llegamos con un proyecto muy joven, muy familiar y desde Sevilla. Fue una victoria inesperada, pero a la vez muy bonita, porque marcó un antes y un después para nosotros.—Después hubo una etapa más intermitente, hasta que en 2018 se relanza el proyecto con continuidad.—Sí. Estrella Damm ha sido siempre fundamental. Siempre nos ha apoyado y cada vez que le hemos planteado un proyecto nos ha respaldado. Hubo unos años en los que no estuvimos navegando, pero un año volvimos a la Copa del Rey después de cinco o seis temporadas sin ir. Lo hicimos en el Hydra, sin patrocinio de Estrella Damm, y ganamos en Corinthian. Aquello nos reactivó otra vez. Además coincidía con que se cumplían 20 años de la victoria del 98 y decidimos volver a intentarlo.—Y desde entonces el balance ha sido extraordinario.—Sí, desde 2018 el proyecto ha sido un éxito. Hemos ganado tres Copas del Rey en este último periodo y hemos estado casi siempre arriba, con algún segundo, algún tercero y alguna edición más complicada, como es normal. Pero el balance es muy bueno y ojalá podamos seguir ampliándolo.—En su caso, además, el proyecto Estrella Damm vive prácticamente para esta cita.—Sí, Estrella Damm como proyecto principal está muy enfocada a la Copa del Rey. Es verdad que también está presente en otras regatas como el Godó o Valencia, pero ahí como patrocinador secundario. La Copa del Rey es la gran apuesta porque es la regata con más visibilidad, con más participantes y más repercusión. Es la cita para la que realmente nos preparamos y en la que queremos darle a Estrella Damm el retorno que merece.—Casi se puede decir que el patrocinio del año siguiente se juega también en Palma.—Bueno, depende de cómo quedemos. Si ganamos, claramente está todo mucho más fácil. Pero más allá del resultado, Estrella Damm sigue creyendo en el proyecto y apoyándonos. Luego, lógicamente, hay que seguir dando motivos para que esa apuesta continúe, y para eso hay que estar arriba y hacer un buen papel.—Y además este año la marca celebra una fecha muy señalada: 150 años de historia.—Sí, lo ha celebrado a lo grande y no es algo que pueda decir cualquier empresa. Estrella Damm es una compañía muy comprometida con el deporte y con la vela. Nos apoya a nosotros, apoya otros proyectos y lleva muchísimos años vinculada a este deporte. Es una empresa muy mediterránea, y la vela encaja muy bien con sus valores y con su forma de entender el patrocinio.—Con cuatro Copas del Rey en el palmarés, el Estrella Damm siempre sale como uno de los rivales a batir. ¿Eso añade presión?—La verdad es que no demasiada. Nosotros lo que hacemos es mirar a quién tenemos que ganar. Internamente estamos tranquilos porque somos siempre los mismos, nos conocemos mucho y sabemos gestionar bien la presión y los nervios. Al final lo que pensamos es en cómo ganar, en hacer bien nuestro trabajo y en tener controlados a los barcos que nos pueden poner las cosas más difíciles.—En definitiva, ¿llegan con la idea de ir a por la quinta?—Sí, sin ninguna duda. Sabemos que será muy difícil, porque el nivel es altísimo y cada año cuesta más, pero vamos con la ilusión de siempre, con un equipo muy sólido y convencidos de que podemos pelear por estar arriba hasta el final. Al frente del Estrella Damm está Nacho Montes, armador de un proyecto que combina experiencia, talento profesional y una sólida base familiar que se ha mantenido durante casi tres décadas. En conversación con ABC de la Náutica, repasa la trayectoria del equipo, el apoyo de Estrella Damm, la evolución del DK46 y el reto de defender el título en una Copa del Rey Mapfre que vuelve a presentar un altísimo nivel.—Una nueva edición de la Copa del Rey y el Estrella Damm vuelve a estar ahí. A estas alturas ya puede decirse que son un clásico.