Si alguien pensaba que el Madrid podía aún ganar la Liga, es que estaba más pendiente del Artemis II que del mundo real. Ese en que el Real Madrid va a perder tres de las cuatro últimas ligas y solo va a ganar cuatro de las últimas doce. Otro cantazo este curso, esta vez ante el Girona. Empate con goles de Valverde y Lemar, y polémica final por un penalti claro en el 88 de Vitor Reis a Mbappé, que acabó con sangre en la cara, que Alberola Rojas, y el VAR, se comieron. Esto también es retro.El plan de Arbeloa tenía un ojo en el Girona y otro en el Bayern. Camavinga y Bellingham, pareja de mediocentros, con Valverde a la derecha y Brahim a la izquierda. Sonaba a formación titular en el Allianz, salvo la entrada de Guler o Thiago por Brahim. Arriba, Vinicius y Mbappé no tuvieron descanso. Sí Trent y Rudiger, que ni siquiera entraron en la convocatoria. Y Carreras, suplente.Empezó con ritmo el Madrid. Presión en área rival, movilidad y circulación de un lado a otro. La puesta en escena era la de un equipo que tenía ganas de hacer olvidar pronto la derrota del martes ante el Bayern y de simular esa remontada con la que sueña el madridismo, pero como tantas otras veces esta temporada, los buenos propósitos duraron lo mismo que cuando sales de misa. Cerveza, aperitivo y a pecar.Real Madrid 1 Lunin; Carvajal, Militao (Huijsen, 64), Asencio, Fran García (Mendy, 79); Valverde, Bellingham (Arda Guler, 64), Camavinga (Tchouaméni, 79); Brahim (Gonzalo, 83), Mbappé y Vinicius. Girona 1 Gazzaniga, Arnau, Francés, Vitor Reis, Álex Moreno; Iván Martín (Fran Beltrán, 85), Witsel, Lemar (Hugo Rincón, 70); Tsygankov, Ounahi (Bryan Gil, 70) y Echeverri (Abel Ruiz, 64), (Stuani, 84). Goles 1-0, min.51: Valverde. 1-1, min.62: Lemar. Árbitro Alberola Rojas (comité castellano manchego). Amonestó a Mbappé, Valverde y Hugo Rincón. Llegaba el Madrid al área del Girona, pero tampoco tenía ocasiones para que le dijeras a tu compañero de butaca que el 0-0 era injusto. La más clara, en el 10, de Mbappé. Disparo del francés que sacó Vitor Reis un metro por delante de la raya de gol. Un susto al que respondió con otro Ounahi, el chico que enamoró a Luis Enrique en el Mundial de Catar, cuando nos la pegamos en octavos contra Marruecos. En el 14, un trallazo del norteafricano, con destino la escuadra, lo sacó Lunin con una mano de cemento.Asomaba de vez en cuando el Girona por la portería del ucraniano. No daba demasiada sensación de encontrar el gol, pero este Madrid de plastilina te pone la mesa y la silla para hacer manualidades, aunque te dé pereza. Un disparo de Arnau desde la frontal que no encontró palos y dos acercamientos de Echeverri con el mismo resultado, recordaron al Bernabéu que su Madrid es menos fiable que un plan de paz entre Estados Unidos e Irán.El Madrid asomó la patita de nuevo en el 18, con un lanzamiento suave de Vini a las manos de Gazzaniga; en el 22, con una llegada desde atrás de Bellingham, que remató fuera con la puntera de su bota derecha un centro de Brahim; y en el 27, con una combinación entre Carvajal y Valverde, finalizada con un buen disparo del uruguayo con respuesta de Gazzaniga.Primera parte con más bostezos que goles y uys. Y con algunos pitos camino de los vestuarios. Lo mejor, la camiseta retro de Alberola Rojas. Así estaba el nivel.El juego del Madrid era regular tirando a malo. No porque tuviera la cabeza en el Bayern, sino porque este equipo lleva dos años sin darle una patada a un bote. Momentos puntuales de inspiración, porque