Atracado en Avilés, apoyado en la punta del botalón y mirando mi barco herido, pensé en la pregunta que me hicieron en el Ayuntamiento de San Agustín: —¿Y por qué? —¿Y por qué no? Debo reconocer que era la fórmula rápida para salir de mi mal inglés. Preguntas básicas con respuestas que deberían ser sencillas. No sé si fueron antes las ganas de intentar batir el récord oficial de la Ruta del Descubrimiento o las de navegar con Pedro Menéndez de Avilés, así que dar mi homenaje y recuerdo al gran marino asturiano, embarcando ese recuerdo con nosotros para intentar batir un récord, me pareció una buena idea. Ambos deseos llevaban años conmigo, pero juntarlos se trabajó durante once largos y cortos meses. Antes de continuar le pido una licencia al lector porque mano, corazón y cabeza me llevan a escribir directamente sobre la parte más complicada de haber conseguido batir este récord, que llevaba más de una década en manos italianas. Permítame entonces que me explaye ahora con la parte más técnica del récord y me temple para contar lo que no se cuenta, dejándolo para el final. El récord oficial de la Ruta del Descubrimiento se establece entre Puerto Sherry, en la bahía de Cádiz, y el cruce de una línea imaginaria hacia el oeste que parte de la torre Cockburn, en la isla de San Salvador, en Bahamas. Se deben dejar por estribor las islas de Gran Canaria y San Salvador. El tiempo para los barcos de hasta 40 pies estaba establecido en unos 21 días y medio por el Extreme Sailing Academy de Sergio Frattaruolo y su tripulación, con 7,7 nudos de velocidad media para recorrer 3.884 millas. Un récord con una velocidad media de 7,7 nudos parece potencialmente al alcance para un barco similar, salvo que quizás tiene alguna dificultad menos evidente. Los dos son barcos construidos bajo la norma de la Clase 40, pero el nuestro es de una generación anterior, un poco más lento en principio. Por cierto, pongámosle nombre a nuestro barco: Fundación Xana, que es su nombre para este homenaje e intento de récord. Hace muchos años, un guaje al que yo entrenaba se fue a hacer un clinic con el gran Alejandro Abascal. Volvió emocionado. Alejandro le dijo: —Para ganar regatas hace falta velocidad y tú tienes velocidad. Además, para ganar regatas hace falta cabeza… y tú tienes velocidad.Si no tenemos la velocidad suficiente, tenemos que descifrar los enigmas de este recorrido y utilizar la cabeza y el carácter para estudiar la estrategia, ser firmes y además acertar en la táctica. La elección del mes de la partida es lo primero. Todos los récords conseguidos se hicieron en marzo. Posiblemente hay un tema logístico y es que se puede programar un tornaviaje inmediato, pero lo cierto es que dudo mucho que se ponga en riesgo un intento de récord por este motivo. Si fuera más rápido en diciembre, en diciembre se haría. La posición del anticiclón que marcará la altura donde se atrapan los alisios suele ser más alta en marzo y este es un hecho fundamental para nuestra estrategia. Hagamos el mínimo camino. Cuanto más nos aproximemos a esas 3.884 millas, más efectivos seremos. No tenemos datos de la ruta que hizo el barco de Sergio, pero esta estrategia es lógica. Navegaremos lo más próximos que la meteo nos permita de la ruta ortodrómica. Esa ruta ortodrómica nos lleva por latitudes más altas que la mayoría de los cruces hacia el Caribe. Tampoco debemos olvidar que San Salvador está en Bahamas, unas 260 millas al norte de Puerto Rico. Y que cruzar meridianos es más corto cuanto más alta es la latitud. Estrategia básica establecida. Sólo queda encontrar un anticiclón en su posición. Pero entonces surge una pregunta: ¿dónde se pierde tiempo como para que la velocidad media quede en «solo» 7,7 nudos? Gran Canaria es tan hermosa, tan acogedora, pero en este caso es una sirena que canta a los marinos. El desvente de