Sergio Ramos, una historia de amor y desencuentros ante el mayúsculo reto de gobernar el Sevilla FC

Los entresijos de la venta lo ponen difícil, pero la posibilidad, y sobre todo la determinación del camero cada vez que se propone algo, están ahí. Hay que tenerlo muy en cuenta. Sergio Ramos y el Sevilla FC podrían volver a juntar sus caminos por tercera vez. En esta ocasión, no regresaría para vestirse de corto y defender el escudo que lo vio nacer, sino como cabeza visible de un ambicioso proyecto para hacerse con el capital social de la entidad y comandar el club. Una nueva versión del exinternacional cuya exitosa carrera ha estado marcada, en lo que al Sevilla FC se refiere, por una vida de encuentros y desencuentros con la institución de Nervión y su pasional hinchada .Tras criarse en la carretera de Utrera y pasar por el filial, el legendario defensa debutó con el primer equipo sevillista en la temporada 2003-2004 con Joaquín Caparrós . Desde ese preciso instante, se convirtió en la joya del club, el ojito derecho del sevillismo , adivinando una proyección meteórica y unas maneras asombrosas sobre el verde. Tenía solo 17 añitos. Unos pocos partidos a la temporada siguiente le valieron para que Florentino Pérez tirara de chequera y se lo llevara al Real Madrid , donde lo ganaría todo convirtiéndose en leyenda del club más laureado del mundo y de la selección española.Todo era perfecto… menos su relación con el aficionado del Sevilla FC. Cada vez que le tocaba visitar el Sánchez-Pizjuán, su figura estaba muy presente entre los seguidores nervionenses pero no de la manera que hubiera deseado Ramos. Los recibimientos eran hostiles por un sector de la grada que no le perdonaba su marcha al conjunto blanco. Especialmente polémico fue el partido de Copa del Rey que disputó el Real Madrid en el feudo hispalense en 2017.Echando la vista atrás, el ‘divorcio’ se gesta en el verano de 2005. El mercado de fichajes agonizaba con Real Madrid y Sevilla sin llegar a un acuerdo por el camero. Finalmente, no se produjo, pero la entidad madridista depositó en la sede de LaLiga la cláusula de aquel joven futbolista que había irrumpido en el fútbol español. 27 millones de euros por un jugador de 19 años. Significó una grandísima venta para el Sevilla, pero las explicaciones del entonces presidente José María del Nido Benavente no ayudaron a la percepción de la afición sobre Ramos. «El Sevilla se mantuvo firme en su tesitura de no traspasar al jugador. Todo culminó en medio día y a las 12 menos cuarto, recibo la llamada de LaLiga que me dice que el futbolista ha puesto a través de su hermano la cláusula. He sido maltratado», declaró Del Nido, dando a entender que Ramos quería salir del Sevilla pese a la reticencia del club.La realidad es que todas las partes estaban de acuerdo en la operación. A partir de ese día, los reencuentros entre Ramos y el sector más radical de la afición sevillista fueron un polvorín. Especialmente subido de temperatura fue el cruce copero de 2017. Tras el 3-0 de la ida de octavos en el Bernabéu, el Sevilla buscaba la épica ante su afición, pero el encuentro de vuelta finalizó 3-3, con los blancos clasificados para la siguiente ronda y Sergio Ramos como enemigo público del Sánchez-Pizjuán tras encararse con la zona de Gol Norte del estadio con la que tantas desavenencias tuvo.Ramos tomó la decisión aquel día de ejecutar un penalti contra su exequipo, desatando cánticos contra él, insultos e incluso algunos objetos lanzados desde la grada. Miró al público desafiante y lo transformó a lo Panenka. Se fue directo a ese fondo y se señaló su nombre en la camiseta del Real Madrid. Fuego. El Sánchez-Pizjuán clamó contra su canterano. «Hace mucho tiempo que estoy viniendo a jugar y nunca he tenido el recibimiento que me hubiera gustado. He pedido perdón por mi celebración a las zonas del estadio que no me han faltado el respeto, pero otro sector sí lo ha hecho. Esta siempre será mi casa, por mucho que quieran pitar, aunque cuando se acuerdan de tu madre, es difícil irse contento. Han pasado muchos años desde mi marcha. Del Nido la explicó de forma equivocada y la gente la malinterpretó», explicó Ramos aquel día.Y el fútbol, seis años después, le brindó la oportunidad de regresar a Nervión para tener una segunda etapa como jugador del Sevilla FC. Castro y Del Nido Carrasco , el hijo del presidente que lo vendió en 2005, dieron un golpe en la mesa contra muchas voces en contra fichando al camero como agente libre al poco de cerrar el mercado veraniego de 2023 . «Deseando volver a casa, no tenía sentido irme a ningún otro sitio sin pasar por aquí, era una deuda con mi padre, con mi abuelo, con el sevillismo y con Puerta», celebró el futbolista en su desembarco en Nervión. Ramos tenía un preacuerdo con el Al Ittihad saudí, en el que militaba su excompañero Karim Benzema, pero el Sevilla entró en escena y las raíces pesaron para el camero. Tuvo una presentación ‘galáctica’ en el estadio, acompañado de su mujer, Pilar Rubio , y de sus hijos, y en la que miles de sevillistas corearon su nombre y lo redimieron de cualquier error del pasado.Aquella temporada la participación de Sergio Ramos fue crucial para evitar que el equipo se despeñara a Segunda división. Disputó 37 partidos, con un total de 3.301 minutos y 7 goles en su haber, claves para amarrar la salvación. Sergio cumplió el sueño de volver y al término te la temporada se marchó por donde vino. El Sevilla FC le agradeció públicamente su «compromiso, el liderazgo y la máxima» que demostró en una dura campaña, deseándole «la mejor de las suertes».No pocos sevillistas lo firmarían hoy de nuevo como futbolista a sus casi 40 años. Ramos puede tener tercer capítulo en su Sevilla FC… pero esta vez sería para ocupar la cúspide de la institución en