No habían pasado ni dos semanas desde el último cara a cara entre Real Madrid y Barcelona en la capital, esta vez correspondiente a la liga doméstica, cuando ambos volvieron a encontrarse. En aquel duelo, el Barça rompió la mala racha que arrastraba en los diez últimos clásicos. Aquella derrota dejó en el equipo de Scariolo una sensación extraña, de sorpresa ante la solvencia del máximo rival, capaz de superar los cien puntos en el feudo más inexpugnable de Europa. Había más preocupación que ánimo de revancha en este segundo capítulo, en el que el Madrid demostró haber aprendido la lección y sometió con contundencia a un Barcelona muy distinto al de hace quince días.Sin ser decisivo, el choque tenía el aliciente de permitir al Madrid adelantar al Barça en la clasificación continental y asegurarse, además, el basket average entre ambos de cara a un hipotético cruce en los playoffs. El resultado fue, ante todo, un alivio: la confirmación de que la llegada de Xavi Pascual al banquillo azulgrana no tiene por qué alterar la dinámica de los últimos años.Real Madrid 80 – Barcelona 61 Euroliga / Jornada 22 Real Madrid Campazzo (6), Abalde (2), Hezonja (12), Okeke (2) y Tavares (11) –quinteto inicial–; Lyles (9), Maledon (6), Deck (12), Garuba (16), Feliz (-), Llull (2) y Len (2). Barcelona Satoransky (9), Punter (3), Norris (-), Parra (2) y Vesely (2) –quinteto inicial–; Marcos (-), Fall (4), Laprovittola (12), Shengelia (10), Cale (-), Brizuela (13) y Hernangómez (6). Parciales 21-14, 22-17, 20-16 y 17-14. Árbitros Javor, Hordov y Vilius. Sin eliminados. Pabellón Movistar Arena, 12.156 espectadores.Tavares y Garuba -máximo anotador del encuentro, con 16 puntos- fueron los jugadores más destacados de un partido que se decidió en gran medida en las batallas interiores y que arrancó con un ritmo altísimo, de gran despliegue físico, aunque también con numerosos errores. El desacierto marcó los primeros compases, hasta que Tavares impuso su dominio. Suyos fueron los seis primeros puntos del choque, acompañados de un rotundo tapón que disuadió a Norris de volver a merodear por la pintura.Si, como se apuntaba, la clave iba a estar en el rebote, ese arranque ya inclinó claramente la balanza del lado blanco. El Barça se mostró ineficaz en el tiro y sus fallos los aprovecharon Okeke y Tavares para engordar sus números. Entre ambos capturaron 14 de los 36 rebotes del Madrid, mientras que el conjunto azulgrana se quedó en 28.Dos triples consecutivos de Shengelia al inicio de las rotaciones reactivaron al Barça. La entrada del georgiano fue decisiva para frenar la mala puesta en escena visitante. También Willy Hernangómez se entonó para equilibrar un duelo en la zona que empezaba a perfilarse como determinante.Xavi Pascual pedía más agresividad desde el banquillo, pero la consecuencia fue una acumulación de faltas que permitió al Madrid ampliar su ventaja desde la línea de tiros libres y cerrar el primer cuarto con siete puntos de renta (21-14).Para entonces ya se apreciaba que el Madrid había asimilado la lección, mientras al Barça le costaba encontrar la versión brillante de las últimas semanas. Cinco puntos consecutivos de Trey Lyles, culminados con un 2+1 de pura clase, abrieron un segundo acto en el que los blancos superaron por primera vez la barrera de los diez puntos. Lo hicieron con un triple de Deck, el más certero desde el perímetro en un Madrid más dubitativo de lo habitual en ese apartado.El Barça estuvo cerca de venirse abajo, pero salvó el momento gracias al empuje de Laprovittola y a los ajustes desde el banquillo. Un parcial azulgrana de 8-0 volvió a estrechar el marcador, aunque fue solo un espejismo. Con Campazzo y Tavares de nuevo