Canarias, especialmente el de Gran Canaria, es determinante en el éxito o no de este récord. Cuanto más sopla el alisio, más grande y turbulento será el desvente. Y para esto también tenemos una estrategia inicial, y anticipo que exigirá mucha táctica. Pues al ataque, que no es momento para indecisos. Nos encontramos la tripulación en Puerto Sherry para preparar este asalto. Debo decir que la propiedad y dirección de Puerto Sherry nos acogieron como si fuésemos de casa y sin su ayuda… me adelanto y esto es para el final, que me caliento. Tenemos un viento que nos anima a salir, pero la previsión no encaja con la estrategia. Una borrasca se sitúa entre nosotros y Canarias y, aún teniendo posibilidad de contornearla, decidimos aplazar una semana. Estrategia es estrategia. La semana se convierte en diez días y es entonces cuando salimos Fernando Mas, Francisco Alarcón y el que escribe sobre el Fundación Xana, convencidos de lograrlo.Viento muy duro en el Estrecho de Gibraltar y role según lo previsto. Por momentos el viento se mantiene por encima de 40 nudos, con ola corta, y marchamos por encima de los 17 nudos. Previsiones meteorológicas a muy corto plazo, que lo hacen sencillo. Llega entonces el primer momento táctico fundamental. El viento empieza a calmar y rola a norte. Esperamos un role aún mayor y seguimos defendiendo el lado izquierdo de la bajada a las islas. Algunas trasluchadas hasta la última, en la que apostamos que ese bordo será el largo aprovechando el role al noroeste. Acertamos. Tres días y unas horas para llegar al sur de Gran Canaria, suficientemente separados. Llegó el momento de apostar. Estamos 50 millas al sur y el viento calma. Buscamos ese punto en el que el viento se olvida del alisio que rodea la isla y retorna para encontrarse con ella, en un viento del sudeste apenas marcado en los partes generales. En siete horas duras, de mucho trabajo, de mucha sangre fría y de llegar a estar navegando a poco más de un nudo, conseguimos salir.Seguíamos con la estrategia de buscar ortodrómica desde Gran Canaria y sin bajar demasiado en latitud. Empezaron las roturas, unas por material desgastado, otras por fallos de maniobra o falta de anticipación.La estrategia continuaba, pero los ángulos de navegación y la velocidad tenían que cambiar. Ya no teníamos spis y perdimos uno de los dos códigos 0 que teníamos. La pérdida de recursos nos limitó en la gestión de una borrasca que partió en dos el anticiclón y este fue el inesperado segundo momento crítico. Poco viento, pero convencimiento en la estrategia. Buscamos la colocación para este nuevo anticiclón y para el viento rolando al sur cuando llegáramos a su lado oeste y con una borrasca pequeña que se formó al norte, encajada entre anticiclones. Cansancio en la tripulación, una avería que no permite utilizar el motor para generar energía y muchas horas de timón. Pero la cabeza fría para mantener la estrategia y que la táctica se concentrase en apoyarla. Se dibuja en el cielo ese cambio de viento cuando este ya escaseaba del sur. Que hermosa línea de nubes. Salimos con viento del nordeste que sube y sube para estar entre los 25 y los 30 nudos. Apenas quedan 550 millas y levantamos el pie. No podemos romper más, aún a riesgo de perder parte de la ventaja que llevábamos. La clave del récord estuvo en la estrategia. No fuimos el barco más rápido y tampoco llegamos con el barco intacto. Las averías nos obligaron a modificar ángulos de navegación y a renunciar a parte del potencial del barco. Sin embargo, seguimos empujando y defendiendo la estrategia elegida desde el primer día. La distancia ortodrómica entre Puerto Sherry y San Salvador es de 3.884 millas. Nosotros terminamos navegando apenas unas 300 millas más. Llegamos a la isla de noche. Llegamos a la línea de llegada en 18 días, 22 horas, 27 minutos y 22 segundos. Este es