—Sí, la verdad es que llevamos muchísimo tiempo haciendo la Copa del Rey. De manera ininterrumpida desde el año 1998 y, ya de forma continuada, en las últimas nueve ediciones. Es una regata muy especial para nosotros y está completamente metida en el ADN del proyecto.—Además llegan como vigentes campeones, porque el año pasado ganaron una edición que coincidía con el Campeonato de Europa de ORC.—Así es. El año pasado conseguimos ganar la Copa del Rey, que además coincidía con el Europeo, y la verdad es que fue un año fantástico. Fue una edición muy exigente y la disfrutamos muchísimo.—El arranque de la temporada no podía ser mejor.—Sí, hemos hecho ya un par de regatas y las dos han ido muy bien. Ganamos en Barcelona el Trofeo Conde de Godó y también en Valencia el Trofeo SM La Reina. Haberlo conseguido nos da mucha confianza.—El DK46 es un barco que ya tiene unos años, pero sigue siendo competitivo. De hecho, de los dos que quedan en Europa, ustedes han navegado en ambos.—Sí, hemos navegado en los dos DK46 europeos: el Hydra y el Visher. Son barcos que siguen defendiendo muy bien el rating, aunque cada vez está más complicado porque entran embarcaciones nuevas, más modernas y muy rápidas. Aun así, nosotros hemos seguido trabajando en el barco, mejorándolo y afinándolo, y creemos que lo hemos vuelto a poner en un punto muy competitivo.—Da la sensación de que una de las claves está en la base de la tripulación, que se mantiene año tras año.—Yo estoy convencido de que el éxito de nuestro equipo, más que la embarcación, es el propio equipo. El núcleo duro es siempre el mismo. Está Ricardo Terrades, que lleva el proyecto, Luis Martínez Doreste, Toni Rivas… Al final eso hace que funcionemos muy bien como grupo. Nos conocemos perfectamente, sabemos cómo trabaja cada uno y eso, en una regata como la Copa del Rey, es fundamental.—Porque además en su caso hay una combinación muy particular entre regatistas profesionales y una parte amateur muy vinculada a la familia.—Sí, esa ha sido siempre nuestra filosofía. Mezclar el amor por navegar y la pasión familiar por este deporte con una estructura profesional muy sólida. En su día navegábamos mis hermanos, Arturo, Paco y yo; ahora ya solo navego yo, pero han entrado mis sobrinos, Alfonso y Arturito, hijos de mi hermano Arturo. También siguen mis primos, Álvaro Fernández Candau y Nacho Murube. Es una mezcla entre profesionales y nosotros, pero también es verdad que llevamos toda la vida navegando juntos.—De hecho, por nivel y por experiencia, muchos podrían ser profesionales perfectamente.—Totalmente. Álvaro, Nacho, mis sobrinos… todos podrían ser profesionales sin ninguna duda. Lo que pasa es que nuestros trabajos van por otro lado y al final dedicamos nuestras vacaciones y nuestro tiempo libre a navegar. No estamos al cien por cien metidos en los barcos. Pero sí, el nivel que tienen es altísimo. Mis sobrinos son jovencísimos, tienen 21 y 22 años, y llevan compitiendo a gran nivel desde hace tiempo. En la vela podrían hacer lo que quisieran.—Este proyecto tiene una historia larga detrás. Arranca en los años 90 con su padre, Ignacio Montes, y con una victoria en la Copa del Rey que fue una sorpresa.—Sí, aquello fue el inicio de todo y lo que nos metió el gusanillo de verdad. Fue en 1998, con un proyecto completamente familiar, en el que no había ni un solo profesional. Éramos todos primos y hermanos navegando juntos. Competíamos con un 40.7, que era un barco que defendía muy bien el rating, y conseguimos ganar la Copa del Rey. Creo que sigue siendo el único año en el que hubo un ganador absoluto, y nos tocó a nosotros. Aquello fue muy grande.—Y además se impusieron a proyectos muy potentes.