«Un terremoto», dice François, un parisino que vive en Nueva York, cuando se le pregunta qué puede evitar esta tarde calurosa la victoria de Francia frente a Suecia. Seguro que el hincha galo, acompañado de sus dos hijos, no se da cuenta de que la respuesta, en medio del recuento de muertos en Venezuela, no está muy inspirada. Pero está en lo cierto: por lo que se ve en el terreno de juego del estadio de Nueva York/Nueva Jersey, solo una catástrofe puede evitar que ‘Les Bleus’ se impongan a Suecia. Y, en las concentraciones de España, de Argentina, de Marruecos o de Inglaterra, en los laboratorios de estrategia de sus equipos técnicos, en las conversaciones futboleras en todo el mundo, delante de las pantallas que proyecta el Mundial, la pregunta es la misma: ¿cómo se puede parar a Francia, a su máquina ofensiva? La respuesta no la da Suecia, que cae arrollada por los franceses (3-0) en un partido de dieciseisavos que deja una conclusión evidente: Francia es la gran favorita en este Mundial.Ni los suecos, una minoría en la grada, tienen grandes esperanzas con su equipo. «Tienen un 10% de posibilidades de ganar», dice Michael, que lleva la bandera azul y amarilla como capa. Ni el recuerdo de Tomas Brolin , que llevó a Suecia a una semifinal en estos mismos pagos, en el Mundial de 1994, ni la victoria contra Francia en la Eurocopa de 2012 -con gol de Sebastian Larsson, segundo ahora en el banquillo sueco- aumentan el entusiasmo. «Seamos honestos, su delantera es imparable y lo que peor tenemos es la defensa».Noticia relacionada general No No El Baúl de los Mundiales Jugar con el corazón roto: la muerte que destrozó a Costa de Marfil Ángel Luis MenéndezEsa delantera gala está formada por esos tres nombres que cualquier niño del mundo repite -Kylian Mbappé, Ousmane Dembélé y Michael Olise- a la que hoy se ha sumado Bradley Barcola en lugar de Désiré Doué, el titular más habitual hasta ahora por el flanco izquierda.Francia comparece con la tranquilidad de quien sabe de su superioridad. Incluso un poco dormida, dirían algunos. Pero ya despierta para el cuarto de hora. Cada vez que Mbappé agarra el balón, amenaza. Amaga con el disparo, abre el juego con profundidad a la banda, intenta la carrera. Llega un bramido de la garra cuando el delantero del Real Madrid arma su disparo, que es como que te apunte un cañón Howitzer en el frente. Con una Suecia muy cerrada, que solo sueña con aguantar el resultado y que alguno de sus tres buenos delanteros -Alexander Isak, Viktor Gyökeres o Anthony Elanga- agarren una jugada suelta, Francia empieza intentándolo desde lejos, con disparos de Mbappé, Lucas Digne -que le ha quitado el puesto en el lateral izquierdo a Theo Hernández- y Adrien Rabiot.Francia empieza a subir marchas. Del tiro en la distancia a la combinación en corto, y el partido se convierte en un asalto por tierra y aire de Francia. «Si tuviera que quedarme con uno solo de los delanteros, sería Olise», dice Sebastien desde el fondo norte, teñido de azul francés. «Es el que hace jugar».El portento del Bayern de Múnich da un recital . Y no porque estrella una chilena a la madera, que levanta un ‘oh’ de las tribunas. Olise se mueve a placer por todo el campo, arrancando en la posición de enganche. Combina de maravilla, encuentra huecos, lanza a sus compañeros. Recorta en la baldosa y toca de tacón. Encuentra soluciones, provoca peligro constante, no le pueden sujetar.Con Olise al volante, la presión de Francia es abrumadora. Inicia una combinación con Jules Koundé para que Mbappé remate al palo. Francia sigue subiendo marchas y embota a Suecia contra su portería. El trío maravilla galo acaba por romper la defensa sueca, que aguanta más de lo que se esperaba. Tras un saque de córner, Olise habilita a Dembélé, que encuentra a Mbappé dentro del área. Y eso es todo lo que necesita el delantero: un balón en la zona de peligro. Se sacude al defensor con una bicicleta vertiginosa, recorta hacia afuera con violencia, cruza al palo contrario. Imparable Francia, imparable Mbappé, que se va corriendo a celebrar con Didier Deschamps . Todos se abrazan al seleccionador, que ha regresado de Francia tras ir al funeral de su madre.Suecia no aprovecha sus zarpazos y se va al vestuario con un