La NASA ya había anunciado importantes cambios en el Programa Artemis . Hace un mes, el administrador de la agencia espacial estadounidense, Jared Isaacman, comunicó que la tercera misión, destinada en un principio a ser la primera en aterrizar en la Luna en más de 50 años, pasaría a ser un vuelo alrededor de la Tierra para probar sistemas de la nave. El gran momento, entonces, pasaría a la siguiente misión, Artemis IV, prevista en 2028, para luego dar lugar a una cadencia mayor de vuelos y presencia permanente en nuestro satélite. Ahora vuelve a la carga con más modificaciones importantes que, además, afectan de lleno a los intereses europeos. Este martes, con motivo del evento ‘ Ignition ‘, el jefe de la NASA ha recalcado la importancia de que nuevas tripulaciones estadounidenses pisen la Luna antes de que expire el actual mandato (cosa que ocurrirá en enero de 2029), y la creación de las primeras colonias humanas. Se cancela, al menos de momento, el orbitador lunar Gateway, en el que la Agencia Espacial Europea (ESA) tenía una gran participación —amén de tres asientos reservados por sus aportaciones vitales en el Programa Artemis—.«El reloj está corriendo en esta competición entre grandes potencias, y el éxito o el fracaso se medirá en meses, no en años», ha indicado el administrador de la NASA en clara alusión a China , su actual gran rival en el espacio, que se ha fijado alunizar su primer taikonauta —como han bautizado a sus astronautas— en 2030 . «Si liberamos el potencial de nuestra industria y nuestros socios, regresar a la Luna y construir una base parecerá algo menor comparado con lo que podremos lograr después».Noticia relacionada general No No China pisará por primera vez la Luna en 2030: este es el lugar donde puede plantar su bandera J. de JorgeLas fases antes de la primera colonia lunarLa nueva estrategia abandona el enfoque de misiones aisladas y apuesta por una construcción progresiva de infraestructura en la Luna en tres fases: la primera, en la que se invertirán 10.000 millones de dólares, supondrá «un incremento del ritmo de misiones robóticas y demostraciones tecnológicas mediante programas comerciales». Aunque desde la NASA han señalado que este periodo se desarrollará entre 2026 y 2028 (hasta el primer alunizaje), lo cierto es que este punto no es nuevo. De hecho, ya está en marcha desde hace tiempo a través del programa Commercial Lunar Payload Services (CLPS), donde se incentiva a empresas privadas para que creen naves de carga a la Luna. No obstante, hasta ahora ha tenido un historial irregular. El primer intento, la misión Peregrine de Astrobotic en enero de 2024, fue un fracaso total: una fuga de propelente pocas horas después del lanzamiento impidió que la nave llegase a la Luna. Un mes después, la misión IM-1 con el módulo Odiseo, de Intuitive Machines, logró el primer alunizaje comercial de la historia, aunque con matices: la nave aterrizó, pero lo hizo inclinada tras romper una de sus patas, lo que limitó sus operaciones. En 2025, la misión Blue Ghost M1 de Firefly Aerospace consiguió un alunizaje plenamente exitoso, sin incidentes reseñables. Sin embargo, la misión IM-2 (Athena), también de Intuitive Machines, volvió a evidenciar las dificultades del modelo: la nave aterrizó cerca del polo sur pero quedó volcada dentro de un cráter. El malagueño Carlos García-Galán, quien lleva décadas trabajando para la NASA, será uno de los responsables de la primera base lunar En la segunda fase, en la que también se destinará la misma cantidadque en la primera fase, se desarrollarán «infraestructuras semihabitables y operaciones recurrentes de astronautas», de las que, de momento, no se ha dado mucho más detalle. Esta etapa comprenderá del 2029 al 2031. Por último, en la última fase, a partir de 2032 (y, como mínimo, hasta 2036) en la que la inversión podría superar los 10.000 millones de dólares de cada una de las anteriores etapas, se establecerá «una presencia humana continua con hábitats, vehículos y sistemas logísticos» y . Es decir, las primeras colonias. Y en este último punto parece que estará