Nicolas Cage siempre quiso ser un superhéroe. No en vano, su apellido artístico (el real es Coppola, dado que es sobrino del director) lo tomó del forzudo afroamericano de Marvel Luke Cage. Por si eso no le hiciera suficientemente comiquero, su hijo se llama Kal-el (igual que Superman). Y su colección de 400 cómics clásicos incluía el primer Action Comics, que compró a 150.000 dólares, le robaron en una fiesta y acabaron vendiendo por 15 millones. La superestrella más particular de Hollywood no pudo ser, aun así, el Superman de Tim Burton, y aunque se conformó con el calavérico Motorista Fantasma, Cage recibe a los 62 por fin la oportunidad de luchar como otro de los grandes, el nuevo Spiderman televisivo. Hay, sin embargo, un giro en su Spider-Noir: este trepamuros es también un enjuto detective noir del Nueva York de los años treinta.
El actor se mete en la piel de un superhéroe y detective del Nueva York de los años treinta para protagonizar su primera serie
Nicolas Cage siempre quiso ser un superhéroe. No en vano, su apellido artístico (el real es Coppola, dado que es sobrino del director) lo tomó del forzudo afroamericano de Marvel Luke Cage. Por si eso no le hiciera suficientemente comiquero, su hijo se llama Kal-el (igual que Superman). Y su colección de 400 cómics clásicos incluía el primer Action Comics, que compró a 150.000 dólares, le robaron en una fiesta y acabaron vendiendo por 15 millones. La superestrella más particular de Hollywood no pudo ser, aun así, el Superman de Tim Burton, y aunque se conformó con el calavérico Motorista Fantasma, Cage recibe a los 62 por fin la oportunidad de luchar como otro de los grandes, el nuevo Spiderman televisivo. Hay, sin embargo, un giro en su Spider-Noir: este trepamuros es también un enjuto detective noir del Nueva York de los años treinta.
“Desde el principio, trabajé con Nic para dar una versión de Spider-Man que nunca antes se hubiera visto. Él quería entender cómo lo que lo convirtió en un hombre araña se había filtrado en su ADN, y ahora lucha por volver a ser humano”, explica el guionista Oren Uziel, que adapta a la pequeña pantalla su curiosa versión conocida como La Araña, un personaje al que Cage ya dio voz en las películas animadas del Spider-verso: “Estábamos creando otra interpretación. Yo sabía que él era aficionado a los cómics, pero descubrí que también tiene conocimiento enciclopédico del noir. Me decía: ‘hoy voy a ser Bogart de El sueño eterno’ u ‘hoy toca Peter Lorre o Edward G. Robinson”, recuerda el responsable de esta aventura que Amazon Prime Video estrena este miércoles y cuyos ingredientes eran ideales para que Cage hiciera una serie por primera vez en su carrera.

Uziel llegó al proyecto, de hecho, no por fanatismo por los superhéroes, sino porque los productores Phil Lord y Christopher Miller, que trabajaron con él en Infiltrados en clase, sabían de su afición por las películas de detectives y sus tópicos. Entre sus referencias y guiños más directos menciona a EL PAÍS por videoconferencia títulos como El crepúsculo de los dioses y Perdición, de Billy Wilder; El tercer hombre o En un lugar solitario y neo-noirs como Chinatown, L.A. Confidential, Red Rock West y Muerte entre las flores. Incluso habla del clásico de Howard Hawks Luna nueva, por el poso de humor y comedia screw-ball con diálogos veloces que presenten también en los ocho episodios, entre gabardinas, mafiosos, políticos corruptos, traumas y callejones oscuros.
Esta serie Marvel es tan particular que se vende, además, con un curioso reclamo técnico: se estrena tanto en blanco y negro como en color (unos colores subrayados cada vez más raros de ver en series y películas). “Al principio habría dicho que mi favorita es la primera, pero hemos dedicado mucho tiempo al color. Es vibrante, saturado, diferente a la zona de confort en la que nos movemos hoy. Queríamos salirnos de lo natural y fácil, y volverlo mágico. Creo que eso lo hace experiencias muy diferentes: el blanco y negro da una serie más melancólica, cercana al misterio, y la de color es vibrante, juguetona y divertida a lo Dick Tracy”.

De hecho, para Uziel, su protagonista tiene un poco de ambos; un 70% Humphrey Bogart y un 30% Bugs Bunny. Este hombre araña es un personaje que ya ha pasado por sus peores días y ahora se esconde bajo el nombre de Ben Reilly, el clon de Peter Parker en los cómics Marvel. “Es su propia invención, una especie de Rick de Casablanca. Está tratando de esconder las cualidades clásicas de Spider-Man, pretende que la tragedia e injusticia le den igual. No quiere tener responsabilidad y para ello esconde su poder. Dice que no ayudará a nadie, ni se pondrá en peligro, pero vas viendo que no puede resistirse. Es una patraña; su naturaleza es hacer el bien. En este mundo inmoral, él es centro moral. Ese es siempre Spider-Man”, explica sobre los parámetros que hacen a este héroe especial.
Las referencias no solo son internas, porque en las tramas aparecen también múltiples guiños al nutrido universo de Spider-Man. Hay villanos como el Hombre de Arena, Lápida y el mafioso Cabello de Plata (interpretado por Brendan Gleeson) o secundarios como el periodista Robbie Robertson (Lamorne Morris) o Cat Hardy, que en los cómics es la Gata Negra y aquí es la cantante asiática y femme fatale de una de estas salas de fiestas tan habituales del género.

Porque, pese a que los superhéroes no pasan su mejor momento en cine y televisión, Spider-Man sigue siendo un atractivo sin igual en el mundo del entretenimiento. Además de esta adaptación, y una tercera película del Spider-verso en la que volverá Nicolas Cage entre un sinfín de lanzarredes, en julio regresa al cine el Spider-Man de Tom Holland para escribir un nuevo capítulo de éxito en la desdichada existencia de este superhéroe sin suerte. Y por si eso no fuera suficiente, la animada Spidey y su superequipo sigue siendo una de las series más exitosas entre el público infantil de Disney+. “Creo que sigue funcionando porque es fácil identificarse con él y muy humano, incluso en esta versión que nunca hemos visto. Ha envejecido y se ha caído unas cuantas veces, está cansado de levantarse y se ha vuelto un poco cínico, algo que nos pasa a todos. Pero alguien como él siempre se repone”, cuenta el guionista sobre el superhéroe más taquillero de la historia.
Lo que hace a este Spider-Man diferente, al final, es el propio Cage, siempre único en sus interpretaciones, y Uziel lo ha vivido en primera persona: “Todos sabemos que puede ir con todo, pero también logra sutileza de los momentos tranquilos. Tiene ese carisma de estrella que o lo posees o no. Él te empuja para que vayas al límite, y, cuando lo hace, siempre nos quedamos con su toma. Hay que confiar en él”. Quizás Nicolas Cage sea en realidad un superhéroe que no necesite máscara, capaz de hacer que un experimento extraño como Spider-Noir, que tenía todo para salir mal, pueda salir bien.

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