individualmente tiene excedente de talento, pero engranaje colectivo perezoso y viciado.Uno de esos destellos fue el que puso el partido cuesta abajo para los de Arbeloa. En el 51, Valverde sacó a pasear el martillo pilón que tiene en su bota derecha y, con la colaboración de Gazzaniga, puso el 1-0. El disparo tenía fuerza, pero no colocación y Gazzaniga intentó pararlo con los antebrazos y eso es como querer detener una bala con la palma de tu mano.También tuvo potencia el 1-1 de Lemar. En el 62, Lemar condujo desde banda hasta la medialuna del área mientras le hacían el pasillo los jugadores del Madrid y soltó un zurdazo al palo izquierdo de Lunin. Desidia general e individual. Camavinga salió a taponar el disparo con la misma intensidad que abres un caldo de verdura de Hacendado.Con el empate, al Bernabéu se le acabó la poca paciencia. Cánticos de ‘échale huevos’ y pitos con más decibelios. Las mínimas opciones de pelear el título eran incompatibles con la actitud del equipo. Ni siquiera los cambios cambiaron la cara de un equipo que entrega todo el proyecto a lo que pase el miércoles en Múnich. Si alguien pensaba que el Madrid podía aún ganar la Liga, es que estaba más pendiente del Artemis II que del mundo real. Ese en que el Real Madrid va a perder tres de las cuatro últimas ligas y solo va a ganar cuatro de las últimas doce. Otro cantazo este curso, esta vez ante el Girona. Empate con goles de Valverde y Lemar, y polémica final por un penalti claro en el 88 de Vitor Reis a Mbappé, que acabó con sangre en la cara, que Alberola Rojas, y el VAR, se comieron. Esto también es retro.El plan de Arbeloa tenía un ojo en el Girona y otro en el Bayern. Camavinga y Bellingham, pareja de mediocentros, con Valverde a la derecha y Brahim a la izquierda. Sonaba a formación titular en el Allianz, salvo la entrada de Guler o Thiago por Brahim. Arriba, Vinicius y Mbappé no tuvieron descanso. Sí Trent y Rudiger, que ni siquiera entraron en la convocatoria. Y Carreras, suplente.Empezó con ritmo el Madrid. Presión en área rival, movilidad y circulación de un lado a otro. La puesta en escena era la de un equipo que tenía ganas de hacer olvidar pronto la derrota del martes ante el Bayern y de simular esa remontada con la que sueña el madridismo, pero como tantas otras veces esta temporada, los buenos propósitos duraron lo mismo que cuando sales de misa. Cerveza, aperitivo y a pecar.Real Madrid 1 Lunin; Carvajal, Militao (Huijsen, 64), Asencio, Fran García (Mendy, 79); Valverde, Bellingham (Arda Guler, 64), Camavinga (Tchouaméni, 79); Brahim (Gonzalo, 83), Mbappé y Vinicius. Girona 1 Gazzaniga, Arnau, Francés, Vitor Reis, Álex Moreno; Iván Martín (Fran Beltrán, 85), Witsel, Lemar (Hugo Rincón, 70); Tsygankov, Ounahi (Bryan Gil, 70) y Echeverri (Abel Ruiz, 64), (Stuani, 84). Goles 1-0, min.51: Valverde. 1-1, min.62: Lemar. Árbitro Alberola Rojas (comité castellano manchego). Amonestó a Mbappé, Valverde y Hugo Rincón. Llegaba el Madrid al área del Girona, pero tampoco tenía ocasiones para que le dijeras a tu compañero de butaca que el 0-0 era injusto. La más clara, en el 10, de Mbappé. Disparo del francés que sacó Vitor Reis un metro por delante de la raya de gol. Un susto al que respondió con otro Ounahi, el chico que enamoró a Luis Enrique en el Mundial de Catar, cuando nos la pegamos en octavos contra Marruecos. En el 14, un trallazo del norteafricano, con destino la escuadra, lo sacó Lunin con una mano de cemento.Asomaba de vez en cuando el