La guerra de Irán ha cambiado todo el escenario, también el de la política española. Todo está en movimiento y cada uno juega sus bazas. Pedro Sánchez ha aprobado un gran paquete de 80 medidas en un decreto para paliar los efectos económicos del conflicto, de hasta 5.000 millones de euros, el “mayor escudo de toda Europa”, según el presidente, centrado sobre todo en bajadas de impuestos muy relevantes en energía. Pero a la vez también se ha visto obligado a conceder a Sumar un segundo decreto con la congelación de alquileres que exigía el grupo de Yolanda Díaz, que llegó a paralizar más de dos horas el Consejo de Ministros en un plante inédito en la coalición que se saldó con un acuerdo ya empezada la reunión.

El Consejo de Ministros, que se paró más de dos horas por la crisis entre socios, aprueba dos textos: uno con la gran reducción de impuestos en energía y otro con las medidas que exigían los de Díaz
La guerra de Irán ha cambiado todo el escenario, también el de la política española. Todo está en movimiento y cada uno juega sus bazas. Pedro Sánchez ha aprobado un gran paquete de 80 medidas en un decreto para paliar los efectos económicos del conflicto, de hasta 5.000 millones de euros, el “mayor escudo de toda Europa”, según el presidente, centrado sobre todo en bajadas de impuestos muy relevantes en energía. Pero a la vez también se ha visto obligado a conceder a Sumar un segundo decreto con la congelación de alquileres que exigía el grupo de Yolanda Díaz, que llegó a paralizar más de dos horas el Consejo de Ministros en un plante inédito en la coalición que se saldó con un acuerdo ya empezada la reunión.
El primer paquete tiene muchas posibilidades de ser convalidado en el el Congreso -rápidamente el PP y Junts salieron a decir que el Gobierno les ha copiado sus medidas de bajadas de impuestos- pero el segundo decreto muy pocas, como admitió Sánchez. Aun así, Sumar exigía el gesto político de intentarlo, ya que, según sus propios cálculos, hay más de 600.000 familias que pueden verse afectadas por subidas enormes en estos meses y en plena guerra, y el PSOE lo aceptó en el último minuto.
Tal vez no ha sido la peor crisis de la coalición, hubo otras más fuertes por el aumento del gasto en Defensa con Consejos de Ministros muy tensos sobre la ampliación de la OTAN, pero sí se ha hecho muy visible con este retraso del Consejo, similar al que protagonizó hace un año Junts, que paralizó la reunión varias horas, con todos los ministros esperando, mientras negociaba la fórmula del escudo antidesahucios que este año ha tumbado.
Sánchez está dando un giro completo a su estrategia política y trata de meter toda la presión sobre el PP y Vox por sus titubeos iniciales con la guerra, que en el caso de algunas personas influyentes en el PP como el expresidente José María Aznar o la diputada Cayetana Álvarez de Toledo es un respaldo explícito -“sí a la guerra en Irán”, escribió ella en redes sociales la semana pasada-. El presidente intenta que los ciudadanos de a pie, de izquierdas y de derechas, vean el enorme coste que tiene para ellos que la ultraderecha de Donald Trump gobierne el mundo y promueva estas guerras sin amparo legal.
El jefe del Ejecutivo se ha lanzado contra los que apoyan la guerra o “se ponen de perfil”, en referencia a Alberto Núñez Feijóo. “Las guerras cuestan vidas humanas, y refugiados, hay ya cuatro millones de personas desplazadas, pero además esta guerra nos va a costar a los españoles 5.000 millones de nuestros impuestos. Un dinero que podríamos dedicar a becas, a sanidad, a dependencia. Los vamos a dedicar a proteger a autónomos, al campo, a las pymes, a los trabajadores. Esos que se ponen de perfil deben explicarlo”, ha sentenciado. En primera fila le escuchaban los artífices fundamentales de este decreto con reducciones de impuestos y medidas más de fondo para impulsar la electrificación, con desgravaciones muy fuertes para los que apuesten por energías limpias: la vicepresidenta tercera, Sara Aagesen, el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, y el principal asesor económico de Sánchez, Manuel de la Rocha.
El presidente se ha centrado en el decreto grande, en el rechazo a la guerra —ha admitido en un momento que está “muy enfadado” por sus consecuencias— y en la reivindicación de sus políticas de fomento de las renovables que, según ha explicado, están permitiendo que España tenga la energía mucho más barata que sus vecinos italianos, franceses o alemanes. También ha minimizado la importancia de la discusión con Sumar, que paralizó el Consejo de Ministros durante más de dos horas al exigir que se incluyera la congelación de alquileres. Los ministros de Sumar se negaron a entrar hasta que no se aceptara eso, y los del PSOE, mientras, esperaban en otra sala a que avanzara la negociación.
“Bienvenidos a Europa, a la política del siglo XXI, que además le sienta muy bien a España, el año pasado tuvimos el 41% de la creación de empleo de toda la zona euro”, ha minimizado el presidente. “Ha sido una discusión normal en un Gobierno de coalición. En pandemia tuvimos un Consejo de Ministros que duró nueve horas, y se tomaron medidas que han sido positivas. Entiendo que el salseo es interesante para los medios, pero hablamos de un plan muy relevante”, ha bromeado Sánchez.

