¿Cómo de extremo es este calor? Los datos de una anomalía histórica en Europa

La embestida de calor que sufrió Europa a finales de junio es uno de los episodios de altas temperaturas más severos de su historia conocida. Se han batido centenares de récords, desde España hasta los Balcanes, y los datos apuntan a más de 4.000 muertes adicionales relacionadas con las altas temperaturas, según las estimaciones que han ofrecido varios países.

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 El continente afronta un segundo episodio de temperaturas inusualmente altas después de la oleada de junio, la más severa jamás registrada  

La embestida de calor que sufrió Europa a finales de junio es uno de los episodios de altas temperaturas más severos de su historia conocida. Se han batido centenares de récords, desde España hasta los Balcanes, y los datos apuntan a más de 4.000 muertes adicionales relacionadas con las altas temperaturas, según las estimaciones que han ofrecido varios países.

El continente vive ahora un segundo episodio, con apenas una semana de respiro desde la oleada excepcional que arrancó en torno al 18 de junio. Por el momento, las temperaturas no se prevén tan intensas como las de finales del mes pasado, pero las predicciones del servicio europeo ECMWF apuntan a valores inusualmente altos –otra vez– en los próximos días, en especial en la Europa occidental.

En España, la Aemet prevé que la segunda ola de calor del año termine este jueves, aunque los mapas de predicción muestran que el calor continuará en el resto de Europa. No se puede hablar de una sola “ola de calor” continental, pues cada país fija su propio umbral. Por ejemplo, en Suecia bastan cinco días seguidos a 25 °C; en Alemania, tres días seguidos por encima de 28 °C. España no usa un valor fijo, sino el percentil 95 de la temperatura media histórica. La Organización Meteorológica Mundial exige que máximas y mínimas superen el percentil 90 de la distribución mensual durante al menos dos días.

Sea ola de calor o no, los datos diarios de temperatura muestran un continente en estado de asfixia casi constante desde el 18 de junio, cuando el calor entró por la península Ibérica y se fue extendiendo, día a día, hacia el centro y este.

En Alemania, el récord de temperatura máxima jamás registrada fue batido tres días consecutivos, con el máximo establecido en Coschen, en la frontera con Polonia, cuyo termómetro marcó 41,7 grados. Varios países, entre ellos España, Hungría, Austria o Países Bajos, registraron temperaturas de 40 grados o más, récords históricos del mes de junio.

Europa es, según el panel del IPCC, el continente que se calienta más rápido del planeta a causa del cambio climático. El episodio de junio “habría sido prácticamente imposible” hace solo 50 años, según un estudio del grupo científico World Weather Attribution (WWA). Los autores señalan que el mes de junio es el mes que se “está calentando más rápido” en muchas zonas de Europa occidental. Esto se traduce en un adelanto de las olas de calor, como demuestran los datos de España, por ejemplo.

Gráfico de columnas

Calor concentrado en las ciudades

Las grandes ciudades europeas, hogar de decenas de millones de habitantes, son especialmente vulnerables a las altas temperaturas por el efecto de “isla térmica” que generan, y la poca adaptación que tienen sus viviendas e infraestructuras ante el calor.

Los datos de Copernicus, obtenidos por satélite en celdas de 30 kilómetros, muestran que las principales ciudades europeas superaron con creces su media histórica en el último mes. En muchos casos, las temperaturas registradas fueron más altas que el percentil 95 (el 95% de las temperaturas observadas) en esa misma época del año entre 1961 y 1990, periodo de referencia para observar los efectos del cambio climático. Algunas ciudades incluso duplicaron esa diferencia respecto a lo habitual.

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Fuente: OpenMeteo y elaboración propia. Gráfico inspirado en el investigador en ciencia del clima Dominic Royé.

No solo son las temperaturas durante el día las que suben, sino las mínimas durante la noche, periodo en el que el cuerpo se recupera. “Al dormir, nuestra temperatura interna baja, el sistema cardiovascular descansa y el estrés acumulado durante un día caluroso empieza a disiparse. Cuando las noches permanecen cálidas, esa recuperación no se produce. El cuerpo sigue sometido a tensión las 24 horas del día”, detalla la OMS.

Ola de calor en los océanos

Junio no solo batió récords en tierra, sino también en el agua: fue el mes con el agua más cálida desde que hay datos, con una temperatura media de 21 grados, de acuerdo con el servicio marino de Copernicus. Durante los últimos tres años, el océano ha registrado temperaturas entre 0,35 y 0,73 grados más altas que la media a largo plazo.

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El Mediterráneo, el Atlántico Norte central y el Pacífico ecuatorial se perfilaron como los puntos más críticos, apunta el informe del servicio europeo. Un océano más cálido mantiene la atmósfera cálida durante más tiempo, lo que genera un aporte de energía adicional para las tormentas. Estas aumentan la evaporación, lo que incrementa el riesgo de precipitaciones extremas e inundaciones. El calentamiento de los océanos también contribuye al aumento del nivel del mar y al deshielo, y ejerce presión sobre los ecosistemas marinos.

Este episodio de calor por el que todavía estamos pasando no será el último ni el más severo, de acuerdo con las proyecciones del IPCC. Si el calentamiento global supera los 2 °C, el sur de Europa se enfrentará a un empeoramiento sostenido de las temperaturas extremas y la sequía, con menos disponibilidad de agua y mayor riesgo para la salud pública. Cada fracción de grado adicional multiplica la frecuencia y la intensidad de episodios como el que ha vivido el continente este verano.

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