uno de los momentos más peliagudos de su historia. Los entresijos de la venta lo ponen difícil, pero la posibilidad, y sobre todo la determinación del camero cada vez que se propone algo, están ahí. Hay que tenerlo muy en cuenta. Sergio Ramos y el Sevilla FC podrían volver a juntar sus caminos por tercera vez. En esta ocasión, no regresaría para vestirse de corto y defender el escudo que lo vio nacer, sino como cabeza visible de un ambicioso proyecto para hacerse con el capital social de la entidad y comandar el club. Una nueva versión del exinternacional cuya exitosa carrera ha estado marcada, en lo que al Sevilla FC se refiere, por una vida de encuentros y desencuentros con la institución de Nervión y su pasional hinchada .Tras criarse en la carretera de Utrera y pasar por el filial, el legendario defensa debutó con el primer equipo sevillista en la temporada 2003-2004 con Joaquín Caparrós . Desde ese preciso instante, se convirtió en la joya del club, el ojito derecho del sevillismo , adivinando una proyección meteórica y unas maneras asombrosas sobre el verde. Tenía solo 17 añitos. Unos pocos partidos a la temporada siguiente le valieron para que Florentino Pérez tirara de chequera y se lo llevara al Real Madrid , donde lo ganaría todo convirtiéndose en leyenda del club más laureado del mundo y de la selección española.Todo era perfecto… menos su relación con el aficionado del Sevilla FC. Cada vez que le tocaba visitar el Sánchez-Pizjuán, su figura estaba muy presente entre los seguidores nervionenses pero no de la manera que hubiera deseado Ramos. Los recibimientos eran hostiles por un sector de la grada que no le perdonaba su marcha al conjunto blanco. Especialmente polémico fue el partido de Copa del Rey que disputó el Real Madrid en el feudo hispalense en 2017.Echando la vista atrás, el ‘divorcio’ se gesta en el verano de 2005. El mercado de fichajes agonizaba con Real Madrid y Sevilla sin llegar a un acuerdo por el camero. Finalmente, no se produjo, pero la entidad madridista depositó en la sede de LaLiga la cláusula de aquel joven futbolista que había irrumpido en el fútbol español. 27 millones de euros por un jugador de 19 años. Significó una grandísima venta para el Sevilla, pero las explicaciones del entonces presidente José María del Nido Benavente no ayudaron a la percepción de la afición sobre Ramos. «El Sevilla se mantuvo firme en su tesitura de no traspasar al jugador. Todo culminó en medio día y a las 12 menos cuarto, recibo la llamada de LaLiga que me dice que el futbolista ha puesto a través de su hermano la cláusula. He sido maltratado», declaró Del Nido, dando a entender que Ramos quería salir del Sevilla pese a la reticencia del club.La realidad es que todas las partes estaban de acuerdo en la operación. A partir de ese día, los reencuentros entre Ramos y el sector más radical de la afición sevillista fueron un polvorín. Especialmente subido de temperatura fue el cruce copero de 2017. Tras el 3-0 de la ida de octavos en el Bernabéu, el Sevilla buscaba la épica ante su afición, pero el encuentro de vuelta finalizó 3-3, con los blancos clasificados para la siguiente ronda y Sergio Ramos como enemigo público del Sánchez-Pizjuán tras encararse con la zona de Gol Norte del estadio con la que tantas desavenencias tuvo.Ramos tomó la decisión aquel día de ejecutar un penalti contra su exequipo, desatando cánticos contra él, insultos e incluso algunos objetos lanzados desde la grada. Miró al público desafiante y lo transformó a lo Panenka. Se fue directo a ese fondo y se señaló su nombre en la camiseta del Real Madrid. Fuego. El Sánchez-Pizjuán clamó contra su canterano. «Hace mucho tiempo que estoy viniendo a jugar y nunca he tenido el recibimiento que me hubiera gustado. He pedido perdón por mi celebración a las zonas del estadio que no me han faltado el respeto, pero otro sector sí lo ha hecho. Esta siempre será mi casa, por mucho que quieran pitar, aunque cuando se acuerdan de tu madre, es difícil irse contento. Han pasado muchos años desde mi marcha. Del Nido la explicó de forma equivocada y la gente la malinterpretó», explicó Ramos aquel día.Y el fútbol, seis años después, le brindó la oportunidad de regresar a Nervión para tener una segunda etapa como jugador del Sevilla FC. Castro y Del Nido Carrasco , el hijo del presidente que lo vendió en 2005, dieron un golpe en la mesa contra muchas voces en contra fichando al camero como agente libre al poco de cerrar el mercado veraniego de 2023 . «Deseando volver a casa, no tenía sentido irme a ningún otro sitio sin pasar por aquí, era una deuda con mi padre, con mi abuelo, con el sevillismo y con Puerta», celebró el futbolista en su desembarco en Nervión. Ramos tenía un preacuerdo con el Al Ittihad saudí, en el que militaba su excompañero Karim Benzema, pero el Sevilla entró en escena y las raíces pesaron para el camero. Tuvo una presentación ‘galáctica’ en el estadio, acompañado de su mujer, Pilar Rubio , y de sus hijos, y en la que miles de sevillistas corearon su nombre y lo redimieron de cualquier error del pasado.Aquella temporada la participación de Sergio Ramos fue crucial para evitar que el equipo se despeñara a Segunda división. Disputó 37 partidos, con un total de 3.301 minutos y 7 goles en su haber, claves para amarrar la salvación. Sergio cumplió el sueño de volver y al término te la temporada se marchó por donde vino. El Sevilla FC le agradeció públicamente su «compromiso, el liderazgo y la máxima» que demostró en una dura campaña, deseándole «la mejor de las suertes».No pocos sevillistas lo firmarían hoy de nuevo como futbolista a sus casi 40 años. Ramos puede tener tercer capítulo en su Sevilla FC… pero esta vez sería para ocupar la cúspide de la institución en uno de los momentos más peliagudos de su historia.  