muy involucrado el español Carlos García-Galán , quien pasa de la subdirección del ahora extinto módulo lunar Gateway (antes también estuvo a la cabeza de la integración del Módulo de Servicio de la cápsula Orión) a ser el director del programa de la NASA para la construcción de una base lunar. La idea es que los asentamientos humanos cuenten con centrales nucleares lunares que las abastezcanEn cuanto a qué alimentará la energía de todo aquel entramado, EE.UU. ha apostado por la energía de las centrales nucleares. El pasado mes de enero, la NASA firmaba un acuerdo con el Departamento de Energía (DOE) para impulsar la construcción de su propio reactor lunar para 2030 . «Lograr este futuro requiere el aprovechamiento de la energía nuclear para brindar las capacidades necesarias para marcar el comienzo de la era dorada de la exploración», señaló en aquel momento Isaacman. En este campo también se ha abierto una pugna entre EE.UU. y China, en este caso aliada con Rusia, alianza que se ha propuesto alcanzar el mismo objetivo de bases nucleares en la Luna para 2035. No obstante, antes de que finalice 2028, la NASA quiere lanzar a Marte el Reactor Espacial-1 Freedom, la primera nave espacial interplanetaria de propulsión nuclear, «demostrando así la propulsión eléctrica nuclear avanzada en el espacio profundo». Noticia relacionada No No Poder, energía y espacio EE.UU., China y Rusia compiten por poner el primer reactor nuclear en la Luna Patricia BioscaMás misiones, pero con otro enfoqueEn su configuración previa, los pilares del Programa Artemis eran el megacohete SLS (el ‘monstruo’ Space Launch Sytem de casi 100 metros de altura que solo ha volado una vez, en Artemis I, y que acumula toda una serie de fallos que llevan causando retrasos de la segunda misión desde febrero), la nave Orión (con participación europea y que también solo ha viajado una vez al espacio) y la estación lunar Gateway (una suerte de estación espacial internacional que orbitaría la Luna, sirviendo de ‘casa’ a las tripulaciones a partir de Artemis IV). Noticia relacionada general No No La NASA despliega el mayor cohete de la Historia para enviar a cuatro astronautas a la Luna Judith de JorgeAparte de la misión adicional en 2027 para probar sistemas en la órbita terrestre y aplazar hasta Artemis IV y 2028 el primer aterrizaje en la Luna, la NASA plantea aumentar radicalmente la cadencia de vuelos: después de Artemis V se aspira a misiones tripuladas cada seis meses, apoyadas en «equipos reutilizables» y en «una mayor participación del sector privado». Este anuncio abre la puerta a empresas como SpaceX, de Elon Musk, que ya está probando Starship, un cohete aún más grande que el SLS dirigido a llevar astronautas primero a la Luna y, después, a Marte. También Blue Origin, del magnate de Amazon Jeff Bezos, que ha anunciado que dejará de realizar viajes turísticos al espacio para centrarse en naves y cohetes para viajar a nuestro satélite. No obstante, durante la comparecencia de Isaacman también se ha apuntado que «la agencia está reconstruyendo sus competencias clave, convirtiendo miles de puestos de contratistas en puestos de servicio civil y recuperando la capacidad de ingeniería, técnica y operativa», por lo que parece se terminan los despidos masivos comenzados en la era Musk y se anuncia un tiempo de nuevas contrataciones en la NASA.Recreación de una colonia lunar. NASAAdiós (temporal) a Gateway: impacto internacionalUno de los movimientos más significativos es la decisión de ‘pausar’ la estación lunar Lunar Gateway en su forma actual. Gateway era un elemento central del diseño original de Artemis, concebido como punto de paso y plataforma logística en órbita lunar. Una suerte de ‘estación de servicio’ con hotel para que los astronautas pasaran sus estancias cerca, pero no todavía sobre la Luna. En la arquitectura original estaba previsto que bajaran regularmente en alunizadores para realizar sus misiones de campo; una vez terminadas, volverían a subir. Los asentamientos lunares estaban previstos para futuras misiones. Ahora, la NASA ha anunciado que va