El PP ha salido rápidamente a reivindicar como propias las principales medidas del plan, esto es, una fuerte reducción de impuestos. “Bienvenidos a la fachosfera”, ha bromeado Miguel Tellado, secretario general de este partido. Junts también ha reivindicado como propias las rebajas fiscales aprobadas.
De hecho, la discusión interna en la coalición pasaba por ahí, porque Sumar insistía en que un Gobierno progresista no puede aprobar solo medidas de reducción de impuestos de las que pueden acabar beneficiándose las empresas y no los consumidores —para eso se ha establecido un sistema de control de la CNMC cuyo resultado es incierto— y tenía que añadir también otras más progresistas como la congelación de alquileres.
Lo que planteaba Sumar en el debate interno es que al menos hay que intentarlo, llevar las medidas, y si luego la mayoría de derechas que hay en este momento en el Congreso si se suman los votos de PP, Vox y Junts las tumba, pues se asume. Pero después de dar la batalla política, no antes. El PSOE finalmente aceptó esta lógica pero sin poner en peligro el decreto principal, aunque le añadió un control de los márgenes empresariales que exigió Sumar y que puede no gustar en la parte más conservadora del hemiciclo, siempre más cercana al mundo empresarial. El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, ha aplaudido a Sumar por “utilizar toda su fuerza negociadora” para sacar adelante medidas de vivienda.
El presidente ha dado por hecho que este segundo decreto, el de vivienda, será tumbado por Junts en el Congreso, aunque ha insistido en que políticamente es importante dejar clara esta posición del Gobierno a favor de la congelación de alquileres ante la circunstancia excepcional de la guerra. El PSOE se había opuesto frontalmente a esta medida, y llegó a tacharla de inconstitucional, pero ahora ha cambiado de opinión ante la presión de Sumar y la llegada de la guerra. El decreto estará en vigor unas semanas, desde mañana, y con toda probabilidad decaerá en cuanto llegue al Congreso, como máximo en un mes.
Sánchez insiste en que España, gracias a las decisiones que se han tomado desde 2018 sobre energías renovables y al crecimiento económico, resistirá mejor esta crisis. Y ha recuperado el mantra de la pandemia: “Saldremos más fuertes”, ha subrayadp, para dar épica al momento y ofrecer tranquilidad a los ciudadanos. “Nuestro país está mejor preparado que en crisis anteriores. El fuerte crecimiento económico, el rigor fiscal y nuestra apuesta por un modelo energético diferente hacen que hoy España esté mejor preparado para hacer frente a este shock. Un ejemplo: el precio de la energía en España ha subido un 15%. En Italia un 90%, en Alemania un 40%. El kilowatio se pagaba el sábado pasado 14 euros en España y más de 100 en Italia, Francia y Alemania”, ha explicado.
Después de una intensa negociación, varias conversaciones entre Sánchez y Díaz, varias reuniones antes del Consejo de Ministros con María Jesús Montero y Ernest Urtasun dirigiendo la operación e incluso un encuentro del presidente con todos los ministros de Sumar, se acordó partir el decreto para que se apruebe, al menos de momento, una medida estrella que lleva meses pidiendo Sumar: prorrogar los 600.000 alquileres que, sostienen, se tienen que renovar en esos meses, para evitar así subidas descomunales en plena guerra, con la consiguiente crisis inflacionaria. Se trata de contratos que se firmaron a comienzo de 2021, cuando los precios todavía estaban muy contenidos por los efectos de la pandemia. Ahora, la actualización podría suponer subidas de hasta el 40%, según lleva denunciando meses el grupo que coordina la vicepresidenta Díaz.

A pesar de que las negociaciones se sucedían desde hace más de dos semanas, en las últimas horas los contactos se habían intensificado y anoche los equipos negociadores se fueron a dormir sin pacto. Esta mañana estaba previsto que el Consejo comenzara a las 9.30. Sin embargo, los ministros de Sumar coordinaron su estrategia y decidieron plantarse. No entrarían a la reunión en La Moncloa para aprobar lo que el PSOE planteaba y exigían incorporar medidas en vivienda y también el control de los márgenes empresariales. Su acción retrasó el inicio de la reunión unas dos horas y cuarto. Durante ese tiempo, los ministros de ambas formaciones esperaban en salas diferentes mientras los equipos negociadores de los dos grupos, con Sánchez y Díaz al frente, buscaban una salida política. El Consejo de Ministros comenzó sobre las 11.54 aún sin acuerdo, que se cerró una vez dentro con la salida de los dos decretos, que sirve políticamente para todos.
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