ya el tiempo oficial. Batimos el récord de la Ruta del Descubrimiento. Y seguimos, que no debemos olvidar que nuestro homenaje era hacia Pedro Menéndez de Avilés, entre otras cosas fundador de la ciudad más antigua de los actuales Estados Unidos de Norteamérica, San Agustín, en Florida, y allí debíamos terminar nuestro viaje. El afecto, la emoción, el compromiso y la hermandad que sienten en San Agustín por Avilés y España no sabría cómo plasmarlos en estas líneas sin quedarme muy corto. El tornaviaje sería en solitario, como cualificación para la Global Solo Challenge, con un barco herido, con un navegante cansado, pero convencido de navegar hasta Avilés y dejar el recuerdo del Almirante donde empezó esta aventura. Pedro Menéndez de Avilés no fue pirata, fue corsario y después persona de confianza de Felipe II. Estuvo en prisión 22 meses para quitarlo de en medio porque era un hombre de honor y fiel. Lo sacaron para recuperar la Florida, que los intereses económicos mandan y donde dije digo, digo Pedro. Este proyecto se hizo gracias a que Fernando, Francisco y Toni, que finalmente no pudo venir, pusieron parte de los gastos económicos de una aventura así. El resto salió de la hucha y del trabajo. También de que mi hijo me fiara dinero de sus gastos de universidad. Yo también soy corsario. Ofrecí mi barco y mi aventura, lo único que tengo, a la Fundación Xana, porque ayudan a niños y niñas y a sus familias en los momentos más delicados de sus vidas. El barco sigue herido y el marino que está encima ya no está cansado, está agotado, que no vencido. Nadie es profeta en su tierra. —¿Por qué? —me preguntaron en San Agustín. Porque había que hacerlo. Porque he podido hablar de Pedro Menéndez de Avilés a muchos que no habían oído nada de él. Porque cumplí un sueño de niño y me embarqué, de alguna manera, con el Adelantado de Florida. Porque encontré el apoyo principal del Real Club Náutico de Valencia y de algunas empresas que pudieron aportar a nivel técnico. Porque otro niño recibió un mensaje mío desde la Mar y dice que quiere ser marino. Porque todo es poco para ayudar a otros y sólo puedo estar agradecido a la Fundación Xana. Porque queda mucha historia por escribir y sigo convencido de que encontraré a esa persona con visión que confíe en la rentabilidad de mi historia y me financie para seguir hacia esa vuelta al Mundo en solitario. Y también poder devolver a Hugo, mi hijo, sus gastos de universidad. La escultura del Almirante tiene en su espalda esta leyenda: «Modelo de caballeros y patriotas. Su pueblo y la patria agradecidos le consagran este recuerdo. Año 1917». Atracado en Avilés, apoyado en la punta del botalón y mirando mi barco herido, pensé en la pregunta que me hicieron en el Ayuntamiento de San Agustín: —¿Y por qué? —¿Y por qué no? Debo reconocer que era la fórmula rápida para salir de mi mal inglés. Preguntas básicas con respuestas que deberían ser sencillas. No sé si fueron antes las ganas de intentar batir el récord oficial de la Ruta del Descubrimiento o las de navegar con Pedro Menéndez de Avilés, así que dar mi homenaje y recuerdo al gran marino asturiano, embarcando ese recuerdo con nosotros para intentar batir un récord, me pareció una buena idea. Ambos deseos llevaban años conmigo, pero juntarlos se trabajó durante once largos y cortos meses. Antes de continuar le pido una licencia al lector porque mano, corazón y cabeza me llevan a escribir directamente sobre la parte más complicada de haber conseguido batir este récord, que llevaba más de una década en manos italianas. Permítame entonces que me explaye ahora con la parte más técnica del récord y me temple para contar lo que no se cuenta, dejándolo para el final. El récord oficial de la Ruta del Descubrimiento se establece entre Puerto Sherry, en la bahía de Cádiz, y el cruce de una línea imaginaria hacia