a «suspender temporalmente el proyecto Gateway en su configuración actual y centrarse en la infraestructura que permita operaciones sostenidas en la superficie lunar». Su paralización tiene implicaciones directas para sus socios internacionales, especialmente para la ESA. Europa participaba en el Programa Artemis sobre todo con el Módulo de Servicio de Orión, que da apoyo vital y energético a la nave en la que viajan los astronautas, incluida la tripulación de Artemis II, que la próxima semana , si se cumplen los planes, viajará hacia la Luna. A cambio, la ESA tenía garantizados tres asientos para astronautas europeos en misiones lunares a Gateway. La redefinición del programa deja en el aire esas oportunidades y obliga a replantear la contribución europea dentro de una arquitectura ahora más centrada en la superficie lunar que en la órbita.Por su parte, la NASA asegura que reutilizará parte del hardware ya desarrollado para Gateway y que mantendrá la cooperación internacional, pero el cambio supone un golpe para uno de los pilares de colaboración global del programa y sobre todo para la ESA en general y las empresas españolas , como GMV o Airbus Crisa, que participan con componentes críticos. MÁS INFORMACIÓN noticia Si El ‘Concorde’ de la NASA sufre un aterrizaje de urgencia en su segundo vuelo de prueba noticia Si La NASA despliega el mayor cohete de la Historia para enviar a cuatro astronautas a la LunaPor tanto, este nuevo enfoque prioriza la superficie frente a la órbita lunar, alineándose con el objetivo de crear una base permanente, si bien Isacman afirmó no descartar del todo la reactivación de Gateway en el futuro. No obstante, las directrices ahora mismo son claras: «Debemos eliminar los obstáculos innecesarios y centrarnos en la misión». La NASA ya había anunciado importantes cambios en el Programa Artemis . Hace un mes, el administrador de la agencia espacial estadounidense, Jared Isaacman, comunicó que la tercera misión, destinada en un principio a ser la primera en aterrizar en la Luna en más de 50 años, pasaría a ser un vuelo alrededor de la Tierra para probar sistemas de la nave. El gran momento, entonces, pasaría a la siguiente misión, Artemis IV, prevista en 2028, para luego dar lugar a una cadencia mayor de vuelos y presencia permanente en nuestro satélite. Ahora vuelve a la carga con más modificaciones importantes que, además, afectan de lleno a los intereses europeos. Este martes, con motivo del evento ‘ Ignition ‘, el jefe de la NASA ha recalcado la importancia de que nuevas tripulaciones estadounidenses pisen la Luna antes de que expire el actual mandato (cosa que ocurrirá en enero de 2029), y la creación de las primeras colonias humanas. Se cancela, al menos de momento, el orbitador lunar Gateway, en el que la Agencia Espacial Europea (ESA) tenía una gran participación —amén de tres asientos reservados por sus aportaciones vitales en el Programa Artemis—.«El reloj está corriendo en esta competición entre grandes potencias, y el éxito o el fracaso se medirá en meses, no en años», ha indicado el administrador de la NASA en clara alusión a China , su actual gran rival en el espacio, que se ha fijado alunizar su primer taikonauta —como han bautizado a sus astronautas— en 2030 . «Si liberamos el potencial de nuestra industria y nuestros socios, regresar a la Luna y construir una base parecerá algo menor comparado con lo que podremos lograr después».Noticia relacionada general No No China pisará por primera vez la Luna en 2030: este es el lugar donde puede plantar su bandera J. de JorgeLas fases antes de la primera colonia lunarLa nueva estrategia abandona el enfoque de misiones aisladas y apuesta por una construcción progresiva de infraestructura en la Luna en tres fases: la primera, en la que se invertirán 10.000 millones de dólares, supondrá «un incremento del ritmo de misiones robóticas y demostraciones tecnológicas mediante programas comerciales». Aunque desde la NASA han señalado que este periodo se desarrollará entre 2026 y 2028 (hasta el primer alunizaje), lo cierto es que este punto no es nuevo. De