El director del Detroit Institute of Arts, Salvador Salort-Pons, ha publicado un artículo donde informa del descubrimiento del primer retrato que le hizo Diego Velázquez al conde duque de Olivares, cuando el pintor llegó a la Corte en 1626. El hallazgo se ha revelado en Ars Magazine, donde Salort-Pons ha destacado que el encargo al pintor también incluyó retratar a Francesco Barberini, nepote del papa Urbano VIII, para conmemorar la visita del pontífice a Madrid, con la idea de que intercambiaran las obras. Aunque ya se ha encontrado la del conde duque, la de Barberini sigue sin ser localizada.
El director del Detroit Institute of Arts, Salvador Salort-Pons, revela en un artículo el descubrimiento y afirma que la obra pertenece a una colección privada
El director del Detroit Institute of Arts, Salvador Salort-Pons, revela en un artículo el descubrimiento y afirma que la obra pertenece a una colección privada


El director del Detroit Institute of Arts, Salvador Salort-Pons, ha publicado un artículo donde informa del descubrimiento del primer retrato que le hizo Diego Velázquez al conde duque de Olivares, cuando el pintor llegó a la Corte en 1626. El hallazgo se ha revelado en Ars Magazine, donde Salort-Pons ha destacado que el encargo al pintor también incluyó retratar a Francesco Barberini, nepote del papa Urbano VIII, para conmemorar la visita del pontífice a Madrid, con la idea de que intercambiaran las obras. Aunque ya se ha encontrado la del conde duque, la de Barberini sigue sin ser localizada.
El óleo es El conde duque de Olivares con armadura, pieza que pertenece a una colección particular y, según ha explicado Salort-Pons, Velázquez “lo presenta como líder del ejército”. El experto ha explicado que en la obra hallada se gira hacia una “iconografía militar” de los retratos de Olivares, a diferencia de aquellos datados de 1624 y 1625, donde el pintor lo presentaba como estadista en su despacho.
“Entre 1623 y 1626, Velázquez desarrolló tres imágenes distintas del conde duque de Olivares que reflejaban el poder del valido en la Corte y su cercanía al rey”, desarrolla en el artículo. “Estos retratos —al igual que los que realizó de Felipe IV durante esos años— tenían como objetivo presentar a la nueva monarquía y su administración bajo una luz significativamente diferente a la del reinado anterior, reflejando un espíritu de reforma y austeridad”.
En la publicación se hace un repaso por las técnicas que utilizó Velázquez en la obra. Mientras que la cabeza está pintada de forma ligera, la armadura y la banda “están ejecutadas con una pincelada fluida y un empaste más grueso”. El estilo es comparable al del Retrato de Felipe IV, de 1626-1628. “Por ejemplo, para los detalles dorados de la armadura, utiliza trazos largos de izquierda a derecha, comenzando con una densa aplicación de pigmento que se adelgaza de manera natural”. Además, agrega, la composición entre ambas obras es similar, donde ambos aparecen sobre “fondos parduzcos”, y con dimensiones parecidas que presentan “al modelo en busto de tres cuartos con armadura y banda roja”.
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