el oeste que parte de la torre Cockburn, en la isla de San Salvador, en Bahamas. Se deben dejar por estribor las islas de Gran Canaria y San Salvador. El tiempo para los barcos de hasta 40 pies estaba establecido en unos 21 días y medio por el Extreme Sailing Academy de Sergio Frattaruolo y su tripulación, con 7,7 nudos de velocidad media para recorrer 3.884 millas. Un récord con una velocidad media de 7,7 nudos parece potencialmente al alcance para un barco similar, salvo que quizás tiene alguna dificultad menos evidente. Los dos son barcos construidos bajo la norma de la Clase 40, pero el nuestro es de una generación anterior, un poco más lento en principio. Por cierto, pongámosle nombre a nuestro barco: Fundación Xana, que es su nombre para este homenaje e intento de récord. Hace muchos años, un guaje al que yo entrenaba se fue a hacer un clinic con el gran Alejandro Abascal. Volvió emocionado. Alejandro le dijo: —Para ganar regatas hace falta velocidad y tú tienes velocidad. Además, para ganar regatas hace falta cabeza… y tú tienes velocidad.Si no tenemos la velocidad suficiente, tenemos que descifrar los enigmas de este recorrido y utilizar la cabeza y el carácter para estudiar la estrategia, ser firmes y además acertar en la táctica. La elección del mes de la partida es lo primero. Todos los récords conseguidos se hicieron en marzo. Posiblemente hay un tema logístico y es que se puede programar un tornaviaje inmediato, pero lo cierto es que dudo mucho que se ponga en riesgo un intento de récord por este motivo. Si fuera más rápido en diciembre, en diciembre se haría. La posición del anticiclón que marcará la altura donde se atrapan los alisios suele ser más alta en marzo y este es un hecho fundamental para nuestra estrategia. Hagamos el mínimo camino. Cuanto más nos aproximemos a esas 3.884 millas, más efectivos seremos. No tenemos datos de la ruta que hizo el barco de Sergio, pero esta estrategia es lógica. Navegaremos lo más próximos que la meteo nos permita de la ruta ortodrómica. Esa ruta ortodrómica nos lleva por latitudes más altas que la mayoría de los cruces hacia el Caribe. Tampoco debemos olvidar que San Salvador está en Bahamas, unas 260 millas al norte de Puerto Rico. Y que cruzar meridianos es más corto cuanto más alta es la latitud. Estrategia básica establecida. Sólo queda encontrar un anticiclón en su posición. Pero entonces surge una pregunta: ¿dónde se pierde tiempo como para que la velocidad media quede en «solo» 7,7 nudos? Gran Canaria es tan hermosa, tan acogedora, pero en este caso es una sirena que canta a los marinos. El desvente de Canarias, especialmente el de Gran Canaria, es determinante en el éxito o no de este récord. Cuanto más sopla el alisio, más grande y turbulento será el desvente. Y para esto también tenemos una estrategia inicial, y anticipo que exigirá mucha táctica. Pues al ataque, que no es momento para indecisos. Nos encontramos la tripulación en Puerto Sherry para preparar este asalto. Debo decir que la propiedad y dirección de Puerto Sherry nos acogieron como si fuésemos de casa y sin su ayuda… me adelanto y esto es para el final, que me caliento. Tenemos un viento que nos anima a salir, pero la previsión no encaja con la estrategia. Una borrasca se sitúa entre nosotros y Canarias y, aún teniendo posibilidad de contornearla, decidimos aplazar una semana. Estrategia es estrategia. La semana se convierte en diez días y es entonces cuando salimos Fernando Mas, Francisco Alarcón y el que escribe sobre el Fundación Xana, convencidos de lograrlo.Viento muy duro en el Estrecho de Gibraltar y role según lo previsto. Por momentos el viento se mantiene por encima de 40 nudos, con ola corta, y marchamos por encima de los 17 nudos. Previsiones meteorológicas a muy corto plazo, que lo hacen sencillo. Llega entonces el primer momento táctico