hecho, ya está en marcha desde hace tiempo a través del programa Commercial Lunar Payload Services (CLPS), donde se incentiva a empresas privadas para que creen naves de carga a la Luna. No obstante, hasta ahora ha tenido un historial irregular. El primer intento, la misión Peregrine de Astrobotic en enero de 2024, fue un fracaso total: una fuga de propelente pocas horas después del lanzamiento impidió que la nave llegase a la Luna. Un mes después, la misión IM-1 con el módulo Odiseo, de Intuitive Machines, logró el primer alunizaje comercial de la historia, aunque con matices: la nave aterrizó, pero lo hizo inclinada tras romper una de sus patas, lo que limitó sus operaciones. En 2025, la misión Blue Ghost M1 de Firefly Aerospace consiguió un alunizaje plenamente exitoso, sin incidentes reseñables. Sin embargo, la misión IM-2 (Athena), también de Intuitive Machines, volvió a evidenciar las dificultades del modelo: la nave aterrizó cerca del polo sur pero quedó volcada dentro de un cráter. El malagueño Carlos García-Galán, quien lleva décadas trabajando para la NASA, será uno de los responsables de la primera base lunar En la segunda fase, en la que también se destinará la misma cantidadque en la primera fase, se desarrollarán «infraestructuras semihabitables y operaciones recurrentes de astronautas», de las que, de momento, no se ha dado mucho más detalle. Esta etapa comprenderá del 2029 al 2031. Por último, en la última fase, a partir de 2032 (y, como mínimo, hasta 2036) en la que la inversión podría superar los 10.000 millones de dólares de cada una de las anteriores etapas, se establecerá «una presencia humana continua con hábitats, vehículos y sistemas logísticos» y . Es decir, las primeras colonias. Y en este último punto parece que estará muy involucrado el español Carlos García-Galán , quien pasa de la subdirección del ahora extinto módulo lunar Gateway (antes también estuvo a la cabeza de la integración del Módulo de Servicio de la cápsula Orión) a ser el director del programa de la NASA para la construcción de una base lunar. La idea es que los asentamientos humanos cuenten con centrales nucleares lunares que las abastezcanEn cuanto a qué alimentará la energía de todo aquel entramado, EE.UU. ha apostado por la energía de las centrales nucleares. El pasado mes de enero, la NASA firmaba un acuerdo con el Departamento de Energía (DOE) para impulsar la construcción de su propio reactor lunar para 2030 . «Lograr este futuro requiere el aprovechamiento de la energía nuclear para brindar las capacidades necesarias para marcar el comienzo de la era dorada de la exploración», señaló en aquel momento Isaacman. En este campo también se ha abierto una pugna entre EE.UU. y China, en este caso aliada con Rusia, alianza que se ha propuesto alcanzar el mismo objetivo de bases nucleares en la Luna para 2035. No obstante, antes de que finalice 2028, la NASA quiere lanzar a Marte el Reactor Espacial-1 Freedom, la primera nave espacial interplanetaria de propulsión nuclear, «demostrando así la propulsión eléctrica nuclear avanzada en el espacio profundo». Noticia relacionada No No Poder, energía y espacio EE.UU., China y Rusia compiten por poner el primer reactor nuclear en la Luna Patricia BioscaMás misiones, pero con otro enfoqueEn su configuración previa, los pilares del Programa Artemis eran el megacohete SLS (el ‘monstruo’ Space Launch Sytem de casi 100 metros de altura que solo ha volado una vez, en Artemis I, y que acumula toda una serie de fallos que llevan causando retrasos de la segunda misión desde febrero), la nave Orión (con participación europea y que también solo ha viajado una vez al espacio) y la estación lunar Gateway (una suerte de estación espacial internacional que orbitaría la Luna, sirviendo de ‘casa’ a las tripulaciones a partir de Artemis IV). Noticia relacionada general No No La NASA despliega el mayor cohete de la Historia para enviar a cuatro astronautas a la Luna Judith de JorgeAparte de la misión adicional en 2027 para probar sistemas en la órbita terrestre y aplazar hasta Artemis IV y 2028 el primer