Los entresijos de la venta lo ponen difícil, pero la posibilidad, y sobre todo la determinación del camero cada vez que se propone algo, están ahí. Hay que tenerlo muy en cuenta. Sergio Ramos y el Sevilla FC podrían volver a juntar sus … caminos por tercera vez. En esta ocasión, no regresaría para vestirse de corto y defender el escudo que lo vio nacer, sino como cabeza visible de un ambicioso proyecto para hacerse con el capital social de la entidad y comandar el club. Una nueva versión del exinternacional cuya exitosa carrera ha estado marcada, en lo que al Sevilla FC se refiere, por una vida de encuentros y desencuentros con la institución de Nervión y su pasional hinchada.

Tras criarse en la carretera de Utrera y pasar por el filial, el legendario defensa debutó con el primer equipo sevillista en la temporada 2003-2004 con Joaquín Caparrós. Desde ese preciso instante, se convirtió en la joya del club, el ojito derecho del sevillismo, adivinando una proyección meteórica y unas maneras asombrosas sobre el verde. Tenía solo 17 añitos. Unos pocos partidos a la temporada siguiente le valieron para que Florentino Pérez tirara de chequera y se lo llevara al Real Madrid, donde lo ganaría todo convirtiéndose en leyenda del club más laureado del mundo y de la selección española.

