El ‘cementerio de mujeres vivas’: el horror que se vuelve a desnudar con la reapertura de las mazmorras chavistas

Marco Rubio subraya que la liberación de más de 130 presos políticos el viernes es un paso crucial para el proceso de reconciliación de la nación Leer Marco Rubio subraya que la liberación de más de 130 presos políticos el viernes es un paso crucial para el proceso de reconciliación de la nación Leer  

La excarcelación masiva de presos políticos de las últimas horas, incluida la prisionera hispanovenezolana María Auxiliadora Delgado Tabosky, confirma varias certezas tanto del actual momento político en el país criollo como del espíritu de la revolución bolivariana. Lo primero es que el proceso negociador forzado por Washington va muy en serio, pese a las polémicas que lo rodean.

Y lo segundo es que con la reapertura de las mazmorras chavistas se vuelve a desnudar el infierno que han vivido estos presos y sus familias, víctimas muchos de ellos de torturas, violaciones, detenciones ilegales y desapariciones forzadas, como parte de la versión actualizada de la sippenhaft, la práctica nazi de perseguir y castigar a las familias de, sobre todo, militares rebeldes o sospechosos.

«La reciente liberación de más de 130 presos políticos en Venezuela es un paso crucial para el proceso de reconciliación de la nación. Desde el 3 de enero se han liberado 1.046 venezolanos. A medida que continuamos avanzando en el plan de tres fases, Estados Unidos sigue monitoreando de cerca el proceso liderado por Venezuela de conversaciones presenciales con las autoridades interinas», certificó el secretario de Estado, Marco Rubio, tras las declaraciones previas del Gobierno bolivariano y de dirigentes opositores que forman parte de la delegación negociadora.

Las distintas organizaciones civiles de derechos humanos cuentan y recuentan en las últimas horas a través de los testimonios que las familias suben a las redes sociales. Confirmada la mitad (72, 17 mujeres), se suceden nuevas liberaciones. Ninguna de las mujeres que abandonó el penal del Inof (denominado el cementerio de mujeres vivas por el Observatorio Venezolano de Prisiones), junto a María Auxiliadora, olvidará el 14 de agosto, cuando dejaron atrás un calvario que parece de otro siglo.

Como el de la hispanovenezolana, capturada en 2019 junto a su marido, el militar Juan Carlos Marrufo, en medio de la persecución contra su hermano, también uniformado. María Auxiliadora (50 años), tan inocente como la inmensa mayoría de los presos políticos, fue acusada y sentenciada a 30 años por conspiración y financiamiento terrorista, cargos inventados después de vivir incluso un simulacro de liberación: a finales de 2019, tras varios meses con órdenes de libertad emitidas por un juez, ella y su marido fueron excarcelados por la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM); en el taxi de camino a su municipio, las temidas Fuerzas Especiales de Nicolás Maduro (FAES) les capturaron de nuevo para acusarles de otros delitos inventados. Les encarcelaron y pese a la lucha constante de sus familiares, permanecieron presos hasta el viernes.

De la misma cárcel salió en libertad Yanín Pernía, de 29 años, presa desde 2018. Organizaciones proderechos humanos y su familia denunciaron una y otra vez que a Yanín la desaparecieron, electrocutaron, asfixiaron, la sumergieron en agua, la expusieron desnuda a bajas temperaturas y la torturaron con tanta crueldad que le arrancaron las uñas.

Pero su calvario sólo acababa de empezar: tras ser condenada a 30 años de cárcel, fue violada repetidamente por al menos 30 de los agentes que la vigilaban. Pese a los constantes denuncias, no se conoce la apertura de ningún proceso de investigación.

También con una sonrisa, pero en silla de ruedas, abandonó la cárcel Emirlendris Benítez, otro de los casos inhumanos del proceso que se hacía llamar la «revolución bonita». También inocente, también condenada a 30 años de cárcel, el habitual modus operandi de las autoridades chavistas contra sus presos señalados.

Cuando los agentes chavistas detuvieron a Emirlendris en 2018, la joven comerciante estaba embarazada. Como las torturas no fueron suficientes, la trasladaron hasta un centro médico para obligarla a abortar. Lleva años en silla de ruedas.

«No puede haber diálogo nacional si no hay liberación plena de todos los presos políticos. No puede ser un punto (de negociación), lo que debe ser es un derecho, no puede ser una moneda de canje», precisó Ramón López, mano derecha de Dinorah Figuera, jefa de la comisión opositora en las negociaciones.

De momento, la jugada de los opositores ha salido bien, aunque a esta hora todavía permanecen encerrados entre 320 y 450 presos políticos, según distintas organizaciones de derechos humanos. Tras el fracaso de la Ley de Amnistía de los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez, que apenas entreabrió la puerta de las mazmorras chavistas, el proceso forzado por Washington aparece como la principal herramienta para que se liberen a todos ellos.

Incluso la primera gran decisión consensuada entre el Gobierno y los opositores elegidos por EEUU tiene que ver con la justicia, convertida en un sistema de represión y extorsión al servicio del chavismo: todos los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) serán elegidos de nuevo, lo que da al traste la maniobra del chavismo 3.0 para elegir a los jueces fieles a los Rodríguez en sustitución de los que estaban bajo el control de Cilia Flores, la «primera combatiente revolucionaria», presa hoy, como su marido, en una celda de Nueva York.

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