
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha solicitado este viernes comparecer en el Congreso para informar sobre el conflicto en Irán. La Secretaría de Estado de Relaciones con las Cortes ha registrado esta mañana la petición, que plantea que el jefe del Ejecutivo informará “sobre la posición del Gobierno de España ante la guerra en Oriente Próximo, así como de la última reunión del Consejo Europeo”. La cita será ya tras las elecciones autonómicas en Castilla y León del 15 de marzo. El PP había registrado la necesidad de esa comparecencia este miércoles con carácter de urgencia y hoy ha pedido también la de la ministra de Defensa, Margarita Robles, y ha exigido que se someta a la consideración de las Cortes la participación de España en esta crisis.
El PP exige que el presidente someta a las Cortes la participación de España en la guerra
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha solicitado este viernes comparecer en el Congreso para informar sobre el conflicto en Irán. La Secretaría de Estado de Relaciones con las Cortes ha registrado esta mañana la petición, que plantea que el jefe del Ejecutivo informará “sobre la posición del Gobierno de España ante la guerra en Oriente Próximo, así como de la última reunión del Consejo Europeo”. La cita será ya tras las elecciones autonómicas en Castilla y León del 15 de marzo. El PP había registrado la necesidad de esa comparecencia este miércoles con carácter de urgencia y hoy ha exigido que se someta a la consideración de las Cortes la participación de España en esta crisis.
La Mesa del Congreso tendrá que decidir en su próxima reunión la fecha de esa comparecencia especial del presidente, que se demanda en virtud del artículo 203 del Reglamento de la Cámara. Ese artículo fija en su apartado primero que “los miembros del Gobierno, a petición propia, o por acuerdo de la Mesa de la Cámara y de la Junta de Portavoces, comparecerán ante el Pleno o cualquiera de las Comisiones para informar sobre un asunto determinado”. El Congreso va a estar parado hasta mediados de marzo porque la primera semana de cada mes no suelen programarse actividades y porque no se agendan plenos durante las campañas electorales, en este caso para los comicios de Castilla y León.
El presidente del Gobierno ya compareció en La Moncloa el pasado miércoles para explicar la posición de España crítica con la intervención militar unilateral y sin el respaldo de la ONU de Estados Unidos en Irán de hace ya una semana. Lo hizo en una declaración institucional, sin preguntas ni periodistas en la sala. Pedro Sánchez sí ha mantenido desde entonces toda una amplia serie de contactos con otros líderes europeos e internacionales para buscar apoyo a sus tesis, las más duras en la confrontación con la actuación en este caso de Donald Trump, lo que le ha ocasionado ácidas intervenciones contra España del presidente norteamericano.
La postura de España, que se resume en el rescatado lema electoral de hace 23 años del “No a la Guerra”de Irak y que ha tenido como consecuencia que no se hayan prestado las bases norteamericanas asentadas en Rota y Morón para los aviones de EE UU, ha desatado el malestar de Trump con el Gobierno español. Trump lo ha tildado de “terrible” y “perdedor” y ha amenazado con la posibilidad de aplicarle medidas en contra comerciales. Esa disputa ha generado en España adhesiones de la mayoría de los socios de izquierdas del Ejecutivo y un rechazo contundente del PP y Vox.
El PP, además, registró este miércoles una petición por su cuenta de comparecencia de Sánchez en el Congreso y este viernes, fuentes del partido han precisado aún más su malestar por la falta de información y comunicación sobre las actuaciones del Gobierno, y muy en concreto sobre la decisión de enviar una fragata de apoyo para la protección de Chipre. Las fuentes oficiales del PP han indicado así que el Gobierno está mandando a la zona del conflicto “el buque de guerra más avanzado de la Armada” y advierten que esa “fragata y nuestros soldados se exponen a ser atacados en un área donde ya hay nuevas operaciones militares activas”.
El equipo de Alberto Núñez Feijóo entiende que de esta manera Sánchez pone “en peligro la vida de nuestros militares sin la autorización del Congreso” y exige que de manera inmediata se “someta a la consideración de la Cámara” la participación de España en esas operaciones. Sánchez no es el único líder europeo ni internacional que todavía no ha comparecido en su Parlamento para ofrecer detalles de estas incipientes operaciones, que en el caso de España rechazan el 68% de los consultados para una encuesta de 40dB. para EL PAÍS.