aterrizaje en la Luna, la NASA plantea aumentar radicalmente la cadencia de vuelos: después de Artemis V se aspira a misiones tripuladas cada seis meses, apoyadas en «equipos reutilizables» y en «una mayor participación del sector privado». Este anuncio abre la puerta a empresas como SpaceX, de Elon Musk, que ya está probando Starship, un cohete aún más grande que el SLS dirigido a llevar astronautas primero a la Luna y, después, a Marte. También Blue Origin, del magnate de Amazon Jeff Bezos, que ha anunciado que dejará de realizar viajes turísticos al espacio para centrarse en naves y cohetes para viajar a nuestro satélite. No obstante, durante la comparecencia de Isaacman también se ha apuntado que «la agencia está reconstruyendo sus competencias clave, convirtiendo miles de puestos de contratistas en puestos de servicio civil y recuperando la capacidad de ingeniería, técnica y operativa», por lo que parece se terminan los despidos masivos comenzados en la era Musk y se anuncia un tiempo de nuevas contrataciones en la NASA.Recreación de una colonia lunar. NASAAdiós (temporal) a Gateway: impacto internacionalUno de los movimientos más significativos es la decisión de ‘pausar’ la estación lunar Lunar Gateway en su forma actual. Gateway era un elemento central del diseño original de Artemis, concebido como punto de paso y plataforma logística en órbita lunar. Una suerte de ‘estación de servicio’ con hotel para que los astronautas pasaran sus estancias cerca, pero no todavía sobre la Luna. En la arquitectura original estaba previsto que bajaran regularmente en alunizadores para realizar sus misiones de campo; una vez terminadas, volverían a subir. Los asentamientos lunares estaban previstos para futuras misiones. Ahora, la NASA ha anunciado que va a «suspender temporalmente el proyecto Gateway en su configuración actual y centrarse en la infraestructura que permita operaciones sostenidas en la superficie lunar». Su paralización tiene implicaciones directas para sus socios internacionales, especialmente para la ESA. Europa participaba en el Programa Artemis sobre todo con el Módulo de Servicio de Orión, que da apoyo vital y energético a la nave en la que viajan los astronautas, incluida la tripulación de Artemis II, que la próxima semana , si se cumplen los planes, viajará hacia la Luna. A cambio, la ESA tenía garantizados tres asientos para astronautas europeos en misiones lunares a Gateway. La redefinición del programa deja en el aire esas oportunidades y obliga a replantear la contribución europea dentro de una arquitectura ahora más centrada en la superficie lunar que en la órbita.Por su parte, la NASA asegura que reutilizará parte del hardware ya desarrollado para Gateway y que mantendrá la cooperación internacional, pero el cambio supone un golpe para uno de los pilares de colaboración global del programa y sobre todo para la ESA en general y las empresas españolas , como GMV o Airbus Crisa, que participan con componentes críticos. MÁS INFORMACIÓN noticia Si El ‘Concorde’ de la NASA sufre un aterrizaje de urgencia en su segundo vuelo de prueba noticia Si La NASA despliega el mayor cohete de la Historia para enviar a cuatro astronautas a la LunaPor tanto, este nuevo enfoque prioriza la superficie frente a la órbita lunar, alineándose con el objetivo de crear una base permanente, si bien Isacman afirmó no descartar del todo la reactivación de Gateway en el futuro. No obstante, las directrices ahora mismo son claras: «Debemos eliminar los obstáculos innecesarios y centrarnos en la misión».
La NASA ya había anunciado importantes cambios en el Programa Artemis. Hace un mes, el administrador de la agencia espacial estadounidense, Jared Isaacman, comunicó que la tercera misión, destinada en un principio a ser la primera en aterrizar en la Luna en más de … 50 años, pasaría a ser un vuelo alrededor de la Tierra para probar sistemas de la nave. El gran momento, entonces, pasaría a la siguiente misión, Artemis IV, prevista en 2028, para luego dar lugar a una cadencia mayor de vuelos y presencia permanente en nuestro satélite.
