El Sevilla FC aprovechó que quedaba una semana justa para el cierre del mercado para presentar en sociedad a sus dos grandes inversiones del mercado de fichajes: Robbie Ure, por el que pagará 6,5 millones , pudiendo llegar con las variables a nueve; y al georgiano Giorgi Kochorashvili, desembolsando 4,5 millones al Sporting de Portugal . Entre ambos, sin contar esas variables del escocés, la cantidad se eleva por encima de los once millones, cifra incluso superior a lo invertido en el segundo año de Víctor Orta e infinitamente más elevada que el pasado curso con Antonio Cordón, donde únicamente se pudo gastar 250.000 euros (más cuatro millones del otro 40% de Agoumé) . Y todo eso sin cambiar la situación económica del club al no haber existido el cacareado cambio de propietario y mucho menos la necesaria ampliación de capital con la que ir haciendo frente a los futuros pagos de los créditos solicitados, además de invertirlo en el propio mercado de fichajes, donde José Ignacio Navarro trata de sacar petróleo de donde no había .«Estamos trabajando en buena línea. Ya se han producido ocho incorporaciones y el mercado está abierto hasta el 1 de septiembre . Se han dado salidas para generar límite. Creo que estamos trabajando para hacer una plantilla competitiva, que es lo que todos queremos», resumía el director deportivo, quien de momento ha caído de pie en el Sevilla. No sólo por el mercado responsable y medio que sigue realizando, lo que le ha permitido tener capacidad de inversión, sino también por esos dos primeros resultados que siempre alivian y acompañan para que la presión de la última semana sea distinta. «Yo creo que lo mejor de la clasificación es que ya tenemos seis puntos pero lo importante es como esté al final de la jornada 38 . Tenemos que gestionar el día a día y seguir trabajando sin desviarnos de nuestra hoja de ruta», respondía.Navarro es un hombre de pocas palabras y menos titulares. No quiere salirse de lo que tiene medido, aunque es consciente de qué espera su entrenador antes de que la ventana de fichajes eche el cierre el próximo martes 1 de septiembre. Un delantero y un mediocentro, seguro; un central y otro extremo, probable . El club tiene 19 fichas del primer equipo, entre los que se encuentran Vargas y Marcao , ambos en la rampa de salida. Pedrosa y Cardoso ni siquiera tienen dorsal. Por tanto, si la idea es llegar a 21 ó 22, la cuenta está clara. Se piensa en firmar hasta cuatro incorporaciones, aunque todo dependerá de cómo se pueda correr con las ventas, sobre todo en ese traspaso de Rubén Vargas, quien ni siquiera entrena para «no correr ningún riesgo» . «Al final del mercado sabremos si hemos dispuesto de todo nuestro límite económico, nuestra idea es usarlo todo y ponerlo a disposición del entrenador », aseguraba Navarro al final de la rueda de prensa, dejando claro que pondrá en manos de García Plaza todo el potencial posible.Y eso que el club ya ha realizado buenos esfuerzos. Además de los once millones (más variables) gastados en el delantero escocés y el pivote georgiano, también se ha invertido una cantidad menos en Julio Díaz y Fran González, aunque todo suma . El mencionado Víctor Orta gastó hace dos veranos ocho millones entre Peque y la mitad del pase de Agoumé , al que el director deportivo sevillista no ve clara su salida en esta recta final. Ese mismo mes de enero sí llegaron Akor Adamas y Rubén Vargas, quienes serán como las dos grandes ventas del club en este mercado, por otros ocho millones. A poco que el club sume algo más a los 13 millones ya invertidos sin los pluses , la cantidad superará incluso esos dos mercados, donde los sevillistas también hicieron malabarismos para inscribir e incluso algún miembro del consejo de administración tuvo que avalar personalmente.De hecho, para que Akor Adams jugase en Bilbao el pasado curso tuvo que realizarse mediante un aval personal . Situaciones que se vivían en el Sevilla de meses pasados, con todos los fichajes inscritos desde el primer día en el presente año. Actualmente, José Ignacio ha aprovechado el último año de contrato de sus grandes lastres para sacarlos y obtener un ahorro. Mayor o menos, pero más ahorro seguro que dejarlos en la plantilla cobrando muchas veces más que el resto de sus esforzados compañeros y con una aportación nula sobre la hierba.Operación salida en marchaEntre Akor Adams (sin contar los enormes pluses), Juanlu Sánchez y Sow, el Sevilla ha recibido por encima de los 30 millones , aparte del ahorro de parte de las fichas de Nianzou, Jordán o