gol en contra. Y con una sensación de inferioridad evidente frente a Francia. La misma que pueden tener los equipos que se pueden cruzar con ‘Les Bleus’ en el camino a la final del próximo 19 de julio.Pero el vendaval no ha acabado. Francia acaba con dieciséis tiros entre los tres palos. El dominio de Olise es insultante cuando regresan al verde. Encuentra a Barcola y su velocidad para el segundo gol de Francia. Y, más adelante, poniéndose el traje de Michael Laudrup, filtra un pase delicioso a Mbappé, que destroza la red para su doblete. Alcanza los 18 goles en Mundiales, uno solo por debajo de Lionel Messi, y con la sensación de que caerán muchos más.La máquina de fútbol de Deschamps es formidable. Nadie crea más fútbol que Olise, nadie finaliza como Mbappé. Dembélé viene de hacer un ‘hat trick’, Barcola está a un nivel excelente y todavía quedan en el banquillo gente como Doué o Rayan Cherki. Por el otro flanco, su defensa no sufre apenas en toda la tarde y la pareja de centrales de Dayot Upamecano y William Saliba, recuperado de lesión, tiene gran solidez.Acaba la tarde, cae el sol en el horizonte de Nueva Jersey y una pregunta queda suspendida aquí y en todo el Mundial, frustrante para la mayoría: ¿quién puede frenar a Francia? Su próximo obstáculo es Paraguay, que necesita un milagro de verdad, mucho mayor que el de Alemania. «Un terremoto», dice François, un parisino que vive en Nueva York, cuando se le pregunta qué puede evitar esta tarde calurosa la victoria de Francia frente a Suecia. Seguro que el hincha galo, acompañado de sus dos hijos, no se da cuenta de que la respuesta, en medio del recuento de muertos en Venezuela, no está muy inspirada. Pero está en lo cierto: por lo que se ve en el terreno de juego del estadio de Nueva York/Nueva Jersey, solo una catástrofe puede evitar que ‘Les Bleus’ se impongan a Suecia. Y, en las concentraciones de España, de Argentina, de Marruecos o de Inglaterra, en los laboratorios de estrategia de sus equipos técnicos, en las conversaciones futboleras en todo el mundo, delante de las pantallas que proyecta el Mundial, la pregunta es la misma: ¿cómo se puede parar a Francia, a su máquina ofensiva? La respuesta no la da Suecia, que cae arrollada por los franceses (3-0) en un partido de dieciseisavos que deja una conclusión evidente: Francia es la gran favorita en este Mundial.Ni los suecos, una minoría en la grada, tienen grandes esperanzas con su equipo. «Tienen un 10% de posibilidades de ganar», dice Michael, que lleva la bandera azul y amarilla como capa. Ni el recuerdo de Tomas Brolin , que llevó a Suecia a una semifinal en estos mismos pagos, en el Mundial de 1994, ni la victoria contra Francia en la Eurocopa de 2012 -con gol de Sebastian Larsson, segundo ahora en el banquillo sueco- aumentan el entusiasmo. «Seamos honestos, su delantera es imparable y lo que peor tenemos es la defensa».Noticia relacionada general No No El Baúl de los Mundiales Jugar con el corazón roto: la muerte que destrozó a Costa de Marfil Ángel Luis MenéndezEsa delantera gala está formada por esos tres nombres que cualquier niño del mundo repite -Kylian Mbappé, Ousmane Dembélé y Michael Olise- a la que hoy se ha sumado Bradley Barcola en lugar de Désiré Doué, el titular más habitual hasta ahora por el flanco izquierda.Francia comparece con la tranquilidad de quien sabe de su superioridad. Incluso un poco dormida, dirían algunos. Pero ya despierta para el cuarto de hora. Cada vez que Mbappé agarra el balón, amenaza. Amaga con el disparo, abre el juego con profundidad a la banda, intenta la carrera. Llega un bramido de la garra cuando el delantero del Real Madrid arma su disparo, que es como que te apunte un cañón Howitzer en el frente. Con una Suecia muy cerrada, que solo sueña con aguantar el resultado y que alguno de sus tres buenos delanteros -Alexander Isak, Viktor Gyökeres o Anthony Elanga- agarren una jugada suelta, Francia empieza intentándolo desde lejos, con disparos de Mbappé, Lucas Digne -que le ha quitado el puesto en el lateral izquierdo a Theo Hernández- y Adrien Rabiot.Francia empieza a subir marchas. Del tiro en la distancia a la combinación en corto, y el partido se convierte en un asalto por tierra y aire de Francia. «Si tuviera