—Sí, había equipos fortísimos, barcos muy grandes, mucho nivel internacional, y nosotros llegamos con un proyecto muy joven, muy familiar y desde Sevilla. Fue una victoria inesperada, pero a la vez muy bonita, porque marcó un antes y un después para nosotros.—Después hubo una etapa más intermitente, hasta que en 2018 se relanza el proyecto con continuidad.—Sí. Estrella Damm ha sido siempre fundamental. Siempre nos ha apoyado y cada vez que le hemos planteado un proyecto nos ha respaldado. Hubo unos años en los que no estuvimos navegando, pero un año volvimos a la Copa del Rey después de cinco o seis temporadas sin ir. Lo hicimos en el Hydra, sin patrocinio de Estrella Damm, y ganamos en Corinthian. Aquello nos reactivó otra vez. Además coincidía con que se cumplían 20 años de la victoria del 98 y decidimos volver a intentarlo.—Y desde entonces el balance ha sido extraordinario.—Sí, desde 2018 el proyecto ha sido un éxito. Hemos ganado tres Copas del Rey en este último periodo y hemos estado casi siempre arriba, con algún segundo, algún tercero y alguna edición más complicada, como es normal. Pero el balance es muy bueno y ojalá podamos seguir ampliándolo.—En su caso, además, el proyecto Estrella Damm vive prácticamente para esta cita.—Sí, Estrella Damm como proyecto principal está muy enfocada a la Copa del Rey. Es verdad que también está presente en otras regatas como el Godó o Valencia, pero ahí como patrocinador secundario. La Copa del Rey es la gran apuesta porque es la regata con más visibilidad, con más participantes y más repercusión. Es la cita para la que realmente nos preparamos y en la que queremos darle a Estrella Damm el retorno que merece.—Casi se puede decir que el patrocinio del año siguiente se juega también en Palma.—Bueno, depende de cómo quedemos. Si ganamos, claramente está todo mucho más fácil. Pero más allá del resultado, Estrella Damm sigue creyendo en el proyecto y apoyándonos. Luego, lógicamente, hay que seguir dando motivos para que esa apuesta continúe, y para eso hay que estar arriba y hacer un buen papel.—Y además este año la marca celebra una fecha muy señalada: 150 años de historia.—Sí, lo ha celebrado a lo grande y no es algo que pueda decir cualquier empresa. Estrella Damm es una compañía muy comprometida con el deporte y con la vela. Nos apoya a nosotros, apoya otros proyectos y lleva muchísimos años vinculada a este deporte. Es una empresa muy mediterránea, y la vela encaja muy bien con sus valores y con su forma de entender el patrocinio.—Con cuatro Copas del Rey en el palmarés, el Estrella Damm siempre sale como uno de los rivales a batir. ¿Eso añade presión?—La verdad es que no demasiada. Nosotros lo que hacemos es mirar a quién tenemos que ganar. Internamente estamos tranquilos porque somos siempre los mismos, nos conocemos mucho y sabemos gestionar bien la presión y los nervios. Al final lo que pensamos es en cómo ganar, en hacer bien nuestro trabajo y en tener controlados a los barcos que nos pueden poner las cosas más difíciles.—En definitiva, ¿llegan con la idea de ir a por la quinta?—Sí, sin ninguna duda. Sabemos que será muy difícil, porque el nivel es altísimo y cada año cuesta más, pero vamos con la ilusión de siempre, con un equipo muy sólido y convencidos de que podemos pelear por estar arriba hasta el final.
Al frente del Estrella Damm está Nacho Montes, armador de un proyecto que combina experiencia, talento profesional y una sólida base familiar que se ha mantenido durante casi tres décadas. En conversación con ABC de la Náutica, repasa la trayectoria del equipo, el apoyo de … Estrella Damm, la evolución del DK46 y el reto de defender el título en una Copa del Rey Mapfre que vuelve a presentar un altísimo nivel.