Rafa Mir, que eran las más elevadas. Aquí será difícil igualar los más de 50 millones obtenido por Cordón entre Badé, Lukebakio e Idumbo , aunque con la salida de Vargas se le puede acercar. Cierto que quien fuese jefe del actual director deportivo y la persona que lo trajo de vuelta al Sánchez-Pizjuán no pudo sacar los mencionados onerosos contratos al restarle dos años de vinculación y elevarse la rescisión o el posible contrato compartido a una cantidad que no podía disponerse, sobre todo mirando el límite salarial.Y con las inversiones de esta temporada, la más alta la de Robbie Ure , José Ignacio Navarro además espera que su rendimiento posibilite que se coloque más arriba en el mercado, elevando su valor y posible futura venta, tras ver cómo clubes poderosos intentaban adelantarse al Sevilla cuando ya lo tenía en el punto de mira. «Aparecieron clubes que superaban nuestras ofertas, el Sirius lideraba el campeonato y tenían que valorar si esperaban o lo dejaban salir siendo su máximo goleador . Lo fundamental era cerrar al jugador. Estaba predispuesto y ha confiado en nuestro proyecto», confirmó, también agradeciendo a Kochorashvili su paciencia para firmar por el Sevilla. Un club que ha mirado al mercado con energía y autoridad. Y quedan unas últimas pinceladas que cambiarán el proyecto final por completo. El Sevilla FC aprovechó que quedaba una semana justa para el cierre del mercado para presentar en sociedad a sus dos grandes inversiones del mercado de fichajes: Robbie Ure, por el que pagará 6,5 millones , pudiendo llegar con las variables a nueve; y al georgiano Giorgi Kochorashvili, desembolsando 4,5 millones al Sporting de Portugal . Entre ambos, sin contar esas variables del escocés, la cantidad se eleva por encima de los once millones, cifra incluso superior a lo invertido en el segundo año de Víctor Orta e infinitamente más elevada que el pasado curso con Antonio Cordón, donde únicamente se pudo gastar 250.000 euros (más cuatro millones del otro 40% de Agoumé) . Y todo eso sin cambiar la situación económica del club al no haber existido el cacareado cambio de propietario y mucho menos la necesaria ampliación de capital con la que ir haciendo frente a los futuros pagos de los créditos solicitados, además de invertirlo en el propio mercado de fichajes, donde José Ignacio Navarro trata de sacar petróleo de donde no había .«Estamos trabajando en buena línea. Ya se han producido ocho incorporaciones y el mercado está abierto hasta el 1 de septiembre . Se han dado salidas para generar límite. Creo que estamos trabajando para hacer una plantilla competitiva, que es lo que todos queremos», resumía el director deportivo, quien de momento ha caído de pie en el Sevilla. No sólo por el mercado responsable y medio que sigue realizando, lo que le ha permitido tener capacidad de inversión, sino también por esos dos primeros resultados que siempre alivian y acompañan para que la presión de la última semana sea distinta. «Yo creo que lo mejor de la clasificación es que ya tenemos seis puntos pero lo importante es como esté al final de la jornada 38 . Tenemos que gestionar el día a día y seguir trabajando sin desviarnos de nuestra hoja de ruta», respondía.Navarro es un hombre de pocas palabras y menos titulares. No quiere salirse de lo que tiene medido, aunque es consciente de qué espera su entrenador antes de que la ventana de fichajes eche el cierre el próximo martes 1 de septiembre. Un delantero y un mediocentro, seguro; un central y otro extremo, probable . El club tiene 19 fichas del primer equipo, entre los que se encuentran Vargas y Marcao , ambos en la rampa de salida. Pedrosa y Cardoso ni siquiera tienen dorsal. Por tanto, si la idea es llegar a 21 ó 22, la cuenta está clara. Se piensa en firmar hasta cuatro incorporaciones, aunque todo dependerá de cómo se pueda correr con las ventas, sobre todo en ese traspaso de Rubén Vargas, quien ni siquiera entrena para «no correr ningún riesgo» . «Al final del mercado sabremos si hemos dispuesto de todo nuestro límite económico, nuestra idea es usarlo todo y ponerlo a disposición del entrenador », aseguraba Navarro al final de la rueda de prensa, dejando claro que pondrá en manos de García Plaza todo el potencial posible.Y eso que el club ya ha realizado buenos esfuerzos. Además de los once millones (más variables) gastados en el delantero escocés y el pivote georgiano, también se ha invertido una cantidad menos en Julio Díaz y Fran González, aunque todo suma . El mencionado Víctor Orta gastó hace dos veranos ocho