en pista, el Madrid recuperó el control y alcanzó el descanso con una ventaja ya de dobles dígitos (43-31).Multiplicación de erroresEl conjunto azulgrana echaba de menos a hombres clave como Punter (0 de 6 en tiros de campo) o Jan Vesely, completamente superado en su zona de influencia. Hubo un nuevo conato de reacción visitante al inicio del tercer cuarto, pero quedó sofocado por un triple de Campazzo. A partir de ahí se acentuó la precipitación en el ataque catalán y se multiplicaron las pérdidas. Hezonja fue quien mejor lo aprovechó: varias acciones al contraataque llevaron al Madrid a su máxima ventaja al final del tercer cuarto (63-47, +16). El rostro de Xavi Pascual enrojecía por momentos, frustrado ante las desconexiones de su equipo, pero por más que miraba al banquillo no encontraba ninguna solución.Al Barça le hacía falta algo más que un golpe sobre la mesa para cambiar el signo del partido, pero no llegó. Para colmo, tuvo que enfrentarse a la sobresaliente puesta en escena de Garuba en el tramo final. Impecable en defensa, sumó también siete puntos consecutivos en ataque. No faltó el triple habitual de Deck (acabó en 4 de 4) y el Madrid entendió pronto que el desenlace sería tranquilo. El Barça, salvo arrebatos aislados de Brizuela y Laprovittola, también lo asumió y bajó los brazos. No habían pasado ni dos semanas desde el último cara a cara entre Real Madrid y Barcelona en la capital, esta vez correspondiente a la liga doméstica, cuando ambos volvieron a encontrarse. En aquel duelo, el Barça rompió la mala racha que arrastraba en los diez últimos clásicos. Aquella derrota dejó en el equipo de Scariolo una sensación extraña, de sorpresa ante la solvencia del máximo rival, capaz de superar los cien puntos en el feudo más inexpugnable de Europa. Había más preocupación que ánimo de revancha en este segundo capítulo, en el que el Madrid demostró haber aprendido la lección y sometió con contundencia a un Barcelona muy distinto al de hace quince días.Sin ser decisivo, el choque tenía el aliciente de permitir al Madrid adelantar al Barça en la clasificación continental y asegurarse, además, el basket average entre ambos de cara a un hipotético cruce en los playoffs. El resultado fue, ante todo, un alivio: la confirmación de que la llegada de Xavi Pascual al banquillo azulgrana no tiene por qué alterar la dinámica de los últimos años.Real Madrid 80 – Barcelona 61 Euroliga / Jornada 22 Real Madrid Campazzo (6), Abalde (2), Hezonja (12), Okeke (2) y Tavares (11) –quinteto inicial–; Lyles (9), Maledon (6), Deck (12), Garuba (16), Feliz (-), Llull (2) y Len (2). Barcelona Satoransky (9), Punter (3), Norris (-), Parra (2) y Vesely (2) –quinteto inicial–; Marcos (-), Fall (4), Laprovittola (12), Shengelia (10), Cale (-), Brizuela (13) y Hernangómez (6). Parciales 21-14, 22-17, 20-16 y 17-14. Árbitros Javor, Hordov y Vilius. Sin eliminados. Pabellón Movistar Arena, 12.156 espectadores.Tavares y Garuba -máximo anotador del encuentro, con 16 puntos- fueron los jugadores más destacados de un partido que se decidió en gran medida en las batallas interiores y que arrancó con un ritmo altísimo, de gran despliegue físico, aunque también con numerosos errores. El desacierto marcó los primeros compases, hasta que Tavares impuso su dominio. Suyos fueron los seis primeros puntos del choque, acompañados de un rotundo tapón que disuadió a Norris de volver a merodear por la pintura.Si, como se apuntaba, la clave iba a estar en el rebote, ese arranque ya inclinó claramente la balanza del lado blanco. El Barça se mostró ineficaz en el tiro y sus fallos los aprovecharon Okeke y Tavares para engordar sus números. Entre ambos capturaron 14 de los 36 