Girona por la portería del ucraniano. No daba demasiada sensación de encontrar el gol, pero este Madrid de plastilina te pone la mesa y la silla para hacer manualidades, aunque te dé pereza. Un disparo de Arnau desde la frontal que no encontró palos y dos acercamientos de Echeverri con el mismo resultado, recordaron al Bernabéu que su Madrid es menos fiable que un plan de paz entre Estados Unidos e Irán.El Madrid asomó la patita de nuevo en el 18, con un lanzamiento suave de Vini a las manos de Gazzaniga; en el 22, con una llegada desde atrás de Bellingham, que remató fuera con la puntera de su bota derecha un centro de Brahim; y en el 27, con una combinación entre Carvajal y Valverde, finalizada con un buen disparo del uruguayo con respuesta de Gazzaniga.Primera parte con más bostezos que goles y uys. Y con algunos pitos camino de los vestuarios. Lo mejor, la camiseta retro de Alberola Rojas. Así estaba el nivel.El juego del Madrid era regular tirando a malo. No porque tuviera la cabeza en el Bayern, sino porque este equipo lleva dos años sin darle una patada a un bote. Momentos puntuales de inspiración, porque individualmente tiene excedente de talento, pero engranaje colectivo perezoso y viciado.Uno de esos destellos fue el que puso el partido cuesta abajo para los de Arbeloa. En el 51, Valverde sacó a pasear el martillo pilón que tiene en su bota derecha y, con la colaboración de Gazzaniga, puso el 1-0. El disparo tenía fuerza, pero no colocación y Gazzaniga intentó pararlo con los antebrazos y eso es como querer detener una bala con la palma de tu mano.También tuvo potencia el 1-1 de Lemar. En el 62, Lemar condujo desde banda hasta la medialuna del área mientras le hacían el pasillo los jugadores del Madrid y soltó un zurdazo al palo izquierdo de Lunin. Desidia general e individual. Camavinga salió a taponar el disparo con la misma intensidad que abres un caldo de verdura de Hacendado.Con el empate, al Bernabéu se le acabó la poca paciencia. Cánticos de ‘échale huevos’ y pitos con más decibelios. Las mínimas opciones de pelear el título eran incompatibles con la actitud del equipo. Ni siquiera los cambios cambiaron la cara de un equipo que entrega todo el proyecto a lo que pase el miércoles en Múnich.
Si alguien pensaba que el Madrid podía aún ganar la Liga, es que estaba más pendiente del Artemis II que del mundo real. Ese en que el Real Madrid va a perder tres de las cuatro últimas ligas y solo va a ganar cuatro de … las últimas doce. Otro cantazo este curso, esta vez ante el Girona. Empate con goles de Valverde y Lemar, y polémica final por un penalti claro de Vitor Reis a Mbappé que Alberola Rojas, y el VAR, se comieron. Eso también es retro.
El plan de Arbeloa tenía un ojo en el Girona y otro en el Bayern. Camavinga y Bellingham, pareja de mediocentros, con Valverde a la derecha y Brahim a la izquierda. Sonaba a formación titular en el Allianz, salvo la entrada de Guler o Thiago por Brahim. Arriba, Vinicius y Mbappé no tuvieron descanso. Sí Trent y Rudiger, que ni siquiera entraron en la convocatoria. Y Carreras, suplente.
Empezó con ritmo el Madrid. Presión en área rival, movilidad y circulación de un lado a otro. La puesta en escena era la de un equipo que tenía ganas de hacer olvidar pronto la derrota del martes ante el Bayern y de simular esa remontada con la que sueña el madridismo, pero como tantas otras veces esta temporada, los buenos propósitos duraron lo mismo que cuando sales de misa. Cerveza, aperitivo y a pecar.
