Lo adelanté en esta columna el pasado 18 de octubre . Irene Ferreras, miembro de la junta directiva de la RFEF, iba a presentar su dimisión, causada por la manera en la que se había elegido a Sonia Bermúdez como seleccionadora absoluta. Ferreras, madrileña que da nombre a un campo de fútbol en Fuenlabrada, fue la única que votó en contra en las elecciones que acabaron colocando a Sonia Bermúdez como seleccionadora nacional. David Aganzo, que se abstuvo, fue el otro voto disidente del aplastante Sí que eligió a Bermúdez. Irene Ferreras viene del barro. Como futbolista, desarrolló su carrera en las categorías inferiores del Atlético de Madrid y del Rayo Vallecano como portera, una de las pocas guardametas de aquellos años. Por desgracia, tuvo que dejar la práctica del fútbol prematuramente: una inoportuna hernia discal le impidió rendir al nivel que ella deseaba, pues afectaba directamente a su salud. En el 2015 empezó su ciclo como entrenadora. Olímpico de Madrid, La Solana, Rayo Vallecano B, Rayo Vallecano, Valencia, segunda de David Aznar en el Real Madrid y Deportivo de la Coruña han sido los equipos por los que ha pasado la madrileña, con un rasgo que la define: siempre ha cumplido los objetivos marcados. Actualmente dirige al Granada en la Liga F . En los viajes de categoría nacional con el Olímpico de Madrid en el autobús, Ferreras llevaba unas colchonetas que tiraba al suelo. Allí se tumbaba gran parte del trayecto, para paliar los dolores de espalda que sufría. Además de las selecciones nacionales, ese fútbol modesto y aguerrido, esforzado y entregado, es el fútbol aficionado del que se tienen que ocupar y preocupar desde el departamento femenino de la RFEF. De esos equipos de toda España han salido las fabulosas jugadoras que tenemos hoy. Es prioritario y fundamental cuidar esa base, y no lo es tanto organizar congresos de grandeza para vender algo que en la realidad es una burbuja. A fecha de hoy, los modestos equipos femeninos de toda España están más abandonados que nunca por los entes federativos, tanto nacionales como territoriales. Pero no solo están a merced de su suerte los equipos; también lo están las jugadoras. Tal como afirmó la directora de Fútbol Femenino de la UEFA, Nadine Kessler, a su paso por el Congreso internacional ELEVA, organizado por la RFEF en Las Rozas, «en España se generan Balones de Oro , pero no siempre se les trata como tal». Kessler insistió en que las futbolistas españolas son «muy admiradas en muchos países» y lamentó profundamente que en casa no reciban toda la atención que merecen. En el congreso también tuvo una intervención estelar la presidenta de La Liga F y vicepresidenta de la RFEF, Beatriz Álvarez. Ella abogó por un cambio en el modelo de retransmisión de los partidos, afirmando que «llevamos meses pensando en una nueva estrategia. Necesitamos un modelo en abierto que tenga más impacto».Noticias relacionadas estandar Si El plan de Florentino El Real Madrid SL que Florentino tiene en la cabeza Manuel Merinero opinion Si es fútbol y es femenino Al Real Madrid solo le faltaba insultar Manuel MerineroTodo ello viene a confirmar lo que llevamos mucho tiempo contando: el ‘archirequetecomentado’ plan y la logística diseñada por la Liga F por parte de su director de estrategia Pedro Malabia, es un plan fallido. Además de cambiar el modelo de retransmisión de partidos, Beatriz Álvarez también aludió a la madre de todas la batallas: el dinero. «Hay que tratar el volumen de ingreso. La entrada de capital y patrocinadores es imprescindible para el crecimiento y la estructuración de los clubes». A la misma velocidad que se acaba el dinero público, empiezan las tensiones internas y se buscan responsabilidades. Beatriz Álvarez, aunque tarde, se ha dado cuenta de que «el enemigo» lo tenía en casa. Lola Romero y Ana Rossell se postulan como candidatas para una futura presidencia de La Liga F, y da la sensación de que la campaña ya ha empezado. El responsable de estrategia de La Liga F era «compañero inseparable» de las batallas de Lola Romero y Rubén Alcaine. El zaragozano ya cayó, y la pregunta ahora es: ¿Se atreverán Beatriz Álvarez y los clubes con Pedro Malabia ante su errónea estrategia? La situación del fútbol femenino español evidencia una profunda incoherencia entre el discurso oficial y la realidad. Mientras la RFEF y la Liga F organizan congresos y elaboran planes y estrategias fallidas, los clubes modestos y las propias jugadoras continúan desatendidos. La dimisión de Irene Ferreras y las advertencias de figuras como Nadine Kessler reflejan un modelo desgastado, incoherente, lleno de decisiones opacas y luchas internas que al cabo de unos años acabará, entre otras cosas, con la sublime calidad del juego femenino en España. El fútbol femenino no necesita grandes anuncios, sino gestión seria, apoyo real y dirigentes capaces de asumir responsabilidades antes de que la estructura termine de resquebrajarse. Lo