fundamental. El viento empieza a calmar y rola a norte. Esperamos un role aún mayor y seguimos defendiendo el lado izquierdo de la bajada a las islas. Algunas trasluchadas hasta la última, en la que apostamos que ese bordo será el largo aprovechando el role al noroeste. Acertamos. Tres días y unas horas para llegar al sur de Gran Canaria, suficientemente separados. Llegó el momento de apostar. Estamos 50 millas al sur y el viento calma. Buscamos ese punto en el que el viento se olvida del alisio que rodea la isla y retorna para encontrarse con ella, en un viento del sudeste apenas marcado en los partes generales. En siete horas duras, de mucho trabajo, de mucha sangre fría y de llegar a estar navegando a poco más de un nudo, conseguimos salir.Seguíamos con la estrategia de buscar ortodrómica desde Gran Canaria y sin bajar demasiado en latitud. Empezaron las roturas, unas por material desgastado, otras por fallos de maniobra o falta de anticipación.La estrategia continuaba, pero los ángulos de navegación y la velocidad tenían que cambiar. Ya no teníamos spis y perdimos uno de los dos códigos 0 que teníamos. La pérdida de recursos nos limitó en la gestión de una borrasca que partió en dos el anticiclón y este fue el inesperado segundo momento crítico. Poco viento, pero convencimiento en la estrategia. Buscamos la colocación para este nuevo anticiclón y para el viento rolando al sur cuando llegáramos a su lado oeste y con una borrasca pequeña que se formó al norte, encajada entre anticiclones. Cansancio en la tripulación, una avería que no permite utilizar el motor para generar energía y muchas horas de timón. Pero la cabeza fría para mantener la estrategia y que la táctica se concentrase en apoyarla. Se dibuja en el cielo ese cambio de viento cuando este ya escaseaba del sur. Que hermosa línea de nubes. Salimos con viento del nordeste que sube y sube para estar entre los 25 y los 30 nudos. Apenas quedan 550 millas y levantamos el pie. No podemos romper más, aún a riesgo de perder parte de la ventaja que llevábamos. La clave del récord estuvo en la estrategia. No fuimos el barco más rápido y tampoco llegamos con el barco intacto. Las averías nos obligaron a modificar ángulos de navegación y a renunciar a parte del potencial del barco. Sin embargo, seguimos empujando y defendiendo la estrategia elegida desde el primer día. La distancia ortodrómica entre Puerto Sherry y San Salvador es de 3.884 millas. Nosotros terminamos navegando apenas unas 300 millas más. Llegamos a la isla de noche. Llegamos a la línea de llegada en 18 días, 22 horas, 27 minutos y 22 segundos. Este es ya el tiempo oficial. Batimos el récord de la Ruta del Descubrimiento. Y seguimos, que no debemos olvidar que nuestro homenaje era hacia Pedro Menéndez de Avilés, entre otras cosas fundador de la ciudad más antigua de los actuales Estados Unidos de Norteamérica, San Agustín, en Florida, y allí debíamos terminar nuestro viaje. El afecto, la emoción, el compromiso y la hermandad que sienten en San Agustín por Avilés y España no sabría cómo plasmarlos en estas líneas sin quedarme muy corto. El tornaviaje sería en solitario, como cualificación para la Global Solo Challenge, con un barco herido, con un navegante cansado, pero convencido de navegar hasta Avilés y dejar el recuerdo del Almirante donde empezó esta aventura. Pedro Menéndez de Avilés no fue pirata, fue corsario y después persona de confianza de Felipe II. Estuvo en prisión 22 meses para quitarlo de en medio porque era un hombre de honor y fiel. Lo sacaron para recuperar la Florida, que los intereses económicos mandan y donde dije digo, digo Pedro. Este proyecto se hizo gracias a que Fernando, Francisco y Toni, que finalmente no pudo venir, pusieron parte de los gastos económicos de una aventura así. El resto salió de la hucha y del trabajo. También de que mi