Así fue el ‘infierno’ que modeló la Tierra hace 4.000 millones de años

Un nuevo estudio publicado en ‘ Science ‘ y liderado por científicos de las Universidades Curtin y Tecnológica de Queensland acaban de revelar que la fuerza dominante que modeló la Tierra primitiva fue el bombardeo continuo de asteroides. En un Sistema Solar aún en plena formación y durante varios cientos de millones de años, en efecto, aquellos impactos recurrentes inyectaron colosales cantidades de calor en las entrañas del planeta, retrasando significativamente la formación de continentes estables. La investigación concluye que durante el Hadeico, hace más de 4.000 millones de años, nuestro mundo fue bombardeado con una frecuencia extrema, transmitiendo una enorme cantidad de energía térmica hacia lo más profundo de su estructura. Lejos de la imagen de un planeta temprano en relativo reposo, los nuevos hallazgos dibujan una Tierra mucho más caliente, frágil e inestable, confirmando así las condiciones extremas que los científicos y geólogos llevan proponiendo desde hace varias décadas.Un estudio de 2021 ya había ‘adelantado’ en 500 millones de años la aparición de los primeros continentes (hasta hace unos 3.700 millones de años). Pero no resolvió el que es uno de los mayores enigmas de la geofísica: la práctica ausencia de rocas que den testimonio de los primeros 500 millones de años de historia terrestre.Noticia relacionada general No No El hallazgo de una ‘Pompeya botánica’ cambia lo que sabíamos sobre las plantas con flores José Manuel Nieves500 millones de años sin una corteza sólidaDe hecho, y a pesar de que nuestro planeta tiene aproximadamente 4.540 millones de años, apenas se conservan algunos diminutos cristales de circón de sus etapas iniciales (para algunos, restos de antiquísimos continentes perdidos ), y no existe ninguna placa de corteza rocosa intacta de aquel periodo. Y ahora, el nuevo artículo acaba de demostrar que la razón fundamental que explica esa ausencia vino del espacio.Tim Johnson, investigador principal del Instituto Curtin para Soluciones en Geociencias, señala que es un error conceptual minimizar el alcance de estas colisiones cósmicas. «Existe la tentación -afirma- de pensar en los grandes impactos como eventos de corta duración que dejan una cicatriz en la superficie de un planeta y luego pasan. Pero el Sistema Solar primitivo estaba lleno de colisiones, y la Luna conserva esa historia a simple vista. Esos impactos transportaron enormes cantidades de energía, y esa energía tenía que ir a alguna parte».La investigación detalla que aquel violento excedente térmico mantuvo a la incipiente corteza terrestre en un estado de debilidad estructural, parcialmente fundida y altamente elástica, lo que hacía imposible que las formaciones rocosas sólidas sobrevivieran. Podemos comparar aquella corteza terrestre primitiva con la escoria endurecida que se forma sobre un crisol de metal fundido. Si se deja reposar, la superficie se enfría y se asienta. Sin embargo, en el Hadeico, los inmensos asteroides actuaban como proyectiles que rompían repetidamente esta frágil costra, hundiéndola en el interior hirviente para ser fundida y reciclada una y otra vez.El manto, recalentadoCraig O’Neill, de la Universidad Tecnológica de Queensland y coautor del estudio, explica que las simulaciones informáticas de su equipo demostraron que las secuelas de los impactos penetraron muy profundamente en la arquitectura planetaria. «En la Tierra primitiva -dice el investigador-, gran parte de esa energía se habría transferido en forma de calor hacia el manto terrestre, la capa gruesa inmediatamente debajo de la corteza. Lo cual habría provocado que el manto situado debajo y alrededor del lugar del impacto se elevara y se fundiera, produciendo grandes volúmenes de magma».El asedio orbital forzó un reciclaje masivo que imposibilitó la tectónica de placas tal y como la entendemos hoy. «En su lugar -remata O’Neill-, los impactos habrían ayudado a mantener la corteza caliente, débil y móvil, al tiempo que impulsaban la fusión y el reciclaje a escala planetaria durante decenas a cientos de millones de años después de la colisión inicial».Noticia relacionada general No No La «intrigante roca» de Marte arroja nuevas pistas sobre posible vida antigua en el planeta rojo Patricia BioscaEstos nuevos datos se integran y complementan con sólidas investigaciones previas. En 2014, , por ejemplo, el investigador Simone