Reconstruyendo a Kinsky: «Si no lo supera, es mejor que trabaje en un supermercado»

Antonin Kinsky (Praga, República Checa, 22 años) vivió una auténtica pesadilla en el Metropolitano, dos resbalones impropios de un portero de élite que condenaron al Tottenham y permitieron al Atlético colocarse a tiro de piedra de los cuartos de final de la Champions League. Ahora, después de lo que seguro han sido un par de noches de poco sueño y mucho remordimiento, el jugador se enfrenta al resto de su vida, a elegir entre salir del atolladero a base de coraje o hundirse en el pasado, en dos pifias que podrían alejarlo de manera definitiva del fútbol profesional. La situación del checo, que llegó en enero de 2025 al club londinense desde el Slavia de Praga , a cambio de unos 16 millones de euros, es la que más tertulias ha monopolizado en las últimas horas. Nadie habla del empate sobre la bocina del Barça en Newcastle ni de la sorprendente victoria del Galatasaray ante el Liverpool . Incluso los goles del Atlético han quedado en un segundo plano, pues todo el mundo se apiada de ese chico de larga cabellera rubia, mientras que es su técnico, Igor Tudor , el villano de esta abrupta historia. Mitos como Steve McManaman , ex del Real Madrid; Joe Hart , antiguo portero del Manchester City; o Peter Schmeichel , leyenda del Manchester United, cargaron contra el croata con dureza ya que, a sus ojos, hacer debutar a Kinsky en Champions cuando solo había disputado seis partidos y quitarlo a los 17 minutos de choque después de sus groseros errores fue «una pésima gestión humana». Una teoría con la que concuerda Carlos Aguiar , primera persona en España que portó el cargo específico de preparador de porteros y que, entre otros clubes, dirigió al Atlético de Madrid en la década de los 90. «Claro, ese es un señalamiento que hace tanto el entrenador como el compañero ( Cuti Romero ), que le dice, ‘oye, quita a este que nos van a meter 28’. Tampoco es buena la ejecución física de Tudor. Kinsky ya va a ser recordado por todo ello. Ahora bien, esto puede quedar como una anécdota o como el fin de un portero», asegura Aguiar, que también reconoce durante su charla con ABC que él hubiese cambiado al joven cancerbero en la situación de Tudor. «Hubiese entendido que me cambiaran, el del banquillo es el que lleva las riendas de todo y tiene que tomar decisiones. En este caso, había dado dos muestras seguidas de inseguridad alarmante , pero es que además ya había contagiado a los compañeros. Yo creo que el entrenador hizo lo que debía y, ahora, el portero tiene que hacer lo que tiene que hacer, que es ser capaz de entender lo que le pasó para superarlo por sí mismo o con la ayuda de alguien, si es que creen en él como portero para el futuro. Si no es capaz, es mejor que se dedique a trabajar en el supermercado». Para el también exguardameta, lo más sano sería que Kinsky volviese a jugar lo antes posible. «Tiene que estar deseando volver a la palestra y demostrar que eso no le ha afectado en su cabeza, porque a medida que pase el tiempo, cuanto más pase, el retorno será más complicado, porque sus miedos y sus fantasmas se le van a aparecer con mayor frecuencia. En mi opinión, cuanto antes te enfrentes a la realidad, mejor. Los grandes, como Arconada o Buyo , han vivido situaciones como la de Kinsky. Ahora, está en su mano demostrar que tiene personalidad». Como desprenden las palabras de Aguiar, la batalla del jugador del Tottenham no será solo futbolística, sino también mental. Así lo ve Lorena Cos , psicóloga del deporte y alto rendimiento y escritora de libros como ‘Perder también es de campeones’, que da a este diario las pautas que tanto Kinsky como cualquier otro atleta profesional debería seguir para paliar una situación similar. Noticia relacionada general No No Irán se baja del Mundial, aunque Trump le asegura a Infantino que será bienvenida Miguel Zarza«Primero, debe poder procesar lo ocurrido. Es importante que el jugador tenga un espacio para entender qué pasó sin quedarse solo en el error. También es importante reconstruir el relato interno. Después de un error tan visible es fácil que empiece a definirse por ese momento. El trabajo psicológico consiste en que ese episodio sea entendido como parte del camino competitivo, no como una etiqueta», augura antes de añadir, como Aguiar, que volver a verse en una situación competitiva es de lo más importante. «Recuperar la confianza no suele venir solo con palabras, sino con experiencias. Volver a entrenar, tener situaciones controladas en la portería y sentirse competente es clave para ganar seguridad (…). Cuando vuelva a competir, es importante que el foco esté en la tarea y no en evitar el error. Los porteros que logran superar estos momentos suelen hacerlo cuando consiguen volver a jugar con naturalidad y no con miedo a repetir lo ocurrido. Como digo en mi libro, la diferencia no está en el tipo de fallo, sino en cómo se gestiona el después y qué aprendizaje se construye a partir de él». Kinsky, al que se vio marcharse hacia el vestuario del Metropolitano sin consuelo, completamente abrumado, reaccionó a su difícil situación con un mensaje en sus redes sociales que acompañaba una imagen suya arrodillado sobre el césped: «Gracias por los mensajes. Del sueño a la pesadilla para soñar de nuevo. Nos vemos». Parece que está dispuesto a luchar. Antonin Kinsky (Praga, República Checa, 22 años) vivió una auténtica pesadilla en el Metropolitano, dos resbalones impropios de un portero de élite que condenaron al Tottenham y permitieron al Atlético colocarse a tiro de piedra de los cuartos de final de la Champions