rebotes del Madrid, mientras que el conjunto azulgrana se quedó en 28.Dos triples consecutivos de Shengelia al inicio de las rotaciones reactivaron al Barça. La entrada del georgiano fue decisiva para frenar la mala puesta en escena visitante. También Willy Hernangómez se entonó para equilibrar un duelo en la zona que empezaba a perfilarse como determinante.Xavi Pascual pedía más agresividad desde el banquillo, pero la consecuencia fue una acumulación de faltas que permitió al Madrid ampliar su ventaja desde la línea de tiros libres y cerrar el primer cuarto con siete puntos de renta (21-14).Para entonces ya se apreciaba que el Madrid había asimilado la lección, mientras al Barça le costaba encontrar la versión brillante de las últimas semanas. Cinco puntos consecutivos de Trey Lyles, culminados con un 2+1 de pura clase, abrieron un segundo acto en el que los blancos superaron por primera vez la barrera de los diez puntos. Lo hicieron con un triple de Deck, el más certero desde el perímetro en un Madrid más dubitativo de lo habitual en ese apartado.El Barça estuvo cerca de venirse abajo, pero salvó el momento gracias al empuje de Laprovittola y a los ajustes desde el banquillo. Un parcial azulgrana de 8-0 volvió a estrechar el marcador, aunque fue solo un espejismo. Con Campazzo y Tavares de nuevo en pista, el Madrid recuperó el control y alcanzó el descanso con una ventaja ya de dobles dígitos (43-31).Multiplicación de erroresEl conjunto azulgrana echaba de menos a hombres clave como Punter (0 de 6 en tiros de campo) o Jan Vesely, completamente superado en su zona de influencia. Hubo un nuevo conato de reacción visitante al inicio del tercer cuarto, pero quedó sofocado por un triple de Campazzo. A partir de ahí se acentuó la precipitación en el ataque catalán y se multiplicaron las pérdidas. Hezonja fue quien mejor lo aprovechó: varias acciones al contraataque llevaron al Madrid a su máxima ventaja al final del tercer cuarto (63-47, +16). El rostro de Xavi Pascual enrojecía por momentos, frustrado ante las desconexiones de su equipo, pero por más que miraba al banquillo no encontraba ninguna solución.Al Barça le hacía falta algo más que un golpe sobre la mesa para cambiar el signo del partido, pero no llegó. Para colmo, tuvo que enfrentarse a la sobresaliente puesta en escena de Garuba en el tramo final. Impecable en defensa, sumó también siete puntos consecutivos en ataque. No faltó el triple habitual de Deck (acabó en 4 de 4) y el Madrid entendió pronto que el desenlace sería tranquilo. El Barça, salvo arrebatos aislados de Brizuela y Laprovittola, también lo asumió y bajó los brazos.
No habían pasado ni dos semanas desde el último cara a cara entre Real Madrid y Barcelona en la capital, esta vez correspondiente a la liga doméstica, cuando ambos volvieron a encontrarse. En aquel duelo, el Barça rompió la mala racha que arrastraba en los … diez últimos clásicos. Aquella derrota dejó en el equipo de Scariolo una sensación extraña, de sorpresa ante la solvencia del máximo rival, capaz de superar los cien puntos en el feudo más inexpugnable de Europa. Había más preocupación que ánimo de revancha en este segundo capítulo, en el que el Madrid demostró haber aprendido la lección y sometió con contundencia a un Barcelona muy distinto al de hace quince días.
Sin ser decisivo, el choque tenía el aliciente de permitir al Madrid adelantar al Barça en la clasificación continental y asegurarse, además, el basket average entre ambos de cara a un hipotético cruce en los playoffs. El resultado fue, ante todo, un alivio: la confirmación de que la llegada de Xavi Pascual al banquillo azulgrana no tiene por qué alterar la dinámica de los últimos años.