—Una nueva edición de la Copa del Rey y el Estrella Damm vuelve a estar ahí. A estas alturas ya puede decirse que son un clásico.
—Sí, la verdad es que llevamos muchísimo tiempo haciendo la Copa del Rey. De manera ininterrumpida desde el año 1998 y, ya de forma continuada, en las últimas nueve ediciones. Es una regata muy especial para nosotros y está completamente metida en el ADN del proyecto.
—Además llegan como vigentes campeones, porque el año pasado ganaron una edición que coincidía con el Campeonato de Europa de ORC.
—Así es. El año pasado conseguimos ganar la Copa del Rey, que además coincidía con el Europeo, y la verdad es que fue un año fantástico. Fue una edición muy exigente y la disfrutamos muchísimo.
—El arranque de la temporada no podía ser mejor.
—Sí, hemos hecho ya un par de regatas y las dos han ido muy bien. Ganamos en Barcelona el Trofeo Conde de Godó y también en Valencia el Trofeo SM La Reina. Haberlo conseguido nos da mucha confianza.
—El DK46 es un barco que ya tiene unos años, pero sigue siendo competitivo. De hecho, de los dos que quedan en Europa, ustedes han navegado en ambos.
—Sí, hemos navegado en los dos DK46 europeos: el Hydra y el Visher. Son barcos que siguen defendiendo muy bien el rating, aunque cada vez está más complicado porque entran embarcaciones nuevas, más modernas y muy rápidas. Aun así, nosotros hemos seguido trabajando en el barco, mejorándolo y afinándolo, y creemos que lo hemos vuelto a poner en un punto muy competitivo.
—Da la sensación de que una de las claves está en la base de la tripulación, que se mantiene año tras año.
—Yo estoy convencido de que el éxito de nuestro equipo, más que la embarcación, es el propio equipo. El núcleo duro es siempre el mismo. Está Ricardo Terrades, que lleva el proyecto, Luis Martínez Doreste, Toni Rivas… Al final eso hace que funcionemos muy bien como grupo. Nos conocemos perfectamente, sabemos cómo trabaja cada uno y eso, en una regata como la Copa del Rey, es fundamental.
—Porque además en su caso hay una combinación muy particular entre regatistas profesionales y una parte amateur muy vinculada a la familia.
—Sí, esa ha sido siempre nuestra filosofía. Mezclar el amor por navegar y la pasión familiar por este deporte con una estructura profesional muy sólida. En su día navegábamos mis hermanos, Arturo, Paco y yo; ahora ya solo navego yo, pero han entrado mis sobrinos, Alfonso y Arturito, hijos de mi hermano Arturo. También siguen mis primos, Álvaro Fernández Candau y Nacho Murube. Es una mezcla entre profesionales y nosotros, pero también es verdad que llevamos toda la vida navegando juntos.
—De hecho, por nivel y por experiencia, muchos podrían ser profesionales perfectamente.
—Totalmente. Álvaro, Nacho, mis sobrinos… todos podrían ser profesionales sin ninguna duda. Lo que pasa es que nuestros trabajos van por otro lado y al final dedicamos nuestras vacaciones y nuestro tiempo libre a navegar. No estamos al cien por cien metidos en los barcos. Pero sí, el nivel que tienen es altísimo. Mis sobrinos son jovencísimos, tienen 21 y 22 años, y llevan compitiendo a gran nivel desde hace tiempo. En la vela podrían hacer lo que quisieran.
—Este proyecto tiene una historia larga detrás. Arranca en los años 90 con su padre, Ignacio Montes, y con una victoria en la Copa del Rey que fue una sorpresa.
