Suele decirse en el ámbito económico que la diferencia entre explicar la historia y realizar previsiones es que la primera ya ha ocurrido. Y aunque la frase tiene algo de humor y bastante de verdad, describe bien lo que está sucediendo en este 2026. Hace apenas unos meses, el escenario central de consenso parecía relativamente claro: inflación a la baja, tipos de interés descendiendo en Estados Unidos, estabilidad monetaria en Europa y un crecimiento razonable apoyado, entre otros factores, en el impulso de la inteligencia artificial. Sin embargo, la realidad ha decidido escribir otra historia. Y conviene reconocerlo: 2026 no está cumpliendo el guion.
El mercado descontaba que la Reserva Federal relajaría su política monetaria, mientras en Europa se esperaba estabilidad, pero la evolución ha sido muy diferente
Suele decirse en el ámbito económico que la diferencia entre explicar la historia y realizar previsiones es que la primera ya ha ocurrido. Y aunque la frase tiene algo de humor y bastante de verdad, describe bien lo que está sucediendo en este 2026. Hace apenas unos meses, el escenario central de consenso parecía relativamente claro: inflación a la baja, tipos de interés descendiendo en Estados Unidos, estabilidad monetaria en Europa y un crecimiento razonable apoyado, entre otros factores, en el impulso de la inteligencia artificial. Sin embargo, la realidad ha decidido escribir otra historia. Y conviene reconocerlo: 2026 no está cumpliendo el guion.
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