Los populares buscan así, por su parte, poner en evidencia que el Gobierno de coalición del PSOE y Sumar “no cuenta con el respaldo de varios de los partidos que con su apoyo parlamentario mantienen encendido el respirador al presidente”. El PP lamenta, además, que siendo el principal partido de España, se haya tenido que enterar “por la televisión de que nuestra fragata más avanzada, municionada y preparada para entrar en combate zarpa a una zona de conflicto”.
Los populares cuestionan que el lema en esta crisis de Sánchez pueda ser como pretende y afirmó el “No a la guerra” y concluyen que le cuadra mejor el “No al Congreso, porque evita cualquier tipo de límites establecidos por Ley y debate y gobierna como si el poder ejecutivo prevaleciese sobre todos los demás”. El PP ha elaborado un cuadro para destacar que desde 2006, “los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero y de Mariano Rajoy han pedido hasta 26 autorizaciones al Congreso en Pleno o Comisión para que nuestro Ejército participara en operaciones de todo tipo en el exterior”, mientras que bajo el mandato de Sánchez la última de estas peticiones procede de 2018, cuando se pidió autorización para incrementar la dotación de efectivos en la misión de la UE en Mali. Y remachan: “Pedro Sánchez entiende que el Ejército es suyo, no de todos los españoles”.
El PP pedirá de cara a esa futura comparecencia de Sánchez en el Congreso que lleve además a la Cámara la autorización de la intervención militar en la zona como exige la Ley de Defensa Nacional. El Gobierno por ahora no contempla esa opción porque sostiene que aún no hay ninguna decisión sobre participar militarmente en el conflicto.
La Ley Orgánica de Criterios Básicos de la Defensa Nacional, de 1980, reformada en 1984, lo que afirma es que “corresponde al Presidente del Gobierno la dirección de la política de defensa. En consecuencia, ejerce su autoridad para ordenar, coordinar y dirigir la actuación de las Fuerzas Armadas”. Y agrega que también le corresponde “la dirección de la guerra”. Esa ley señala que “las Cortes Generales aprueban las leyes relativas a la defensa, los créditos presupuestarios correspondientes y ejercen el control de la acción del Gobierno y de la Administración Militar”. También que son las Cortes las que “otorgan las autorizaciones previstas en el artículo 63.3 de la Constitución [declaración de guerra]” y “conceden la autorización previa para los tratados o convenios internacionales de carácter militar”.
Por su parte, FAES, la fundación del expresidente José María Aznar, ha acusado a Pedro Sánchez este viernes de “dilapidar el crédito internacional de España” por su posición sobre Oriente Medio. El think tank conservador critica también el envío de la fragata Cristóbal Colón al Mediterráneo para defender a Chipre sin autorización del Parlamento. “Ya sabíamos que gobernar sin el Parlamento significaba encadenar prórrogas presupuestarias sin rubor ni vergüenza; como si perder la confianza de las cámaras no tuviera consecuencias en una democracia parlamentaria. Desde ayer hemos podido comprobar que consiste, además, en enviar buques de la Armada a zonas en conflicto, sin encomendarse ni dar cuenta a nadie, 24 horas después de anunciar al mundo —en diez minutos de declaración institucional sin preguntas— que la política exterior de España se enuncia en cuatro palabras: ‘No a la guerra”, se queja FAES.
Ni la FAES ni Aznar aluden al precedente que ocurrió hace justo 23 años con su actuación en la guerra de Irak. Aznar, entonces, acudió al Congreso cuatro veces en los dos meses anteriores a que EE UU declarara oficialmente la invasión y ya no volvió hasta 10 meses más tarde para analizar la alianza de España plasmada en la foto de las Azores, pero tras el asesinato de siete agentes del CNI. En enero de 2003, dos meses antes de la invasión de EE UU que llevaba tiempo respaldando, Aznar llegó a justificar en un acto en A Coruña que iría al Congreso para detallar el escenario en Irak, pero solo “cuando sea necesario, cuando haya algo sobre lo que debatir, y no sobre hipótesis de futuro”.
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