hijo me fiara dinero de sus gastos de universidad. Yo también soy corsario. Ofrecí mi barco y mi aventura, lo único que tengo, a la Fundación Xana, porque ayudan a niños y niñas y a sus familias en los momentos más delicados de sus vidas. El barco sigue herido y el marino que está encima ya no está cansado, está agotado, que no vencido. Nadie es profeta en su tierra. —¿Por qué? —me preguntaron en San Agustín. Porque había que hacerlo. Porque he podido hablar de Pedro Menéndez de Avilés a muchos que no habían oído nada de él. Porque cumplí un sueño de niño y me embarqué, de alguna manera, con el Adelantado de Florida. Porque encontré el apoyo principal del Real Club Náutico de Valencia y de algunas empresas que pudieron aportar a nivel técnico. Porque otro niño recibió un mensaje mío desde la Mar y dice que quiere ser marino. Porque todo es poco para ayudar a otros y sólo puedo estar agradecido a la Fundación Xana. Porque queda mucha historia por escribir y sigo convencido de que encontraré a esa persona con visión que confíe en la rentabilidad de mi historia y me financie para seguir hacia esa vuelta al Mundo en solitario. Y también poder devolver a Hugo, mi hijo, sus gastos de universidad. La escultura del Almirante tiene en su espalda esta leyenda: «Modelo de caballeros y patriotas. Su pueblo y la patria agradecidos le consagran este recuerdo. Año 1917».
Atracado en Avilés, apoyado en la punta del botalón y mirando mi barco herido, pensé en la pregunta que me hicieron en el Ayuntamiento de San Agustín:
Debo reconocer que era la fórmula rápida para salir … de mi mal inglés.
Preguntas básicas con respuestas que deberían ser sencillas.
No sé si fueron antes las ganas de intentar batir el récord oficial de la Ruta del Descubrimiento o las de navegar con Pedro Menéndez de Avilés, así que dar mi homenaje y recuerdo al gran marino asturiano, embarcando ese recuerdo con nosotros para intentar batir un récord, me pareció una buena idea.
Ambos deseos llevaban años conmigo, pero juntarlos se trabajó durante once largos y cortos meses.
Antes de continuar le pido una licencia al lector porque mano, corazón y cabeza me llevan a escribir directamente sobre la parte más complicada de haber conseguido batir este récord, que llevaba más de una década en manos italianas. Permítame entonces que me explaye ahora con la parte más técnica del récord y me temple para contar lo que no se cuenta, dejándolo para el final.
El récord oficial de la Ruta del Descubrimiento se establece entre Puerto Sherry, en la bahía de Cádiz, y el cruce de una línea imaginaria hacia el oeste que parte de la torre Cockburn, en la isla de San Salvador, en Bahamas. Se deben dejar por estribor las islas de Gran Canaria y San Salvador.
El tiempo para los barcos de hasta 40 pies estaba establecido en unos 21 días y medio por el Extreme Sailing Academy de Sergio Frattaruolo y su tripulación, con 7,7 nudos de velocidad media para recorrer 3.884 millas.
Un récord con una velocidad media de 7,7 nudos parece potencialmente al alcance para un barco similar, salvo que quizás tiene alguna dificultad menos evidente. Los dos son barcos construidos bajo la norma de la Clase 40, pero el nuestro es de una generación anterior, un poco más lento en principio.
Por cierto, pongámosle nombre a nuestro barco: Fundación Xana, que es su nombre para este homenaje e intento de récord.
Hace muchos años, un guaje al que yo entrenaba se fue a hacer un clinic con el gran Alejandro Abascal. Volvió emocionado. Alejandro le dijo:
—Para ganar regatas hace falta velocidad y tú tienes velocidad. Además, para ganar regatas hace falta cabeza… y tú tienes velocidad.
Si no tenemos la velocidad suficiente, tenemos que descifrar los enigmas de este recorrido y utilizar la cabeza y el carácter para estudiar la estrategia, ser firmes y además acertar en la táctica.