que quedarme con uno solo de los delanteros, sería Olise», dice Sebastien desde el fondo norte, teñido de azul francés. «Es el que hace jugar».El portento del Bayern de Múnich da un recital . Y no porque estrella una chilena a la madera, que levanta un ‘oh’ de las tribunas. Olise se mueve a placer por todo el campo, arrancando en la posición de enganche. Combina de maravilla, encuentra huecos, lanza a sus compañeros. Recorta en la baldosa y toca de tacón. Encuentra soluciones, provoca peligro constante, no le pueden sujetar.Con Olise al volante, la presión de Francia es abrumadora. Inicia una combinación con Jules Koundé para que Mbappé remate al palo. Francia sigue subiendo marchas y embota a Suecia contra su portería. El trío maravilla galo acaba por romper la defensa sueca, que aguanta más de lo que se esperaba. Tras un saque de córner, Olise habilita a Dembélé, que encuentra a Mbappé dentro del área. Y eso es todo lo que necesita el delantero: un balón en la zona de peligro. Se sacude al defensor con una bicicleta vertiginosa, recorta hacia afuera con violencia, cruza al palo contrario. Imparable Francia, imparable Mbappé, que se va corriendo a celebrar con Didier Deschamps . Todos se abrazan al seleccionador, que ha regresado de Francia tras ir al funeral de su madre.Suecia no aprovecha sus zarpazos y se va al vestuario con un gol en contra. Y con una sensación de inferioridad evidente frente a Francia. La misma que pueden tener los equipos que se pueden cruzar con ‘Les Bleus’ en el camino a la final del próximo 19 de julio.Pero el vendaval no ha acabado. Francia acaba con dieciséis tiros entre los tres palos. El dominio de Olise es insultante cuando regresan al verde. Encuentra a Barcola y su velocidad para el segundo gol de Francia. Y, más adelante, poniéndose el traje de Michael Laudrup, filtra un pase delicioso a Mbappé, que destroza la red para su doblete. Alcanza los 18 goles en Mundiales, uno solo por debajo de Lionel Messi, y con la sensación de que caerán muchos más.La máquina de fútbol de Deschamps es formidable. Nadie crea más fútbol que Olise, nadie finaliza como Mbappé. Dembélé viene de hacer un ‘hat trick’, Barcola está a un nivel excelente y todavía quedan en el banquillo gente como Doué o Rayan Cherki. Por el otro flanco, su defensa no sufre apenas en toda la tarde y la pareja de centrales de Dayot Upamecano y William Saliba, recuperado de lesión, tiene gran solidez.Acaba la tarde, cae el sol en el horizonte de Nueva Jersey y una pregunta queda suspendida aquí y en todo el Mundial, frustrante para la mayoría: ¿quién puede frenar a Francia? Su próximo obstáculo es Paraguay, que necesita un milagro de verdad, mucho mayor que el de Alemania.
«Un terremoto», dice François, un parisino que vive en Nueva York, cuando se le pregunta qué puede evitar esta tarde calurosa la victoria de Francia frente a Suecia. Seguro que el hincha galo, acompañado de sus dos hijos, no se da cuenta de que … la respuesta, en medio del recuento de muertos en Venezuela, no está muy inspirada. Pero está en lo cierto: por lo que se ve en el terreno de juego del estadio de Nueva York/Nueva Jersey, solo una catástrofe puede evitar que ‘Les Bleus’ se impongan a Suecia. Y, en las concentraciones de España, de Argentina, de Marruecos o de Inglaterra, en los laboratorios de estrategia de sus equipos técnicos, en las conversaciones futboleras en todo el mundo, delante de las pantallas que proyecta el Mundial, la pregunta es la misma: ¿cómo se puede parar a Francia, a su máquina ofensiva? La respuesta no la da Suecia, que cae arrollada por los franceses (3-0) en un partido de dieciseisavos que deja una conclusión evidente: Francia es la gran favorita en este Mundial.
Ni los suecos, una minoría en la grada, tienen grandes esperanzas con su equipo. «Tienen un 10% de posibilidades de ganar», dice Michael, que lleva la bandera azul y amarilla como capa. Ni el recuerdo de Tomas Brolin, que llevó a Suecia a una semifinal en estos mismos pagos, en el Mundial de 1994, ni la victoria contra Francia en la Eurocopa de 2012 -con gol de Sebastian Larsson, segundo ahora en el banquillo sueco- aumentan el entusiasmo. «Seamos honestos, su delantera es imparable y lo que peor tenemos es la defensa».