Todo era perfecto… menos su relación con el aficionado del Sevilla FC. Cada vez que le tocaba visitar el Sánchez-Pizjuán, su figura estaba muy presente entre los seguidores nervionenses pero no de la manera que hubiera deseado Ramos. Los recibimientos eran hostiles por un sector de la grada que no le perdonaba su marcha al conjunto blanco. Especialmente polémico fue el partido de Copa del Rey que disputó el Real Madrid en el feudo hispalense en 2017.

Echando la vista atrás, el ‘divorcio’ se gesta en el verano de 2005. El mercado de fichajes agonizaba con Real Madrid y Sevilla sin llegar a un acuerdo por el camero. Finalmente, no se produjo, pero la entidad madridista depositó en la sede de LaLiga la cláusula de aquel joven futbolista que había irrumpido en el fútbol español. 27 millones de euros por un jugador de 19 años. Significó una grandísima venta para el Sevilla, pero las explicaciones del entonces presidente José María del Nido Benavente no ayudaron a la percepción de la afición sobre Ramos. «El Sevilla se mantuvo firme en su tesitura de no traspasar al jugador. Todo culminó en medio día y a las 12 menos cuarto, recibo la llamada de LaLiga que me dice que el futbolista ha puesto a través de su hermano la cláusula. He sido maltratado», declaró Del Nido, dando a entender que Ramos quería salir del Sevilla pese a la reticencia del club.

La realidad es que todas las partes estaban de acuerdo en la operación. A partir de ese día, los reencuentros entre Ramos y el sector más radical de la afición sevillista fueron un polvorín. Especialmente subido de temperatura fue el cruce copero de 2017. Tras el 3-0 de la ida de octavos en el Bernabéu, el Sevilla buscaba la épica ante su afición, pero el encuentro de vuelta finalizó 3-3, con los blancos clasificados para la siguiente ronda y Sergio Ramos como enemigo público del Sánchez-Pizjuán tras encararse con la zona de Gol Norte del estadio con la que tantas desavenencias tuvo.

Ramos tomó la decisión aquel día de ejecutar un penalti contra su exequipo, desatando cánticos contra él, insultos e incluso algunos objetos lanzados desde la grada. Miró al público desafiante y lo transformó a lo Panenka. Se fue directo a ese fondo y se señaló su nombre en la camiseta del Real Madrid. Fuego. El Sánchez-Pizjuán clamó contra su canterano. «Hace mucho tiempo que estoy viniendo a jugar y nunca he tenido el recibimiento que me hubiera gustado. He pedido perdón por mi celebración a las zonas del estadio que no me han faltado el respeto, pero otro sector sí lo ha hecho. Esta siempre será mi casa, por mucho que quieran pitar, aunque cuando se acuerdan de tu madre, es difícil irse contento. Han pasado muchos años desde mi marcha. Del Nido la explicó de forma equivocada y la gente la malinterpretó», explicó Ramos aquel día.

Y el fútbol, seis años después, le brindó la oportunidad de regresar a Nervión para tener una segunda etapa como jugador del Sevilla FC. Castro y Del Nido Carrasco, el hijo del presidente que lo vendió en 2005, dieron un golpe en la mesa contra muchas voces en contra fichando al camero como agente libre al poco de cerrar el mercado veraniego de 2023. «Deseando volver a casa, no tenía sentido irme a ningún otro sitio sin pasar por aquí, era una deuda con mi padre, con mi abuelo, con el sevillismo y con Puerta», celebró el futbolista en su desembarco en Nervión. Ramos tenía un preacuerdo con el Al Ittihad saudí, en el que militaba su excompañero Karim Benzema, pero el Sevilla entró en escena y las raíces pesaron para el camero. Tuvo una presentación ‘galáctica’ en el estadio, acompañado de su mujer, Pilar Rubio, y de sus hijos, y en la que miles de sevillistas corearon su nombre y lo redimieron de cualquier error del pasado.

Aquella temporada la participación de Sergio Ramos fue crucial para evitar que el equipo se despeñara a Segunda división. Disputó 37 partidos, con un total de 3.301 minutos y 7 goles en su haber, claves para amarrar la salvación. Sergio cumplió el sueño de volver y al término te la temporada se marchó por donde vino. El Sevilla FC le agradeció públicamente su «compromiso, el liderazgo y la máxima» que demostró en una dura campaña, deseándole «la mejor de las suertes».

No pocos sevillistas lo firmarían hoy de nuevo como futbolista a sus casi 40 años. Ramos puede tener tercer capítulo en su Sevilla FC… pero esta vez sería para ocupar la cúspide de la institución en uno de los momentos más peliagudos de su historia.

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