El eclipse solar total del 12 de agosto dejó una escena difícil de describir incluso para quienes llevan años estudiando el cielo. Desde observatorios, pueblos y ciudades de toda España (algunos incluso desde el cielo, a 11.000 metros del suelo ), científicos y divulgadores vivieron la totalidad entre asombro, emoción y una sensación compartida de vivir una experiencia única. Por ejemplo, Eva Villaver, subdirectora del Instituto Astrofísico de Canarias, cuenta al Media Science Center (SMC) que lo contempló desde el Observatorio de Yebes (Guadalajara) y se quedó con la reacción de quienes lo presenciaron: personas «emocionadas, llorando o simplemente mudas, desbordadas durante unos segundos que no olvidarán durante el resto de su vida». Para ella, como «profesional de los cielos», fue una de las experiencias más gratificantes de su vida: «El cosmos es un lugar hermoso, nosotros los astrofísicos lo experimentamos cada día, pero ayer tuvimos la suerte, además, de poder compartirlo».Desde Palencia, en Osorno La Mayor, Álex Mendiolagoitia, secretario de la Federación de Asociaciones Astronómicas de España, se encontró con un eclipse diferente al esperado por culpa de la calima: «Ha sido muy bonito, convirtiendo lo que hubiese sido una corona plateada en dorada». Además, pudo observar a simple vista una fulguración solar, una llamarada de gas incandescente expulsada por el Sol. Mendiolagoitia también destaca el éxito de la Misión Globo Sonda, cuyos globos lanzados a la estratosfera captaron una imagen de la sombra lunar proyectándose sobre España.«Ahora la gente está marcada por el eclipse. Lo recordarán todas sus vidas» Javier Armentia Astrofísico y divulgadorEn Logroño, el matemático y presidente de la Agrupación Astronómica de La Rioja, Víctor Lanchares, vivió la totalidad, al igual que muchos otros españoles, rodeado de familiares, amigos y vecinos. «Llegó el anillo de diamantes y después la corona solar. Hubo una exclamación general y aplausos», relata. Los 80 segundos de totalidad «se hicieron un suspiro».También Javier Armentia, astrofísico y divulgador, habló de una «emoción desatada» al ver desplegarse la corona solar en Lerín (Navarra), donde 5.000 personas se reunieron para observarlo. «Ahora la gente está marcada por el eclipse. Lo recordarán todas sus vidas», asegura.En La Coruña, Marcos Pérez Maldonado, director de los Museos Científicos Coruñeses, resume su experiencia con una frase: «No tengo adjetivos. Está muy por encima de mis expectativas». La totalidad le hizo comprender incluso los antiguos mitos sobre la desaparición del Sol: «Entendí perfectamente todos esos mitos de las antigüedades, de gente que pensaba que moría el Sol o que era robado por alguien, o que algún monstruo, alguna fiera lo devoraba y pienso que también parte de ese miedo atávico lo experimenté yo». El eclipse solar total del 12 de agosto dejó una escena difícil de describir incluso para quienes llevan años estudiando el cielo. Desde observatorios, pueblos y ciudades de toda España (algunos incluso desde el cielo, a 11.000 metros del suelo ), científicos y divulgadores vivieron la totalidad entre asombro, emoción y una sensación compartida de vivir una experiencia única. Por ejemplo, Eva Villaver, subdirectora del Instituto Astrofísico de Canarias, cuenta al Media Science Center (SMC) que lo contempló desde el Observatorio de Yebes (Guadalajara) y se quedó con la reacción de quienes lo presenciaron: personas «emocionadas, llorando o simplemente mudas, desbordadas durante unos segundos que no olvidarán durante el resto de su vida». Para ella, como «profesional de los cielos», fue una de las experiencias más gratificantes de su vida: «El cosmos es un lugar hermoso, nosotros los astrofísicos lo experimentamos cada día, pero ayer tuvimos la suerte, además, de poder compartirlo».Desde Palencia, en Osorno La Mayor, Álex Mendiolagoitia, secretario de la Federación de Asociaciones Astronómicas de España, se encontró con un eclipse diferente al esperado por culpa de la calima: «Ha sido muy bonito, convirtiendo lo que hubiese sido una corona plateada en dorada». Además, pudo observar a simple vista una fulguración solar, una llamarada de gas incandescente expulsada por el Sol. Mendiolagoitia también destaca el éxito de la Misión Globo Sonda, cuyos globos lanzados a la estratosfera captaron una imagen de la sombra lunar proyectándose sobre España.