Ahora vuelve a la carga con más modificaciones importantes que, además, afectan de lleno a los intereses europeos. Este martes, con motivo del evento ‘Ignition‘, el jefe de la NASA ha recalcado la importancia de que nuevas tripulaciones estadounidenses pisen la Luna antes de que expire el actual mandato (cosa que ocurrirá en enero de 2029), y la creación de las primeras colonias humanas. Se cancela, al menos de momento, el orbitador lunar Gateway, en el que la Agencia Espacial Europea (ESA) tenía una gran participación —amén de tres asientos reservados por sus aportaciones vitales en el Programa Artemis—.
«El reloj está corriendo en esta competición entre grandes potencias, y el éxito o el fracaso se medirá en meses, no en años», ha indicado el administrador de la NASA en clara alusión a China, su actual gran rival en el espacio, que se ha fijado alunizar su primer taikonauta —como han bautizado a sus astronautas— en 2030. «Si liberamos el potencial de nuestra industria y nuestros socios, regresar a la Luna y construir una base parecerá algo menor comparado con lo que podremos lograr después».
Noticia relacionada
Las fases antes de la primera colonia lunar
La nueva estrategia abandona el enfoque de misiones aisladas y apuesta por una construcción progresiva de infraestructura en la Luna en tres fases: la primera supondrá «un incremento del ritmo de misiones robóticas y demostraciones tecnológicas mediante programas comerciales». Este punto no es nuevo y, de hecho, ya está en marcha desde hace tiempo: el programa Commercial Lunar Payload Services (CLPS) incentiva a empresas privadas para que creen naves de carga a la Luna. Hasta ahora ha tenido, no obstante, un historial irregular.
El primer intento, la misión Peregrine de Astrobotic en enero de 2024, fue un fracaso total: una fuga de propelente pocas horas después del lanzamiento impidió que la nave llegase a la Luna. Un mes después, la misión IM-1 con el módulo Odiseo, de Intuitive Machines, logró el primer alunizaje comercial de la historia, aunque con matices: la nave aterrizó, pero lo hizo inclinada tras romper una de sus patas, lo que limitó sus operaciones. En 2025, la misión Blue Ghost M1 de Firefly Aerospace consiguió un alunizaje plenamente exitoso, sin incidentes reseñables. Sin embargo, la misión IM-2 (Athena), también de Intuitive Machines, volvió a evidenciar las dificultades del modelo: la nave aterrizó cerca del polo sur pero quedó volcada dentro de un cráter.
El malagueño Carlos García-Galán, quien lleva décadas trabajando para la NASA, será uno de los responsables de la primera base lunar
En la segunda fase se desarrollarán «infraestructuras semihabitables y operaciones recurrentes de astronautas», de las que, de momento, no se ha dado mucho más detalle. Se entiende que esta etapa se producirá a partir del primer alunizaje, previsto para 2028. Por último, en la última fase se establecerá «una presencia humana continua con hábitats, vehículos y sistemas logísticos». Es decir, las primeras colonias.
Y en este último punto parece que estará muy involucrado el español Carlos García-Galán, quien pasa de la subdirección del ahora extinto módulo lunar Gateway (antes también estuvo a la cabeza de la integración del Módulo de Servicio de la cápsula Orión) a ser uno de los responsables de las bases lunares.
La idea es que los asentamientos humanos cuenten con centrales nucleares lunares que las abastezcan
En cuanto a qué alimentará la energía de todo aquel entramado, EE.UU. ha apostado por la energía de las centrales nucleares. El pasado mes de enero, la NASA firmaba un acuerdo con el Departamento de Energía (DOE) para impulsar la construcción de su propio reactor lunar para 2030. «Lograr este futuro requiere el aprovechamiento de la energía nuclear para brindar las capacidades necesarias para marcar el comienzo de la era dorada de la exploración», señaló en aquel momento Isaacman.
En este campo también se ha abierto una pugna entre EE.UU. y China, en este caso aliada con Rusia, alianza que se ha propuesto alcanzar el mismo objetivo de bases nucleares en la Luna para 2035.