—Sí, aquello fue el inicio de todo y lo que nos metió el gusanillo de verdad. Fue en 1998, con un proyecto completamente familiar, en el que no había ni un solo profesional. Éramos todos primos y hermanos navegando juntos. Competíamos con un 40.7, que era un barco que defendía muy bien el rating, y conseguimos ganar la Copa del Rey. Creo que sigue siendo el único año en el que hubo un ganador absoluto, y nos tocó a nosotros. Aquello fue muy grande.
—Y además se impusieron a proyectos muy potentes.
—Sí, había equipos fortísimos, barcos muy grandes, mucho nivel internacional, y nosotros llegamos con un proyecto muy joven, muy familiar y desde Sevilla. Fue una victoria inesperada, pero a la vez muy bonita, porque marcó un antes y un después para nosotros.
—Después hubo una etapa más intermitente, hasta que en 2018 se relanza el proyecto con continuidad.
—Sí. Estrella Damm ha sido siempre fundamental. Siempre nos ha apoyado y cada vez que le hemos planteado un proyecto nos ha respaldado. Hubo unos años en los que no estuvimos navegando, pero un año volvimos a la Copa del Rey después de cinco o seis temporadas sin ir. Lo hicimos en el Hydra, sin patrocinio de Estrella Damm, y ganamos en Corinthian. Aquello nos reactivó otra vez. Además coincidía con que se cumplían 20 años de la victoria del 98 y decidimos volver a intentarlo.
—Y desde entonces el balance ha sido extraordinario.
—Sí, desde 2018 el proyecto ha sido un éxito. Hemos ganado tres Copas del Rey en este último periodo y hemos estado casi siempre arriba, con algún segundo, algún tercero y alguna edición más complicada, como es normal. Pero el balance es muy bueno y ojalá podamos seguir ampliándolo.
—En su caso, además, el proyecto Estrella Damm vive prácticamente para esta cita.
—Sí, Estrella Damm como proyecto principal está muy enfocada a la Copa del Rey. Es verdad que también está presente en otras regatas como el Godó o Valencia, pero ahí como patrocinador secundario. La Copa del Rey es la gran apuesta porque es la regata con más visibilidad, con más participantes y más repercusión. Es la cita para la que realmente nos preparamos y en la que queremos darle a Estrella Damm el retorno que merece.
—Casi se puede decir que el patrocinio del año siguiente se juega también en Palma.
—Bueno, depende de cómo quedemos. Si ganamos, claramente está todo mucho más fácil. Pero más allá del resultado, Estrella Damm sigue creyendo en el proyecto y apoyándonos. Luego, lógicamente, hay que seguir dando motivos para que esa apuesta continúe, y para eso hay que estar arriba y hacer un buen papel.
—Y además este año la marca celebra una fecha muy señalada: 150 años de historia.
—Sí, lo ha celebrado a lo grande y no es algo que pueda decir cualquier empresa. Estrella Damm es una compañía muy comprometida con el deporte y con la vela. Nos apoya a nosotros, apoya otros proyectos y lleva muchísimos años vinculada a este deporte. Es una empresa muy mediterránea, y la vela encaja muy bien con sus valores y con su forma de entender el patrocinio.
—Con cuatro Copas del Rey en el palmarés, el Estrella Damm siempre sale como uno de los rivales a batir. ¿Eso añade presión?
—La verdad es que no demasiada. Nosotros lo que hacemos es mirar a quién tenemos que ganar. Internamente estamos tranquilos porque somos siempre los mismos, nos conocemos mucho y sabemos gestionar bien la presión y los nervios. Al final lo que pensamos es en cómo ganar, en hacer bien nuestro trabajo y en tener controlados a los barcos que nos pueden poner las cosas más difíciles.
—En definitiva, ¿llegan con la idea de ir a por la quinta?
—Sí, sin ninguna duda. Sabemos que será muy difícil, porque el nivel es altísimo y cada año cuesta más, pero vamos con la ilusión de siempre, con un equipo muy sólido y convencidos de que podemos pelear por estar arriba hasta el final.
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