Sin ampliación de capital, ni cambio de propiedad, el Sevilla FC afronta una nueva temporada de saneo económico con el único objetivo de que éste no le suponga el descenso de categoría. Luis García Plaza y José Ignacio Navarro son los artífices de esta nueva etapa del club sevillista, en el que se pretende que sea el último verano de penuria absoluta y poder ir cosechando lo que la renuncia le ha permitido sembrar. Pero antes de todo esto, el Sevilla debe cumplir con el único objetivo de salvarse, una machada que a Mallorca y Girona se les hizo bola el pasado curso. Quedan todos avisados.Desde el Sevilla se reza para que este año la salvación pueda certificarse por debajo de los 43 puntos , pero la realidad es que esa es la cifra a la que se debe aspirar. La ilusión deberá esperar a otro año, cuando el club tenga los recursos necesarios para permitirse alguna dosis de ese privilegio. Ninguna empresa sobreviviría a la gestión que ha sufrido el Sevilla en los últimos años, pero las segundas oportunidades pueden surgir si te las ganas y este curso es vital para certificar si los de Nervión han cumplido con su peregrinación a la redención.Luis García Plaza sabe que ningún entrenador que haya arrancado LaLiga en el banquillo sevillista ha logrado finalizar el curso completo desde la 2021-22. Pero el ego propio le susurra que puede ser él el que pueda romper con esa maldición . La realidad es que en Nervión se han roto este verano con varias maldiciones, la de Rafa Mir, Nianzou o Jordán y, aunque el coste ha sido alto, ahora el aire entra un poco más puro. Puede que este verano no sea el definitivo para el Sevilla, pero sí uno de los más importantes para definir cuál es su verdadera naturaleza. Queda mucho por hacer en dos semanas de mercado, pero, de acertar, quizás a final de temporada se pueda celebrar que la vida puede ser un poquito mejor. Sin ampliación de capital, ni cambio de propiedad, el Sevilla FC afronta una nueva temporada de saneo económico con el único objetivo de que éste no le suponga el descenso de categoría. Luis García Plaza y José Ignacio Navarro son los artífices de esta nueva etapa del club sevillista, en el que se pretende que sea el último verano de penuria absoluta y poder ir cosechando lo que la renuncia le ha permitido sembrar. Pero antes de todo esto, el Sevilla debe cumplir con el único objetivo de salvarse, una machada que a Mallorca y Girona se les hizo bola el pasado curso. Quedan todos avisados.Desde el Sevilla se reza para que este año la salvación pueda certificarse por debajo de los 43 puntos , pero la realidad es que esa es la cifra a la que se debe aspirar. La ilusión deberá esperar a otro año, cuando el club tenga los recursos necesarios para permitirse alguna dosis de ese privilegio. Ninguna empresa sobreviviría a la gestión que ha sufrido el Sevilla en los últimos años, pero las segundas oportunidades pueden surgir si te las ganas y este curso es vital para certificar si los de Nervión han cumplido con su peregrinación a la redención.Luis García Plaza sabe que ningún entrenador que haya arrancado LaLiga en el banquillo sevillista ha logrado finalizar el curso completo desde la 2021-22. Pero el ego propio le susurra que puede ser él el que pueda romper con esa maldición . La realidad es que en Nervión se han roto este verano con varias maldiciones, la de Rafa Mir, Nianzou o Jordán y, aunque el coste ha sido alto, ahora el aire entra un poco más puro. Puede que este verano no sea el definitivo para el Sevilla, pero sí uno de los más importantes para definir cuál es su verdadera naturaleza. Queda mucho por hacer en dos semanas de mercado, pero, de acertar, quizás a final de temporada se pueda celebrar que la vida puede ser un poquito mejor.

Sin ampliación de capital, ni cambio de propiedad, el Sevilla FC afronta una nueva temporada de saneo económico con el único objetivo de que éste no le suponga el descenso de categoría. Luis García Plaza y José Ignacio Navarro son los artífices de … esta nueva etapa del club sevillista, en el que se pretende que sea el último verano de penuria absoluta y poder ir cosechando lo que la renuncia le ha permitido sembrar. Pero antes de todo esto, el Sevilla debe cumplir con el único objetivo de salvarse, una machada que a Mallorca y Girona se les hizo bola el pasado curso. Quedan todos avisados.
Desde el Sevilla se reza para que este año la salvación pueda certificarse por debajo de los 43 puntos, pero la realidad es que esa es la cifra a la que se debe aspirar. La ilusión deberá esperar a otro año, cuando el club tenga los recursos necesarios para permitirse alguna dosis de ese privilegio. Ninguna empresa sobreviviría a la gestión que ha sufrido el Sevilla en los últimos años, pero las segundas oportunidades pueden surgir si te las ganas y este curso es vital para certificar si los de Nervión han cumplido con su peregrinación a la redención.
Luis García Plaza sabe que ningún entrenador que haya arrancado LaLiga en el banquillo sevillista ha logrado finalizar el curso completo desde la 2021-22. Pero el ego propio le susurra que puede ser él el que pueda romper con esa maldición. La realidad es que en Nervión se han roto este verano con varias maldiciones, la de Rafa Mir, Nianzou o Jordán y, aunque el coste ha sido alto, ahora el aire entra un poco más puro. Puede que este verano no sea el definitivo para el Sevilla, pero sí uno de los más importantes para definir cuál es su verdadera naturaleza. Queda mucho por hacer en dos semanas de mercado, pero, de acertar, quizás a final de temporada se pueda celebrar que la vida puede ser un poquito mejor.
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