«Ahora la gente está marcada por el eclipse. Lo recordarán todas sus vidas» Javier Armentia Astrofísico y divulgadorEn Logroño, el matemático y presidente de la Agrupación Astronómica de La Rioja, Víctor Lanchares, vivió la totalidad, al igual que muchos otros españoles, rodeado de familiares, amigos y vecinos. «Llegó el anillo de diamantes y después la corona solar. Hubo una exclamación general y aplausos», relata. Los 80 segundos de totalidad «se hicieron un suspiro».También Javier Armentia, astrofísico y divulgador, habló de una «emoción desatada» al ver desplegarse la corona solar en Lerín (Navarra), donde 5.000 personas se reunieron para observarlo. «Ahora la gente está marcada por el eclipse. Lo recordarán todas sus vidas», asegura.En La Coruña, Marcos Pérez Maldonado, director de los Museos Científicos Coruñeses, resume su experiencia con una frase: «No tengo adjetivos. Está muy por encima de mis expectativas». La totalidad le hizo comprender incluso los antiguos mitos sobre la desaparición del Sol: «Entendí perfectamente todos esos mitos de las antigüedades, de gente que pensaba que moría el Sol o que era robado por alguien, o que algún monstruo, alguna fiera lo devoraba y pienso que también parte de ese miedo atávico lo experimenté yo».
El eclipse solar total del 12 de agosto dejó una escena difícil de describir incluso para quienes llevan años estudiando el cielo. Desde observatorios, pueblos y ciudades de toda España (algunos incluso desde el cielo, a 11.000 metros del suelo), científicos y divulgadores vivieron … la totalidad entre asombro, emoción y una sensación compartida de vivir una experiencia única.
Por ejemplo, Eva Villaver, subdirectora del Instituto Astrofísico de Canarias, cuenta al Media Science Center (SMC) que lo contempló desde el Observatorio de Yebes (Guadalajara) y se quedó con la reacción de quienes lo presenciaron: personas «emocionadas, llorando o simplemente mudas, desbordadas durante unos segundos que no olvidarán durante el resto de su vida». Para ella, como «profesional de los cielos», fue una de las experiencias más gratificantes de su vida: «El cosmos es un lugar hermoso, nosotros los astrofísicos lo experimentamos cada día, pero ayer tuvimos la suerte, además, de poder compartirlo».
Desde Palencia, en Osorno La Mayor, Álex Mendiolagoitia, secretario de la Federación de Asociaciones Astronómicas de España, se encontró con un eclipse diferente al esperado por culpa de la calima: «Ha sido muy bonito, convirtiendo lo que hubiese sido una corona plateada en dorada». Además, pudo observar a simple vista una fulguración solar, una llamarada de gas incandescente expulsada por el Sol. Mendiolagoitia también destaca el éxito de la Misión Globo Sonda, cuyos globos lanzados a la estratosfera captaron una imagen de la sombra lunar proyectándose sobre España.
«Ahora la gente está marcada por el eclipse. Lo recordarán todas sus vidas»
Javier Armentia
Astrofísico y divulgador
En Logroño, el matemático y presidente de la Agrupación Astronómica de La Rioja, Víctor Lanchares, vivió la totalidad, al igual que muchos otros españoles, rodeado de familiares, amigos y vecinos. «Llegó el anillo de diamantes y después la corona solar. Hubo una exclamación general y aplausos», relata. Los 80 segundos de totalidad «se hicieron un suspiro».
También Javier Armentia, astrofísico y divulgador, habló de una «emoción desatada» al ver desplegarse la corona solar en Lerín (Navarra), donde 5.000 personas se reunieron para observarlo. «Ahora la gente está marcada por el eclipse. Lo recordarán todas sus vidas», asegura.
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En La Coruña, Marcos Pérez Maldonado, director de los Museos Científicos Coruñeses, resume su experiencia con una frase: «No tengo adjetivos. Está muy por encima de mis expectativas». La totalidad le hizo comprender incluso los antiguos mitos sobre la desaparición del Sol: «Entendí perfectamente todos esos mitos de las antigüedades, de gente que pensaba que moría el Sol o que era robado por alguien, o que algún monstruo, alguna fiera lo devoraba y pienso que también parte de ese miedo atávico lo experimenté yo».
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