
Para un escritor, supone un reconocimiento olímpico que le publiquen lo que los anglosajones llaman un reader, una antología panorámica de su trabajo. Y más aún, si se trata de alguien que labora en la mina del pop y los movimientos juveniles, algo supuestamente efímero y frívolo.
Un caballero británico con tendencia a meterse en lios. Para beneficio de su literatura, asegura 
Para un escritor, supone un reconocimiento olímpico que le publiquen lo que los anglosajones llaman un reader, una antología panorámica de su trabajo. Y más aún, si se trata de alguien que labora en la mina del pop y los movimientos juveniles, algo supuestamente efímero y frívolo.
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