millones entre Peque y la mitad del pase de Agoumé , al que el director deportivo sevillista no ve clara su salida en esta recta final. Ese mismo mes de enero sí llegaron Akor Adamas y Rubén Vargas, quienes serán como las dos grandes ventas del club en este mercado, por otros ocho millones. A poco que el club sume algo más a los 13 millones ya invertidos sin los pluses , la cantidad superará incluso esos dos mercados, donde los sevillistas también hicieron malabarismos para inscribir e incluso algún miembro del consejo de administración tuvo que avalar personalmente.De hecho, para que Akor Adams jugase en Bilbao el pasado curso tuvo que realizarse mediante un aval personal . Situaciones que se vivían en el Sevilla de meses pasados, con todos los fichajes inscritos desde el primer día en el presente año. Actualmente, José Ignacio ha aprovechado el último año de contrato de sus grandes lastres para sacarlos y obtener un ahorro. Mayor o menos, pero más ahorro seguro que dejarlos en la plantilla cobrando muchas veces más que el resto de sus esforzados compañeros y con una aportación nula sobre la hierba.Operación salida en marchaEntre Akor Adams (sin contar los enormes pluses), Juanlu Sánchez y Sow, el Sevilla ha recibido por encima de los 30 millones , aparte del ahorro de parte de las fichas de Nianzou, Jordán o Rafa Mir, que eran las más elevadas. Aquí será difícil igualar los más de 50 millones obtenido por Cordón entre Badé, Lukebakio e Idumbo , aunque con la salida de Vargas se le puede acercar. Cierto que quien fuese jefe del actual director deportivo y la persona que lo trajo de vuelta al Sánchez-Pizjuán no pudo sacar los mencionados onerosos contratos al restarle dos años de vinculación y elevarse la rescisión o el posible contrato compartido a una cantidad que no podía disponerse, sobre todo mirando el límite salarial.Y con las inversiones de esta temporada, la más alta la de Robbie Ure , José Ignacio Navarro además espera que su rendimiento posibilite que se coloque más arriba en el mercado, elevando su valor y posible futura venta, tras ver cómo clubes poderosos intentaban adelantarse al Sevilla cuando ya lo tenía en el punto de mira. «Aparecieron clubes que superaban nuestras ofertas, el Sirius lideraba el campeonato y tenían que valorar si esperaban o lo dejaban salir siendo su máximo goleador . Lo fundamental era cerrar al jugador. Estaba predispuesto y ha confiado en nuestro proyecto», confirmó, también agradeciendo a Kochorashvili su paciencia para firmar por el Sevilla. Un club que ha mirado al mercado con energía y autoridad. Y quedan unas últimas pinceladas que cambiarán el proyecto final por completo.
El Sevilla FC aprovechó que quedaba una semana justa para el cierre del mercado para presentar en sociedad a sus dos grandes inversiones del mercado de fichajes: Robbie Ure, por el que pagará 6,5 millones, pudiendo llegar con las variables a nueve; … y al georgiano Giorgi Kochorashvili, desembolsando 4,5 millones al Sporting de Portugal. Entre ambos, sin contar esas variables del escocés, la cantidad se eleva por encima de los once millones, cifra incluso superior a lo invertido en el segundo año de Víctor Orta e infinitamente más elevada que el pasado curso con Antonio Cordón, donde únicamente se pudo gastar 250.000 euros (más cuatro millones del otro 40% de Agoumé). Y todo eso sin cambiar la situación económica del club al no haber existido el cacareado cambio de propietario y mucho menos la necesaria ampliación de capital con la que ir haciendo frente a los futuros pagos de los créditos solicitados, además de invertirlo en el propio mercado de fichajes, donde José Ignacio Navarro trata de sacar petróleo de donde no había.
«Estamos trabajando en buena línea. Ya se han producido ocho incorporaciones y el mercado está abierto hasta el 1 de septiembre. Se han dado salidas para generar límite. Creo que estamos trabajando para hacer una plantilla competitiva, que es lo que todos queremos», resumía el director deportivo, quien de momento ha caído de pie en el Sevilla. No sólo por el mercado responsable y medio que sigue realizando, lo que le ha permitido tener capacidad de inversión, sino también por esos dos primeros resultados que siempre alivian y acompañan para que la presión de la última semana sea distinta. «Yo creo que lo mejor de la clasificación es que ya tenemos seis puntos pero lo importante es como esté al final de la jornada 38. Tenemos que gestionar el día a día y seguir trabajando sin desviarnos de nuestra hoja de ruta», respondía.