Marchi, del Instituto de Investigación del Suroeste, publicó un informe en ‘Nature’ que ya cuantificaba la brutalidad de este castigo cósmico. Según las modelizaciones de Marchi, durante el Hadeico, la Tierra fue golpeada por hasta 200 objetos con un diámetro superior a los 100 kilómetros. Basta pensar que cada uno de aquellos impactos liberó una energía al menos mil veces superior a la del asteroide de ‘solo’ 10 kilómetros que aniquiló a los dinosaurios hace 66 millones de años.Aquel auténtico ‘aluvión térmico’ no solo hacía hervir los océanos en formación, sino que modeló el futuro químico del planeta. Según Johnson y O’Neill, estas asfixiantes condiciones facilitaron, paradójicamente, un procesamiento geoquímico esencial: «Al mismo tiempo -escriben en Science-, esas condiciones habrían ayudado a producir una corteza más rica en sílice, que más tarde se convirtió en la base de los continentes».El fin del ‘infierno geológico’La cronología de este auténtico ‘infierno geológico’ tiene una frontera clara. El punto de inflexión ocurrió hace aproximadamente 3.900 millones de años, coincidiendo con el fin de la etapa más violenta del llamado Bombardeo Intenso Tardío. Al reducirse la frecuencia de los proyectiles espaciales masivos, la temperatura del manto comenzó a descender, permitiendo por fin la estabilización de los primeros continentes.«Es evidente por la Luna -argumenta Johnson- que, hace unos 3.900 millones de años, el efecto global del calentamiento por impactos se volvió mucho menos importante. Y esa es también la época en la que la Tierra empezó a preservar su corteza continental. Parece poco probable que eso sea una coincidencia».En definitiva, la Tierra no nació como el oasis rocoso y estable que conocemos hoy, sino de un infierno en forma de continuo y abrasador martilleo espacial que, sin embargo, se sirvió al planeta para procesar sus elementos pesados y forjar, sobre un océano de magma, la base tectónica que más tarde permitiría la vida . Un nuevo estudio publicado en ‘ Science ‘ y liderado por científicos de las Universidades Curtin y Tecnológica de Queensland acaban de revelar que la fuerza dominante que modeló la Tierra primitiva fue el bombardeo continuo de asteroides. En un Sistema Solar aún en plena formación y durante varios cientos de millones de años, en efecto, aquellos impactos recurrentes inyectaron colosales cantidades de calor en las entrañas del planeta, retrasando significativamente la formación de continentes estables. La investigación concluye que durante el Hadeico, hace más de 4.000 millones de años, nuestro mundo fue bombardeado con una frecuencia extrema, transmitiendo una enorme cantidad de energía térmica hacia lo más profundo de su estructura. Lejos de la imagen de un planeta temprano en relativo reposo, los nuevos hallazgos dibujan una Tierra mucho más caliente, frágil e inestable, confirmando así las condiciones extremas que los científicos y geólogos llevan proponiendo desde hace varias décadas.Un estudio de 2021 ya había ‘adelantado’ en 500 millones de años la aparición de los primeros continentes (hasta hace unos 3.700 millones de años). Pero no resolvió el que es uno de los mayores enigmas de la geofísica: la práctica ausencia de rocas que den testimonio de los primeros 500 millones de años de historia terrestre.Noticia relacionada general No No El hallazgo de una ‘Pompeya botánica’ cambia lo que sabíamos sobre las plantas con flores José Manuel Nieves500 millones de años sin una corteza sólidaDe hecho, y a pesar de que nuestro planeta tiene aproximadamente 4.540 millones de años, apenas se conservan algunos diminutos cristales de circón de sus etapas iniciales (para algunos, restos de antiquísimos continentes perdidos ), y no existe ninguna placa de corteza rocosa intacta de aquel periodo. Y ahora, el nuevo artículo acaba de demostrar que la razón fundamental que explica esa ausencia vino del espacio.Tim Johnson, investigador principal del Instituto Curtin para Soluciones en Geociencias, señala que es un error conceptual minimizar el alcance de estas colisiones cósmicas. «Existe la tentación -afirma- de pensar en los grandes impactos como eventos de corta duración que dejan una cicatriz en la superficie de un planeta y luego pasan. Pero el Sistema Solar primitivo estaba lleno de colisiones, y la Luna conserva esa historia a simple vista. Esos impactos transportaron enormes cantidades de energía, y esa energía tenía que ir a alguna