adelanté en esta columna el pasado 18 de octubre . Irene Ferreras, miembro de la junta directiva de la RFEF, iba a presentar su dimisión, causada por la manera en la que se había elegido a Sonia Bermúdez como seleccionadora absoluta. Ferreras, madrileña que da nombre a un campo de fútbol en Fuenlabrada, fue la única que votó en contra en las elecciones que acabaron colocando a Sonia Bermúdez como seleccionadora nacional. David Aganzo, que se abstuvo, fue el otro voto disidente del aplastante Sí que eligió a Bermúdez. Irene Ferreras viene del barro. Como futbolista, desarrolló su carrera en las categorías inferiores del Atlético de Madrid y del Rayo Vallecano como portera, una de las pocas guardametas de aquellos años. Por desgracia, tuvo que dejar la práctica del fútbol prematuramente: una inoportuna hernia discal le impidió rendir al nivel que ella deseaba, pues afectaba directamente a su salud. En el 2015 empezó su ciclo como entrenadora. Olímpico de Madrid, La Solana, Rayo Vallecano B, Rayo Vallecano, Valencia, segunda de David Aznar en el Real Madrid y Deportivo de la Coruña han sido los equipos por los que ha pasado la madrileña, con un rasgo que la define: siempre ha cumplido los objetivos marcados. Actualmente dirige al Granada en la Liga F . En los viajes de categoría nacional con el Olímpico de Madrid en el autobús, Ferreras llevaba unas colchonetas que tiraba al suelo. Allí se tumbaba gran parte del trayecto, para paliar los dolores de espalda que sufría. Además de las selecciones nacionales, ese fútbol modesto y aguerrido, esforzado y entregado, es el fútbol aficionado del que se tienen que ocupar y preocupar desde el departamento femenino de la RFEF. De esos equipos de toda España han salido las fabulosas jugadoras que tenemos hoy. Es prioritario y fundamental cuidar esa base, y no lo es tanto organizar congresos de grandeza para vender algo que en la realidad es una burbuja. A fecha de hoy, los modestos equipos femeninos de toda España están más abandonados que nunca por los entes federativos, tanto nacionales como territoriales. Pero no solo están a merced de su suerte los equipos; también lo están las jugadoras. Tal como afirmó la directora de Fútbol Femenino de la UEFA, Nadine Kessler, a su paso por el Congreso internacional ELEVA, organizado por la RFEF en Las Rozas, «en España se generan Balones de Oro , pero no siempre se les trata como tal». Kessler insistió en que las futbolistas españolas son «muy admiradas en muchos países» y lamentó profundamente que en casa no reciban toda la atención que merecen. En el congreso también tuvo una intervención estelar la presidenta de La Liga F y vicepresidenta de la RFEF, Beatriz Álvarez. Ella abogó por un cambio en el modelo de retransmisión de los partidos, afirmando que «llevamos meses pensando en una nueva estrategia. Necesitamos un modelo en abierto que tenga más impacto».Noticias relacionadas estandar Si El plan de Florentino El Real Madrid SL que Florentino tiene en la cabeza Manuel Merinero opinion Si es fútbol y es femenino Al Real Madrid solo le faltaba insultar Manuel MerineroTodo ello viene a confirmar lo que llevamos mucho tiempo contando: el ‘archirequetecomentado’ plan y la logística diseñada por la Liga F por parte de su director de estrategia Pedro Malabia, es un plan fallido. Además de cambiar el modelo de retransmisión de partidos, Beatriz Álvarez también aludió a la madre de todas la batallas: el dinero. «Hay que tratar el volumen de ingreso. La entrada de capital y patrocinadores es imprescindible para el crecimiento y la estructuración de los clubes». A la misma velocidad que se acaba el dinero público, empiezan las tensiones internas y se buscan responsabilidades. Beatriz Álvarez, aunque tarde, se ha dado cuenta de que «el enemigo» lo tenía en casa. Lola Romero y Ana Rossell se postulan como candidatas para una futura presidencia de La Liga F, y da la sensación de que la campaña ya ha empezado. El responsable de estrategia de La Liga F era «compañero inseparable» de las batallas de Lola Romero y Rubén Alcaine. El zaragozano ya cayó, y la pregunta ahora es: ¿Se atreverán Beatriz Álvarez y los clubes con Pedro Malabia ante su errónea estrategia? La situación del fútbol femenino español evidencia una profunda incoherencia entre el discurso oficial y la realidad. Mientras la RFEF y la Liga F organizan congresos y elaboran planes y estrategias fallidas, los clubes modestos y las propias jugadoras continúan desatendidos. La dimisión de Irene Ferreras y las advertencias de figuras como Nadine Kessler reflejan un modelo desgastado, incoherente, lleno de decisiones opacas y luchas internas que al cabo de unos años acabará, entre otras cosas, con la sublime calidad del juego femenino en España. El fútbol femenino no necesita grandes anuncios, sino gestión seria, apoyo real y dirigentes capaces de asumir responsabilidades antes de que la estructura termine de resquebrajarse.