Navarro es un hombre de pocas palabras y menos titulares. No quiere salirse de lo que tiene medido, aunque es consciente de qué espera su entrenador antes de que la ventana de fichajes eche el cierre el próximo martes 1 de septiembre. Un delantero y un mediocentro, seguro; un central y otro extremo, probable. El club tiene 19 fichas del primer equipo, entre los que se encuentran Vargas y Marcao, ambos en la rampa de salida. Pedrosa y Cardoso ni siquiera tienen dorsal. Por tanto, si la idea es llegar a 21 ó 22, la cuenta está clara. Se piensa en firmar hasta cuatro incorporaciones, aunque todo dependerá de cómo se pueda correr con las ventas, sobre todo en ese traspaso de Rubén Vargas, quien ni siquiera entrena para «no correr ningún riesgo». «Al final del mercado sabremos si hemos dispuesto de todo nuestro límite económico, nuestra idea es usarlo todo y ponerlo a disposición del entrenador», aseguraba Navarro al final de la rueda de prensa, dejando claro que pondrá en manos de García Plaza todo el potencial posible.
Y eso que el club ya ha realizado buenos esfuerzos. Además de los once millones (más variables) gastados en el delantero escocés y el pivote georgiano, también se ha invertido una cantidad menos en Julio Díaz y Fran González, aunque todo suma. El mencionado Víctor Orta gastó hace dos veranos ocho millones entre Peque y la mitad del pase de Agoumé, al que el director deportivo sevillista no ve clara su salida en esta recta final. Ese mismo mes de enero sí llegaron Akor Adamas y Rubén Vargas, quienes serán como las dos grandes ventas del club en este mercado, por otros ocho millones. A poco que el club sume algo más a los 13 millones ya invertidos sin los pluses, la cantidad superará incluso esos dos mercados, donde los sevillistas también hicieron malabarismos para inscribir e incluso algún miembro del consejo de administración tuvo que avalar personalmente.
De hecho, para que Akor Adams jugase en Bilbao el pasado curso tuvo que realizarse mediante un aval personal. Situaciones que se vivían en el Sevilla de meses pasados, con todos los fichajes inscritos desde el primer día en el presente año. Actualmente, José Ignacio ha aprovechado el último año de contrato de sus grandes lastres para sacarlos y obtener un ahorro. Mayor o menos, pero más ahorro seguro que dejarlos en la plantilla cobrando muchas veces más que el resto de sus esforzados compañeros y con una aportación nula sobre la hierba.
Operación salida en marcha
Entre Akor Adams (sin contar los enormes pluses), Juanlu Sánchez y Sow, el Sevilla ha recibido por encima de los 30 millones, aparte del ahorro de parte de las fichas de Nianzou, Jordán o Rafa Mir, que eran las más elevadas. Aquí será difícil igualar los más de 50 millones obtenido por Cordón entre Badé, Lukebakio e Idumbo, aunque con la salida de Vargas se le puede acercar. Cierto que quien fuese jefe del actual director deportivo y la persona que lo trajo de vuelta al Sánchez-Pizjuán no pudo sacar los mencionados onerosos contratos al restarle dos años de vinculación y elevarse la rescisión o el posible contrato compartido a una cantidad que no podía disponerse, sobre todo mirando el límite salarial.
Y con las inversiones de esta temporada, la más alta la de Robbie Ure, José Ignacio Navarro además espera que su rendimiento posibilite que se coloque más arriba en el mercado, elevando su valor y posible futura venta, tras ver cómo clubes poderosos intentaban adelantarse al Sevilla cuando ya lo tenía en el punto de mira. «Aparecieron clubes que superaban nuestras ofertas, el Sirius lideraba el campeonato y tenían que valorar si esperaban o lo dejaban salir siendo su máximo goleador. Lo fundamental era cerrar al jugador. Estaba predispuesto y ha confiado en nuestro proyecto», confirmó, también agradeciendo a Kochorashvili su paciencia para firmar por el Sevilla. Un club que ha mirado al mercado con energía y autoridad. Y quedan unas últimas pinceladas que cambiarán el proyecto final por completo.
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