‘T AMARÉ’ de Tony Grox & Lucycalys gana el Benidorm Fest 2026 gracias al apoyo de la audiencia 

El dúo Tony Grox & Lucycalys ha ganado este sábado el Benidorm Fest 2026, el primero desvinculado de Eurovisión, con su T AMARÉ y un total de 166 puntos. El tema que fusiona sus raíces flamencas con la vanguardia electrónica ha recibido de premio 100.000 euros para sus intérpretes más otros 50.000 euros para sus autores, además de una sirenita de oro como trofeo. Aparte, Univisión les ha ofrecido viajar a Estados Unidos para grabar un sencillo junto a uno de los productores más reconocidos de la industria de la música latina. Y Spotify ha invitado a Asha, joven autora de éxitos como el Yo ya no quiero ná de Lola Índigo, a grabar un tema en su estudio insignia de Estocolmo tras competir con su canción Turista.

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 La primera edición del certamen desvinculada de Eurovisión también ha otorgado al dúo gaditano el premio Univisión y ha premiado a Asha con la grabación de un sencillo en los estudios de Estocolmo de Spotify  

El dúo Tony Grox & Lucycalys ha ganado este sábado el Benidorm Fest 2026, el primero desvinculado de Eurovisión, con su T AMARÉ y un total de 166 puntos. El tema que fusiona sus raíces flamencas con la vanguardia electrónica ha recibido de premio 100.000 euros para sus intérpretes más otros 50.000 euros para sus autores, además de una sirenita de oro como trofeo. Aparte, Univisión les ha ofrecido viajar a Estados Unidos para grabar un sencillo junto a uno de los productores más reconocidos de la industria de la música latina. Y Spotify ha invitado a Asha, joven autora de éxitos como el Yo ya no quiero ná de Lola Índigo, a grabar un tema en su estudio insignia de Estocolmo tras competir con su canción Turista.

Puede que el certamen musical de La 1 ya no nos entregue un representante para Eurovisión, pero al menos se ha convertido en la preselección oficiosa de la sintonía de la Vuelta Ciclista a España. A juzgar por sus reproducciones en YouTube, el T AMARÉ de Tony Grox & Lucycalys cuenta con un buen puñado de personas esperando desde el inicio del festival a que su estribillo suene en las tardes de septiembre de la cadena pública. Ese es el verdadero premio de esta edición. Su minimalista puesta en escena, con la mesa del DJ integrada en la fuente de un patio andaluz ha sido uno de los aciertos de Sergio Jaén, nuevo director artístico del certamen, y de su equipo.

El jurado profesional, cuyo peso vale el 50% de los puntos, ha apoyado a una de las artistas que no estaba en las quinielas para ganar, Asha, con su Turista (94 puntos). No es casualidad el color amarillo del tranvía que ha protagonizado la puesta en escena de la muy correcta cantante y compositora marroquí. Hace referencia al Limón Exprés, que fue el primer tren turístico de España, inaugurado en 1971. Partía precisamente desde Benidorm hasta Gata de Gorgos. Sus coches de balconcillos hechos de madera databan los años veinte y estaban pintados de amarillo limón, como los de esta actuación de la final. Su coreografía y estética recordaban a la película musical La La Land. La segunda propuesta más votada por el jurado ha sido T AMARÉ de Tony Grox & Lucycalys, con 82 puntos.

El voto demoscópico, con un valor del 25% del total, ha apoyado al pop cercano a Bruno Mars de Izan Llunas, con 48 puntos, y a la copla eléctrica de Rosalinda Galán con 44 puntos. Y el televoto, que equivalía al 25% restante, ha encumbrado finalmente a los intérpretes de T AMARÉ. Le ha seguido de cerca en las preferencias de la audiencia Rosalinda Galán. Un complejo aunque en apariencia sencillo juego de colores y sombras ha coronado la sólida y muy elaborada propuesta de la andaluza y su copla eléctrica hecha a retazos, Mataora, que cada 30 segundos parece una canción completamente distinta a la anterior y que hasta el último momento ha sido una de las favoritas para ganar.