Real Madrid
1
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1
Girona
Lunin; Carvajal, Militao (Huijsen, 64), Asencio, Fran García (Mendy, 79); Valverde, Bellingham (Arda Guler, 64), Camavinga (Tchouaméni, 79); Brahim (Gonzalo, 83), Mbappé y Vinicius.
Gazzaniga, Arnau, Francés, Vitor Reis, Álex Moreno; Iván Martín (Fran Beltrán, 85), Witsel, Lemar (Hugo Rincón, 70); Tsygankov, Ounahi (Bryan Gil, 70) y Echeverri (Abel Ruiz, 64), (Stuani, 84).
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Goles
1-0, min.51: Valverde. 1-1, min.62: Lemar. -
Árbitro
Alberola Rojas (comité castellano manchego). Amonestó a Mbappé, Valverde y Hugo Rincón.
Llegaba el Madrid al área del Girona, pero tampoco tenía ocasiones para que le dijeras a tu compañero de butaca que el 0-0 era injusto. La más clara, en el 10, de Mbappé. Disparo del francés que sacó Vitor Reis un metro por delante de la raya de gol. Un susto al que respondió con otro Ounahi, el chico que enamoró a Luis Enrique en el Mundial de Catar, cuando nos la pegamos en octavos contra Marruecos. En el 14, un trallazo del norteafricano, con destino la escuadra, lo sacó Lunin con una mano de cemento.
Asomaba de vez en cuando el Girona por la portería del ucraniano. No daba demasiada sensación de encontrar el gol, pero este Madrid de plastilina te pone la mesa y la silla para hacer manualidades, aunque te dé pereza. Un disparo de Arnau desde la frontal que no encontró palos y dos acercamientos de Echeverri con el mismo resultado, recordaron al Bernabéu que su Madrid es menos fiable que un plan de paz entre Estados Unidos e Irán.
El Madrid asomó la patita de nuevo en el 18, con un lanzamiento suave de Vini a las manos de Gazzaniga; en el 22, con una llegada desde atrás de Bellingham, que remató fuera con la puntera de su bota derecha un centro de Brahim; y en el 27, con una combinación entre Carvajal y Valverde, finalizada con un buen disparo del uruguayo con respuesta de Gazzaniga.
Primera parte con más bostezos que goles y uys. Y con algunos pitos camino de los vestuarios. Lo mejor, la camiseta retro de Alberola Rojas. Así estaba el nivel.
El juego del Madrid era regular tirando a malo. No porque tuviera la cabeza en el Bayern, sino porque este equipo lleva dos años sin darle una patada a un bote. Momentos puntuales de inspiración, porque individualmente tiene excedente de talento, pero engranaje colectivo perezoso y viciado.
Uno de esos destellos fue el que puso el partido cuesta abajo para los de Arbeloa. En el 51, Valverde sacó a pasear el martillo pilón que tiene en su bota derecha y, con la colaboración de Gazzaniga, puso el 1-0. El disparo tenía fuerza, pero no colocación y Gazzaniga intentó pararlo con los antebrazos y eso es como querer detener una bala con la palma de tu mano.
También tuvo potencia el 1-1 de Lemar. En el 62, Lemar condujo desde banda hasta la medialuna del área mientras le hacían el pasillo los jugadores del Madrid y soltó un zurdazo al palo izquierdo de Lunin. Desidia general e individual. Camavinga salió a taponar el disparo con la misma intensidad que abres un caldo de verdura de Hacendado.
Con el empate, al Bernabéu se le acabó la poca paciencia. Cánticos de ‘échale huevos’ y pitos con más decibelios. Las mínimas opciones de pelear el título eran incompatibles con la actitud del equipo. Ni siquiera los cambios cambiaron la cara de un equipo que entrega todo el proyecto a lo que pase el miércoles en Múnich.
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