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El Baúl de los Mundiales
Ángel Luis Menéndez
Esa delantera gala está formada por esos tres nombres que cualquier niño del mundo repite -Kylian Mbappé, Ousmane Dembélé y Michael Olise- a la que hoy se ha sumado Bradley Barcola en lugar de Désiré Doué, el titular más habitual hasta ahora por el flanco izquierda.
Francia comparece con la tranquilidad de quien sabe de su superioridad. Incluso un poco dormida, dirían algunos. Pero ya despierta para el cuarto de hora. Cada vez que Mbappé agarra el balón, amenaza. Amaga con el disparo, abre el juego con profundidad a la banda, intenta la carrera. Llega un bramido de la garra cuando el delantero del Real Madrid arma su disparo, que es como que te apunte un cañón Howitzer en el frente.
Con una Suecia muy cerrada, que solo sueña con aguantar el resultado y que alguno de sus tres buenos delanteros -Alexander Isak, Viktor Gyökeres o Anthony Elanga- agarren una jugada suelta, Francia empieza intentándolo desde lejos, con disparos de Mbappé, Lucas Digne -que le ha quitado el puesto en el lateral izquierdo a Theo Hernández- y Adrien Rabiot.
Francia empieza a subir marchas. Del tiro en la distancia a la combinación en corto, y el partido se convierte en un asalto por tierra y aire de Francia. «Si tuviera que quedarme con uno solo de los delanteros, sería Olise», dice Sebastien desde el fondo norte, teñido de azul francés. «Es el que hace jugar».
El portento del Bayern de Múnich da un recital. Y no porque estrella una chilena a la madera, que levanta un ‘oh’ de las tribunas. Olise se mueve a placer por todo el campo, arrancando en la posición de enganche. Combina de maravilla, encuentra huecos, lanza a sus compañeros. Recorta en la baldosa y toca de tacón. Encuentra soluciones, provoca peligro constante, no le pueden sujetar.
Con Olise al volante, la presión de Francia es abrumadora. Inicia una combinación con Jules Koundé para que Mbappé remate al palo. Francia sigue subiendo marchas y embota a Suecia contra su portería. El trío maravilla galo acaba por romper la defensa sueca, que aguanta más de lo que se esperaba. Tras un saque de córner, Olise habilita a Dembélé, que encuentra a Mbappé dentro del área. Y eso es todo lo que necesita el delantero: un balón en la zona de peligro. Se sacude al defensor con una bicicleta vertiginosa, recorta hacia afuera con violencia, cruza al palo contrario. Imparable Francia, imparable Mbappé, que se va corriendo a celebrar con Didier Deschamps. Todos se abrazan al seleccionador, que ha regresado de Francia tras ir al funeral de su madre.
Suecia no aprovecha sus zarpazos y se va al vestuario con un gol en contra. Y con una sensación de inferioridad evidente frente a Francia. La misma que pueden tener los equipos que se pueden cruzar con ‘Les Bleus’ en el camino a la final del próximo 19 de julio.
Pero el vendaval no ha acabado. Francia acaba con dieciséis tiros entre los tres palos. El dominio de Olise es insultante cuando regresan al verde. Encuentra a Barcola y su velocidad para el segundo gol de Francia. Y, más adelante, poniéndose el traje de Michael Laudrup, filtra un pase delicioso a Mbappé, que destroza la red para su doblete. Alcanza los 18 goles en Mundiales, uno solo por debajo de Lionel Messi, y con la sensación de que caerán muchos más.
La máquina de fútbol de Deschamps es formidable. Nadie crea más fútbol que Olise, nadie finaliza como Mbappé. Dembélé viene de hacer un ‘hat trick’, Barcola está a un nivel excelente y todavía quedan en el banquillo gente como Doué o Rayan Cherki. Por el otro flanco, su defensa no sufre apenas en toda la tarde y la pareja de centrales de Dayot Upamecano y William Saliba, recuperado de lesión, tiene gran solidez.
Acaba la tarde, cae el sol en el horizonte de Nueva Jersey y una pregunta queda suspendida aquí y en todo el Mundial, frustrante para la mayoría: ¿quién puede frenar a Francia? Su próximo obstáculo es Paraguay, que necesita un milagro de verdad, mucho mayor que el de Alemania.
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