League. Ahora, después de lo que seguro han sido un par de noches de poco sueño y mucho remordimiento, el jugador se enfrenta al resto de su vida, a elegir entre salir del atolladero a base de coraje o hundirse en el pasado, en dos pifias que podrían alejarlo de manera definitiva del fútbol profesional. La situación del checo, que llegó en enero de 2025 al club londinense desde el Slavia de Praga , a cambio de unos 16 millones de euros, es la que más tertulias ha monopolizado en las últimas horas. Nadie habla del empate sobre la bocina del Barça en Newcastle ni de la sorprendente victoria del Galatasaray ante el Liverpool . Incluso los goles del Atlético han quedado en un segundo plano, pues todo el mundo se apiada de ese chico de larga cabellera rubia, mientras que es su técnico, Igor Tudor , el villano de esta abrupta historia. Mitos como Steve McManaman , ex del Real Madrid; Joe Hart , antiguo portero del Manchester City; o Peter Schmeichel , leyenda del Manchester United, cargaron contra el croata con dureza ya que, a sus ojos, hacer debutar a Kinsky en Champions cuando solo había disputado seis partidos y quitarlo a los 17 minutos de choque después de sus groseros errores fue «una pésima gestión humana». Una teoría con la que concuerda Carlos Aguiar , primera persona en España que portó el cargo específico de preparador de porteros y que, entre otros clubes, dirigió al Atlético de Madrid en la década de los 90. «Claro, ese es un señalamiento que hace tanto el entrenador como el compañero ( Cuti Romero ), que le dice, ‘oye, quita a este que nos van a meter 28’. Tampoco es buena la ejecución física de Tudor. Kinsky ya va a ser recordado por todo ello. Ahora bien, esto puede quedar como una anécdota o como el fin de un portero», asegura Aguiar, que también reconoce durante su charla con ABC que él hubiese cambiado al joven cancerbero en la situación de Tudor. «Hubiese entendido que me cambiaran, el del banquillo es el que lleva las riendas de todo y tiene que tomar decisiones. En este caso, había dado dos muestras seguidas de inseguridad alarmante , pero es que además ya había contagiado a los compañeros. Yo creo que el entrenador hizo lo que debía y, ahora, el portero tiene que hacer lo que tiene que hacer, que es ser capaz de entender lo que le pasó para superarlo por sí mismo o con la ayuda de alguien, si es que creen en él como portero para el futuro. Si no es capaz, es mejor que se dedique a trabajar en el supermercado». Para el también exguardameta, lo más sano sería que Kinsky volviese a jugar lo antes posible. «Tiene que estar deseando volver a la palestra y demostrar que eso no le ha afectado en su cabeza, porque a medida que pase el tiempo, cuanto más pase, el retorno será más complicado, porque sus miedos y sus fantasmas se le van a aparecer con mayor frecuencia. En mi opinión, cuanto antes te enfrentes a la realidad, mejor. Los grandes, como Arconada o Buyo , han vivido situaciones como la de Kinsky. Ahora, está en su mano demostrar que tiene personalidad». Como desprenden las palabras de Aguiar, la batalla del jugador del Tottenham no será solo futbolística, sino también mental. Así lo ve Lorena Cos , psicóloga del deporte y alto rendimiento y escritora de libros como ‘Perder también es de campeones’, que da a este diario las pautas que tanto Kinsky como cualquier otro atleta profesional debería seguir para paliar una situación similar. Noticia relacionada general No No Irán se baja del Mundial, aunque Trump le asegura a Infantino que será bienvenida Miguel Zarza«Primero, debe poder procesar lo ocurrido. Es importante que el jugador tenga un espacio para entender qué pasó sin quedarse solo en el error. También es importante reconstruir el relato interno. Después de un error tan visible es fácil que empiece a definirse por ese momento. El trabajo psicológico consiste en que ese episodio sea entendido como parte del camino competitivo, no como una etiqueta», augura antes de añadir, como Aguiar, que volver a verse en una situación competitiva es de lo más importante. «Recuperar la confianza no suele venir solo con palabras, sino con experiencias. Volver a entrenar, tener situaciones controladas en la portería y sentirse competente es clave para ganar seguridad (…). Cuando vuelva a competir, es importante que el foco esté en la tarea y no en evitar el error. Los porteros que logran superar estos momentos suelen hacerlo cuando consiguen volver a jugar con naturalidad y no con miedo a repetir lo ocurrido. Como digo en mi libro, la diferencia no está en el tipo de fallo, sino en cómo se gestiona el después y qué aprendizaje se construye a partir de él». Kinsky, al que se vio marcharse hacia el vestuario del Metropolitano sin consuelo, completamente abrumado, reaccionó a su difícil situación con un mensaje en sus redes sociales que acompañaba una imagen suya arrodillado sobre el césped: «Gracias por los mensajes. Del sueño a la pesadilla para soñar de nuevo. Nos vemos». Parece que está dispuesto a luchar.  

Antonin Kinsky (Praga, República Checa, 22 años) vivió una auténtica pesadilla en el Metropolitano, dos resbalones impropios de un portero de élite que condenaron al Tottenham y permitieron al Atlético colocarse a tiro de piedra de los cuartos de final de la Champions … League. Ahora, después de lo que seguro han sido un par de noches de poco sueño y mucho remordimiento, el jugador se enfrenta al resto de su vida, a elegir entre salir del atolladero a base de coraje o hundirse en el pasado, en dos pifias que podrían alejarlo de manera definitiva del fútbol profesional.

 RSS de noticias de deportes

Noticias Similares