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Real Madrid
Campazzo (6), Abalde (2), Hezonja (12), Okeke (2) y Tavares (11) –quinteto inicial–; Lyles (9), Maledon (6), Deck (12), Garuba (16), Feliz (-), Llull (2) y Len (2). -
Barcelona
Satoransky (9), Punter (3), Norris (-), Parra (2) y Vesely (2) –quinteto inicial–; Marcos (-), Fall (4), Laprovittola (12), Shengelia (10), Cale (-), Brizuela (13) y Hernangómez (6). -
Parciales
21-14, 22-17, 20-16 y 17-14. -
Árbitros
Javor, Hordov y Vilius. Sin eliminados. -
Pabellón
Movistar Arena, 12.156 espectadores.
Tavares y Garuba -máximo anotador del encuentro, con 16 puntos- fueron los jugadores más destacados de un partido que se decidió en gran medida en las batallas interiores y que arrancó con un ritmo altísimo, de gran despliegue físico, aunque también con numerosos errores. El desacierto marcó los primeros compases, hasta que Tavares impuso su dominio. Suyos fueron los seis primeros puntos del choque, acompañados de un rotundo tapón que disuadió a Norris de volver a merodear por la pintura.
Si, como se apuntaba, la clave iba a estar en el rebote, ese arranque ya inclinó claramente la balanza del lado blanco. El Barça se mostró ineficaz en el tiro y sus fallos los aprovecharon Okeke y Tavares para engordar sus números. Entre ambos capturaron 14 de los 36 rebotes del Madrid, mientras que el conjunto azulgrana se quedó en 28.
Dos triples consecutivos de Shengelia al inicio de las rotaciones reactivaron al Barça. La entrada del georgiano fue decisiva para frenar la mala puesta en escena visitante. También Willy Hernangómez se entonó para equilibrar un duelo en la zona que empezaba a perfilarse como determinante.
Xavi Pascual pedía más agresividad desde el banquillo, pero la consecuencia fue una acumulación de faltas que permitió al Madrid ampliar su ventaja desde la línea de tiros libres y cerrar el primer cuarto con siete puntos de renta (21-14).
Para entonces ya se apreciaba que el Madrid había asimilado la lección, mientras al Barça le costaba encontrar la versión brillante de las últimas semanas. Cinco puntos consecutivos de Trey Lyles, culminados con un 2+1 de pura clase, abrieron un segundo acto en el que los blancos superaron por primera vez la barrera de los diez puntos. Lo hicieron con un triple de Deck, el más certero desde el perímetro en un Madrid más dubitativo de lo habitual en ese apartado.
El Barça estuvo cerca de venirse abajo, pero salvó el momento gracias al empuje de Laprovittola y a los ajustes desde el banquillo. Un parcial azulgrana de 8-0 volvió a estrechar el marcador, aunque fue solo un espejismo. Con Campazzo y Tavares de nuevo en pista, el Madrid recuperó el control y alcanzó el descanso con una ventaja ya de dobles dígitos (43-31).
Multiplicación de errores
El conjunto azulgrana echaba de menos a hombres clave como Punter (0 de 6 en tiros de campo) o Jan Vesely, completamente superado en su zona de influencia. Hubo un nuevo conato de reacción visitante al inicio del tercer cuarto, pero quedó sofocado por un triple de Campazzo. A partir de ahí se acentuó la precipitación en el ataque catalán y se multiplicaron las pérdidas. Hezonja fue quien mejor lo aprovechó: varias acciones al contraataque llevaron al Madrid a su máxima ventaja al final del tercer cuarto (63-47, +16). El rostro de Xavi Pascual enrojecía por momentos, frustrado ante las desconexiones de su equipo, pero por más que miraba al banquillo no encontraba ninguna solución.
Al Barça le hacía falta algo más que un golpe sobre la mesa para cambiar el signo del partido, pero no llegó. Para colmo, tuvo que enfrentarse a la sobresaliente puesta en escena de Garuba en el tramo final. Impecable en defensa, sumó también siete puntos consecutivos en ataque. No faltó el triple habitual de Deck (acabó en 4 de 4) y el Madrid entendió pronto que el desenlace sería tranquilo. El Barça, salvo arrebatos aislados de Brizuela y Laprovittola, también lo asumió y bajó los brazos.
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