La elección del mes de la partida es lo primero. Todos los récords conseguidos se hicieron en marzo. Posiblemente hay un tema logístico y es que se puede programar un tornaviaje inmediato, pero lo cierto es que dudo mucho que se ponga en riesgo un intento de récord por este motivo. Si fuera más rápido en diciembre, en diciembre se haría.
La posición del anticiclón que marcará la altura donde se atrapan los alisios suele ser más alta en marzo y este es un hecho fundamental para nuestra estrategia.
Hagamos el mínimo camino. Cuanto más nos aproximemos a esas 3.884 millas, más efectivos seremos. No tenemos datos de la ruta que hizo el barco de Sergio, pero esta estrategia es lógica. Navegaremos lo más próximos que la meteo nos permita de la ruta ortodrómica.
Esa ruta ortodrómica nos lleva por latitudes más altas que la mayoría de los cruces hacia el Caribe. Tampoco debemos olvidar que San Salvador está en Bahamas, unas 260 millas al norte de Puerto Rico. Y que cruzar meridianos es más corto cuanto más alta es la latitud.
Estrategia básica establecida. Sólo queda encontrar un anticiclón en su posición. Pero entonces surge una pregunta: ¿dónde se pierde tiempo como para que la velocidad media quede en «solo» 7,7 nudos?
Gran Canaria es tan hermosa, tan acogedora, pero en este caso es una sirena que canta a los marinos.
El desvente de Canarias, especialmente el de Gran Canaria, es determinante en el éxito o no de este récord. Cuanto más sopla el alisio, más grande y turbulento será el desvente.
Y para esto también tenemos una estrategia inicial, y anticipo que exigirá mucha táctica. Pues al ataque, que no es momento para indecisos.
Nos encontramos la tripulación en Puerto Sherry para preparar este asalto. Debo decir que la propiedad y dirección de Puerto Sherry nos acogieron como si fuésemos de casa y sin su ayuda… me adelanto y esto es para el final, que me caliento.
Tenemos un viento que nos anima a salir, pero la previsión no encaja con la estrategia. Una borrasca se sitúa entre nosotros y Canarias y, aún teniendo posibilidad de contornearla, decidimos aplazar una semana. Estrategia es estrategia.
La semana se convierte en diez días y es entonces cuando salimos Fernando Mas, Francisco Alarcón y el que escribe sobre el Fundación Xana, convencidos de lograrlo.
Viento muy duro en el Estrecho de Gibraltar y role según lo previsto. Por momentos el viento se mantiene por encima de 40 nudos, con ola corta, y marchamos por encima de los 17 nudos. Previsiones meteorológicas a muy corto plazo, que lo hacen sencillo.
Llega entonces el primer momento táctico fundamental. El viento empieza a calmar y rola a norte. Esperamos un role aún mayor y seguimos defendiendo el lado izquierdo de la bajada a las islas. Algunas trasluchadas hasta la última, en la que apostamos que ese bordo será el largo aprovechando el role al noroeste. Acertamos.
Tres días y unas horas para llegar al sur de Gran Canaria, suficientemente separados.
Llegó el momento de apostar. Estamos 50 millas al sur y el viento calma. Buscamos ese punto en el que el viento se olvida del alisio que rodea la isla y retorna para encontrarse con ella, en un viento del sudeste apenas marcado en los partes generales.
En siete horas duras, de mucho trabajo, de mucha sangre fría y de llegar a estar navegando a poco más de un nudo, conseguimos salir.
Seguíamos con la estrategia de buscar ortodrómica desde Gran Canaria y sin bajar demasiado en latitud. Empezaron las roturas, unas por material desgastado, otras por fallos de maniobra o falta de anticipación.
La estrategia continuaba, pero los ángulos de navegación y la velocidad tenían que cambiar. Ya no teníamos spis y perdimos uno de los dos códigos 0 que teníamos.
La pérdida de recursos nos limitó en la gestión de una borrasca que partió en dos el anticiclón y este fue el inesperado segundo momento crítico. Poco viento, pero convencimiento en la estrategia.