Lo adelanté en esta columna el pasado 18 de octubre. Irene Ferreras, miembro de la junta directiva de la RFEF, iba a presentar su dimisión, causada por la manera en la que se había elegido a Sonia Bermúdez como seleccionadora absoluta. Ferreras, madrileña … que da nombre a un campo de fútbol en Fuenlabrada, fue la única que votó en contra en las elecciones que acabaron colocando a Sonia Bermúdez como seleccionadora nacional. David Aganzo, que se abstuvo, fue el otro voto disidente del aplastante Sí que eligió a Bermúdez.
Irene Ferreras viene del barro. Como futbolista, desarrolló su carrera en las categorías inferiores del Atlético de Madrid y del Rayo Vallecano como portera, una de las pocas guardametas de aquellos años. Por desgracia, tuvo que dejar la práctica del fútbol prematuramente: una inoportuna hernia discal le impidió rendir al nivel que ella deseaba, pues afectaba directamente a su salud.
En el 2015 empezó su ciclo como entrenadora. Olímpico de Madrid, La Solana, Rayo Vallecano B, Rayo Vallecano, Valencia, segunda de David Aznar en el Real Madrid y Deportivo de la Coruña han sido los equipos por los que ha pasado la madrileña, con un rasgo que la define: siempre ha cumplido los objetivos marcados. Actualmente dirige al Granada en la Liga F. En los viajes de categoría nacional con el Olímpico de Madrid en el autobús, Ferreras llevaba unas colchonetas que tiraba al suelo. Allí se tumbaba gran parte del trayecto, para paliar los dolores de espalda que sufría.
Además de las selecciones nacionales, ese fútbol modesto y aguerrido, esforzado y entregado, es el fútbol aficionado del que se tienen que ocupar y preocupar desde el departamento femenino de la RFEF. De esos equipos de toda España han salido las fabulosas jugadoras que tenemos hoy. Es prioritario y fundamental cuidar esa base, y no lo es tanto organizar congresos de grandeza para vender algo que en la realidad es una burbuja.
A fecha de hoy, los modestos equipos femeninos de toda España están más abandonados que nunca por los entes federativos, tanto nacionales como territoriales. Pero no solo están a merced de su suerte los equipos; también lo están las jugadoras. Tal como afirmó la directora de Fútbol Femenino de la UEFA, Nadine Kessler, a su paso por el Congreso internacional ELEVA, organizado por la RFEF en Las Rozas, «en España se generan Balones de Oro, pero no siempre se les trata como tal». Kessler insistió en que las futbolistas españolas son «muy admiradas en muchos países» y lamentó profundamente que en casa no reciban toda la atención que merecen.
En el congreso también tuvo una intervención estelar la presidenta de La Liga F y vicepresidenta de la RFEF, Beatriz Álvarez. Ella abogó por un cambio en el modelo de retransmisión de los partidos, afirmando que «llevamos meses pensando en una nueva estrategia. Necesitamos un modelo en abierto que tenga más impacto».
Todo ello viene a confirmar lo que llevamos mucho tiempo contando: el ‘archirequetecomentado’ plan y la logística diseñada por la Liga F por parte de su director de estrategia Pedro Malabia, es un plan fallido. Además de cambiar el modelo de retransmisión de partidos, Beatriz Álvarez también aludió a la madre de todas la batallas: el dinero. «Hay que tratar el volumen de ingreso. La entrada de capital y patrocinadores es imprescindible para el crecimiento y la estructuración de los clubes».
A la misma velocidad que se acaba el dinero público, empiezan las tensiones internas y se buscan responsabilidades. Beatriz Álvarez, aunque tarde, se ha dado cuenta de que «el enemigo» lo tenía en casa. Lola Romero y Ana Rossell se postulan como candidatas para una futura presidencia de La Liga F, y da la sensación de que la campaña ya ha empezado. El responsable de estrategia de La Liga F era «compañero inseparable» de las batallas de Lola Romero y Rubén Alcaine. El zaragozano ya cayó, y la pregunta ahora es: ¿Se atreverán Beatriz Álvarez y los clubes con Pedro Malabia ante su errónea estrategia?
La situación del fútbol femenino español evidencia una profunda incoherencia entre el discurso oficial y la realidad. Mientras la RFEF y la Liga F organizan congresos y elaboran planes y estrategias fallidas, los clubes modestos y las propias jugadoras continúan desatendidos. La dimisión de Irene Ferreras y las advertencias de figuras como Nadine Kessler reflejan un modelo desgastado, incoherente, lleno de decisiones opacas y luchas internas que al cabo de unos años acabará, entre otras cosas, con la sublime calidad del juego femenino en España. El fútbol femenino no necesita grandes anuncios, sino gestión seria, apoyo real y dirigentes capaces de asumir responsabilidades antes de que la estructura termine de resquebrajarse.
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