Reapropiarse del insulto y del tópico

Con independencia del interés que puedan suscitar las propuestas musicales, ha habido un gran valor añadido en el espectáculo televisivo de este Benidorm Fest. Tanto los presentadores del certamen (Jesús Vázquez, Javier Ambrossi e Inés Hernand), como los seguidores y muchos de los artistas aspirantes han disfrutado de un espacio seguro. A lo largo de estas tres galas en directo, se han sentido libres de hacer bromas sobre sí mismos, sobre los tópicos en torno a las mujeres y la comunidad LGTBI+ (como la estética twink de Álvaro Mayo y su ambiciosa ejecución de Tócame, el nulo interés de los gays por el fútbol e incluso la promiscuidad), sin necesidad de pedir perdón ni permiso. Y eso es lo que han hecho Vázquez, Ambrossi y Hernand, sin miedo a que nadie les censure y sabiéndose protegidos por sus superiores en RTVE, que han sido lo suficientemente honrados como para no censurarlos en favor de sus intereses particulares, ni rectificarlos, ni dictar cómo deben usar una reapropiación que solo a ellos les corresponde.

Como ocurre con la reapropiación de un insulto o de un símbolo, aplicar la ironía a algunos tópicos (a menudo futiles) en torno a un colectivo es un modo de resistencia que solo tiene sentido cuando lo lleva a cabo el colectivo al que se refiere.

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“Yo en Benidorm he sido una zorra de postal, pero ahora estoy hecho una Blanca Paloma”, ha confesado Vázquez en la primera mitad de la final. “Pues yo justo al revés”, ha respondido Ambrossi. Hacía tiempo que no veíamos al gallego, recién salido de Mediaset, tan ilusionado presentado un programa. En este ha apoyado a través de la risa y la ironía a un Javier Ambrossi que lleva semanas exponiéndose sin filtros y que ha sido tan generoso como presentador del Benidorm Fest como lo fue recientemente como entrevistado de La revuelta.

En su entrega a este espectáculo televisivo, el cineasta ha protagonizado un chiste recurrente durante las semifinales, apareciendo en varios momentos disfrazado del propio Jesús Vázquez, a quien define como el primer referente de su adolescencia. Ambrossi ha admitido hace unas horas con naturalidad ante los medios haber leído algunas de las críticas que ha recibido por ello. Un icono gay perteneciente a una generación marcada por el VIH recibe la admiración de un hombre perteneciente a una generación marcada por el VHS y hay quien prefiere ver en ello la sospecha de un acoso sexual. Juntos han bromeado sobre el asunto en el escenario durante estos días. En estas últimas semanas, Ambrossi ha demostrado lo que algunos sospechábamos: que es el alma y el talento detrás del fenómeno de los Javis, una marca cuyo enorme éxito, ha admitido él mismo, le estaba arrebatando su individualidad.

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Algunos de los músicos aspirantes a la Sirenita de Oro también han sabido usar la autoparodia en sus propuestas como un preciso baremo de inteligencias y (malas) intenciones ajenas. Rosalinda Galán ha abrazado el absurdo colando un “It’s Mataora, bitch” en la letra de su canción, reivindicando ante Inés Hernand que ella “canta con el papo” y gritando al público “hasta pronto, mariquitas” tras finalizar su actuación. Julia Medina y María León han hecho un guiño a las redes autodefiniéndose divorciadas disfrutonas, término que las nuevas generaciones han despojado de su connotación negativa, como contaba este artículo de S Moda.

Y Miranda! ha alimentado su lado kitsch con una estética de saldo en la puesta en escena de su Despierto amándote, mientras que Juliana Gattas, la mitad femenina del dúo, se ha adjudicado con ironía el término “ramera” en alguna de las entrevistas previas a su actuación. Darle la vuelta al insulto, el símbolo o el tópico es lo que la lingüista Lola Pons ya ha explicado en el pasado como el mejor método para destruir su fuerza ilocutiva. Porque nada es insultante de por sí, sino que somos nosotros quienes lo hacemos insultante, defiende. Y de esa sana reapropiación ha habido mucho en este Benidorm Fest 2026.

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