No obstante, antes de que finalice 2028, la NASA quiere lanzar a Marte el Reactor Espacial-1 Freedom, la primera nave espacial interplanetaria de propulsión nuclear, «demostrando así la propulsión eléctrica nuclear avanzada en el espacio profundo».
Más misiones, pero con otro enfoque
En su configuración previa, los pilares del Programa Artemis eran el megacohete SLS (el ‘monstruo’ Space Launch Sytem de casi 100 metros de altura que solo ha volado una vez, en Artemis I, y que acumula toda una serie de fallos que llevan causando retrasos de la segunda misión desde febrero), la nave Orión (con participación europea y que también solo ha viajado una vez al espacio) y la estación lunar Gateway (una suerte de estación espacial internacional que orbitaría la Luna, sirviendo de ‘casa’ a las tripulaciones a partir de Artemis IV).
Noticia relacionada
Aparte de la misión adicional en 2027 para probar sistemas en la órbita terrestre y aplazar hasta Artemis IV y 2028 el primer aterrizaje en la Luna, la NASA plantea aumentar radicalmente la cadencia de vuelos: después de Artemis V se aspira a misiones tripuladas cada seis meses, apoyadas en «equipos reutilizables» y en «una mayor participación del sector privado».
Este anuncio abre la puerta a empresas como SpaceX, de Elon Musk, que ya está probando Starship, un cohete aún más grande que el SLS dirigido a llevar astronautas primero a la Luna y, después, a Marte. También Blue Origin, del magnate de Amazon Jeff Bezos, que ha anunciado que dejará de realizar viajes turísticos al espacio para centrarse en naves y cohetes para viajar a nuestro satélite.
No obstante, durante la comparecencia de Isaacman también se ha apuntado que «la agencia está reconstruyendo sus competencias clave, convirtiendo miles de puestos de contratistas en puestos de servicio civil y recuperando la capacidad de ingeniería, técnica y operativa», por lo que parece se terminan los despidos masivos comenzados en la era Musk y se anuncia un tiempo de nuevas contrataciones en la NASA.

(NASA)
Adiós (temporal) a Gateway: impacto internacional
Uno de los movimientos más significativos es la decisión de ‘pausar’ la estación lunar Lunar Gateway en su forma actual. Gateway era un elemento central del diseño original de Artemis, concebido como punto de paso y plataforma logística en órbita lunar. Una suerte de ‘estación de servicio’ con hotel para que los astronautas pasaran sus estancias cerca, pero no todavía sobre la Luna. En la arquitectura original estaba previsto que bajaran regularmente en alunizadores para realizar sus misiones de campo; una vez terminadas, volverían a subir. Los asentamientos lunares estaban previstos para futuras misiones.
Ahora, la NASA ha anunciado que va a «suspender temporalmente el proyecto Gateway en su configuración actual y centrarse en la infraestructura que permita operaciones sostenidas en la superficie lunar». Su paralización tiene implicaciones directas para sus socios internacionales, especialmente para la ESA.
Europa participaba en el Programa Artemis sobre todo con el Módulo de Servicio de Orión, que da apoyo vital y energético a la nave en la que viajan los astronautas, incluida la tripulación de Artemis II, que la próxima semana, si se cumplen los planes, viajará hacia la Luna. A cambio, la ESA tenía garantizados tres asientos para astronautas europeos en misiones lunares a Gateway. La redefinición del programa deja en el aire esas oportunidades y obliga a replantear la contribución europea dentro de una arquitectura ahora más centrada en la superficie lunar que en la órbita.
Por su parte, la NASA asegura que reutilizará parte del hardware ya desarrollado para Gateway y que mantendrá la cooperación internacional, pero el cambio supone un golpe para uno de los pilares de colaboración global del programa y sobre todo para la ESA en general y las empresas españolas, como GMV o Airbus Crisa, que participan con componentes críticos.
Por tanto, este nuevo enfoque prioriza la superficie frente a la órbita lunar, alineándose con el objetivo de crear una base permanente. Para Isaacman, el mensaje es claro: «Debemos eliminar los obstáculos innecesarios y centrarnos en la misión».
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