parte».La investigación detalla que aquel violento excedente térmico mantuvo a la incipiente corteza terrestre en un estado de debilidad estructural, parcialmente fundida y altamente elástica, lo que hacía imposible que las formaciones rocosas sólidas sobrevivieran. Podemos comparar aquella corteza terrestre primitiva con la escoria endurecida que se forma sobre un crisol de metal fundido. Si se deja reposar, la superficie se enfría y se asienta. Sin embargo, en el Hadeico, los inmensos asteroides actuaban como proyectiles que rompían repetidamente esta frágil costra, hundiéndola en el interior hirviente para ser fundida y reciclada una y otra vez.El manto, recalentadoCraig O’Neill, de la Universidad Tecnológica de Queensland y coautor del estudio, explica que las simulaciones informáticas de su equipo demostraron que las secuelas de los impactos penetraron muy profundamente en la arquitectura planetaria. «En la Tierra primitiva -dice el investigador-, gran parte de esa energía se habría transferido en forma de calor hacia el manto terrestre, la capa gruesa inmediatamente debajo de la corteza. Lo cual habría provocado que el manto situado debajo y alrededor del lugar del impacto se elevara y se fundiera, produciendo grandes volúmenes de magma».El asedio orbital forzó un reciclaje masivo que imposibilitó la tectónica de placas tal y como la entendemos hoy. «En su lugar -remata O’Neill-, los impactos habrían ayudado a mantener la corteza caliente, débil y móvil, al tiempo que impulsaban la fusión y el reciclaje a escala planetaria durante decenas a cientos de millones de años después de la colisión inicial».Noticia relacionada general No No La «intrigante roca» de Marte arroja nuevas pistas sobre posible vida antigua en el planeta rojo Patricia BioscaEstos nuevos datos se integran y complementan con sólidas investigaciones previas. En 2014, , por ejemplo, el investigador Simone Marchi, del Instituto de Investigación del Suroeste, publicó un informe en ‘Nature’ que ya cuantificaba la brutalidad de este castigo cósmico. Según las modelizaciones de Marchi, durante el Hadeico, la Tierra fue golpeada por hasta 200 objetos con un diámetro superior a los 100 kilómetros. Basta pensar que cada uno de aquellos impactos liberó una energía al menos mil veces superior a la del asteroide de ‘solo’ 10 kilómetros que aniquiló a los dinosaurios hace 66 millones de años.Aquel auténtico ‘aluvión térmico’ no solo hacía hervir los océanos en formación, sino que modeló el futuro químico del planeta. Según Johnson y O’Neill, estas asfixiantes condiciones facilitaron, paradójicamente, un procesamiento geoquímico esencial: «Al mismo tiempo -escriben en Science-, esas condiciones habrían ayudado a producir una corteza más rica en sílice, que más tarde se convirtió en la base de los continentes».El fin del ‘infierno geológico’La cronología de este auténtico ‘infierno geológico’ tiene una frontera clara. El punto de inflexión ocurrió hace aproximadamente 3.900 millones de años, coincidiendo con el fin de la etapa más violenta del llamado Bombardeo Intenso Tardío. Al reducirse la frecuencia de los proyectiles espaciales masivos, la temperatura del manto comenzó a descender, permitiendo por fin la estabilización de los primeros continentes.«Es evidente por la Luna -argumenta Johnson- que, hace unos 3.900 millones de años, el efecto global del calentamiento por impactos se volvió mucho menos importante. Y esa es también la época en la que la Tierra empezó a preservar su corteza continental. Parece poco probable que eso sea una coincidencia».En definitiva, la Tierra no nació como el oasis rocoso y estable que conocemos hoy, sino de un infierno en forma de continuo y abrasador martilleo espacial que, sin embargo, se sirvió al planeta para procesar sus elementos pesados y forjar, sobre un océano de magma, la base tectónica que más tarde permitiría la vida .  

Un nuevo estudio publicado en ‘Science‘ y liderado por científicos de las Universidades Curtin y Tecnológica de Queensland acaban de revelar que la fuerza dominante que modeló la Tierra primitiva fue el bombardeo continuo de asteroides. En un Sistema Solar aún en plena formación … y durante varios cientos de millones de años, en efecto, aquellos impactos recurrentes inyectaron colosales cantidades de calor en las entrañas del planeta, retrasando significativamente la formación de continentes estables.

 RSS de noticias de ciencia

Noticias Similares