Buscamos la colocación para este nuevo anticiclón y para el viento rolando al sur cuando llegáramos a su lado oeste y con una borrasca pequeña que se formó al norte, encajada entre anticiclones.
Cansancio en la tripulación, una avería que no permite utilizar el motor para generar energía y muchas horas de timón. Pero la cabeza fría para mantener la estrategia y que la táctica se concentrase en apoyarla. Se dibuja en el cielo ese cambio de viento cuando este ya escaseaba del sur. Que hermosa línea de nubes.
Salimos con viento del nordeste que sube y sube para estar entre los 25 y los 30 nudos. Apenas quedan 550 millas y levantamos el pie. No podemos romper más, aún a riesgo de perder parte de la ventaja que llevábamos.
La clave del récord estuvo en la estrategia. No fuimos el barco más rápido y tampoco llegamos con el barco intacto. Las averías nos obligaron a modificar ángulos de navegación y a renunciar a parte del potencial del barco. Sin embargo, seguimos empujando y defendiendo la estrategia elegida desde el primer día. La distancia ortodrómica entre Puerto Sherry y San Salvador es de 3.884 millas. Nosotros terminamos navegando apenas unas 300 millas más.
Llegamos a la isla de noche. Llegamos a la línea de llegada en 18 días, 22 horas, 27 minutos y 22 segundos. Este es ya el tiempo oficial. Batimos el récord de la Ruta del Descubrimiento.
Y seguimos, que no debemos olvidar que nuestro homenaje era hacia Pedro Menéndez de Avilés, entre otras cosas fundador de la ciudad más antigua de los actuales Estados Unidos de Norteamérica, San Agustín, en Florida, y allí debíamos terminar nuestro viaje.
El afecto, la emoción, el compromiso y la hermandad que sienten en San Agustín por Avilés y España no sabría cómo plasmarlos en estas líneas sin quedarme muy corto.
El tornaviaje sería en solitario, como cualificación para la Global Solo Challenge, con un barco herido, con un navegante cansado, pero convencido de navegar hasta Avilés y dejar el recuerdo del Almirante donde empezó esta aventura.
Pedro Menéndez de Avilés no fue pirata, fue corsario y después persona de confianza de Felipe II.
Estuvo en prisión 22 meses para quitarlo de en medio porque era un hombre de honor y fiel. Lo sacaron para recuperar la Florida, que los intereses económicos mandan y donde dije digo, digo Pedro.
Este proyecto se hizo gracias a que Fernando, Francisco y Toni, que finalmente no pudo venir, pusieron parte de los gastos económicos de una aventura así. El resto salió de la hucha y del trabajo. También de que mi hijo me fiara dinero de sus gastos de universidad.
Yo también soy corsario. Ofrecí mi barco y mi aventura, lo único que tengo, a la Fundación Xana, porque ayudan a niños y niñas y a sus familias en los momentos más delicados de sus vidas.
El barco sigue herido y el marino que está encima ya no está cansado, está agotado, que no vencido.
Nadie es profeta en su tierra.
—¿Por qué? —me preguntaron en San Agustín.
Porque había que hacerlo. Porque he podido hablar de Pedro Menéndez de Avilés a muchos que no habían oído nada de él. Porque cumplí un sueño de niño y me embarqué, de alguna manera, con el Adelantado de Florida. Porque encontré el apoyo principal del Real Club Náutico de Valencia y de algunas empresas que pudieron aportar a nivel técnico. Porque otro niño recibió un mensaje mío desde la Mar y dice que quiere ser marino.
Porque todo es poco para ayudar a otros y sólo puedo estar agradecido a la Fundación Xana. Porque queda mucha historia por escribir y sigo convencido de que encontraré a esa persona con visión que confíe en la rentabilidad de mi historia y me financie para seguir hacia esa vuelta al Mundo en solitario.
Y también poder devolver a Hugo, mi hijo, sus gastos de universidad. La escultura del Almirante tiene en su espalda esta leyenda: «Modelo de caballeros y patriotas. Su pueblo y la patria agradecidos le consagran este recuerdo. Año 1917».
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